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Imagen: La pesadilla, 1998
MAX es el nombre por el que tanto los aficionados al cómic en general como a la ilustración en
particular conocen a Francesc Capdevila (Barcelona, 1956), uno de los autores más importantes de
nuestro país, y uno de los pocos que, partiendo de una obra como dibujante y guionista o dibujante a
secas, ha dado el salto a la ilustración.
La trayectoria de Max da comienzo en la década de los setenta, en la que su obra se vería influenciada
por el underground norteamericano, especialmente por Robert Crumb. Entre finales de los años
setenta y principios de los ochenta, se produciría un momento histórico para el cómic en España, tanto
por su nivel de desarrollo en el entorno nacional e internacional como por el número de autores y de
revistas especializadas existentes en el mercado, como Cimoc, Rambla, o Totem, una de las primeras
revistas de cómics de época de la Transición española. Sin embargo, sería a través de la revista El
Víbora de Ediciones La Cúpula, donde se daría a conocer uno de los más famosos personajes de Max,
Peter Pank, un personaje inspirado en el Peter Pan de Disney, más que el de J.M. Barrie, en cuyo
mundo los niños perdidos son punkies que consumen anfetaminas, los malvados piratas son rockers,
etc; una traslación que se haría con un gran número de fieles seguidores gracias a una mezcla de sexo
y violencia sin censura alguna . De este modo, junto a otros personajes como Makoki de Gallardo y
Mediavilla, la obra de Max se enmarcaría dentro del underground español, más conocido como “línea
chunga”.
Tras publicar una serie de álbumes dedicados a Peter Pank, el trabajo de Max evolucionaría hasta
enmarcarse dentro de lo que se conoce como “línea clara”, un estilo que ya no abandonaría. Desde
entonces, y durante el resto de la década de los noventa, continuará realizando trabajos sin un
personaje fijo, para finalmente dedicarse, casi por completo, a la ilustración (si bien nunca dejaría del
todo el cómic).
Uno de los aspectos más importantes de la trayectoria de Max es la publicación en 1995 de la revista
alternativa Nosotros Somos Los Muertos, coeditada con Pere Joan. La aparición de Nosotros Somos
Los Muertos se produjo a raíz de la indignación que suscitaría el conflicto de los Balcanes en Max y
sus colaboradores, así como el estupor que le produce la pasividad de la opinión pública y de la
sociedad en general al respecto. La revista tuvo unos comienzos difíciles debido a la negativa por parte
de varias editoriales de publicarla, lo que no impidió que el primer número apareciese como fanzine en
el Salón del Cómic de Barcelona. Gracias a esto, varios autores se interesaron por la misma dado su
carácter subversivo y al especial tratamiento de temas políticos, sociales, etc. La revista contaría con
colaboraciones de grandes autores como Art Spiegelman o David Mazzucchelli, e incluso introduciría
por vez primera en nuestro país a autores tan conocidos hoy en día como Lewis Trondheim.
Tras las la edición del número 15, la revista desaparecía definitivamente. Sin embargo, la colaboración
entre Max y Pere Joan continuaría dando sus frutos a través de la editorial Inrevés donde verían la luz
colecciones como Mediomuerto y Bueno & Raro.
Hoy en día, Max es uno de los ilustradores españoles más importantes a nivel internacional. Sus
trabajos incluyen libros para adultos y público infantil, revistas, carteles, portadas de discos... e incluso,
portadas para la prestigiosa The New Yorker Magazine (famosa, entre otras muchas cosas, por sus
ilustraciones de portada). En 1997 se le concedió el Premio Nacional de Ilustración del Libro Infantil y
Juvenil, y en 2007 I Premio Nacional de Cómic.
En Hipnotopía, Max nos ofrece un recorrido por su trabajo más reciente, por sus gustos y obsesiones.
El título de la exposición hace referencia a dos vocablos griegos, hypnos “sueño” y topía “lugar”: el
lugar del sueño. Las ilustraciones presentes en la exposición poseen un marcado tono onírico y están
llenas de curiosas referencias, como el dibujo que homenajea al famoso cuadro de Johann Heinrich
Füssli, del que existen cuatro versiones del propio pintor o los guiños al psicoanálisis, e incluso, una
ilustración que nos muestra los gustos literarios del artista: desde Osamu Tezuka y su Astro Boy, hasta
Chesterton, pasando por Buñuel, Robert Graves, Tardi, Picasso o Durero... sobre una obra de este
último, la famosa “El caballero, la muerte y el diablo”, Max realiza una serie de dibujos para ilustrar el
libro “Un perro en el grabado de Durero titulado El caballero, la muerte y el diablo”, editado por Media
Vaca con texto de Marco Deveni, presentes en la muestra.
Hipnotopía recoge asimismo varios ejemplos del Max cartelista realizados para diferentes festivales de
todo tipo, como el de jazz de Mallorca, ilustraciones para la prestigiosa The New York Book Review o
para Babelia y, cómo no, dibujos pertenecientes a sus últimas obras como artista de cómic, como los
de ”El prolongado sueño del señor T” (Premio al Mejor Guión en el Salón del Cómic de Barcelona ) o
su famoso personaje Bardín el Superrealista. Además, la exposición cuenta con ejemplos de uno de
los trabajos más curiosos de Max, de carácter singular en nuestro país en lo que a difusión de la
filosofía en España se refiere: las ilustraciones de la colección “Filosofía para profanos”, de Tàndem
Edicions, una serie de libros en los que la profesora de filosofía Maite Larrauri introduce al lector en los
aspectos básicos de los más importantes filósofos de nuestro tiempo, como Simone Weil, Friedrich
Nietzsche o Gilles Deleuze. Una muestra más de la capacidad de Max para traducir en imágenes el
universo que nos rodea y la percepción del mismo, ya sea consciente o subconsciente.
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