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RELATOS CORTOS

Alfredo Gerardo

alfredo.desanjuan@imss.gob.mx

 


 

EL AVE FÉNIX

Rodenstock era un empleado de una oficina pública, que diariamente acudía a su trabajo que realizaba eficiente, pero mecánicamente.

 

A sus 40 años, Rodenstock no se había casado y vivía solo, en una vivienda del centro de la Ciudad, de esos viejos pero acogedores departamentos que aun subsistían de los años cincuentas del siglo pasado y que para él era demasiado grande.

 

Tal vez lo único que de alguna forma lo mantenía fuera de la rutina era su afición por el fenómeno OVNI, coleccionando toda clase de libros, revistas, publicaciones, videos y cualquier otro material que podía conseguir sobre el tema, de hecho una de las dos recámaras de su departamento la tenía destinada precisamente a conservar su colección, algo así como su museo particular en el que se encontraba desde un simple recorte de periódico, hasta figuras a escala de supuestas naves extraterrestres y alienígenas.

 

Asiduo asistente a conferencias del tema, ofrecidas por charlatanes y no charlatanes, también se  había convertido en un vigilante de los cielos, con binoculares, cámaras de video, cámaras digitales y telescopios; el cuarto de servicio que tenía en la azotea del edificio, lo había transformado en un auténtico observatorio.

 

No obstante ello, nunca había tenido la fortuna de contactar visualmente con ninguno de los ansiados ovnis y mucho menos con los míticos extraterrestres.

 

En su vida pública, era un hombre taciturno, discreto, reservado, quizá debido a que las experiencias que la vida le había dejado, no eran del todo agradables y lo que poco a poco originó que se fuera aislando.

 

Rodenstock, solo tenía dos amigos, o al menos así los consideraba, los únicos con los que realmente se abría de capa, Víctor e Irene.

 

Lo que lo unía a Víctor era su supuesta afinidad en cuanto a su gusto por los ovnis.

 

A diferencia de Rodenstock, Víctor era más joven que él, totalmente extrovertido, simpático, dicharachero, de buen talante, con fama de Casanova en la oficina, era el animador de todas las fiestas y reuniones y aunque su salario no era ostentoso, siempre encontraba la forma de gozar de pequeños lujos, que para dárselos poco le importaba crear deudas que le generaban un cúmulo de problemas económicos impresionante.

 

Víctor siempre trataba de animar a Rodenstock a ser un poco más alegre, lo invitaba a sus frecuentes fiestas y parrandas o si era posible a salir con chicas, pues le decía que vivía demasiado solo, que sería bueno que se buscara una parejita con la que pudiera compartir su vida, situación con la que evidentemente Rodenstock no estaba de acuerdo.

 

Era frecuente que Víctor para salir de sus apuros económicos, acudiera constantemente con Rodenstock para pedirle dinero prestado, que normalmente jamás le pagaba, eso debido principalmente a que Rodenstock en el transcurso de los años, había hecho para sí un buen colchón financiero, que le permitía en ese aspecto llevar hasta cierto punto una vida económicamente desahogada.

 

Pero hablemos de otro de los personajes de nuestra historia, que como más adelante se verá jugó uno de los papeles principales en ella, se trata de Irene, mujer de unos treinta años más o menos, soltera, físicamente guapa y una de la pocas, por no decir la única, que procuraba cierto acercamiento con Rodenstock, pues en el fondo le agradaba y una de las pocas también, que no había caído en las “garras” de Víctor, extrovertida sí, pero solo por lo que se refería al ámbito laboral, ya que en lo concerniente a su vida privada era extremadamente discreta.

 

A Irene le molestaba hasta cierto punto que Víctor abusara de Rodenstock como lo hacía, pues intuía que su supuesta amistad, no era solo más que la máscara con la que éste se cubría para aprovecharse de la buena de fe de Rodenstock, ya que percibía la forma en que Víctor se movía para satisfacer únicamente sus intereses.

 

No fueron pocas las ocasiones, en que Irene, se acercó a Rodenstock para tratar de abrirle los ojos respecto de dicha relación, pero él no le daba la menor importancia y le decía que él aceptaba a su amigo tal como era, de la misma forma en que él la aceptaba a ella, lo que originó que ella optara por no hablarle a Rodenstock más del tema.

 

A su vez, era innegable que entre Rodenstock e Irene existía una extraña atracción mutua, rara porque no solo se constreñía al aspecto meramente físico, sino a una especie de coincidencia psicológica en la concepción que de la vida tenían ambos, relación que no había pasado de la amistad, principalmente por los temores que Rodenstock tenía respecto a iniciar una relación que pudiera ocasionarle una decepción amorosa como las que había sufrido con anterioridad, por lo que era muy raro que hablaran fuera de la oficina.

 

Víctor a su vez y sabedor de que no era de las simpatías de Irene y en cierta forma envidioso de la “suerte” de su amigo en relación con ella, se desvivía en críticas en contra de ella y siempre que se presentaba la oportunidad, la aprovechaba para destilar su veneno, no solo con todos los que laboraban en la oficina sino con el propio Rodenstock también, quien ante dicha palabrería, optaba solo por guardar silencio o decirle que la respetara de la misma manera en que él lo respetaba y que dijera lo que dijera, ella seguiría siendo su amiga.

 

En el fondo, Rodenstock sabía que se mentía a si mismo al considerar a Víctor su amigo, pues si bien era cierto que éste solo se mantenía cerca por su dinero, usando su supuesta afición por lo ovnis como una pantalla, también lo era que Rodenstock lo utilizaba a él no solo para mitigar su soledad, sino también y tal vez sin darse cuenta de ello, para ejercer poder sobre Víctor, un sutil poder que basaba en la certeza de que la agitada vida que llevaba Víctor, le obligaría, tarde o temprano a solicitarle su apoyo económico.

 

Rodenstock en alguna ocasión, le había confesado a Irene que su afición por los ovnis, se había originado en cierta forma por la decepción interior que sentía con respecto a la humanidad y el estado de decadencia en la que ésta se encontraba, tan terriblemente material y enfocada únicamente a satisfacer intereses banales y mundanos, pensando que tal vez al existir otro de tipo de civilizaciones y formas de vida, estas serían menos violentas y que su concepción del universo, por tanto sería otra que pudiera cambiar al ser humano; Irene quien a pesar de no creer en esas cuestiones, coincidía con Rodenstock en ese aspecto, en el sentido de que las cosas no estaban bien, pero a la vez le decía a éste que el cambio, si es que hubiera una posibilidad de que se diera debía comenzar en uno mismo.

 

Así las cosas, un día como cualquier otro, Irene se vio sorprendida gratamente por Rodenstock, cuando éste se acercó a su lugar de trabajo, siendo esto poco más o menos lo que ocurrió:

 

- Hola Irene, ¿Cómo estás?

- Bien, ya sabes... aquí terminando uno de los “urgentes” de mi jefe que siempre anda a las prisas...¿Y tú?

- Bien, también...dándome una vueltecita para despejarme un poco, pues he tenido un día bastante pesado.

- Y...¿A que debo el honor de tu visita? Nunca te separas de tu “amiguito”...pero bueno ese es una causa perdida...ya bien sabes lo que pienso...

- Bueno, sí , sí...pero eso no viene al caso ahora, vine a saludarte y a ... pero si te molesto...

- No, no, nada de eso, por el contrario me da mucho gusto que hayas venido, pero ya despertaste mi curiosidad, algo más me venías a decir ¿Qué es?

- Bueno, es que no sé como empezar...

- Anda, ya dímelo, no seas tímido, no te voy a comer...

- Esta bien, tú sabes que a mí gusta todo eso de los ovnis ...y pues...sucede que en el Teatro Principal, hay una de esas exposiciones de lo oculto, en la que se impartirá una conferencia sobre el tema, con lo último en investigaciones, pruebas y videos del fenómeno...y pensé...que tal vez te gustaría acompañarme.

- ¡¿Es en serio?!

- Bueno ¿Tengo cara de chiste? O que...

- No, lo que pasa es que no puedo creer que tú, Rodenstock, me estés invitando a salir, realmente estoy estupefacta...

- Bueno ya lo dije, pero... si no tienes tiempo o tienes otros planes...

- ¡No hombre!, tengo la tarde libre y estoy encantada de acompañarte aunque ya sabes que yo no creo mucho en eso, pero siempre es bueno conocer cosas nuevas, uno nunca sabe...

- Entonces ¿Aceptas?

- ¡Claro!

- ¿Paso por ti a la salida?

- ¡Hecho!

 

Fue así como Rodenstock y Irene, fueron a la citada conferencia, después fueron a comer algo y como ésta formaba parte de una clase de exposición de las mal llamadas “esotéricas”, se dieron gusto en recorrer los stands que la integraban, donde había de todo, tarot, quiromancia, meditación, naturismo, flores de Bach, lectura de café, caracoles, reiki, metafísica, budismo, astrología, magia blanca, magia negra y una cantidad impresionante de las autodenominadas ciencias ocultas, hasta que ya casi para terminar, llamó la atención de ambos un stand totalmente diferente a los demás, sin decoración, pintado en partes iguales de blanco y negro, cuya única publicidad era un letrero que decía “Quien aquí se acerque y pregunte, solo obtendrá la Verdad”.

 

Quien lo atendía, era un solo hombre, de edad mediana, más bien maduro y que abstraído leía ávidamente un libro de pastas negras y sin título visible alguno.

 

Fuertemente intrigada, Irene instó a Rodenstock:

 

- ¿Y este? ¿De qué será?, no tiene libros a la vista o cartas ni velas, ni inciensos ¿Cómo ves? ¿Vamos?

- Sí claro - contestó Rodenstock - ¿Porqué no?

 

Se dirigieron al enigmático local y ya estando ahí Irene fue la primera en hablar:

 

- Buenas noches señor, nos llamó mucho la atención el anuncio que tienen aquí ¿De que se trata? ¿Es una suerte adivinatoria como las otras que están por aquí?

- No, nada de eso Madame – respondió con un marcado acento extranjero el misterioso hombre – nada de eso, sino que como lo dice aquí solo obtendrán la Verdad, la pregunta es ¿La quieren conocer?

- ¡Claro que sí! Pero ¿Es acerca de nuestro futuro o algo por el estilo?

- No, Madame todo lo contrario, pues entre otras cosas, es sobre su pasado.

- ¿El pasado?¿Qué chiste tiene saber algo sobre nuestro pasado? Eso cualquiera lo conoce.

- ¿Está segura?

- Si, claro.

- Bueno, ¿Me podría decir que hizo este mismo día, a esta misma hora, pero hace diez años?

 

Irene con una expresión, combinación de asombro y de cierta molestia le contestó:

 

- ¡Claro que no!...como voy a acordarme, si ese día no ocurrió nada de lo que deba acordarme...

- ¡Ah! – repuso el hombre - eso quiere decir que ese día, solo fue otro día más de su vida, absurdo, rutinario, aburrido, sin sentido, en el que solo hizo lo que ha venido haciendo hasta ahora, es decir, vivir por vivir, sin hacer nada absolutamente por usted, carente de significación alguna.

- ¿Cómo que nada? Entonces todo lo que tengo ¿Me lo regalaron o qué? He trabajado como burro de sol a sol, para ser lo que soy y tener lo que tengo ¿Eso no es nada?

- Lo sería si por un solo instante se hubiera detenido a pensar qué y quien es usted y cuál es la razón de su existencia en este planeta, ¿Lo sabe? ¿Porqué ha vivido? ¿De donde viene y hacia donde se dirige? ¿Cómo y porqué se ha movido como se ha movido? ¿Cómo y porqué le ha sucedido lo que le ha sucedido?

- ¡Ah Caray! ¿Cómo que qué o quién soy? Pues soy una mujer, me llamo Irene, soy secretaria del Director General de Difusión Social y trabajo en el Ministerio de Comunicación.

- Veamos, es una mujer, su nombre es Irene, es secretaria y por último trabaja en el Ministerio de Comunicación, ¿Se pueden ser cuatro al mismo tiempo o es solo una? Pues primero es una mujer, luego es Irene, es secretaria y trabaja en X parte, ¿Es una o son varias? Pues supongo además que también es hija, es hermana y posiblemente novia del caballero que la acompaña ¿Cuántas llevamos? ¿Siete?, una de ellas es servicial y eficiente, otra es respetuosa y responsable, otra soñadora, otra inconforme, otra platicadora, otra alegre, otra triste, otra enojona... y así podemos continuar sin terminar, ¿Cuál de todas es usted?

- ¡Caramba! Ya me puso en aprietos, nunca lo había pensado así...

- Pues como verá, la verdad resulta aquí que no es una sino muchas, cada una de las cuales asume un papel distinto, de acuerdo con el escenario que el gran teatro de la vida le presenta ¿Cierto o falso?...¿Cuál Irene es ahora la que habla? ¿Cuál es la intención de cada uno de sus actos? ¿Qué teme cada una? ¿Qué espera cada una de la vida? ¿Qué ama? ¿Quién es la que puede observar a cada “Irene” que aparece? ¿Las ha observado alguna vez? ¿Tiene un retrato en el tiempo de ellas del pasado que dice recordar?

- ¡Caspita! Le vuelvo a repetir que jamás lo había enfocado de esa manera...pero entonces si no soy lo que pienso que soy, entonces ¿Qué soy para usted?

- La pregunta debiera más bien formulársela usted de la siguiente forma: ¿Qué es usted para usted, Madame? ¿La falsa imagen que se ha forjado en la ilusión y opiniones subjetivas de quienes le rodean?¿En lo que siempre ha escuchado? ¿En lo que ha aprendido a repetir hasta el cansancio, sin estar convencida de lo que dice? ¿Cuántas veces se ha lamentado de sí misma y de la vida, culpándolas de lo que a usted le ocurre? ¿Cuántas veces ha permanecido inmóvil, esperando a que algo o alguien cambie las cosas para que éstas mejoren?

- ¿Qué puedo decir? Así no estoy segura de lo que soy para mí, solo escucho ahora muchas voces que tratan de responderle, sin que ninguna acierte a dar la respuesta adecuada, unas me dicen que me quede y otras que me vaya, que está usted loco. Sin embargo percibo una lejana y casi imperceptible voz que ahora me dice que habla con la verdad, por primera vez en vida, tengo esa sensación de certeza que me llevaría a esa verdad tan anhelada desde que soy adulta.

- Vaya – le dijo nuestro extraño amigo - parece que vamos por buen camino, pues por primera vez en su vida, se ha observado y para observar se requiere de por lo menos dos, uno que observa y uno que es observado; queda claro que es lo que observa, pero ¿Quién o qué es lo que lo observa? Eso nada más ni nada menos, Madame, eso es lo que es usted, un ser olvidado y reprimido entre una multitud de usurpadores de su existencia, que ahora comienza por fin a tomar vida, a despertar de su letargo, morir para luego renacer de las cenizas como el Ave Fénix a una nueva vida... y usted caballero ¿Qué piensa?

- ¡Ufff! Que puedo decirle... que lo que le ha dicho Irene es como si me lo hubiera dicho a mí, en pocas palabras siento un gran vacío en mi interior...un vacío que por fin, siento que puedo llenar...

- Eso es excelente para ambos, pero deben saber que de así desearlo, estar por iniciar un largo e inexplorado camino para ustedes, es decir, el de su propio interior y el de su íntima interrelación con el universo entero, bajo el principio de que nada de lo que yo les haya dicho deben aceptarlo a pies juntillas, sino que deben hacerlo propio, vivirlo por ustedes mismos, liberándose de esa terrible niebla e hipnosis en la que han vivido.

 

La conversación se vio interrumpida abruptamente cuando de repente, apareció Víctor, quien sabiendo de la conferencia también asistió a ella y que por alguna u otra causa no se había percatado de la presencia de Rodenstock y de Irene y que recorriendo la exposición fue a encontrarlos en el local ya mencionado y dirigiéndose a ellos, riendo y con tono irónico, les dijo:

 

- Mira, mira a quienes me vengo encontrando aquí, nada menos ni nada más que al grandioso Rodenstock y a la bella Irene...¿Qué pasó Rody, no que no ibas a venir...condenadote...que guardadito te la tenías...quién iba a pensarlo...Irene y tú...

 

Rodenstock, una vez repuesto de la sorpresa, mirando a Irene le contestó a Víctor:

 

- No empieces con tus sandeces ahora Víctor, realmente quería que Irene viniera conmigo y si quieres...puedes permanecer aquí con nosotros escuchando a este caballero, que vieras que es realmente interesante lo que nos ha dicho...

- ¡Bah! Yo pasé por aquí antes que ustedes y son puras tonterías, eso del sueño, eso de la vida como tu maestra y tu guía...si quieren quedarse... allá ustedes...yo no pienso perder más mi tiempo...mira, quien me espera...es Carolina, ¿A poco no es un forrazo?...la vida amigo mío no la debes desperdiciar en cosas intangibles y abstractas...la vida se hizo para vivirse y punto, no hay más...bueno mis queridos tortolos los dejo...que hoy me espera mucha acción...bye, bye.

El caballero que atendía el stand, permaneció en silencio durante unos minutos y luego les dijo a Rodenstock y Irene:

 

- ¿Notan lo que les dije? Para conocer la verdad, hay que desear conocerla y buscarla, la decisión es suya aquí y ahora, observándose atentamente, decidan que sendero es el que quieren recorrer...

 

No se supo que sucedió después con Rodenstock y Irene, pero la pregunta ahora se la hago a usted mi querido lector... Si algún día por un azar de la vida, se llegaran a encontrar con ese sujeto misterioso...¿Dejarían pasar la oportunidad de ser como el Ave Fénix y renacer de las cenizas?

 

Píenselo mientras...vuelve a nacer...

 

Al fin y al cabo...goza de una eternidad para ello...


EL ALFA Y LA OMEGA

“Yo Soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el Último”

 

ApocAlípsis 22:13.

 

“Los discípulos dicen a Jesús: Dinos como será nuestro fin. Jesús dice: ¿Así habéis descubierto el origen, que ahora preguntáis referente al fin? Pues en el lugar donde queda el origen, allí quedará el fin. Bendito sea quien se parará en el origen— y conocerá el fin y no saboreará la muerte.”

Evangelio de Tomás Dicho 18 (Textos de Nag Hammadi)

Jesús de Nazareth.

 

La vida en la ciudad transcurría en aparente tranquilidad, ese tipo de tranquilidad que parece anunciar que se avecina un tormenta de grandes magnitudes, de esas que llaman los marineros “calmas chichas”, pues las cosas tanto en el país como en el mundo no andaban nada bien, con una guerra mundial en puerta, desasosiegos en todas partes del orbe debido a la tremenda desigualdad social existente, hambre, impotencia en la investigación de la cura de algunas enfermedades, pugnas en todas partes por el poderío político y económico, extensión sin medida del fomento y explotación del morbo humano, controversias en torno a la posible clonación humana, divergencias religiosas, que aunque no son nada nuevas en la historia del ser humano cabe recalcarlas, pues a pesar del supuesto progreso de la humanidad, este solo se veía reflejado desde el punto de vista tecnológico y científico, pues por lo que hace a los demás aspectos no se denotaba avance alguno, solo eran los tiempos diferentes, pero como bien dice el Libro del Eclesiastés, no hay nada nuevo bajo el sol o como lo decía Heráclito, todo es un ciclo de eterno retorno.

 

Todo esto, trayendo como consecuencia lógica un incremento en el rencor y el resentimiento que la gente sentía por muchas y muy diversas causas, rencor y resentimiento que solo esperaba el momento oportuno para ser liberado, una escala vibratoria planetaria que parecía indicar que el ser humano como especie dominante sobre la Tierra, estaba llegando a su fin.

 

En este estado de cosas se encontraba el mundo, en particular la ciudad en donde tuvieron verificativo los eventos que estoy por narrar, que como cualquier otra gran metrópoli del mundo constaba de todos aquellos elementos e influencias exteriores necesarias para mantener al hombre perfectamente hipnotizado, sumido en un sueño mortal, pletórico de ilusión, de cosas mundanas y vanas, que desgraciadamente son consideradas como indispensables para vivir “feliz, en paz y con tranquilidad”.

 

Así pues, como ya se dijo la atención mundial se hallaba dirigida a la guerra iniciada por el país más poderoso de la Tierra en contra de otro más pequeño, argumentando justificaciones por completo carentes de razón, pues como siempre ha sido la historia de la humanidad solo operó la Ley del más Fuerte, como una muestra más del deseo y único fin por el que se han movido todos los seres humanos: el poder y todos los oscuros, ruines y mezquinos intereses que esto trae consigo.

 

La vida, la información y toda la gente no hablaba de otra cosa que no fuera la guerra, pero solo un pequeño y reducidísimo grupo de personas que se encontraban en búsqueda de algo más allá de lo netamente mundano y material, podían comprender los eventos que ocurrían y en consecuencia no se encontraban inmersos en ese torbellino de impresiones que formaban una nube gris que cubría al planeta entero, liberándose hasta cierto punto de esa hipnosis.

 

Esta clase de hipnosis en la que la gente se hallaba sumergida, parecía no haber sido notada por nadie, sin embargo, desde tiempos ancestrales hubo seres humanos que habiéndose percatado del estado de la humanidad, mandaron sendos mensajes a ésta con la finAlídad de que despertaran de ese letargo letal que los mantenía y los mantiene dormidos, sin posibilidad alguna de que estos evolucionen.

 

Seres que dejaron sus mensajes plasmados en enseñanzas simbólicas, que solamente pocos han logrado descifrar y todavía menos aquellos que las han transmitido, pero no obstante ello, siempre hubo un resquicio en la humanidad por la que esa luz pasó de una generación a otra.

 

Sabiduría aparentemente restringida, que solo estaba reservada para unos cuantos y se dice aparentemente restringida porque en reAlídad nunca lo ha estado, es solo que ésta no llega a ser del dominio general por dos principales causas, la gente no la quiere o no la necesita.

 

En el primero de los casos, la gente no la quiere por tratarse de un conocimiento rudo y drástico por cuanto tiende a decir la verdad de las cosas, situación que no es agradable y en segundo término no la necesita porque su estado evolutivo interior aun no ha llegado al grado indispensable para que reciba el conocimiento y en cualquiera de estos dos casos que esto llegare a ocurrir, los efectos pudieran ser contrarios a la esencia del conocimiento mismo y en extremos, transformar a la persona en alguien que solo pretende usar éste para satisfacer sus ruines y mezquinos intereses mundanos y por ende, en alguien sumamente peligroso para su entorno, pero esencialmente peligroso para sí mismo y para su propia evolución, quienes de alguna u otra forma serán objeto de las propias fuerzas que desataron, bajo las indefectibles leyes del universo, por lo que realmente sería deseable que existiera el infierno comparado con lo que les espera.

 

Afortunadamente, el conocimiento mismo tiene sus propios candados, una autoprotección en contra de todo aquello que pretende desvirtuarlo, por lo que aquellos que lo intentan se ven tarde o temprano impedidos para hacerlo y como son las semillas, son los frutos.

 

Es por ello que los personajes que protagonizan el presente relato, cobran particular importancia en relación con lo correcto y lo equivocado en cuanto al conocimiento se refiere, dadas las condiciones actuales en que se presenta la sociedad actual, ya que estas personas son de las pocas que han tenido acceso al mismo y que muestran de forma clara y objetiva, las dos facetas, la luminosa y la oscura, la de la semilla que cayó en buena tierra y la que cayó en los pedregales, la de vivir el conocimiento y hacerlo suyo y la de solo saberlo e intentar usarlo para fines mundanos.

 

Dentro de este grupo pues, se encontraban Gontar Sternovsky y Alí Gaziz, que si bien es cierto eran de nacionAlídades y confesiones religiosas diferentes habían inmigrado por muchas y muy diversas causas al mismo país desde niños, por lo que la asimilación de la cultura y costumbres locales se dio de forma natural.

 

Para cada cual, transcurrió la vida de una forma que podemos llamar “normal” al del promedio de cualquier ser humano, pero de alguna u otra manera se mostraron siempre inconformes con lo que la sociedad, su religión y la vida les presentaba, una especie de rebeldía ante lo impuesto, ante el dogma los aisló hasta cierto punto de sus respectivos grupos sociales, religiosos, escolares, profesionales y laborales, pues sentían en su interior un vacío que no podía ser llenado con las cosas con las que la gente normalmente cree llenar esos huecos, hacía falta algo más, algo que les dijera cual era en verdad el significado de su vida.

 

Sí, el significado de su vida, tema eterno de todas las especulaciones humanas, pues algunos dicen que el significado de la vida es gozar de ella “mientras se aguarda el terror de la muerte”, otros que consiste en nuestra superación personal, ya sea material, intelectual, emocional o física, otros que se basan en cuestiones netamente imaginarias e ilusorias con la promesa de una “vida” después de la vida y otros que de plano le niegan a la vida cualquier significado.

 

Así, de tumbo en tumbo se encontraron cada cual en su tiempo con el conocimiento de que hemos hablado, el cual les brindó tanto a Gontar como a Alí, la respuesta a su pregunta: la búsqueda que debía hacerse no debía volcarse hacia el mundo exterior ni se debería seguir especulando sobre el significado de vida, en vez de ello bastaba con echar una miradita a su interior para darse cuenta que en realidad no es tan difícil de encontrar ese significado de vida y que no resultaba tan oscuro como parecía y que ese vacío interior no podía ser llenado en el mundo exterior, que se podía y se debía vivir en él pero sin que esto influyera en lo absoluto en la búsqueda de la verdad y en la obtención de su paz y felicidad.

 

Fue así, como habiendo encontrado la guía del Maestro indicado, Gontar y Alí se internaron en el mundo maravilloso mundo del conocimiento que por fin, les presentaba la vida, el mundo y el universo de una manera diferente, pero principalmente les permitió introducirse a un mundo todavía desconocido para ellos, es decir, su mundo interior, terreno fértil de observación que les permitió conocer territorios por completo nuevos y fascinantes y encontrar así, su significado de vida.

 

Hagamos un breve paréntesis para conocer un poco mejor a los protagonistas de esta historia, para después entrar en los hechos que le son de suyo propio.

 

Gontar, provenía de una familia de origen judío, que debido a las persecuciones de los nazis en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, se vio obligada a emigrar a tierras americanas, lugar en donde con gran esfuerzo y trabajo, sus padres lograron tener cierta posición social y económica que les permitió dar a sus hijos una vida cómoda y una educación adecuada, por lo que Gontar jamás se vio en la necesidad de procurarse el pan, el techo y el vestido.

 

Criado y educado en la religión judía a la usanza tradicional sin llegar a la ortodoxia, siempre se manifestó como un chico respetuoso y observante de los ritos y de las costumbres, caracterizándose siempre, sin embargo, por ese grado de rebeldía que lo llevó en muchas ocasiones a sostener intensos debates con los máximos rabinos de la comunidad judía y que normalmente terminaban por acrecentar su convicción de que las cosas por más antiguas que fueran, no debían ser aceptadas a pies juntillas, no debían darse por sentadas, máxime las terribles contradicciones que día a día iban surgiendo entre la ciencia y la religión, puntos en los que aparentemente no había puntos de convergencia alguna y que le provocaron una crisis que al paso del tiempo, dio al traste con su concepción del mundo y de la vida, generando en él un escepticismo recalcitrante en su interior, pues exteriormente debía por cuestiones de conveniencia social, seguirle la corriente a su comunidad.

 

Por otro lado y en una situación muy similar, se encontraba Alí, quien al igual que los padres de Gontar y Gontar mismo, siendo un bebé de brazos fue traído por los suyos a América, debido a los disturbios políticos, sociales y económicos que se dieron en el Medio Oriente, después de concluida la Segunda Guerra Mundial y que dado el carácter pacifista de éstos, no quisieron verse inmiscuidos en tales circunstancias, los que al paso de los años, con trabajo, esmero y dedicación consiguieron hacerse de un buen acomodo en la sociedad y de una economía aceptable, que si bien es cierto no era del tamaño como la de la familia de Gontar, si le permitía llevar una vida desahogada.

 

Alí, como Gontar, creció bajo el amparo de la religión, los ritos y las costumbres de la tierra natal de sus padres y que si bien pertenecían a la rama secular y más liberal del Islam, como todos sabemos ésta es una práctica que requería al igual que la otra de cierta disciplina y creencia ciega de lo que los libros y líderes dictaban como normas de conducta moral, religiosa y social, pero que con Alí no funcionaban del todo, algo dentro de sí se resistía a aceptar sin más ni más, los mandatos imperativos que le imponían, sus padres, su círculo social y las directrices religiosas; le molestaban al máximo las cuestiones dogmáticas, el no poder preguntar el porque de muchas cosas y el tener que aceptarlas sin posibilidad de cuestionamiento alguno, lo que al transcurrir de los años, le trajo consigo un gran conflicto interior y de difícil resolución y más cuando debido a la guerra que se estaba librando en Medio Oriente, le reclamaban ser solidario con algo de lo que él no estaba convencido.

 

Ambos se distinguieron por ser buenos estudiantes y llegaron a concluir sus estudios como Licenciados en Ciencias de la Comunicación, en otras palabras, periodistas, profesión que en su ejercicio los llevó a conocerse y con el tiempo a hacer una excelente amistad, pues además de ella, tenían en común esa ya mencionada rebeldía lo que los llevaba a pasar veladas enteras conversando sobre los más diversos temas, sin llegar a explicarse del todo las terribles contradicciones del ser humano, sin poder entender a plenitud la verdadera razón de su existencia y del eterno sufrimiento de la humanidad, por todo y por todas las cosas que le rodean.

 

Tal vez el “detonador” para que ambos tuvieran acceso al conocimiento del que hemos hablado, fue que un día como cualquier otro Alí, recibió la visita de uno de sus tíos procedente de la tierra natal de sus padres, quien desde su juventud era sufí.

 

Para entenderlo mejor será preciso tener un panorama general de lo que se conoce del Sufismo, en árabe, tasawwuf, como el término colectivo con el que se designa a un importante movimiento de creencias, tradiciones y rituales místicos aceptado por todo el mundo islámico desde el siglo XI y aunque la mayoría de los sufíes suelen ser suníes, al menos de una forma nominal, el sufismo no es sectario y tiene por ejemplo, miembros e incluso cofradías shiíes. Otros movimientos islámicos pueden rivalizar con este en misticismo (como los ismailíes y la escuela de filosofía de la Iluminación Oriental, o Ishraqi), pero éstas tienden a ser más elitistas o sectarias.

 

El término sufí apareció de hecho más tarde en Kufa, Irak, durante el siglo IX y parece derivarse de la palabra árabe suf, que significa un vestido de lana tosca, como los que llevaban los monjes nestorianos y con el tiempo adoptaron algunos musulmanes ascéticos y místicos.

 

Al sufismo se le relaciona con una forma de vida y un conjunto de creencias y rituales, con diversas perspectivas teológicas teístas, monistas o panteístas. Independientemente de sus teologías concretas, la mayoría de los sufíes comparten la creencia de que gozan de una amistad especial (walaya) con Dios. También piensan que pueden alcanzar cierta unión, comunión o comunicación espiritual con Dios y la gnosis, es decir, el conocimiento directo de la verdad divina (haqiqa). El potencial de un iniciado sufí para la gnosis es una gracia de Dios (determinada desde épocas inmemoriales): por lo general se logra a través de un complicado camino (tariqa) de etapas (maqamat) y estados (halat) espirituales graduados. Este proceso se lleva a cabo bajo la supervisión de un maestro sufí (shaykh o pir) que ha alcanzado la gnosis y comienza de forma característica con el arrepentimiento del iniciado. Se cree que el maestro dota a sus seguidores de una bendición milagrosa y autorizada (baraka) que él mismo ha recibido de su anterior maestro. Esta bendición se retrotrae a Alí ibn Abi Talib y al profeta Mahoma, por vía de una cadena de iniciados o un linaje de autoridad (silsisla). Esta cadena se asemeja y rivaliza al mismo tiempo con las genealogías (isnad) de los dichos y los hechos del Profeta transmitidos de forma oral (Sunna) citados por las clases cultas musulmanas.

 

Además los sufíes están convencidos de que cada generación tiene un maestro que, en secreto, es un hombre perfecto (qutb), de cuya presencia depende la continuación del mundo. Sólo quienes han alcanzado la experiencia sufí completa —eliminación de la personalidad humana individual (fana), supervivencia con Dios (baqa) y gnosis (marifa)— pueden conocer su identidad, hombre que solo puede ser reconocido por los elegidos, poseedor y transmisor del ancestral conocimiento, el equivalente sufí es un hombre que se halla en la cima de una jerarquía de maestros venerados, o santos, cuyos atributos se acercan a un puesto más alto tanto en calidad como en cantidad y no necesariamente deben ser o son musulmanes.

 

Escuchar música y poesía (sama) es a menudo una parte destacada de la vida del sufí, que muchas veces aluden al amor y al éxtasis divino.

 

Después de esta breve semblanza del sufismo, sabemos ahora algunos de los rasgos del Tío de Alí, aclarando que el ser sufí para él también se constituía como una máscara para ocultar de ojos paganos el conocimiento que el poseía y que iba más allá del sufismo, del cual era Maestro y uno de los pocos que podían transmitirlo de la forma en que desde los tiempos más remotos se hacía, es decir, de forma viva y oral, lo que en realidad era su estilo de vida.

 

El Tío de Alí, además de ser sufí, tenía por profesión algo que en apariencia parecería ser contradictorio con sus creencias, pero que como más adelante veremos no existía en lo absoluto, pues era Físico Nuclear.

 

El motivo pues de la visita del Tío de Alí, no era gratuita ni mucho menos de placer, ya que debido precisamente a su profesión, fue que tuvo que salir huyendo de su país, al haberle exigido sus gobernantes que colaborara en los proyectos de éstos para fabricar armas nucleares, con lo que obviamente el Tío de Alí no estaba de acuerdo teniendo que poner en práctica las más ingeniosas artimañas para poderse escabullir de ellos, salir del país y llegar al único lugar fuera de él donde el tenía parientes.

 

Es curioso que haya sido la guerra lo que haya provocado que Alí y su Tío se conocieran, pues de no haber sido por dicho evento, esto no habría ocurrido y las posibilidades tanto de él como de Gontar hubieran sido mínimas para el contacto directo con el conocimiento que contribuyera a su evolución interior.

 

Así fue pues como el Tío de Alí, al percibir las características tan “especiales” de Alí y las constantes preguntas que éste le hacía, decidió iniciarlo en el conocimiento, sin embargo, Alí insistió que también lo hiciera con Gontar, con lo que el Tío de Alí no estaba muy de acuerdo, no por las diferencias religiosas, sino porque a él no lo percibía listo para recibir las enseñanzas, algo muy dentro de él le decía que no era el momento más adecuado y que tal vez de hacerlo podría producir efectos inesperados.

 

No obstante fue tanta la insistencia de Alí, que su Tío no tuvo otro remedio que asentir y fue así como comenzaron con las enseñanzas del tan anhelado conocimiento.

 

El Tío de Alí comenzó por poner los principios fundamentales que tanto Alí como Gontar, debían tomar en consideración para poder recibir el conocimiento, requisitos sin los cuales les sería muy difícil, no solo asimilarlo y comprenderlo, sino vivirlo:

 

1.- Ser sinceros y honestos consigo mismos.

2.- Ser justos consigo mismos.

3.- Tener fe en uno mismo.

4.- Hacer con otros lo que se quisiera que hicieran con uno mismo.

5.- Demostrar heroísmo.

6.- Practicar el amor.

7.- Lograr la unidad.

8.- Permanecer el mayor tiempo posible alerta y atento.

9.- Percibir su nulidad.

10.- Adoptar un solo y único significado de vida.

11.- Iniciar el camino de forma completamente individual, sabedores de que comenzado ya no hay retorno.

 

Enterados de los pilares del conocimiento, sonándoles algunos de ellos lógicos y conocidos, comenzaron el camino de la enseñanza-aprendizaje, percatándose de que aquellos que creían entender, no eran ni por asomo, lo que en su momento llegaron a pensar, pues cada uno de ellos encerraba un simbolismo que debería no solo ser interpretado correctamente sino ser comprendido para realmente ser vivido.

 

El Tío de Alí, los sumergió en los secretos de todas las escrituras sagradas, las conocidas y las no conocidas, textos que jamás pensaron poder tenerlos entre sus manos sino también conocerlos, pues lo que en ellos se decía era en verdad un conocimiento que a pesar de los siglos transcurridos, gozaba de una actualidad impresionante, sabiduría que revelaba la posibilidad del hombre hacia estados superiores de conciencia y que dejaban ver que el hombre como especie realmente no había cambiado sustancialmente, que seguía siendo prácticamente el mismo, duros golpes para quienes creían ser el pináculo de la Creación Divina, distantes por completo de toda creencia tradicional y religiosa del momento, habiendo encontrado ya el sentido correcto en sus interpretaciones, desentrañando palabra por palabra, simbolismo tras simbolismo, enseñanza toda ella, oculta para los ojos profanos.

 

Mientras tanto en el mundo, la guerra que en sus inicios sólo se había focalizado en una región del medio oriente, se extendió a otras partes del orbe debido a ciertos eventos que sucedieron en ella, provocando el desencadenamiento de un conflicto mundial, pues la lucha por el poder y los intereses económicos era despiadada, situación que para Alí y Gontar, no podía pasar desapercibida ya que eran periodistas y tenían que cubrir las noticias y los eventos que en torno a la conflagración se suscitaban.

 

Dichas actividades pusieron a ambos en situaciones hasta cierto punto similares, pero que para cada uno de ellos fue diferente en cuanto a la forma en que se desenvolvieron en éste y las repercusiones que fueron consecuencia de éstas.

 

Alí trabajaba en un Diario local, es decir, era de aquellos reporteros que se conocen como de bajo nivel, a diferencia de Gontar que prestaba sus servicios en una cadena televisora de gran importancia a nivel mundial, gozando ya de cierta fama y prestigio por lo que debido a ello tenía contacto con personas de alto nivel social, económico y político, posición que poco a poco le permitió ascender de forma meteórica en todos los aspectos.

 

Sin darse cuenta, Gontar entró en una espiral que le condujo a realizar una multitud de acciones equivocadas, pues se había valido en muchas ocasiones del conocimiento adquirido para escalar posiciones, manipulando la información y psicología de la gente, sabedor del provecho que de ello podía obtener en el mundo material y de las circunstancias que se presentaban en relación con la sucesión de eventos que a nivel mundial se estaban dando, intercambiando sus “opiniones” que lejos de ser objetivas e imparciales, se inclinaban del lado de la balanza del mejor postor, asumiendo posiciones que favorecían a un determinado grupo y atacaban a otro y chantajes de un bando hacia el otro, a cambio todo ello de dádivas materiales o favores políticos.

 

Esta situación no pasó desapercibida ni para Alí ni para su Tío, quienes se percataron del cambio que estaba sufriendo Gontar, quien desde hace ya algún tiempo había disminuido la frecuencia con la que asistía a la reuniones que Alí, su Tío y él realizaban en torno a la enseñanza, cambio que se veía reflejado en su conducta, la cual dejó de ser congruente con los principios básicos que se le habían transmitido, pues más que su éxito material, era su actitud hacia él la que no era correcta.

 

Pasó el tiempo, Alí y su Tío, se seguían frecuentando y fue en uno de esos días cuando recibieron una llamada telefónica de Gontar, en la que los invitaba a reunirse con él en su departamento, a lo que Alí y su Tío accedieron, pues el tono de la voz de Gontar, pese a su aparente tranquilidad, dejaba entrever un estado de ansiedad extrema.

 

Llegaron Alí y su Tío, a la dirección que Gontar les había proporcionado, se trataba de una exclusiva zona residencial de la ciudad, donde vivía la gente de mayor “alcurnia”, la más “nice”,  de gran poder ya fuera económico o político, donde residía la “crema y nata” de la sociedad, departamento que Gontar había adquirido no hace mucho, debido al “éxito” que había tenido en su vida profesional.

 

Gontar se encontraba ansioso, fumando un cigarrillo y tomando una copa de whisky y dando vueltas en la sala de su departamento, cuando a la hora convenida tocaron el timbre Alí y su Tío y Gontar prácticamente corriendo, les abrió la puerta y los invitó a entrar.

 

Ya estando en su departamento, Gontar se desvivió mostrándoles a Alí y a su Tío todos aquellos objetos de valor que había adquirido, preguntándoles que les parecía el departamento y todo lo que habían visto, ante lo cual Alí y su Tío solo acertaron a cruzar una mirada cargada de compasión y fue el Tío de Alí quien le respondió:

 

- Todo lo que nos has mostrado es verdaderamente interesante Gontar, más permíteme decirte que estás a punto de convertirte en una estatua de sal y ser un cretino como todos los demás, padeces de una enfermedad de la cual pudiste haber quedado inmune, sin embargo, todo ello no sirvió de nada, desviaste todo lo aprendido en cuestiones por completo vanas, vacías y egoístas, intentando ajustarlo a tu conveniencia, sin que por supuesto esto pudiera ser en forma alguna posible, pero si con la finalidad de atender a tus pretensiones mundanas y materiales.

- Que ¿Acaso no les da gusto que haya triunfado en la vida?

- Al hacernos esta pregunta tú mismo tienes la respuesta, si es que realmente eres sincero y honesto contigo mismo, ¿Lo has sido? ¿Es toda esta ilusión por lo que has vivido? ¿Es toda esta fantasía a lo que tú llamas triunfo? Obsérvalo y obsérvate, mira en lo más profundo de tu ser y obtendrás la respuesta que de nosotros reclamas.

 

La traición ha invadido tu corazón, la nebulosidad más densa tu entendimiento y la nulidad tu comprensión.

 

Al escuchar esto, Gontar permaneció petrificado y en silencio durante varios minutos, atacado por una tormenta de confusión, hasta que por fin, lleno de ira tomó uno de los jarrones que se encontraban cerca de él y arrojándolo al piso y exclamó furioso:

 

- ¡Bah! ¡Lo que sucede en realidad es que ustedes me tienen envidia! ¡Siempre ha sido así!- y dirigiendo su mirada al Tío de Alí prosiguió vociferando- ¡Desde el primer día que nos conocimos y que Alí nos presentó, sabía que no era de tu agrado...y toda esa sarta de tonterías que nos enseñabas...!

- ¿Tonterías?- Atajó tranquilamente Alí a Gontar- ¿Tonterías dices? Eso no me decías cuando todo el conocimiento te era transmitido, eso no me decías cuando gozoso comprendías uno de esos ocultos secretos que te era revelado y mucho menos eso pensabas cuando incorrecta e indiscriminadamente lo utilizaste contra todo aquel o aquella que se interponía en tu camino.

 

No Gontar, no uses pretextos y justificaciones que tú bien lo sabes, solo son mentiras, mentiras con las que has venido construyendo un edificio de endebles y falsos cimientos, que ante el primer atisbo de verdad, se derrumba estrepitosamente.

 

De nuevo, Gontar permaneció en silencio durante un tiempo, sus ideas, sus emociones, eran una revolución amorfa, cuando de pronto ante las impasibles miradas de Alí y su Tío, cayó desmadejado en el sofá, presa de un amargo y prolongado llanto.

 

Una vez recobrado del choque, volvió su rostro a hacia Alí y su Tío y les dijo:

 

- Perdónenme, se los suplico, tienen toda la razón de todo cuanto me han dicho por lo que no trataré ya de justificar ninguno de mis actos, pero ahora, justo ahora es cuando más necesito de su guía y su consejo, pues me encuentro en una situación de vida o muerte.

 

El Tío de Alí, le preguntó entonces:

 

- ¿Consejo, has dicho? Ninguno de nosotros puede darte consejo alguno, sino solo hablarte con la verdad y esta será la única que de así desearlo tú, te puede realmente ayudar y para ello debes comenzar por decirla.

 

Gontar comenzó entonces a narrar una historia en la que el fue el protagonista, autor intelectual y material de infinidad de conductas incorrectas, chantajes y traiciones con los cuales se había visto beneficiado y que ahora, como consecuencia lógica ponían en peligro no solo sus “logros” materiales, sino su vida misma.

 

Alí y Su Tío, pacientes y en silencio escucharon sin turbarse el relato de Gontar, viéndose el uno al otro, el Tío de Alí le dijo a Gontar:

 

- Bueno mi querido Gontar, claro es que como es la semilla la cosecha es y más grande aun; ante todo no debes olvidar lo que has aprendido y que como experiencia, nutritiva y bella es, tú pides consejo para salvar tu vida cuando no la puedes perder jamás.

 

Responsable eres de todo lo que hoy te sucede, solo tú y nadie más que tú, de las adversidades presentes y aun de las que están por venir; deberás afrontarlas con serenidad permaneciendo siempre alerta, observador de cada paso que das y con ello meditar sobre la posible solución, escuchando atento y en silencio a tu corazón obtendrás la respuesta; buscando el origen encontrarás el final, buscando el final encontrarás el origen y te percatarás de que son uno solo, pues tu origen es el fin y tu fin es el origen, busca en tu propia raíz, en lo que eres y nútrete de ella.

 

Iniciaste un camino desconocido y bello, pero desviaste tu atención del sendero, te olvidaste del haz luminoso y en cambio te dejaste guiar por lámparas cintilantes de luz engañosa, escasa y vacilante.

 

No obstante, aun estás a tiempo para reemprender la marcha, abandona todo y aborrécelo; la paz y la fe aparecerán y el temor y la esperanza se irán, desvaneciéndose y levantándose portentosa ante tus ojos, la Verdad y el Bien, sigue su luz sin desmayar, prepárate para el camino y lleva contigo todos los pertrechos necesarios para andar en él.

 

La muerte existe solo para aquellos que no han conocido la vida.

 

¡Despierta, levántate y anda!

 

Así concluyó el Tío de Alí y Gontar profundamente conmovido, solo acertó a decir:

 

- Gracias Maestro por haberme hecho recobrar mi paz y comprensión, quedo en paz y a ti Alí, mi mano de doy en señal del amor que te profeso, sabiendo que nos volveremos a encontrar en un tiempo sin tiempo, en un lugar sin lugar, vayan pues en paz, amigos y hermanos míos.

 

Alí y su Tío, abandonaron el departamento de Gontar y fueron a casa.

 

Al día siguiente, Alí y su Tío, leían frente a un puesto de periódicos, los encabezados de todos los Diarios que solo se referían a una noticia que había acaparado la atención de sus espacios informativos, más o menos decía así:

 

“Gontar Sternovsky, importante y reconocido periodista, fue hallado muerto a balazos en su departamento, las autoridades buscan ya a sus asesinos.”

 

Alí y su Tío, cruzaron miradas...sonriendo y en silencio prosiguieron su camino.


LA CARTA

Era un día como cualquier otro, la situación en la que me encontraba no había variado mucho, mi búsqueda por un empleo que me permitiera seguir sobreviviendo continuaba y todas las puertas que había tocado hasta ese momento se encontraban cerradas, los ahorros y fondos disponibles que tenía y lo poco que había ganado dando algunas consultas, estaban llegando a su límite y la condición se empezaba a tornar crítica, pues de no hallar trabajo pronto las deudas con el casero y los compromisos adquiridos con las compañías prestadoras de servicios, empezarían a darme problemas.

 

En realidad, no me angustiaba mucho esa situación, pues a pesar de tener una profesión, de ser necesario trabajaría de lo que fuera con tal de subvenir mis necesidades prioritarias, como en alguna ocasión y durante este periodo lo había hecho ya, pero indiscutiblemente que con los salarios que pagaban por esos trabajos, no podría cumplir de forma adecuada con todas las obligaciones que como padre, tenía con mis hijos.

 

En estas cavilaciones andaba, cuando de pronto sonó el teléfono y una de las personas que había contactado me llamó diciéndome que se abría una muy buena posibilidad de ingresar a trabajar en una Institución muy reconocida, en la que antes yo había laborado y que dada mi experiencia en ella, había sido considerada mi propuesta para dicho fin, lo que obviamente me abrió el panorama y como por arte de magia, en un chistar de dedos se acababan todos mis incipientes problemas.

 

Así las cosas, me presenté con mi amigo y los trámites para mi contratación comenzaron a correr normalmente y como en todo, se presentaron algunas complicaciones que fueron resueltas, no sin antes llegarme  a producir cierto grado de ansiedad, pues durante algún tiempo mi contratación fue incierta.

 

Pero esta no es lo realmente interesante de este relato, pues sabía que de alguna u otra forma los problemas se tendrían que solucionar, sino que fue durante esa época en especial cuando me ocurrió lo que narraré y que por todas las peculiaridades del caso, parecieran hacerlo ser como un hecho extraordinario y que sin embargo, para mí ni lo fue del todo, aunque siempre hubo ciertos detalles que no pude comprender del todo y que aun hoy, a la fecha procuro hacerlo.

 

Pues bien, fue uno de esos días en los que salí del trabajo y todavía no se definía mi situación laboral y me dirigía a tomar el transporte para mi casa, cuando decidí ir a tomar un café, leer un poco y meditar sobre las posibles soluciones a los problemas que me aquejaban por las razones ya aludidas.

 

Habiendo llegado ya al restaurante, había mucha gente esperando mesa, por lo que elegí el irme a sentar a la barra de servicio express, pues francamente en esos momentos no deseaba esperar y lo que quería era sentarme tomar mi café y leer el libro que por aquel entonces traía.

 

Así pues, me senté en la zona de fumadores, en uno de los extremos de la barra, alejándome lo más que pude de una pareja de jóvenes que discutían fervorosamente por una trivialidad provocada por los celos y que francamente me daba mucha flojera, pues la conducta de esas personas solo me indicaba que era lo que no debía hacerse, pues en mi lucha conmigo mismo, pretendía arrancarme de tajo toda esa serie de tonterías adquiridas, que hacen que actuemos mecánicamente, como robots, como auténticos muertos en vida.

 

En esta serie de razonamientos me encontraba, cuando en el asiento que estaba adjunto al mío, se sentó un caballero de edad madura, que a pesar de los años que muy probablemente pudiera tener, se notaba bien conservado, además de que reflejaba una paz y una serenidad extraordinaria, asunto que no pasó desapercibido para mí y no solo por su semblante sino por una escala vibratoria de muy alta calidad, pues de un tiempo atrás a esa fecha mi sentido de percepción se había desarrollado un poco y podía sentir cosas que antes no sentía y que me permitían conocer de alguna forma el estado de ánimo de las personas que me rodeaban.

 

Fue así cuando el señor que acabo de mencionar, se dirigió a mí y sin decir su nombre con la mayor naturalidad del mundo y como si me conociera desde hace mucho tiempo me preguntó que cual era el libro que estaba leyendo, pues le parecía que el ya lo había leído y contestándole me volvió a cuestionar, pero esta vez la pregunta fue esta- ¿ Así que te molesta la pareja que está sentada cerca de aquí? – sorprendido por la misma, no tuve otra cosa que hacer que asentir con la cabeza, explicándole con una serie de razonamientos, que más que molestarme, pensaba que no era conveniente que desgastara mi energía escuchando diálogos y riñas tan insubstanciales.

 

Sonriendo, le dio un sorbo a su taza de café y me contestó – Efectivamente, en esencia pudiéramos decir que tienes la razón, pero realmente ¿La tienes? – me volvió a preguntar, en ese momento dudé y traté de poner en orden mis ideas y enseguida me sentí como un tonto, pues ya no encontré una respuesta lógica y objetiva.

 

Enseguida y volviendo a sonreír, me dijo – tu razonamiento es correcto, pero es solo eso razonamiento y está bien que lo hagas así, es el primer paso hacia la liberación, entiendo cuanto trabajo te ha de costar usar tu cerebro de forma distinta a como estaba acostumbrado, pero en su momento tendrás solo que comprender y sentir y ese esfuerzo que ahora realizas ya no será necesario, recuerda no sólo basta SABER, hay que SER, esas dos líneas deben crecer paralelamente y para vivirlo debes COMPRENDER.

 

El inicio en el camino no es nada fácil, ni siquiera sabes lo que en él te espera, debes medir tu fuerza, pero también debes recordar que una vez comenzado ya no es factible dar marcha atrás, el precio por hacerlo puede ser muy alto, sé que la vida como tal siempre te presentará prueba tras prueba, la tentación es necesaria para la evolución y eso es fantástico si tu significado de vida lo tienes perfectamente claro, pues cada segundo se convierte en una valiosa oportunidad para crecer, como lo que realmente eres, pero debes permanecer alerta siempre, ser prudente como la serpiente e inocente como la paloma, pues cada paso que des, ya no lo podrás volver a dar, cada error que cometas, no podrá ser resarcido, lo que no hayas observado, no lo podrás volver a observar.

 

La vida siempre estará presta para “comprarte”, para darte esas fatídicas “treinta monedas de plata”, para sumirte en el sueño con más y con mayor fuerza, y más grave es aun si ya has iniciado el camino, si existe una caída, te costará un esfuerzo mucho mayor, volver a despertar, vigila, permanece alerta ante la presencia constante de los ladrones que todos los días están al acecho, para que lo que te ha sido dado, no te sea arrebatado, no desfallezcas, haz con otros lo que quisieras que hicieran contigo.

 

Debes saber, que yo al igual que tú, me encontré en la misma situación algún día y es por ello que te comprendo y no solo eso, me congratulo de que te encuentres en la senda, en la búsqueda de la verdad y en la guerra constante contra las falsas cadenas que comprimen al hombre sobre la tierra y lo convierten en su esclavo, pero también es necesario que comprendas que de lo que sientas y vivas con la gente, tú podrás aprender mucho, principalmente deberás aprender a guardar silencio. – Pero…. si no les he dicho nada – repliqué – Lo sé, pero el silencio al que me refiero es de otro tipo, es el silencio interior, evitar que todas esas voces arrogantes te fastidien y te provoquen un sentimiento de aislamiento en relación con todos los que son tus hermanos, pues no importa lo que crean, hagan o digan, lo son, pues todos provenimos de un origen común, lo que debemos hacer es solo comprender que como ellos son, nosotros somos y que tenemos una posibilidad real de desarrollo interior.

Debemos comprender, callar, escuchar y digerir, es decir, llegar al estado de nadidad, que es necesario para poder, ahora sí SER una unidad, un todo perfectamente armónico, en la inteligencia de que cada cual tiene su desarrollo individual y que todos tenemos un mismo destino y eso tú ya lo sabes.

 

No me preguntes quien soy, pues solo soy lo que soy y estoy para lo que estoy y mi nombre de nada te serviría saberlo, ni el como y porque me acerqué contigo ya que pronto lo sabrás.

Bueno creo, que te he quitado mucho tiempo de tu lectura, fue muy grato hablar contigo me tengo que ir, pero antes quiero dejarte esta carta que ya no necesito y que en mis inicios me fue de gran utilidad, sigue adelante, no desfallezcas y sigue luchando, agudiza tu vista y tu oído….más allá de lo sensual...hasta luego…- y extendiéndome su mano derecha, me entregó un sobre con aquella misteriosa carta… cuando alcé la vista.... ya no lo vi, era como si se hubiera esfumado… no transcurrieron más de dos segundos ... y ya no estaba.

 

Estupefacto y no repuesto aun de la emoción que me produjo aquel hombre, por un momento pensé que estaba soñando… pero no, no era un sueño toda había sido tan real… y el sobre en mi mano lo constataba, este decía en su anverso “ RECUÉRDATE, Aquí y Ahora…tu tiempo está contado”, debo admitir que cierto temor me invadió y dudé abrirlo y leer el contenido de esa misiva, pero al fin y después de recuperar mi paz, lo hice y extraje de él la hoja de papel que contenía…..cual fue mi sorpresa al darme cuenta que la hoja….estaba en blanco.

 


LOS PERGAMINOS

Max Reed, mataba el ocio leyendo el New York Times en su oficina, tomando de una botella de whisky y fumando con gran ansiedad un cigarrillo, esperando a que la diosa fortuna le enviara un cliente, que le generara algún ingreso pues las cuentas del arrendamiento de su departamento y las del despacho que rentaba, llevaba tres meses sin pagarlas, ya que últimamente no le había caído ningún trabajito que le reportara ganancias substanciales, solo había realizado investigaciones menores de localización de deudores y una que otra relacionada con maridos y esposas infieles. 

Max era un expolicía retirado de Nueva York, que montó su despacho como detective privado puesto que el dinero de su jubilación le resultaba insuficiente, no solo para subsistir, sino también para cubrir la pensión que con motivo de sus dos anteriores divorcios tenía la obligación de dar a sus exesposas y sus tres hijos y aunque en realidad se había casado tres veces, la última de sus esposas había fallecido, a causa de un cáncer de matriz, que por falta de un diagnóstico oportuno se le diseminó por todo el cuerpo.

Curioso que esto haya sucedido, pues Max en esta ocasión creyó haber encontrado por primera vez el amor verdadero, por lo que cuando Estela murió su mundo se derrumbó, pues el tenía sus últimas esperanzas de vida cifradas en ella, ocasionando que cayera en una depresión que lo terminó arrastrando al alcoholismo y en cierta forma a vivir su vida de forma por completo automática, es decir, como un auténtico robot, sin importarle si despertaba o no despertaba vivo al día siguiente, sumado a esto que la relación con sus hijos era por completo nula, como si él no existiera para ellos y viceversa.

La etapa de su vida por la que pasaba, solo parecía ser una repetición de días y días, sin sentido alguno, casi como una película en la que las imágenes pasaban de forma reiterada y sin cambio, esperando de alguna forma que la muerte fuera compasiva con él y acabará con su sufrimiento de una vez por todas.

Conocedor de cada uno de los rincones de la Gran Manzana, tenía sus oficinas en un edificio de las calles de Brooklyn Heights, podrá imaginarse no era de aspecto muy agradable que digamos, por lo que de la misma manera, es posible imaginar la clase de clientes que acudían con él a solicitarle sus servicios.

En esos momentos, solía recodar sus tiempos de gloria en el Departamento de Policía, en los que fue considerado como uno de los mejores detectives de homicidios, en el que había resuelto crímenes que en un principio parecían insolubles de asesinos en serie, de los que ni el FBI llegó a tener pista alguna; aquel caso en el que estuvo a punto de perder la vida al estar involucrado en un sangriento tiroteo del que derivó una lesión irremediable en su pierna derecha, razón de su retiro, su cojera y su inseparable bastón, otro motivo que tenía de más para sentirse frustrado y con gran resentimiento no solo hacia la gente sino a la vida misma, considerando que ninguna persona había sabido valorar su sacrificio personal en pos del bien común.

Fue por ello que se tornó en hombre hosco, rudo, de pocas pulgas, que a la menor provocación, lo convertían en un hombre agresivo y violento, cargado en pocas palabras de amargura y odio, que acabó por completo como se dijo, con sus deseos de vivir.

Tan distraído se encontraba en este torbellino de pensamientos,  que no se percató que a su oficina había entrado un hombre, vestido de traje con un portafolios, de imponente, enigmática pero a la vez tranquila y agradable presencia, que se acercó a su escritorio, veamos que ocurrió:

-         Buenos días, disculpe ¿Es usted el señor Max Reed?

-         ¿Quién le busca y que quiere usted en mi oficina? – respondió sorprendido y molesto Max – Ni siquiera tuvo la delicadeza de tocar la puerta.

-         Perdone usted, pero es que toqué en repetidas ocasiones y como...la puerta estaba abierta, me tomé el atrevimiento...

-         ¡Vamos! ¡Vamos! Al grano – lo atajó bruscamente Max – Yo soy Max Reed, ¿Qué demonios se le ofrece?

-         Bueno, - Contestó el hombre sin turbarse en absoluto - verá yo no vivo en esta ciudad y al llegar aquí contacté con algunos amigos y les comenté que requería de los servicios de un buen detective, discreto y eficaz...uno de ellos me comentó que usted era el mejor de la ciudad y pues mi intención es precisamente la de contratar sus servicios para una búsqueda que no es nada fácil.

-         Muy bien, no le quitaré mucho tiempo ni a usted ni a mí, mis honorarios son de...

-         Señor Reed, por el dinero no hay problema...es necesario que primero sepa a grandes rasgos de que tratara el trabajo y quien decidirá si lo toma o no es usted, ya que implica un gran riesgo, es decir, me refiero hasta perder la vida en el intento...

-         ¡Vaya! El asunto se empieza a poner interesante, – contestó ya más tranquilo Max – pensé que se trataría de otro esposo “cornudo”...usted sabe... eso es muy común en estos tiempos ... pero bueno dígame de que se trata el “trabajito”.

-         Bien, percibo que se ha despertado en usted una curiosidad que estoy seguro hace mucho tiempo no sentía, pero bueno...le explicaré, mi nombre es Susej Le Onerazàn y me dedico a la búsqueda y comercio de objetos raros, antiguos y auténticos, que normalmente no tengo problemas en encontrar y vender a mis clientes, que van desde alfombras, libros, pinturas, instrumentos musicales, muebles y una infinidad más de cosas, pero en ésta ocasión, uno de mis clientes, tal vez el más raro de todos, me pidió algo que es prácticamente imposible obtener...se trata de unos pergaminos del siglo I de nuestra era, que se le atribuyen a varios de los discípulos de Jesús, escritos en arameo, lengua que se hablaba en aquellos tiempos...que a juzgar por lo que me dijo mi cliente, sería un bombazo si éstos fueran hechos del conocimiento público, pues pondría en graves aprietos a todos los jerarcas de las corrientes cristianas existentes, incluida su autoridad temporal y terrenal...ya debe imaginarse de lo que le estoy hablando.

-         ¡Uffff! ¡Vaya que si es un buen “trabajito”, pero amigo, creo que se equivocó de persona, yo no soy arqueólogo no antropólogo...

-         No, no, sé donde se encuentran esos pergaminos, el problema es que no es posible acceder a ellos sino es sustrayéndolos del domicilio de su poseedor...

-         ¡Oiga amigo, eso es robo y es un delito lo que me pide que haga...

-         Lo sé, yo mismo me hubiera abstenido de hacer todo lo que estoy haciendo de no haber visto una copia de la traducción de un fragmento de uno de los pergaminos de los que le hablo, créame, vale la pena que se hagan públicos y aunque sé que lo que dicen no causará impacto en la gran mayoría de la gente, sé también que habrá algunos, muy pocos, a los que les abrirá los ojos y despertarán del engaño y sueño en el que se hayan sumidos.

-         ¿Y eso a mi qué? – contestó molesto Max –

-         Mire, le mostraré la copia de la traducción del fragmento que conservo del pergamino mencionado y si decide no tomar el trabajo, no haré más comentarios y me iré sin decir palabra de su oficina ¿De acuerdo?

-         Está bien, pero no sé que pueda decir ese papiro o como se llame, para que me pueda hacer cambiar de opinión.

 

Acto seguido, Susej sacó de su portafolios una copia del documento que más o menos tenía escrito lo siguiente:

“Como se dice que eres mi gemelo y mi amigo verdadero, examínate a ti mismo y comprende

quien eres

como vives

y que será de ti.

Dado que te llaman hermano mío, no deberías ser ignorante de ti mismo. Sé que comprendes algunas cosas, pues ya comprendes que yo soy el conocimiento de la verdad. Mientras estás caminando conmigo, aunque ignoras otras cosas, ya has obtenido conocimiento, y serás descrito como uno de los que se conoce a sí mismo. Pues

quien no se conozca a sí mismo

no sabe nada,

más quien se conozca a sí mismo

ya ha adquirido conocimiento acerca

de la profundidad del universo.

...

Si lo que puede verse te resulta oscuro

¿Cómo puedes comprender lo que no puede verse?

Si los hechos de la verdad que son visibles

para el mundo te resultan difíciles de cumplir,

entonces, ¿Cómo cumplirás cosas que son invisibles,

cosas relacionadas con las exaltadas grandeza y plenitud?

...

Todos los cuerpos de humanos y animales son irracionales desde el nacimiento. A decir verdad, esto es claro por la forma en que una criatura...Los seres que vienen de arriba, sin embargo, no viven como las criaturas que vosotros podéis ver. Sino que derivan su vida de su propia raíz, y su cosecha proporciona nutrición para ellos.

Estos cuerpos que podéis ver, por otro lado, se alimentan de criaturas como ellos, y por esta razón están sujetos a cambios. Todo lo que está sujeto a cambios perecerá y se perderá, y no tiene más esperanza de vida, porque este cuerpo es un cuerpo animal.

...

Bienaventurado Tomás, esta luz visible brilla sobre ti, no para mantenerte aquí, sino para hacer que te vayas. Cuando todos los elegidos dejen a un lado su naturaleza animal, esta luz se retirará de su ser, y su ser le dará la bienvenida debido a su excelente servicio.

...

Todo el que busca la verdad de la verdadera sabiduría formará alas para irse volando y escapar de la pasión que inflama los espíritus humanos. El buscador formará alas con el fin de escapar de todos los espíritus que pueden verse.

...

Algunas personas tienen alas pero corren detrás de lo que pueden ver, lo que está lejos de la verdad. Porque el fuego que las conduce dará ilusión de verdad, y brillará sobre ellas con verdad transitoria. Las hará prisioneras de los deleites de las tinieblas, y las capturará en placeres aromáticos.

...

Este fuego ha atado a estas personas con cadenas, y atado todas sus extremidades con el amargo lazo del deseo de cosas visibles, las cuales cambian y fluctúan a su impulso. Semejantes personas son siempre arrastradas hacia abajo. Cuando se les da muerte, se unen a todos los animales inmundos.

...

Bienaventurada la persona sabia que busca la verdad.

Cuando uno la encuentra, descansa en ella para siempre,

Y no teme a aquellos que quieren perturbarle.

...

Entonces el fuego que esas personas ven las hará sufrir, debido a su amor por la fe que otrora tuvieron. Serán devueltas al reino visible. Además, esas personas que pueden ver en el reino visible serán consumidas, sin ese primer amor, en su preocupación por la vida y el bramar del fuego.

...

Además, el reino les es arrebatado, toda vez que

aman los deleites del fuego,

son esclavos de la muerte

y se deleitan en la inmundicia.

...

Más estas personas, siendo necias y locas, son felices en las angustias de esta vida. Algunos de los que acuden corriendo a esta locura no se dan cuenta de que son necios, sino que creen que son sabios. Se ven atraídos a la belleza del cuerpo, como si no fuera a perecer.

...

Tomás contestó: Nos has convencido, Señor.

Hemos llegado a esta comprensión y ahora está claro: esto es como es y tu palabra es suficiente para nosotros. Más estos dichos que pronuncias son risibles y ridículos para el mundo, pues son mal interpretados. ¿Cómo podemos salir y predicarlos, toda vez que el mundo no nos respeta?

...

¡Ay de vosotros

que tenéis esperanza en la carne,

y en la prisión que perecerá!

¿Cuánto tiempo dormiréis? ¿O creéis que lo que juzgáis imperecedero no perecerá? Basáis vuestra esperanza en el mundo y vuestro dios es esta vida. ¡Estáis destruyendo vuestras almas!

...

¡Ay de vosotros prisioneros, pues estáis atados en cuevas!

¡Os reís! ¡Expresáis vuestro deleite con risa necia!

¡No os dais cuenta de que seréis destruidos, no os dais cuenta de vuestra situación. No comprendéis que vivís en tinieblas y muerte!

...

Las tinieblas se han alzado sobre vosotros como la luz,

pues habéis cambiado vuestra libertad por la esclavitud.

Habéis oscurecido vuestras mentes,

habéis entregado vuestros pensamientos con

el humo del fuego de vuestro interior!

¡Vuestra luz ha sido escondida dentro de una nube oscura!

os habéis encariñado con la ropa inmunda

que vestís,

y os habéis aferrado a una esperanza que no es esperanza!

...

Vigilad y rogad para que no nazcáis en la carne, sino para que podáis dejar las amargas ataduras de esta vida.

Después de darles lectura, Max con el rostro demudado, permaneció inmóvil durante algunos minutos, en los que los hojeaba y los hojeaba y los volvía a releer, hasta que por fin dirigiéndole la palabra a su cliente, le dijo:

-         ¡Uffff! ¿Me jura que lo que acabo de leer existe?

-         Se lo aseguro, o acaso con su basta experiencia, ¿No sabría distinguir entre alguien que le está diciendo la verdad, de alguien que le está mintiendo? Además dígame que podría ganar yo con decirle una mentira.

-         Es que – dijo titubeante Max – esto francamente me conmovió hasta lo más profundo de mi ser...es realmente impactante...esto realmente repercutiría en muchas cosas...si yo mismo me siento diferente...

-         ¿Por qué lo dice Max?

-         No lo sé, no lo sabría expresar con palabras, hasta antes de que usted entrara, créame que mi vida no tenía sentido alguno y es como si con lo que dicen estos textos, gran parte de ella se viera reflejado en ellos y francamente ...no sé como decirlo... es como si algo en mi interior me gritara que todo eso es vano, irreal, fantasía pura, no lo sé...

-         Sé perfectamente a lo que se refiere, créame yo también viví todo lo que ahora está experimentando, pero también le puedo asegurar que lo escrito en esos pergaminos, no es otra cosa que la verdad, cuando uno consigue dejar la multiplicidad de personas contradictorias que habitan en nuestra mente para transformarse en una unidad, la verdad que se genera en principio viene de su razonamiento, hasta que llega al grado de sentir la convicción de que esa verdad yace en el interior de uno mismo; la percepción del mundo y en general del universo, nos transforman en seres que han comprendido por fin el significado de su existencia en este planeta y otorgándonos por tanto libertad, la real libertad, en otras palabras solo esa verdad puede hacernos libres, libres de esa irrealidad, de esa fantasía e ilusión en la que vivimos inmersos, como bien lo ha dicho usted y créame amigo que ese proceso de comprensión, es largo, muy largo, pero estoy seguro que bien vale la pena.

-         ¿ Y dice que esto que me mostró es solo un fragmento? ¿Eso quiere decir que hay más?

-         Si, así es en efecto, hay más y no quiero imaginar todos los que durante estos más de dos mil años, se perdieron o fueron destruidos, más aun, todo lo que Jesús hizo y dijo, no cabría en unos cuantos pergaminos, pues sucede que aun y con lo poco que se conoce de él, la gente sigue sorda y ciega en cuanto al verdadero sentido y contenido de sus palabras; ¿Y bien toma el trabajo?

-         Lo tomo y no descansaré hasta encontrarlos, pero lo haré con una sola condición...

-         Como le dije, si es por el aspecto monetario...

-         No, nada tiene que ver con el dinero, que en este momento es el que menos me importa, la condición es que si tengo éxito en la empresa, se comprometa conmigo a mostrarme la traducción completa de esos pergaminos... y si lo sabe, que intuyo que así es, me indique quien es la persona apropiada para guiarme, en ese que estoy seguro será un largo pero hermoso camino hacia la liberación ¿Está de acuerdo?

-         Por supuesto. 

Ahí terminó la conversación de ambos personajes, evidentemente sería ocioso saber que sucedió con posterioridad, creo que en ese aspecto, será trabajo del lector sacar sus propias conclusiones y ¿Por qué no? Iniciar cada cual, la búsqueda de esos pergaminos perdidos, en la inteligencia de que no tendrán que ir muy lejos...lo dicho en ellos...está dormido dentro de nosotros esperando ansiosos que sean develados.

O ¿No lo piensa así?

Nota importante:

El texto del pergamino de esta historia fue trascrito directamente del Libro Secreto de Tomás, contenido a su vez en el libro titulado “Las enseñanzas secretas de Jesús”, cuyo autor es Marvin W. Meyer, Editorial Crítica, España.

Dicha publicación encierra la traducción de los textos de Nag-Hammadi, ciudad del centro-este egipcio, situada a unos 50 kilómetros al sur de Qina, en la cual fue hallada, en 1945, una colección de 52 manuscritos escritos en lengua copta, pertenecientes a los primeros años del cristianismo. Se trata de traducciones hechas, en el siglo IV d.C., de unos originales griegos, traducciones a su vez del arameo, que datarían aproximadamente de dos tres siglos antes, en esto no se han puesto de acuerdo los expertos, que conforman 12 códices y que constituyen una importante fuente de información para aquellos que gustan de la investigación de la vida de Jesús. La colección incluye escritos atribuidos a algunos de los apóstoles de Jesucristo, como el apócrifo Evangelio de santo Tomás.