- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
 
 
"ATEO"
Fky
fkypages@hotmail.com
 

Desperté en una pequeña habitación, ni un mueble, todo piedra con moho. Una mazmorra.

Al rato vinieron a por mí, no tenia miedo, me sentía en paz. No sé por que, pero confiaba en ellos. Eran tres, se desplazaban elegantemente unos centímetros sobre el firme cubiertos con túnicas de luz. No parecían materia, eran maravillosos centros de energía pura, sus caras amables con una media sonrisa colgando de una mirada angelical. “Eso es. Son Ángeles, ya estoy otra vez soñando”.

Ahora nos desplazamos en triángulo por oscuros pasillos, yo estoy en el centro, ellos iluminan todo a mí alrededor. Yo también floto sobre el suelo, no me cuesta ningún esfuerzo,  me llevan libremente preso. Soy como uno de ellos, iluminando kilómetros de oscuridad en una nada. Me paro y ellos siguen.  Porque me abandonan, se llevan la luz, la tinieblas me envuelve no sé dónde estoy, gravito en el vacío.

Se acercan tres estrellas, aumentan de tamaño, distingo alguien dentro de ellas, se paran ante mí formando una sola luz con tres seres dentro. Uno lleva melena y barba al estilo hippie, esta de pie con los brazos en cruz. Otro es un gordo rapado sentado en la posición del loto, el ultimo lleva turbante, se parece al primero con la tez más oscura. Hablan todos a la vez, no entiendo nada pero convencen, desprenden mucha energía, me siento bien, se funden en uno y aparezco yo ante mí, dentro de la luz.

Gente conocida se agrupa a mi lado. Están todos, unos lloran, otros ríen algunos se alegran y unos cuantos se reprimen. Que sorpresas, la gente jamás se muestra como es, hay llantos que debían ser risas y odios que debían ser llantos. Como me equivoque, como lo siento.”¡Eh, hijos de puta!, ¿como estáis tan contentos?”, dirigiéndome a la gente. Nada, no me ven. ”Perdonadme no supe ver en vuestro interior, lo siento”, no me oyen. Todos miran a la luz donde esta mi otro yo, que se va en un rayo azul y descarga en la lejanía con estruendo. Todo a oscuras de nuevo. ¿Todo a oscuras para siempre?.