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ESTUDIO Y CATALOGACIÓN DE LAS FUENTES DOCUMENTALES E HISTORIOGRÁFICAS DE LA CATEDRAL DE LUGO (735-1217) 5/
Pilar Solis Parga
ISBN- 84-9714-072-9
 

Ahora bien, hablar de Murguía no es hablar sólo de su obra sino también de su concepción histórica. Para ello hay que situarle en el marco histórico en el que se mueve. Pertenece al grupo de los historiadores románticos gallegos como Vicetto o Martínez Padín cuyo precedente inmediato es la obra de Verea y Aguiar, introductor del celtismo. Para ello practican una historiografía orientada a demostrar la antigüedad, - y de ahí la legitimidad -, de lo específicamente gallego (33).

 Murguía se va inspirar en la concepción de la historia del francés A. Thierry, al que cita continuamente. Se va a situar a mitad de camino entre el romanticismo y el positivismo desde un punto de vista metodológico. Del primero tiene el historicismo a ultranza, el pragmatismo, el gusto por la historia literariamente bien escrita, la consideración de las leyendas y tradiciones populares como fuentes históricas válidas. Del segundo, su convencimiento de la necesidad de basar la escritura de la historia principalmente en los datos aportados por documentos originales y de estar al día sobre la marcha de las ciencias históricas en Europa.

 Pero toda esta metodología está al servicio de un objetivo central, demostrar la existencia de la nación gallega. En consecuencia, Murguía aborda la tarea de definir el ser de Galicia a partir de su historia. La interpretación de esa historia experimenta una acusada evolución a lo largo de los años que se puede dividir en dos etapas:

1. Corresponde a lo primeros años de la década de los sesenta. En ella sus presupuestos románticos se combinan con su actitud política liberal progresista para dar lugar a una versión más rica, más dialéctica, del juego entre factores internos y externos a Galicia.

Para el él contencioso entre Galicia y los centros de poder no gallegos que empieza a cobrar perfiles definidos en los primeros tiempos de la monarquía asturiana aunque tiene antecedentes en la anexión del reino suevo a la monarquía visigoda, se desarrolla no sólo en función de si mismo sino también en función de las tensiones de la propia sociedad gallega. Así, hay veces en que la aristocracia gallega aparece como la responsable principal de que Galicia no lograra la independencia durante la Edad Media.

Loa los siglos XI y XII en los que para él Galicia brilló más que nadie y se pregunta como tras esta situación de auge pudo pasar a la dependencia de los demás. Para él la causa de este fenómeno es doble: por un lado el olvido que hacia Galicia tenían los monarcas castellanos y por otro el feudaulismo.

Consecuente con esta postura antifeudalista describe con simpatía los esfuerzos de los villanos por conquistar palmo a palmo sus libertades y a ellos atribuye lo poco que quedaba del espíritu democrático gallego en aquellos tiempos. Se duele de la condición del siervo y del campesino y considera beneficiosa la introducción de los foros que él atribuye a los monasterios; reconoce también que esta institución dio a Galicia su decadencia.

Esta visión progresista de la historia de Galicia llega a extremos que sorprenden como cuando afirma que los Reyes Católicos doman a la nobleza gallega y hace un balance positivo de su reinado, agradece la Junta del Reino de Galicia, que según él equiparó el rango autonómico de Galicia dentro del Estado al de las Provincias Vascas, aplaude a los Borbones por la idea de la centralización para avivar esta monarquía.

En general da una versión de los hitos históricos de la relación Galicia - Estado, no ya distinta, sino con frecuencia contraria a la que luego se haría clásica en el nacionalismo gallego.

2. Esta etapa se abre hacia 1890 y cambia radicalmente los presupuestos anteriores. Las opiniones que lanzar  a partir de este momento serán las que prevalecerán. La resistencia de la nacionalidad gallega a desaparecer se sigue remontando a los primeros tiempos de la Reconquista, pero ahora la causa principal de los conflictos es que los nobles gallegos son desplazados de la Corte por los castellanos. Desaparece toda la crítica a la nobleza gallega y se insinúa que el elemento popular fue azuzado por los reyes castellanos contra esa misma nobleza, en la que parece recaer ahora la virtud de la conciencia nacional. Comienza la visión nacionalista clásica del reinado de los Reyes Católicos.

Por encima de estas diferentes interpretaciones del pasado, permanece constante en Murguía, a lo largo de toda su vida, la idea central del ser de Galicia, la idea de una comunidad nacional perfectamente diferenciada de sus vecinas merced a la presencia de un conjunto de elementos definitorios como la raza, la lengua, el carácter (también llamado alma y espíritu), las costumbres, la geografía y determinadas relaciones de propiedad y producción.

Todos estos elementos son para él absolutamente específicos de la galleguidad y están inmersos en el sustrato del más clásico de los celtismos aunque en un plano puramente teórico.

 Hay otros elementos de carácter secundario que completan el cuadro de Galicia. Son estos:

1. La organización económica referida exclusivamente al mundo rural, dado el carácter predominantemente campesino de la población. Para él la extrema división de la población data de época sueva.

 2. La organización social referida a la parroquia.

3. La organización política referido a las épocas en que puede hablarse de monarcas independientes o semiindependientes.

 Concluyendo con esta exposición sobre los conceptos históricos de Murguía hay que decir que hace una nueva historia que permite dar:

"a conocer el pasado en sus triples relaciones con el individuo, la familia y la sociedad” (34)

 Creo que esta visión de la historia es novedosa y de gran importancia por su influencia en la producción historiográfica gallega posterior. Murguía ya no pretende una historia cronológica y lineal sino que en su ánimo está el ahondar más en él por qué de los acontecimientos y sus influencias y respuestas en y por parte de los tres pilares que crean la historia, el individuo, la familia y la sociedad.

 Ha sido mencionada al tratar la figura de Benito Vicetto la rivalidad que mantuvieron a lo largo de sus vidas pero hay que destacar su punto de contacto aunque cada uno tuviera un concepto distinto del hacer histórico, ambos sentían la necesidad de una nueva historia para una nueva patria (35).

 Las obras históricas de Murguía que aquí nos interesan son Historia de Galicia, esta consta de cinco tomos que no pasan de Bermudo II; Galicia; Estudios sobre la propiedad territorial en Galicia. El foro. Sus orígenes, su historia y sus condiciones y De los Primeros documentos en Gallego. Estas obras las compuso simultáneamente a su labor política y periodística lo que nos da una idea de la talla de este pensador, escritor e historiador.

 Siguiendo esta línea el primer autor que hay que citar, no sólo por su aportación a la historiografía gallega sino también a la lucense es Don José Villaamil y Castro, que va ser el primer estudioso científico dedicado a la investigación sobre temas lucenses.

 Nacido en Madrid (12-XI-1838 - 27-IX-1910), pero hijo de gallegos, dedicó su vida al estudio de la tierra paterna. Va a ser fundamental en esta vocación su sólida formación archivística, hecho que se refleja clarísimamente en toda su producción que está siempre basada en los fondos documentales que están a su alcance (36).

 Llegó a ser Catedrático de Paleografía General y Crítica en la Escuela Superior de Diplomática y comisionado para la recolección de obras para la creación del Museo Arqueológico de Galicia y de libros, manuscritos y documentos que hubiese en los archivos gallegos. Esto, aparte de su obra, le convierte en un historiador prolífico y figura capital dentro de la historiografía gallega y lucense ya que como he dicho abrir  caminos e impondrá un nuevo método más científico para el estudio de la provincia en cuestión.

 En cuanto a su producción destacan para el estudio de Lugo, Crónica de la Provincia de Lugo, esta obra está englobada en la Crónica General de España y es el primer estudio en el que trata el área de Lugo. Por su carácter, es una obra breve, pero en la que intenta englobar la historia tanto de la ciudad como de la provincia de Lugo. 

 Una obra fundamental para la historiografía lucense es el Estudio histórico acerca del Señorío Temporal de los obispos de Lugo en relación con el municipio. Se publica en 1897 y realiza una monografía, cronológicamente limitada a la Edad Media, sobre la ciudad de Lugo en esta época teniendo como hilo conductor el señorío que ejercían los obispos sobre ella. Su mayor acierto es el apoyo continuo en los documentos, pero que cita incluyéndolos en el mismo texto y por tanto sin indicarnos su procedencia.

 Otros obras de interés para este trabajo son, La Catedral de Lugo, un artículo sobre la historia y configuración de Santa María que no tiene mayor trascendencia; Reseña histórica de los establecimientos de beneficencia que hubo en Galicia durante la Edad Media y de la erección del Gran Hospital Real de Santiago fundado por los Reyes Católicos, publicado en 1901 en la prestigiosa publicación de López Ferreiro Galicia Histórica. Recoge por provincias, pero centrándose exclusivamente en los hospitales de las capitales de provincias que sirvieron como albergues de peregrinos a través de las noticias que han dejado los documentos.

 Otras obras de carácter más general de este autor son, Mobiliario litúrgico de Galicia en la Edad Media; Cuadro Histórico de las costumbres de la nobleza gallega; Los Foros de Galicia en la Edad Media y Origen de los Foros en Galicia. Respecto a los dos últimos títulos, hay que decir que la primera de ellas es una obra mucho más completa ya que se trata de un estudio de las transformaciones que ha sufrido Galicia en la contratación para el aprovechamiento de las tierras. Se trata de una investigación de carácter jurídico, ya que se ocupa de todos los sistemas de explotación y ocupación de tierras que se han desarrollado en el  ámbito gallego. La obra se estructura en artículos siendo estos:

 Artículo I: Precarios - Feudos - Prestamos.
 Artículo II: Cartas Pueblas.
 Artículo III: Arrendamientos - Aparcerias - Censos.
 Artículo IV: Foros.
 Artículo V: Decadencia de los Foros.

 El estudio se cierra con un apéndice documental que contiene diecinueve documentos transcritos inéditos en su momento y un índice de voces que aparecen a lo largo del estudio, que en concreto son doscientas ochenta.

 El segundo estudio sobre fueros cuyo título completo es Origen de los Foros en Galicia. Causas de su decadencia actual, ventajas e inconvenientes de su conservación para la agricultura e industrias que de esta se derivan. Es una monografía de carácter histórico sobre el tema de los foros. Se centra principalmente en la situación del foro en el momento en que escribió el estudio, pero es muy interesante el estudio previo que realiza para explicar cómo se ha llegado a la situación que le ocupa. Retrotrae su origen al Imperio Romano, aunque sitúa el desarrollo de esta contribución en la Alta Edad Media:
 

“Hay que buscar el origen de los foros en la división efectuada, durante la Alta Edad Media, en el dominio de las tierras por consecuencia de la gran reconcentración de la propiedad rústica, que por esos tiempos se verificó, y en los diferentes contratos que entonces se emplearon con este fin y cuyo principal objeto no era siempre el aprovechamiento de las tierras y la constitución de la renta territorial, sino más bien establecer relaciones conducentes a dar la mayor extensión a los derechos señoriales” (37).


 Otros de los eruditos que se han dedicado al estudio de la historia de la diócesis de Lugo ha sido Antolín López Pelaez (1866-1918), personaje de gran importancia dentro de la esfera religiosa. En lo que se refiere a su trayectoria histórica, fue historiador por vocación y no era su ocupación profesional; hecho que no impidió que en 1892 fuese elegido académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, y su representante en la Comisión de Monumentos de la Provincia de Lugo, de la Sevillana de Buenas Letras y de la Arcadia de Roma; posteriormente fue nombrado miembro de las Academias de la Lengua, de Bellas Artes, de Ciencias Morales y Políticas, Gallega, Arqueológica Tarraconense, del Instituto de Coimbra, entre otras.

 Estudioso de los temas relacionados principalmente con la Iglesia de Lugo, fue también escritor prolífico como lo demuestra su bibliografía. En lo que se refiere a su hacer histórico hay que decir que fue autodidacta, que en general no solía citar los datos que aportaba. Sus obras históricas son: El Monasterio de Samos (Lugo 1894), El Señorío Temporal de los obispos de Lugo (La Coruña 1897), El Argos Divina o Historia de Lugo del Doctor Pallares (Lugo 1902) y San Froilán de  Lugo (Madrid 1910), entre otras que no interesan para este estudio puesto que se salen del marco medieval o tratan temas religiosos. 

El señorío temporal de los Obispos de Lugo se publica el mismo año que la de igual título de Don José Villaamil y Castro, ya comentada anteriormente. Aunque ambas obras tratan el mismo tema tanto sus presupuestos, forma y contenido son substancialmente diferentes. López Peláez abarca toda la historia del Obispado de Lugo desde los orígenes hasta la Edad Moderna, deteniéndose en los problemas que afectan al municipio por este señorío. Ahora bien, el grueso de la obra trata la Edad Media y de ahí su importancia para este estudio.

 El estudio resulta una obra de mayor volumen y contenidos que la de Villaamil y Castro, con una estructura interna y externa muy cuidada. Consta de dos volúmenes; en el segundo tomo incluye un apéndice documental muy extenso en relación con temas puntuales de la historia de la iglesia de Lugo. Todo esto hace que resulte un valioso manual para el estudio de la historia de la ciudad, aunque a veces, resulta excesivamente descriptivo en sus planteamientos; no ahonda en las causas que llevan a ciertos fenómenos sociales. Aun así, junto con el estudio de Villaamil y Castro son las únicas investigaciones que hay sobre historia urbana y eclesiástica de Lugo.

 Dentro de este siglo hay que tratar con detenimiento una figura capital, no sólo para el estudio de Galicia sino también para la renovación historiográfica gallega. Nos estamos refiriendo a Antonio López Ferreiro. Es una figura excepcional dentro del campo histórico gallego, no sólo por el volumen de sus publicaciones sino por su calidad y nuevas perspectivas. Sus actividades intelectuales se desarrollan en tres campos, el de arqueólogo, novelista e historiador. En este estudio tan sólo voy a ocuparme de este último campo no sólo refiriéndome a las publicaciones sino entrando de lleno en su formación y concepción histórica (38).

 López Ferreiro (1837-1910), tras cursar sus estudios religiosos se traslada a Madrid, ciudad en la que se matricula en la Escuela Superior de diplomática y en la que permanece dedicado a la transcripción de documentos gallegos del Archivo Histórico Nacional y al estudio de las asignaturas de dicha escuela. En 1865, al término de sus estudios consigue el título de archivero bibliotecario. Regresa a Galicia y desde su puesto de párroco rural, continua con su labor de investigación en el campo de la historia.

 En agosto de 1871, se incorpora, gracias a la influencia del Cardenal García Cuesta, al cabildo metropolitano con el cargo de canónigo. A partir de este momento, su vida y obra quedan definitivamente ligadas a Galicia y en concreto a la ciudad de Santiago. Establecido en esta ciudad con su madre y dos de sus hermanas, va a desempeñar un papel de gran importancia en el Cabildo desde los puestos de secretario, relicario, archivero y miembro de las comisiones dedicadas al estudio de las reformas de la Catedral (39).

 En su prolífica labor historiográfica influye de manera decisiva, además de la sólida formación recibida en la escuela Superior de Diplomática, el acceso directo a la masa documental que se encontraba en el Archivo de la Catedral. Sucede, que su incorporación a la vida capitular coincide con la elaboración de las mejores obras de su producción histórica.

 Escribirá gran número de artículos y publicará innumerables documentos en las distintas publicaciones gallegas del momento todas ellas de carácter periódico como La Revista Compostelana de Instrucción y Recreo, El Boletín Oficial del Arzobispado, Galicia Católica, Galicia Histórica y Galicia Diplomática entre otras. Al mismo tiempo publicará sus monografías, Estudio histórico - crítico sobre el Priscilianismo (Santiago 1878) que recibió elogios por parte de Menéndez Pelayo y Murguía; Galicia en el último Tercio del siglo XV (Santiago 1883-1885); Fueros Municipales de Santiago y su Tierra (Santiago 1895).

 Su fama como historiador va ser alcanzada principalmente por los once tomos de la Historia de la Santa A.M. Iglesia de Santiago de Compostela, publicados entre 1898 y 1911. Esta obra fue elaborada por encargo del cabildo en 1895, y en ella van a converger todas sus investigaciones y trabajos hechos hasta el momento.

 Los once volúmenes y 508 apéndices de que se compone la obra centran la historia de Galicia en torno a las vicisitudes de la sede compostelana desde la antigüedad hasta el pontificado de Múzquiz (1821). El texto está dividido en capítulos y esboza un esquema que sería el siguiente:

 - temas sobre los Arzobispos
 - temas sobre el Cabildo
 - personalidades
- apéndices (estos se colocaran al final de cada volumen siguiendo la moda impuesta por el Padre Flórez en la España Sagrada).

Los documentos incluidos en los apéndices proceden de diversos fondos y tumbos:

 - Tumbo de la Catedral de Santiago
 - Tumbo de Sobrado
 - Tumbo de Celanova
 - Archivo Arzobispal.

 En la actualidad disponemos de una edición facsímil editada en el año 1981 por la Editorial Salvora, englobada dentro del movimiento que surgió en la década de los ochenta de vuelta a los autores clásicos gallegos.

 La obra es considerada envejecida por ciertos investigadores (40), pero creo que tanto el texto como sus valiosos apéndices hacen que sea una obra de consulta vital para realizar cualquier estudio sobre Galicia, ya que el autor al intentar plasmar toda la historia del Arzobispado tiene, como consecuencia, que reflejar la historia del resto de Galicia y de las instituciones políticas.

 López Ferreiro dedicar  el resto de su vida a la composición de esta obra que va a ser consecuencia de una visión histórica muy ligada a la acción de los grandes hombres por medio de una panorámica de la actividad política puramente externa; entendiendo la historia como la lucha entre el Bien, reflejado en el poder eclesiástico, y el Mal, reflejado en el señorío civil, con un cierto sentido ético, cosa natural si tenemos en cuenta la personalidad eclesiástica del autor. Por último, hay que decir que esta obra ha suscitado una gran polémica centrada en la cronología y en la autenticidad de los datos, pero, como ya se ha dicho, resulta una obra capital de la historiografía gallega.

 La creación de la revista de historia de Galicia, Galicia Histórica, fue otro de sus grandes logros que consolidaron su fama como historiador. Publicados su dos únicos volúmenes entre 1901-1903, era una publicación periódica que pretendía sacar a la luz pública estudios históricos, fuentes, bibliografía y crónicas de Galicia, y entorno a la que se intentaba formar una escuela histórica gallega. Se considera que es uno de los intentos más válidos de realización de una revista histórica que se ha llevado a cabo en Galicia. Hay que destacar que se incluye en el primer volumen un artículo suyo de gran extensión con el título Galicia en los Primeros Siglos de la Reconquista.

 Prueba reconocida de su valía intelectual fueron los nombramientos de los que fue objeto a lo largo de su vida: socio de la Real Academia de la Historia (1878) y representante de la misma en la Subcomisión de Monumentos de Santiago (1904); académico de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y académico de número de la Real Academia Gallega (1905) entre otros honores.

 En lo que se refiere a su inclusión dentro de las corrientes historiográficas del momento hay que decir que está adscrito a la corriente basada en el documento, que como vemos esta apareciendo a finales de este siglo y está ligado a medios eclesiásticos y tradicionalistas.
 
 


33. Aunque se cita como antecedentes de Murguía a estos autores, creo que es acertada la opinión que nos da Santiago Jiménez Gómez:
34. "(...) contrastando así con la pedanteria académica de José Verea y Aguiar, cuya Historia de Galicia. Primera parte que comprende los orígenes y estado de los pueblos septentrionales y occidentales de la España antes de su conquista por los romanos fue considerada como un precedente de las obras citadas anteriormente, aunque la concepción varíe mucho con respecto a Murguía y su patriotismo sea más esteticista que el de Vicetto".
35. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Págs. 32 -33.
36.  MARTINEZ MURGUIA, Manuel: Op. Cit. Pág. VII
37.  JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 33.
38. Gran Enciclopedia Gallega. Tomo XXX. Pág. 122.
39  VILLAAMIL Y CASTRO, José: Origen de los Foros en Galicia. (1883) Págs. 7-8.
40. Gran Enciclopedia Gallega. Tomo XIX. Págs. 148-153.
41. Gran Enciclopedia Gallega. Tomo XIX. Pág. 149.
42. JIMÉNEZ GÓMEZ, Santiago: Op. Cit. Pág. 34