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cuatro décadas parecen ser en nuestros días demasiado tiempo
como para que un fenómeno literario en el cual todo un grupo de
naciones presentan y fascinan y venden con su literatura. El boom literario
de los sesenta representó en Europa el recibimiento de la embajada
latinoamericana repleta de llanos, pampas, animales exóticos, personajes
de una violencia y pasión original. En definitiva, una porción
de las diversas realidades de un continente; exactamente la porción
que esperaban los hambrientos europeos para satisfacer su hambre de paraísos
perdidos. Das Imperium schreibt züruck, como les gusta formular a
los ingleses. La corriente folklórica permitió también
el descubrimiento de autores que se mantuvieron al margen de los motivos
de selvas encantadas e indios salvajes pero dispuestos a ser cristianizados:
Borges, Onetti, Cortázar llegaron a Europa negándose a ser
reducidos a una moda literaria y aquí se quedaron. Desde entonces
es difícil registrar todo el material escrito sobre estos autores,
cuántas tesis doctorales, cuántas decenas de libros, cuántas
centenas de artículos. Intentos cada vez más profundos y
de refinada ténica para robar a los universos literarios el secreto
del perfecto mestizaje de las cuturas americanas y europeas. La puesta
al descubierto de la copulación de ambos continentes, el enraizamiento
através del Atlántico.
Wir waren eine
Maske mit Hosen aus England, Pariser Weste, dem weiten Rock Amerikas und
der spanischen Mütze, para expresarlo con las palabras de José
Martí. En los noventa comenzaron a calmarse las olas provocadas
por la marea latinoamericana en idioma español, el paisaje se tranquilizó
y se pudo volver a ver el horizonte. Lo que se vió fue una vez más
Cortázar (Suhrkamp publicó este año Andrés
Favas Tagebuch), Onetti (Suhrkamp publicó die Gesammelte
Erzählungen) y el motivo del centenario avivó las llamas
de la crítica literaria en torno a J.L.B.
Por todo esto
resulta por demás refrescante el trabajo que Hanke-Schaefer, subtitula
de forma excenta de toda pretención, una Einführung. La autora
(que ya publicó en 1973 Phantastische Elemente und ästhetische
Konzepte im Erzählwerk von J.L.B.), no ofrece una llave maestra
para la interpretación de las fantasías borgianas sino un
retrato del autor en su entorno. El libro de H-S ancla el peso literario
de Borges al suelo de la realidad, lo proyecta desde la distancia ganada
en este cuarto de siglo y desde las siete biografías ya escritas.
No abundan en el mercado alemán este tipo de introducciones globales
a los escritores latinoamericanos, (una de las excepciones es el libro
de Thomas Scheerer con respecto a Vargas Llosa, también llamado
eine Einführung,1991), podrían sin embargo prestar un
doble favor al lector curioso que se encuentra a unos pasos alejado de
la vida académica: presición en los datos y una selecta lista
de literatura secundaria.
Julio
Cortázar: Andrés Favas Tagebuch. Bibliothek Suhrkamp,
Frankfurt am Main, 1999. (Spanisch von Gisbert Haefs)
Diana García
Simon
Vielleicht ist
dieses Tagebuch eine argentinische Beschäftigung, escribe el narrador
a comienzos del texto. Andrés, el protagonista del diario no es
un desconocido para los frecuentadores de la prosa cortaziana, ya en 1950
aparece en El examen ( publicado póstumo en 1986), texto escrito
en el mismo año del Tagebuch, y de alguna forma repitiendo la estructura
de miscelánea, ya que se concentra en los jirones de conversación
de un grupo de amigos.
Al contrario del
Libro
de Manuel (1973), donde también aparece un Andrés, es
aqui Buenos Aires el escenario de una caminata a través de reflexiones
y de idiomas . En ambos diarios se entretejen las notas sobre arte, música,
comentarios sobre fraseología, enojos por la imposibilidad de entender
a los autores alemanes traducidos al castellano y los caprichos de los
pronombres personales en el español bonaerense. Por un lado el Diálogo
de la lengua de Juan de Valdés y por otro el Juan de Mairena
de
Machado.
Palabras y más
palabras, fascinación de nombrar y describir e intrumentalizadas
fielmente según la idea cortaziana de sustituir con ellas la realidad.
Cortázar
supo construir sus novelas y cuentos procediendo de acuerdo con un método
científico de prueba y ensayo. En la gran retorta de sus cuadernos,
albergaba todo lo que flotaba en su entorno: los tangos que ya no se escuchan,
retazos de versos de poetas olvidados, paisajes urbanos , la decripción
de una tarde de tormenta en el cementerio de la ciudad.
Cuadernos que se
asemejan una esponja donde todo se almacena y mezcla con improvisaciones
de jazz y sólo con paciencia de cientifico se filtra para entrar
en la estructura definitiva del texto. Continuos Cuadernos de Bitácora,
como los que fueron dando forma al cuento Casa Tomada.
En este Tagebuch,
la anotaciones buscan su lugar propio, libres de la fijeza de las fechas,
todas pertenecen al principio, con ninguna logra tener un punto final.
En ese sentido contradice semánticamente la doble siginificación
de la voz diario en español: Zeitung und Tagebuch. Del mundo exterior
se entera el lector muy al margen; el festejo del centenario de la muerte
del General San Martín (17 de agosto de 1950). Tagebuch que
no es, porque no hay días ni meses ni años para ayudarnos
a pintar el resto del paisaje, es decir que se exenta de una de las características
atribuídas al Gattung Tagebuch (según el Wissenschaftlichen
Wörtebuch für Romanisten, der Niederschrift muß in
mehr oder weniger regelmäßigen Abstände folgern und der
Blick soll auf eine lebensgeschichtliche Kontinuität gerichtet sein).
Invitación entonces al juego similar al propuesto por Rayuela
(Himmel und Hölle, 1963), donde lector asume la responsabilidad
de experimentar el texto en forma activa, es decir imponiendo su propio
orden cronológico?
Debieran llamarse
entonces estas anotaciones Carnets, como los de Camus, o Cahiers
como los de Valéry, o quizás debieran llevar otro título
que no los ligue a un género, como los textos de Pavese? Cortázar,
sin embargo lo llamó Diario. Ahora bien, desea el lector
sentarse a observar las vísceras todavía sanguinolentas,
que esperan ser limpiadas, ordenadas, empaquetadas y ya listas para el
consumo, preparadas con las esencias y hierbas con las cuales la cocina
literaria de Cortázar nos agazaja el paladar? Entonces está
ante el libro indicado: todo materia prima. Um ein Tagebuch zu schrieben,
muß man es verdienen (p.10).
El traductor Gisbert
Haefs se mueve con seguridad en una selva terminológica con huecos
y precipicios y regala al lector el descanso de una página aclaratoria
con las escapadas al francés e inglés, más una somera
orientación en las personalidades históricas no demasiado
emparentadas con el público alemán.

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