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ESTUDIO Y CATALOGACIÓN DE LAS FUENTES DOCUMENTALES E HISTORIOGRÁFICAS DE LA CATEDRAL DE LUGO (735-1217) 4/
Pilar Solis Parga
ISBN- 84-9714-072-9
 

Entramos, tras finalizar con el comentario a este autor, en el siglo XVIII, que en contraposición a lo anterior va a significar una renovación en todos lo sentidos. Esta va a ser tanto desde el punto de vista político en el que se instaura una nueva dinastía, - la de los reyes Borbones-, con una guerra civil que ser  también un conflicto de dimensiones europeas; como en el plano cultural en el que entra  una nueva ideología, procedente del país vecino, la Ilustración. Este designio llevaba implícito el descrédito del Antiguo Régimen, - feudal y señorial -, y la apertura a nuevas formas de pensamiento en sus diversas modalidades, religiosa, política, científica y literaria.

 En lo que a la historia se refiere van a coexistir, sin relacionarse entre si, el estilo procedente de la historiografía cristiana tradicional y los nuevos presupuestos renovadores que aparecen de mano del positivismo ilustrado que ya he mencionado. Aparecerán, por tanto, en bastante número de obras de corte tradicional tanto en temas como en metodología(16)

 En contraposición con esta idea y en un intento global de búsqueda de las fuentes de la historia de España hay que citar obligatoriamente la figura del Padre Enrique Flórez con su magna obra, España Sagrada. Teatro Geográfico histórico de la Iglesia de España. Es una obra posterior a trabajos parecidos realizados en otros países de los que se podrían citar las investigaciones de Mabillon y los Bolandistas. Flórez comienza una nueva historia muy ligada a las teorías positivistas tan en boga por estas fechas.

 El periodo histórico en el que se desenvuelve este autor es en el del reinado de Carlos III, por tanto en plena Ilustración. Los nuevos planteamientos de esta ideología se van a caracterizar porque va a considerar la ciencia más por su método que por su contenido y a través de ella se desarrolla un proceso en el que la historia no está ausente. El movimiento va a ser levemente posterior y menos generalizado que en el resto de Europa, aunque no por ello menos importante por sus consecuencias en el ámbito nacional (17). Dos ideas básicas que da el profesor Santiago Jiménez Gómez como síntesis de este ideario son:

A) Al hombre condicionado por el medio físico;

B) El proceso histórico como la rebelión del hombre contra el medio natural al que sólo podrá acoplarse en el futuro por medio de la Razón. (18)

 El Padre Flórez va a trabajar en esta línea. Él se dedica desde los treinta y siete años, es decir desde 1739 hasta su muerte en 1733 a la investigación histórica continua. Intenta hacer un trabajo metódico y crítico acercándose para ello a las fuentes, siendo su lugar de trabajo cabildos, bibliotecas, archivos y museos.

 Su producción histórica es enorme y de hecho fue continuada a su muerte por otros colaboradores (19), entre ellos, el Padre Risco del que se hablará más adelante. Ahora bien, la estructura de la obra fue siempre la misma se tratara de unos u otros investigadores. Esta se basó siempre en el criterio geográfico para darle orden y forma. El resultado es una historia religiosa, que entra en la vida urbana y local de las distintas sedes metropolitanas, de ahí su interés para esta investigación. Uno de los grandes méritos de la España Sagrada reside en que toca temas muy oscuros de la historia y aunque a la luz que brindan las investigaciones actuales se compruebe que muchos de sus planteamientos estaban errados hay que reconocer que fue el primero en hacer ciertas purgas a la historiografía de épocas anteriores.

 Otro de los grandes logros de la España Sagrada es la publicación de fuentes, que aun hoy siguen teniendo interés. Para este estudio son de gran utilidad la Crónica Compostelana y los apéndices documentales de los volúmenes dedicados a Lugo. Respecto a estos hay que decir que no fueron elaborados por el mismo Flórez sino por uno de sus colaboradores más cercano, el Padre Manuel Risco, al haber fallecido Flórez.
 

 El Padre Risco (1735-1801) que en realidad se llamaba Juan Manuel Martínez Ugarte. En lo que se refiere a su trayectoria histórica siguió las normas de su predecesor aunque los volúmenes elaborados por él, del XXX al XLII, se ven enriquecidos con nuevos apéndices documentales, muy amplios y cuidados, y en ocasiones llega a contradecir al propio Flórez.

 Los volúmenes XL y XLI son los que se centran en la sede de Lugo. Sigue el esquema propuesto por Flórez de narrar exclusivamente la historia eclesiástica, por medio de la sucesión cronológica de los distintos prelado, entremezclando la historia de la urbe y su relación con la monarquía.

 El primer volumen comienza con la historia de la sede desde su creación en época anterior a los concilios de Toledo hasta fines del siglo XI. El segundo volumen, comienza en los primeros años del siglo XII y termina con los últimos del siglo XVIII.

 Siguiendo el modelo marcado por esta colección surgen muchas otras obras metódicas y críticas, cuya principal virtud consiste en la revisión de las fuentes. En esta línea está  la obra de Francisco Javier de la Huerta y Vega (1697-1752), oriundo de Orense pero nacido en Alcalá de Henares. Su vida estuvo profundamente vinculada a Galicia ya que fue párroco de Santa María Salomé de Santiago de Compostela, juez eclesiástico de la ciudad y arzobispado, visitador general y juez subcolector por la Reverenda Cámara Apostólica.

 En 1737, fue nombrado cronista oficial del Reino de Galicia y miembro activo de la Academia de la Historia. La obra por la que es conocido es, Los Anales del Reino de Galicia, publicada en 1733. Es, como todas las de este periodo, una obra polémica ya que ha tenido críticas desfavorables como la del Padre Sarmiento y muy favorables como la de Villaamil y Castro que dijo que:

 “era una obra de excelente método con mucha claridad y estilo” (20).

 Es de gran interés incluir la opinión que de ella tuvo el romántico gallego Benito Vicetto:

No alcanzaron estos anales sino hasta el año 866 en su "Catalogo” y serie de todos los prelados de Galicia, Rioboo dice que es una obra escrita con mucho acierto, como dijo de ella el Padre Feijoo en carta suya, y que sólo le falta para su complemento proseguirla hasta la época presente según deseaban los aficionados a la antigüedad.

Este juicio del libro de Huerta y Vega, hecho hace un siglo en que los estudios históricos se hallan tan atrasados con respecto al esplendor que hoy alcanzan, no sólo por lo que la imprenta difunde la luz de la verdad sino porque el pensamiento no se ve como entonces comprimido o sujeto al examen de la censura eclesiástica, - nos parece a nosotros muy digno; - tenemos una satisfacción en consignar aquí que de cuantos libros hemos abierto para trazar la historia de Galicia por primera vez, ninguno nos ha satisfecho más en su plan, estilo natural y riqueza cronológica de los sucesos que los constituyen. Es verdad que estos anales de Galicia, obedeciendo a las preocupaciones histórico - religiosas del siglo pasado, es una historia de Galicia "escrita por el clero para el clero”; - pero, a pesar de eso, no hemos visto libro alguno del país más luminoso para su historia, ni que merezca ser más consultado. Tal es nuestra opinión, ya que todo libro no tiene más valor que el de una opinión individual, por más que parezca que el valor lo da al público; el público, esto es, el todo y la nada”. (21)

 En cuanto al contenido de la obra hay que señalar que esta se encuentra inconclusa ya que llega, como se decía en el comentario anterior, hasta el año 866 (22), fecha en que Alfonso III es proclamado rey. Por otra parte exalta en demasía las glorias del reino y esto le lleva a admitir graves errores y a sostener teorías carentes de fundamentos. Además, las glorias de Galicia son difíciles de contar puesto que la historia gallega con personalidad propia queda fuera de su obra. Aun así, es una fuente importante, quizás poco defendida, pero que muestra el nuevo hacer histórico de nuestro país. Eso sin mencionar el valioso apéndice documental que incluye. Se trata de una innovación de gran importancia puesto que ofrece al lector una selección de los monumentos que ha empleado para su investigación.

 Como consecuencia de este afán crítico y de los primeros trabajos de Flórez se produce una revalorización de las fuentes. Este factor va a ser de considerable importancia para comprender la renovación de la conciencia histórica y el análisis de sus materiales que se va a producir  en el siglo XIX de manos del Rexurdimento. En esta línea de análisis de las fuentes está el trabajo del Padre Pablo Rodríguez, Colección de privilegios, testamentos y donaciones que contienen los monumentos del Tumbo Antiguo de esta Santa Iglesia Catedral de Lugo y de los góticos originales que se hallan sueltos en el Archivo de la dignidad episcopal copiados con la más puntual exactitud por la notoria inteligencia de el Reverendo Padre Fray Pablo Rodríguez, regente del Real Colegio de Eslonza de la religión de nuestro glorioso Padre San Benito en este presente año de 1763. Se trata de una obra de carácter inédito conservada en el Archivo Catedralicio de Lugo. Su autor se dedicó no sólo a la transcripción documental del fondo de Lugo sino también del de la catedral de Santiago de Compostela (23).

 Más interesante resulta para esta investigación la obra de José Vicente Piñeiro y Cancio, Colección diplomática y memorias para la historia de la ciudad e Iglesia de Lugo por el Doctor José Vicente Piñeiro y Cancio, canónigo doctoral, que fue de esta Santa Iglesia donde se halla. Es un trabajo conservado, como el anterior, en el Archivo Catedralicio de Lugo. Se compone de cinco tomos en la que el Doctor Piñeiro pretende una historia de las ciudades e iglesias del obispado de Lugo.

 Por último, dentro de la línea de la transcripción está, aunque se salga del marco cronológico propuesto, la obra elaborada por Jorge Rubiera, Tabla Chronológica de los Documentos góticos que existen en el Archivo Episcopal de Lugo formada en el año de 1804. También se conserva en el Archivo Catedralicio de Lugo.

 Estas obras no tuvieron trascendencia ya que al no ver la luz no tuvieron la debida difusión. Eso sí, han quedado como una muestra de la erudición de la época y del nuevo espíritu que caracterizó este periodo histórico.

1.2 LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA DEL SIGLO XIX

 El siglo XIX va ser clave para el desarrollo de la historiografía gallega ya que van a surgir figuras cuyas obras siguen estando vigentes hoy en día, y en muchos casos sus trabajos son los únicos que se pueden consultar sobre ciertos temas.

 Este siglo se puede dividir en dos grandes periodos, de 1800 -1849 y de 1850 -1900. Los primeros cincuenta años no son de gran interés para esta investigación puesto que ninguna de las publicaciones ofrece datos para el estudio histórico de Lugo.

 Ahora bien, creo que antes de iniciar la exposición es interesante reseñar la opinión que sobre este periodo tiene Santiago Jiménez Gómez:

“La primera mitad de este siglo se va ver marcada historiográficamente hablando por el enfrentamiento entre dos formas de hacer la historia: la positivista y la tradicional ligada a una visión cristiano - política del mundo que ya encontramos en siglos precedentes. Ambas nunca en estado puro, tienden a una simbiosis que superar  los antagonismos llegando a sintetizarse en una posición intermedia que, como todas las de este estilo, recoger  lo peor de cada parte siendo la calidad de cada trabajo directamente proporcional a la honradez intelectual de su autor.

Entre los primeros quiero destacar la "Historia Civil y Eclesiástica de la ciudad de Tuy y su obispado" de Francisco Avila y la Cueva, realizada en siete volúmenes, en la que este que, por afición, dedicó muchos años de su vida al estudio y redacción de una completa historia de su ciudad natal que concluyó, al parecer, en el año 1852, traza un completo cuadro de la vida e historia de la, por entonces, aun floreciente capital de provincia. Otros ejemplos serán las "Monografías de Santiago", del malogrado Neira de Mosqueira, que más literaria y dispersa que la anterior, realizada con menos método también, revela a pesar de su estilo, gran interés y erudición”(24)

 Conforme va avanzando el siglo se ve claramente el nacimiento y desarrollo de un movimiento de renacimiento cultural y literario conocido por Rexurdimento. Este movimiento nace en unas condiciones sociales, literarias y políticas específicas y presenta unas peculiaridades características:

- El periodo álgido de este movimiento está  entre 1863 -1890, en especial en la década de los 80, coincidiendo con nuevos movimientos literarios y culturales tanto en la Península como en Europa.

- Supone una superación del Romanticismo aunque aun habrá  historiadores trabajando en esta línea.

- Se hace hincapié en la conciencia del ser de Galicia, de su problemática social y política y de su abandono cultural.

- Hay a su vez un acrecentamiento de la conciencia galleguista debido a las condiciones sociales y políticas que alternan cortos periodos de libertad y autogobierno con épocas de represión intelectual, de censura, de abandono y aislamiento.

- Se produce una restauración del pasado histórico gallego por medio de la búsqueda de las raíces, de las señas de identidad de un pueblo. De ahí, su gusto por la vida popular como fuente, al igual que por el pasado remoto y lo indígena.

 - La conciencia de abandono.

- El desconocimiento de la tradición lírica medieval galaico - portuguesa, cuya divulgación se hace en los primeros años del siglo XX.

- Uso de la lengua gallega pero no de forma exclusiva puesto que se utiliza con normalidad el castellano. Aun no hay conciencia clara de que la lengua sea la primordial seña de identidad de un pueblo.

- Está  profundamente ligado al despertar de las nacionalidades en Europa y en España ya que este renacimiento se desarrolla juntamente con el catalán y el vasco.

 Como ya se ha dicho una de las características que definen este movimiento es que pretende superar al Romanticismo, pero de hecho está  muy empañado por él; en especial la producción histórica, cuyos rasgos característicos son:

a) Aparición de un concepto nacional, geográfico y racial concebido, que influye en todos los campos, contribuyendo a la revitalización del idioma. De hecho, a partir de aquí encontraremos las primeras obras escritas en gallego.

 b) Exaltación de la individualidad como punto claro del ideario burgués.

c) Revalorización del pasado en general y en concreto de la Edad Media considerándola periodo histórico con entidad propia, rasgo por otra parte netamente romántico (25).

d) Se dar  paso a un nuevo concepto de nación bajo la bandera del panceltismo que pasar  las fronteras gallegas uniéndose espiritualmente con As Irmans Celtas (Bretaña, Man, Escocia, Irlanda, Gales y Cornualles)(26) .
En esta nueva visión del mundo como dice Santiago Jiménez Gómez:

“En este nuevo mundo los mitos no caen, sino que se trasponen a la nueva realidad subordinándose a un concepto de Patria que se enfrenta, en tono claramente polémico, al castellanismo centralista, siguiendo el mismo proceso que se observa en Cataluña y en el País vasco. La periferia, al menos en sus elites intelectuales, comienza a hacerse consciente de su existencia como realidad física y humana. Los celtas, los suevos, los antiguos griegos ser n las bases de sustentación de una Historia que da razón del "ser" de un pueblo por su "hacer”(27)

 El hacer histórico se va a caracterizar por su revalorización del pasado y en concreto de la Edad Media, confiriendo en general a la Historia una dimensión científica, haciendo una labor crítica de la documentación y confeccionando síntesis históricas que caerán en la tendencia reiterativa de las monografías. Respecto a su opinión sobre las obras de investigadores anteriores a ellos, considera necesario su conocimiento, pero que deben ser estudiadas con gran espíritu crítico para ver si tras este estudio minucioso aun tienen valor.

 El hito en este resurgir se fecha en el año 1865, en el que aparecerán la Historia de Galicia de Don Benito Vicetto Pérez y la de Don Manuel Martínez Murguía.

 El primero de ellos (Ferrol 21/V/1822 - Ferrol V/1822), nace en plena guerra carlista. Su biografía es totalmente romántica. Su padre fue un genovés, capitán de una goleta italiana dedicada al contrabando. Este hombre se casó con una ferrolana que quedó pronto viuda, hecho que marcó la educación y posterior desarrollo profesional de Don Benito (28).

 Ingresó de niño en el Colegio de Guardias Marinas y Pilotos del Arsenal del Ferrol, pero ante los escasos ingresos familiares hubo de abandonar sus estudios siendo esta la única formación académica que recibió convirtiéndose en su edad adulta en un autodidacta, factor que se va a dejar ver con claridad en su obra.

 Fue voluntario a la Primera Guerra Carlista donde escribe su primera novela El Caballero Verde (Sobrado 1841). Al finalizar la guerra fratricida regresa a Ferrol donde obtiene gran éxito como autor teatral. Se traslada a Madrid, ciudad en la que desarrolla su talento periodístico colaborando en numerosos periódicos de la capital hasta 1850, año en el que es nombrado funcionario de prisiones y destinado a la cárcel de Sevilla.

 Su vida posterior va a estar marcada por la saudade y la nostalgia de Galicia, en especial de La Coruña. Recorre la geografía española a causa de su profesión, - Sevilla, Madrid, Granada, Alcalá, Barcelona, Toledo y Ceuta -. En 1856 se le encarga la dirección de El Clamor de Galicia uno de los nuevos periódicos que comienzan a manifestar las ideas regionalistas.

 Vicetto va a comenzar a experimentar dolor por la desfiguración de la historia de Galicia, tristeza por la postergación de esta tierra desde los Reyes Católicos y todo ello le induce a acometer la Historia de Galicia.

 En cuanto a su estilo, fue un historiador romántico que estuvo en continuo choque con Don Manuel Murguía desde su primera entrevista con él. Vicetto era un historiador lleno de imaginación frente a Murguía, que era su antítesis, este fue el hombre que dió a la investigación histórica una faceta más seria y fundada en el dato documental. Vicetto al contrario, no visitaba los archivos sino que recopilaba su información a través de otra ya elaborada y por tanto por medios indirectos, sistema no demasiado ético hoy en día, pero muy en boga en aquellos momentos. Además, hay que tener en cuenta la formación de este escritor.

 A pesar de todo lo dicho, tiene una visión histórica increíble como lo demuestra en el ejemplo del tema relacionado con la separación de las sedes bracarense y lucense, hecho que ya para él era una de las causas de la independencia portuguesa.

 La obra tuvo problemas de publicación debido a la censura eclesiástica a causa de unas ideas pseudo filosóficas en relación con Dios, pero tras la revolución de 1868 se siguió publicando. Consta de siete volúmenes publicados entre 1865 y 1873 por el editor Nicasio Taxonera. En 1979, la Editorial Alvarellos en un intento común a todas las editoriales gallegas de divulgar las obras históricas y literarias clásicas de Galicia, reeditaron en edición facsímil este trabajo de Vicetto.

 Su Historia de Galicia abarca desde los primeros pobladores hasta su época, tratando con gran amplitud la Edad Media. Intenta en algunos casos realizar una historia paralela de Galicia respecto del resto de los reinos, aunque su historia es totalmente lineal. Su objetivo al hacer la obra es en sus palabras:

por la necesidad de dotar a mi país de una historia propiamente dicha, ya que no tiene ninguna (...) pues yo entiendo por historia de un pueblo, la narración correlativa y cronológica de los sucesos prósperos o adversos que constituyeron su vida (...) porque la historia de Galicia, tal como la concibo por las tradiciones y los testos de los autores que me han precedido, no es la historia mísera y estéril de una localidad, de una provincia, de una nación sin influencia en el desenvolvimiento político, moral y religioso de la humanidad. La historia de Galicia es, por el contrario, la historia del primer pueblo de Europa, pues desde sus últimos ventisqueros se consolidó la doctrina social más humanamente divina” (29).

 Este texto da una idea bien clara no sólo de los objetivos que se propone sino de la concepción que tiene de la historia de Galicia, que como se puede comprobar está dentro de todos los cánones románticos.

 Como valoración de toda la obra hay que decir que en ocasiones sus planteamientos resultan pobres y excesivamente fantásticos por la falta de apoyo en las fuentes. Ahora bien, desde el punto de vista historiográfico es una obra de gran interés.

 En lo que se refiere a su método y apoyo de nuevo es interesante ceñirse a sus palabras: 

“voy a determinar esas épocas, que son a mi juicio lo principal; y voy a determinarlas por la inducción y deducción: consignando lo que yo creo que constituye la historia de Galicia; creencia compleja, sinóptica, profunda, hija de mis estudios históricos y de mis largas y meditadas observaciones arqueológicas”  (30).

 Respecto a las ayudas que recibió para realizar su empresa dice:

“habrá  omisiones en mi obra, porque la acometo yo sólo” (31).

 Esto se refiere a las continuas rencillas entre Vicetto y Murguía, ya que el primero pidió ayuda al segundo y este se la negó rotundamente.

 En cuanto a Don Manuel Martínez Murguía, es figura conocida de todos, no sólo por su labor literaria, sino por la política e histórica, y por haber sido el esposo de la gran poetisa gallega, Rosalía de Castro.

 En este estudio no se pretende hacer ningún estudio biográfico sobre su persona sino simplemente estudiar aquellos aspectos relacionados con su hacer histórico, con su concepción sobre la misma y con su idea de Galicia.

 Murguía (1833-1923) en sus primeros años se dedica de lleno a la labor literaria pero a partir de 1860 deja de lado esta actividad y pasa a convertirse en erudito e historiador. La novela y los cuentos prácticamente desaparecen de su bibliografía a partir de 1859 y comienzan a aparecer títulos que anuncian lo que ser  su obra de madurez. En 1861 publica De las guerras de Galicia en el siglo XV y de su verdadero carácter, en 1862 Diccionario de escritores gallegos, que dejó incompleto y en 1865 Efemérides de Galicia (32).



16.  JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 25
17. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 26.
18. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 26.
19. Los colaboradores que continuaron con su obra son: Manuel Risco, Antolín Merino, José de la Cenal, Pedro Sainz de Baranda, Vicente de la Puente, Carlos Ramón Fort y Eduardo Jusue.
20. OTERO PEDRAYO, Ramón: Historia de Galiza, (Buenos Aires 1962) Vol. I Pág. XIII.
21. VICETTO PÉREZ, Benito: Historia de Galicia. Vol. VII (Ferrol 1873). Ed. Nicasio Taxonera. Págs. 159 -160.
22. Santiago Jiménez Gómez afirma que estos anales llegan hasta el año 836, pero al manejar la obra, el autor deja bien claro que llega al año del Señor del 866 y no de la era hispánica lo que creo que no da lugar a error posible. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 27.
23. OTERO PEDRAYO, Ramón: Op. Cit. Pág.XIV.
24. JIMÉNEZ GOMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 28-29.
25. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 30.
26. Gran Enciclopedia Gallega. Tomo XXVI. Págs. 172-173.
27. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 30.
28. Gran Enciclopedia Gallega. Tomo XXX. Págs. 35.
29. VICETTO PÉREZ, Benito: Op. Cit. Págs. V-IX.
30. VICETTO PÉREZ, Benito: Op. Cit. Pág. IX.
31. VICETTO PÉREZ, Benito: Op. Cit. Pág. VIII.
32.  Gran Enciclopedia Gallega. Tomo XXII. Págs. 45 -46.