De la polémica
sobre las Humanidades y de la responsabilidad de la
Universidad asturiana.
Artículo publicado en (1997).
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Desde hace algún tiempo advierto una clara falta de prospectiva
sobre Asturias, algo que está repercutiendo de manera considerable
en puestos importantes de la Administración que declaran, sin pensar
mucho en lo que dicen, que tal o cual cosa no sirve o hay que cerrarla
porque no da dinero o nos lo hace perder.
Desde la posición de profesor
de Humanidades aunque, eso sí, miembro de un Departamento que podría
considerarse, pienso yo, casi imperialista y que, también creo yo,
se debe suponer rentable puesto que cuenta con más de 2000 estudiantes
de inglés, francés y alemán y unos 75 profesores,
mucho de ellos con los contratos más baratos, es decir, como asociados,
pese a ser doctores y tener docencia de sobra, -creo que no hay que cerrar
nada sino que lo que hay que hacer es abrirlo todo y, además, gestionar
bien lo que tenemos.
También, pienso que, antes
de señalar posibles deficiencias, habría que tener clara
la idea de investigar el futuro asturiano. Esto, dentro de la Universidad,
debería ser algo consustancial a la misma institución, en
la que parecería oportuno que sus profesionales y especialistas
estudiasen el momento actual y el futuro más cercano de Asturias
dentro de sus coyuntura de fin de siglo y de los comienzos del siguiente,
para que las instituciones, la empresa y la sociedad procediesen, lo antes
posible, al desarrollo y la aplicación del análisis realizado.
Creo que la universidad de hoy en día tiene, además, la responsabilidad
moral y científica de entregar los conocimientos suficientes a una
sociedad para que ella misma sepa como funciona el mundo en general y el
nuestro, el asturiano, en particular.
Como miembro de la institución
universitaria con contactos profesionales y humanos en otros países
y aún con otras culturas sé que, para hacer lo que es correcto,
no es suficiente tener buena voluntad y querer hacerlo, sino que es necesario
también hacer juicios científicos, técnicos, económicos,
políticos, sociales, culturales, lo más empíricos
posibles, acerca de la realidad que deseamos estudiar. Este estudio, sobre
las profesiones de futuro, debería asentarse, al menos, en las siguientes
bases:
1. La Universidad debería
reflexionar sobre la sociedad de un futuro muy cercano, menos de 20 a 25
años, en el que se va a implantar la edad de la información.
En esta edad de la información se van a conectar todos los inventos
actuales, como son: ordenador, vídeo, televisión, teléfono,
disco compacto, CD-ROM, etc. para crear una gran red que proporcione toda
la información posible. Esta información hará que
se pueda trabajar desde casa o desde un despacho universitario en conexión
con bibliotecas y centros de investigación más allá
de nuestras fronteras. Además, se formará lo que ya ahora
mismo se conoce como autopista/s de la información que supondrá
la posibilidad de conectar todos los aparatos e inventos para crear centros
personales, centros privados y públicos de información. De
esta manera, se podrá conectar con otras universidades, con empresas,
o con bibliotecas de textos e imágenes, y hasta poder reproducir
digitalmente en nuestros centros, obras maestras de la música, del
teatro, del cine, de la literatura o de la pintura. El problema que surgirá
será solamente el de saber elegir lo que se desea ver, oír
o estudiar de todo lo que la industria digital nos ofrezca.
2. Este contexto, -que considero
absolutamente real y no de ciencia ficción como a primera lectura
puede parecer,- se debe completar con las últimas listas que la
Unión Europea (UE) ha realizado sobre las disciplinas, subdisciplinas
y especializaciones del mundo de la ciencia, la tecnología y las
humanidades. La UE ha elaborado y agrupado en 9 grandes áreas todos
los campos del saber: Química, Física, Ciencias de Materiales,
Ingeniería, Matemáticas, Informática y Programación
Científica, Ciencias de la Vida, Ciencias de la Tierra, y Ciencias
Humanas y Sociales. En cada una de las 9 grandes áreas ha diseñado
un número determinado de disciplinas y de subdisciplinas que realmente
parecen abarcar todas o casi todas las posibles dentro de cada gran área.
Así tenemos que la Química posee 20 disciplinas diferentes
y 8 subdisciplinas; la Física, 26 disciplinas y no posee subdisciplinas;
las Ciencias de Materiales, 20 disciplinas; la Ingeniería 37 disciplinas
y 20 subdisciplinas; las Matemáticas, 9 y 4; la Informática
y Programación Científica 19 y 72; las Ciencias de la Vida
29 y 22; las Ciencias de la Tierra, 24 y 21 y las Ciencias Humanas y Sociales
24 y 22.
3. Para nuestro análisis
prospectivo deberemos saber que los últimos programas de la UE sobre
actividades científicas y tecnológicas nos indican cuales
son las disciplinas que en unos años serán prioritarias para
los intereses de la UE y, posiblemente, para los intereses de muchos estudiantes
universitarios que pueden ver, en estas áreas prioritarias, posibles
salidas profesionales. Así, el Programa de la Comunidad Europea
sobre las Actividades en el Campo de la Investigación, el Desarrollo
Tecnológico y sus Aplicaciones, aprobado el 26 de Abril de 1994
para los próximos cuatro años: 1994-1998, nos habla de las
siguientes disciplinas como prioritarias: Tecnología en Comunicaciones
y Servicios; Tecnologías en la Información; Tecnologías
de Materiales; Tecnología Industrial; Ciencias y Tecnologías
Marinas; Tecnologías y Modernización Agrícola con
varias subdisciplinas: Agro--industrias; Tecnología de la Alimentación,
de los Bosques y del Desarrollo Rural; Energías no-nucleares; Medio
Ambiente y Clima y Transportes.
Además sabemos las líneas
generales de prospectiva que lleva la UE a través de los Programas
implantados en los años 80 como son el Esprit de información
tecnológica; el Race de comunicaciones; el Drive, Aim y Delta de
aplicaciones telemáticas; los Petra, Comett, Force y Eurotecnet
que han formado ahora el Programa Leonardo; el Erasmus y Lingua que se
han concretado en el Socrates o el Alfa, es decir, América Latina
Formación Académica que va a desarrollarse con el Mercosur
y el Programa Marín, los cuales han contribuido a establecer ya
una base para saber de las posibilidades de futuro de nuestra Universidad
en relación con las de otros lugares de la UE.
4. como base para sostener
un estudio para la creación de nuevas titulaciones y, por consiguiente,
nuevas profesiones, parece necesario seguir algunas de las ideas básicas
que se desprenden de los estudios de prospectiva realizados en otros países.
Así podremos hablar de una clara relación entre la tecnología
y sus aplicaciones y la política de telecomunicaciones, dentro de
las máximas relaciones entre los sectores público y privado.
De la necesidad, hoy en día indiscutible, de la investigación
interdisciplinar. De la planificación conjunta de sistemas nuevos
de infraestructuras basados en la cohesión e integración
de la información recogida en centros y bancos de datos y la comunicación
por medio de todo tipo de servicios que potencien la agilidad administrativa
y la gestión, la competitividad empresarial, la investigación
aplicada, la comunicación personal, etc. dentro de la sanidad, el
transporte, la enseñanza, la estadística, las bibliotecas,
la organización empresarial, etc.
5. Por último creo
que es indispensable señalar, constatándola ya, la obligatoriedad
de una educación asentada en la idea de la internacionalidad, no
ya desde la enseñanza superior, sino desde la enseñanza media.
En la superior, se debería desarrollar, aún más, una
clara estrategia y política efectiva de internacionalización
entre profesores que deberían realizar sabáticos y estancias,
más o menos cortas, en Centros de otros Países, con el propósito
de reciclarse en sus disciplinas, Esto supondría un enriquecimiento
personal y su manifestación más aplicada en un posible “regreso
a la creatividad”, haciendo hincapié en la mejora de la calidad
de la investigación y la enseñanza, en el trabajo en grupo,
en el trabajo interdisciplinar por funcionas y niveles y, en resumidas
cuentas, en una mejora global de la institución.
Mencionados ya, las que pueden
ser, algunas bases empíricas para el diálogo sobre las nuevas
titulaciones y profesiones para Asturias ofrecidas por la Universidad asturiana,
debemos señalar que, dependiendo del modelo escogido para nuestra
sociedad futura, se debería poder desarrollar, sin grandes sobresaltos
económicos, nuevas especialidades y trabajos necesarios para la
moderna reconversión de nuestra sociedad.
Sabemos que en estos momentos la
Universidad asturiana se encuentra en un proceso de cambio en sus Estatutos.
Este proceso parece que intenta modernizar alguno de sus artículos
y renovar la formación de algunos órganos básicos
encargados de organizar y desarrollar la investigación y la enseñanzas
como son los Departamentos. Los Departamentos, ahora formados al menos
por 4 catedráticos, pasarían a poder formarse con 2 solamente,
lo que incrementaría el número de Departamentos, algo un
tanto fuera de la lógica europea actual, que sigue la idea muy generalizada
de formar, no solamente Departamentos grandes, sino las llamadas Escuelas
o Institutos, esto es, macrodepartamentos que, divididos o no en secciones,
investigan de manera interdisciplinar, sobre materias comprendidas en las
9 grandes áreas mencionadas ya en nuestra primera parte del artículo
y que son: Química, Física, Ciencias de Materiales, Ingeniería,
Matemáticas, Informática y Programación Científica,
Ciencias de la Vida, Ciencias de la Tierra y Ciencias Humanas y Sociales.
Más aún, parece que
el descenso de la natalidad en el continente europeo de desarrollado el
instinto de protección entre los Departamento que no tardan mucho
en unirse para protegerse en los aspectos económico, investigador
y docente, ofreciendo licenciaturas “duales”, es decir, entre dos áreas
de conocimiento, con asignaturas tales como electroquímica, física
estadística, telecomunicación e información tecnológica
de hardware, programación de lenguajes científicos, medicina
biológica, geoquímica o psicolingüística. Estas
Escuelas o Institutos han formado, dentro de ellas mismas, un Centro Investigador
en el que, de manera rotatoria, participan todos los miembros de la Escuela/Instituto
que lo deseen, en una investigación aplicada y liberada temporalmente
y de manera rotatoria de docencia, con resultados comerciales y beneficios
económicos para los investigadores y para la Universidad respectiva.
Como ejemplo aclaratorio, me centraré
en el campo de las Ciencias Humanas y Sociales y en la lista de disciplinas
que la UE ha sacado a la luz en el año 1992 (22-XII-92) y a finales
del año 1994 (7-III-94). Lo que primero me llama la atención
es el cambio de denominación de la novena gran área que de
llamarse de manera genérica Ciencias Humanas y Sociales en el año
1992 pasa a llamarse en el año 1994, Programas de Management que
en todos sus significados quiere decir: dirección, gerencia, administración,
manejo, gobierno, conducta, siendo el manager el director, gerente, administrador
o empresario. Esto es, parece que las áreas de conocimiento contempladas,
en principio, como algo aislado, exigen ya una aplicación práctica
totalmente necesaria para su propio desarrollo.
De la lista de 24 disciplinas y
22 subdisciplinas que se señalan para esta novena área, deseo
señalar las más originales y las que, a mi modo de ver, son
menos conocidas y que, además, podrían aplicarse a la sociedad
asturiana. En el área de Economía, la subdisciplina de Economía
agrícola. Disciplinas como Demografía, Documentación,
Prospectiva, Gestión, Management, Derecho del Espacio, Propiedad
Intelectual, Ciencias Administrativas, Finanzas, Políticas, Psicolingüística,
Relaciones Públicas, Correctores de Estilo, Escritores de Discursos
y Artículos Políticos, Evaluadores de la Investigación,
Evaluadores de la Ética de la Investigación, Técnicos
de la Información, Experto en Relaciones Internacionales tanto en
Instituciones Públicas como en el mundo de la Empresa, Política
Científica, Tecnológica, Analistas Políticos, etc.
Todo ello ampliaría, sin ninguna duda, el campo de expertos universitarios
a diferentes niveles del futuro desarrollo de Asturias.
A esto habría que añadir
una gran reflexión sobre el futuro de las Humanidades y su relación
con otras disciplinas. Si somos sinceros y vemos lo que ya ha pasado y
está pasando en otros países de la UE, y pese a la polémica
establecida en esta Universidad, todas las carreras filológicas
tendrán, poco a poco, que ir mezclándose, aunque no desaparecer,
dada la gran aportación cultural que pueden dar al alumno y a la
formación, cada vez más importante, de lo que en términos
empresariales se llama generalistas, personas estimadas cada vez más
en la empresa privada internacional, como saben muy bien todos los economistas
y gerentes, con otras licenciaturas más modernas para unir, por
ejemplo, el mundo clásico y el mundo moderno, en una clara visión
de futuro.
¿Por qué entonces
no poder hacer una Licenciatura de Letras en donde el 50% de las asignaturas
perteneciesen a la Filología Clásica (Latín y Griego)
y el otro 50% a la Filología Anglogermánica y Francesa. Este
licenciado conocería el mundo clásico, las raíces
europeas, y el mundo moderno, siendo insustituible en cualquier organismo
de cara a Europa puesto que, además, hablaría bien el inglés
y el alemán o francés.
¿Por qué no hacer
una Licenciatura en Literaturas Comparadas, medio fundamental para contextualizar
y poder entrar en las cultura extranjeras, con un 25% de Literatura griega
o/y latina; un 25% de Literatura inglesa; 25% de Literatura francesa o
alemana y un 25% de Literatura Latino-americana o española? El licenciado
así formado podría asesorar en cualquier mercado dado su
conocimiento psicológico de los europeos: británicos, franceses,
alemanes y, por ejemplo, los argentinos.
Las combinaciones serían
múltiples dentro de las Humanidades y de éstas con otras
disciplinas de las Ciencias Sociales y aún de las Ciencias Exactas
y de las Tecnologías, ¿no son hoy en día necesarios
los lingüistas para caso todo?. Pongo otros dos ejemplos: ¿Por
qué no hacer una licenciatura con el 50% de Derecho, Economía
y Sociología y un 25% con Filología Francesa / Italiana /
Portuguesa (conocer el mundo latino) y el otro 25% Filología Inglesa
o Alemana (conocer el mundo anglosajón) para especializarse en Europa,
o ¿por qué no hacer un 25% de Derecho, 25% de Economía,
25% de Historia y Sociología y 25% de idiomas para ser un experto
en Relaciones Internacionales, especialistas que una empresa desarrollada
y con vistas al exterior debería contratar.
Para esto habría que abrir
totalmente el mundo de los créditos troncales, obligatorios y optativos
a la realidad y, ser generosos dentro de los Departamento: hablando de
lo que nos une y no de lo que nos separa, protegiendo a los más
débiles, pero desarrollando todas sus posibilidades, que pienso
yo, son muchas.
Una alternativa curricular de futuro
y de este nivel llenaría de optimismo a los estudiantes y, mejor
aún, a los profesores, que verían en estas y en otras posibilidades
que fuesen apareciendo, un estímulo necesario para combatir el pesimismo
y el determinismo que hoy flota en la sociedad y en la universidad asturianas.
J. L. Caramés Lage.
Vicedecano de Relaciones Institucionales.
Facultad de Filología.
Universidad de Oviedo.
D.N.I.: 22.866.900
carames@mixmail.com
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