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Los manuscritos con pinturas resultaban especialmente atractivos para José Lázaro y
ejercían en él una profunda fascinación. Llegó a decir, refiriéndose a códices como estos, que «algunos hay que constituyen por sí solos un museo: tales los miniados por
los grandes maestros». Tenemos otra buena prueba en una publicación sobre el
Supuesto Breviario de Isabel la Católica, donde escribió: «¡Al tomar posesión de él me
temblaban las manos!».
El conjunto más notable de la Biblioteca es el de los libros de horas, manuscritos de
los siglos XV y comienzos del XVI que eran de uso privado, para rezar las oraciones
en silencio y para meditar en la intimidad con las imágenes a la vista. Quienes
encargaron o proyectaron estos libros de horas, con escenas bellas y emotivas y con
textos bíblicos y oraciones devotas, se plantearon objetivos que tienen que ver con la
espiritualidad y la liturgia de la época, aunque no sólo sirvieron para rezar y meditar.En algunos casos la posesión de uno de estos libros servía para mostrar cierta
distinción social o tal vez provocar un efecto beneficioso en quien lo tenía en sus
manos o lo llevaba consigo, incluso antes de abrirlo.
La exposición se ha proyectado siguiendo las escenas navideñas que aparecen en los
libros de horas: Anunciación, Visitación, Nacimiento de Jesús, Anuncio a los pastores,
Adoración de los Reyes Magos o Epifanía, Presentación en el Templo, Circuncisión,
Matanza de los Inocentes, Huida a Egipto y Virgen con el Niño. La presencia de estas
escenas debe entenderse como un programa iconográfico, de carácter evocador, con
una doble funcionalidad pedagógica y estética que servía para recordar la Historia de
la Salvación y para recrearse en las escenas: El arte al servicio de la contemplación del
mysterium admirabile. Dentro de los libros, las miniaturas del tiempo de Navidad se
encuentran en la parte más importante porque fue el origen de estos manuscritos, las
Horas o el Oficio de la Virgen: maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y
completas.
LIBROS DE HORAS
En la Biblioteca Lázaro Galdiano se conservan veintitrés libros de horas de los siglos XV
y XVI y los dieciocho expuestos son los que muestran ilustraciones con escenas del
tiempo de Navidad: dieciséis manuscritos flamencos, franceses, italianos y uno holandés
y dos impresos de comienzos del siglo XVI, editados en París. El conjunto permite
mostrar todas las escenas navideñas, desde la Anunciación, que es la más frecuente,
aparece en diecinueve ocasiones, hasta la Huida a Egipto. La imagen menos
representada es la de la Circuncisión, sólo en dos casos, y no se halla en los libros
franceses e italianos de la colección la Matanza de los Inocentes.
La exposición se inicia con el manuscrito holandés, de hacia 1500, que en una doble
página presenta varias escenas del ciclo navideño, bien a página entera, bien de menor
tamaño en orlas e inicial. Solo el Libro de horas de William Hastings contiene los textos
de las Horas de la Virgen y la serie completa de imágenes a página entera del tiempo
de Navidad, que se inicia con la Anunciación y se cierra con la Huida a Egipto. Este
manuscrito flamenco, de hacia 1470, es el más notable de la colección por su mérito
artístico y sigue el uso de Sarum (Salisbury). Además, por los escudos y anotaciones
que contiene y por referencias bibliográficas sabemos para quien fue realizado, el
noble inglés William Hastings, y conocemos los nombres de otros propietarios a los
que perteneció antes de llegar a manos de José Lázaro: Thomas Fitzalan, conde de
Arundel, y Mary Tudor, reina de Inglaterra, entre otros.
No se ha podido identificar a los comitentes del resto de libros de horas flamencos y
franceses, entre ellos los conocidos como Libro de horas de la Virgen tejedora y Libro
de horas de Margarita de Borbón, tal vez porque algunos no son obras de encargo. Sin
embargo, sabemos a quién pertenecieron los dos manuscritos italianos. El primero
lleva el retrato y el escudo del militar y aristócrata milanés Gian Giacomo Trivulzio.
El segundo, un manuscrito de reducido tamaño pero de interés artístico y caligrafía
cuidada, fue el regalo de boda de León X a su sobrino Lorenzo de Médicis y a
Madeleine la Tour.
HOJAS SUELTAS DE LIBROS DE HORAS
Estas hojas han sido recortadas de libros en fecha que no podemos determinar y en su
mayor parte se desconoce el paradero, si no se ha perdido para siempre, del libro
original.
Al incluir los libros de horas en el Índice de libros prohibidos a mediados del siglo
XVI desaparecieron o quedaron cercenados muchos ejemplares manuscritos pero,
también, este hecho lamentable se debe a otros motivos y pudo haber tenido lugar en épocas más recientes. En algún caso, podemos celebrar que las ilustraciones se hayan
conservado, pero otras veces estas hojas sueltas son el resultado de otras prácticas
condenables, pues fueron separadas de algún manuscrito que, si no se destruyó
definitivamente, se hallará mútilo, amputado: un libro que ya no es el «códice
original», el proyecto bibliográfico ideado en un taller y aprobado por el comitente.
En la época se realizaban cuadros de mayor o menor formato para permanecer
expuestos y para la contemplación pública, pero estos libros, pintados a veces por los
mismos artistas y con representaciones de los mismos temas, estaban destinados al
uso privado, para rezar las oraciones y para meditar y contemplar la belleza de las
imágenes en la intimidad.
No se puede repetir la serie completa de escenas navideñas con estas hojas sueltas,
francesas y flamencas, de la colección pero se exponen también siguiendo el mismo
orden. Destacan especialmente la que representa la escena de la Huida a Egipto,
pintada por el Maestro del Breviario de Juan sin Miedo, la más antigua de las
conservadas en la Fundación, pues es de la segunda década del siglo XV aunque la
orla es posterior, y otra con el Anuncio a los Pastores, obra del Maestro de Dreux
Budé, André d'Ypres, de hacia 1450. Tres hojas, los números 19, 21 y 24 de la
exposición proceden, al parecer, del mismo manuscrito flamenco. Concluye la
muestra con un ejemplo de reutilización de una hoja cortada de un libro de horas:
ahora se encuentra pegada en un Misal.
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