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J.R.R.TOLKIEN
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
ISBN- 849714-097-4
Gonzalo Coto Fernández.
Johnzalo@yahoo.es
 

Agradecimientos:

A mis padres, por su constante apoyo y empuje en todas
las actividades que emprendo.

A Rodrigo Ferrer Fernández por facilitarme la labor de
recopilación de información y su indiscutible apoyo.

A Astrid López Peña, por ser esa luz que siempre me 
permite seguir adelante a pesar de las dificultades.

A mis amigos Ricardo, Rufino, José y compañía, por
saber aceptar mis ausencias durante las largas horas de 
trabajo.

Y por ultimo, pero no por ello menos importante, a
Jose Luis Caramés Lage, que me ha brindado la
oportunidad de emprender tan satisfactoria aventura.

A todos ellos, y a aquellos a los que el espacio no
me permite nombrar, muchísimas gracias.

El Autor.
 


Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro en la Tierra de Mordor 
donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un 
Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de 
Mordor donde se extienden las Sombras.”
(El Señor de los Anillos; Libro 1º)    Notas Introductoras. 

 

1:Notas Introductoras:
     Si existe un autor que deba ser  destacado en este siglo recientemente terminado como importante exponente de la literatura fantástica medieval, ese es sin lugar a dudas J.R.R. Tolkien.
Este “ensayo” tiene como objetivo el estudio de la vasta obra realizada por este autor, cuyo exponente principal es indiscutiblemente “el señor de los anillos” y sobre cuyo eje aparece una serie de relatos cortos, novelas y materiales varios, basados en un universo totalmente creado a partir de su inquebrantable imaginación.

No es el objetivo de este ensayo un estudio en profundidad sobre el autor, el cual requeriría indudablemente de una mayor extensión tanto material como temporal en el estudio e investigación de su obra. Con este pequeño estudio se busca conseguir acercar un poco más la obra de Tolkien a todo aquel lector que la desconozca, y dar una pequeña cantidad de información adicional a aquel que ya sea conocedor de esta. No es el objeto de este trabajo una simple y sencilla acumulación de críticas de diversos autores sobre la obra, sino más bien un trabajo de investigación sobre la misma, del que han salido varias conclusiones propias que intentarán ser expuestas y razonadas de la mejor manera posible en él.

El minucioso y extenso trabajo de Tolkien, cuyos buques insignia y obras más destacadas son sin lugar a dudas “El Hobbit” y la trilogía que forma su opus prima: “El señor de los anillos”. Ambas obras, al igual que la totalidad de su narrativa fantástica medieval, se desarrollan en un universo imaginario creado por  el mismo, y al que le dio el nombre de “Middle Earth” (N del T: Tierra media). Este universo es un claro exponente de una vida literaria increíblemente fértil y creativa en un genero literario cercano a  la extinción, como anteriormente mencionábamos, en este ya finalizado siglo XX. Con su obra, Tolkien recupera las aventuras épicas desarrolladas en entornos de carácter fantástico, en los que extrañas criaturas mitológicas conviven con seres humanos y razas de extrañas características. Un mundo, en definitiva, calificado con el ya conocidísimo término de “espada y brujería” en el que el constante enfrentamiento entre el bien y el mal es librado en cruentas batallas en verdes llanuras o frondosos bosques, y en el que tanto guerreros como hechiceros luchan con todo su valor y experiencia por desequilibrar la balanza para uno de los dos lados.

     Es sin lugar a dudas su obra más conocida (y también la más extensa) el “Señor de los Anillos”, una trilogía creada como saga o continuación de su anterior título “El Hobbit”, en la que el enfrentamiento anteriormente mencionado entre el bien y el mal, absorbe   una vez más la atención del lector, sumiéndole en un universo de fantasía cuidado hasta el último detalle, y en el que ni un solo ápice de tierra ha sido descuidado (ver apéndice a). Hasta tal punto llega la creatividad de la mente de Tolkien, que todo un universo es creado alrededor de dicha trilogía. Un universo que nos sorprende por su riqueza en detalles, su magnitud y su realismo, en el que nada queda al azar o descuidado. La importancia de este universo y su increíble complejidad serán algunos de los temas a tratar en este ensayo.

    Sin embargo, pese a la indudable calidad artística de este mundo creado por la incansable mente de Tolkien, no podemos ni debemos limitar nuestra lectura de tal obra a un simple entretenimiento, de gran elaboración, pero de dudoso contenido. No nos encontramos aquí ante un mero alarde de imaginación y estilo, un sencillo “cuento de hadas para niños” sin otro objetivo más que el de imbuir al lector en una hermosa historia fantástica que, una vez terminada, no sea capaz de dejar en este huella alguna.

¿Nos encontramos aquí ante un caso de estas características? Algunos críticos han hecho una lectura bastante similar a la expuesta en estas líneas, tildando “El Señor De Los Anillos” de obra vacía, de divertimento literario del autor. Otros no obstante han sabido encontrar en esta obra cierta carga moral. Bajo el fluido relato de batallas y enfrentamientos o la pausada y detallista descripción de los más recónditos y bellos parajes de la tierra media, se pueden hacer claras lecturas morales, como por ejemplo el poder corruptor del anillo único, reflejo claro del poder corruptor de la posesión de un excesivo poder sobre el resto de las personas. Esta dualidad que ha mantenido enfrentados a críticos de diferentes opiniones será tratada también en las páginas siguientes.

Es interesante observar también el “enfrentamiento” entre críticos, y en ocasiones entre la crítica y el mismo autor, en referencia a las bases de los seres mitológicos que pueblan la novela. Mientras algunos críticos defienden una base mitológica de países escandinavos sobre la que se edifica el mundo mitológico de Tolkien, otros defienden una base en las leyendas Inglesas, argumentando a su favor la influencia que “Beowulf” tuvo en Tolkien, y como el mismo había reconocido dicha influencia ya en “El Hobbit”, especialmente en el pasaje en el que el dragón es matado. Habiendo reconocido Tolkien que dicho pasaje había sido basado en el final del dragón de “Beowulf” la crítica sacó sus propias conclusiones, al parecer de manera equivocada, ya que no tardó mucho en responder Tolkien a sus deducciones afirmando tajantemente que en ninguno de sus personajes se podría dar una lectura basada en personajes mitológicos, no solo de países escandinavos, sino tampoco de su propia patria Inglaterra. ¿Cuáles son las influencias de Tolkien para la creación de su Universo? Sobre este punto hablaremos también más adelante en este ensayo.

Uno de los puntos de discusión aún abiertos en los foros “Tolkinianos” es  “El Silmarillion”. La última obra escrita por Tolkien (sería más correcto decir empezada por él, ya que murió sin haber podido llegar a acabarla, haciéndolo su hijo por él). Esta obra resume la historia de la Tierra Media antes de todo lo sucedido en el “Hobbit” o en “El Señor De Los Anillos”. Son muchos los que opinan que esta ultima obra debía haber sido publicada junto a “El Señor De Los Anillos” en un formato de tetralogía, completando la información  de la actual trilogía, y nunca como una obra aparte. El mismo hijo duda de la publicación del “Silmarillion” como obra individual en el prólogo de los “Cuentos Perdidos” como veremos más adelante en estas páginas.

Tolkien, un maestro de la escritura, el salvador de un género, y un precursor de una literatura que fue relanzada y que a día de hoy tiene gran auge, especialmente entre el público joven, fiel lector de su obra. Los libros de Tolkien siguen en manos de todos mas de medio siglo después de su publicación, e incluso se está intentando la aproximación de su obra cumbre a la gran pantalla. El espíritu de Tolkien sigue vivo, al igual que sus obras, y los términos Noldo, Silvano, Quenya, Balrog, etc, etc... no resultan desconocidos para casi nadie actualmente. El señor de los Anillos se ha convertido en una obran de culto para miles de personas, e incluso una obra de estudio en algunas de las más famosas universidades del mundo. Con este estudio no solo intento acercar al autor y su obra a todo aquel lector que tenga la oportunidad de seguir adelante con estas páginas, sino que, además, intento que sea un homenaje para una de las mentes más brillantes de la literatura del siglo XX: John R. R Tolkien.

El Autor.
2:BIOGRAFÍA:
John Ronald Reuel Tolkien (1) (1892-1973). Autor Británico conocido mundialmente por sus obras de fantasía “The Hobbit” y “The Lord of the Rings” (N. Del T. “El Hobbit” y el “Señor de los Anillos”). Pese a haber pasado los tres primeros años de su vida en Suráfrica, Tolkien y su hermana menor Hilary crecieron en una pequeña villa inglesa y, después de 1900, se instalaron en Birmingham, donde asistió a la “King Edward´s School”. Es en este centro donde Tolkien desarrolla su pasión por las diferentes lenguas - entre las que debemos destacar el inglés antiguo, el Gales y el Finlandés- y comienza a inventar su propio lenguaje. Su madre, viuda, fue desheredada por su familia después de haberse convertido al catolicismo, y antes de su muerte en 1904 nombra como tutor de sus dos hijos a un monje amigo de ella que los instala en un orfanato.

A la edad de 16, Tolkien conoce a Edith Bratt, enamorándose de ella y casándose ocho años más tarde. Después de haber obtenido su diplomatura en Lengua y Literatura Inglesa con unas excelentes calificaciones académicas en la Universidad de Oxford, sirvió en la primera guerra mundial como  oficial de comunicaciones. Mientras se encontraba en las trincheras de Flandes, creó una mitología y un mundo basados en los lenguajes Élficos que había creado anteriormente, intentando con esta medida mantenerse mentalmente sano ante los horrores que la guerra desplegaba ante él.

Tras la guerra  comenzó a dar clases en la Universidad de Leeds, para luego pasar a darlas a la Universidad de Oxford, donde permaneció hasta su retiro, consiguiendo una reputación impecable como especialista en literatura medieval y anglosajona. Entre sus trabajos más importantes debemos destacar una edición definitiva de “Sir Gawain and the Green Knight”(1925) y su ensayo “Beowulf: The Monsters and the Critics” (1936). En privado estuvo trabajando en “The Silmarillion”, una épica mitológica de su imaginada Tierra Media. 

Una de sus principales actividades de ocio era contar historias a sus cuatro hijos. De una de esas historias surge “The Hobbit”(1937). Presionado por su editor para producir una secuela a esta última obra, debido a la increíble aceptación que está había alcanzado, Tolkien comenzó lo que pronto se convirtió en algo mucho más  oscuro y terriblemente más complejo, “The Lord of the Rings”. El comienzo de la segunda guerra mundial detuvo por completo su lento proceso hasta casi hacer desaparecer la posibilidad de que este fuera acabado. Tan solo el ánimo de su amigo C.S. Lewis y de su hijo Christopher le permitieron completar los tres volúmenes que forman esta obra, publicados entre 1954-1955. Una nueva publicación en 1965 de “La trilogía” (denominada así por los primeros entusiastas) la transformó en un “best-seller”, especialmente en los campus universitarios. Tolkien aún se encontraba trabajando con “el Silmarillion” el día de su muerte. Esta última obra fue publicada y editada por su hijo Christopher Tolkien en 1977.

En su infancia, Tolkien se sentía apasionado por los libros de George Mac Donald y por la colección de cuentos de hadas de Andrew  Lang. Aunque Bilbo Baggins (protagonista del “Hobbit”) no es el habitual héroe de un cuento de hadas –no es un atractivo joven y valiente héroe, sino un gordo hobbit de mediana edad de la Tierra Media- se encuentra a si mismo en el clásico viaje de búsqueda con un grupo de enanos que esperan recuperar su ancestral tesoro del dragón de la Montaña Solitaria. Su primera aventura, un encuentro con tres hambrientos Hobbits, está clásicamente modelada en los cuentos populares escandinavos en los que la atención de un Troll es desviada hasta que la salida del sol lo transforma en piedra. Su segunda aventura –en el reino subterráneo de los “Goblins”- nos recuerda  las explotaciones de “Curdie” en “The Princess and the Goblin”(1871). El anillo de invisibilidad que Bilbo encuentra parece en un inicio no más que el habitual objeto de poder mágico. Sin Embargo, a medida que la historia avanza, se convierte en algo mucho más serio y a la vez más importante para la saga venidera. La historia popular en la que Bilbo acabaría de alguna manera con el temible dragón es subvertida intencionadamente. Un personaje secundario acaba con el dragón; el tesoro recuperado lleva a los enanos, a los hombres y a los Elfos al borde de la guerra; Y la mayor hazaña de Bilbo no es de carácter violento, sino de rechazo, en la que arriesga su vida para devolver la paz. No consigue ninguna princesa y tan solo recibe una muy modesta parte del tesoro; su mayor recompensa es el nuevo conjunto de historias que mantiene vivas en su mente tras tan dura aventura.

“The Lord of the Rings” amplifica y oscurece el guión aplicado en “The Hobbit”. De nuevo nos encontramos ante una historia  en la que un Hobbit parte en una nueva cruzada con sus compañeros, sobreviviendo a multitud de peligrosas aventuras para alcanzar la solitaria montaña “Barah Dhûr”. En esta novela de Hadas para adultos, sin embargo, es un acto de renunciación lo que se convierte en el objetivo principal. El anillo de Bilbo ha sido identificado como un mortal anillo de poder cuyo maestro, Sauron, está buscando. Este tiene la intención de esclavizar la Tierra Media con él, y el sobrino de Bilbo, Frodo debe alcanzar “Barah Dhûr”, La montaña del destino, el lugar donde dicho anillo fue forjado, para que este sea destruido definitivamente. El trabajo de Tolkien es destacable igualmente tanto por la profundidad moral de su visión como por la calidad de su mundo imaginario, cuya complejidad, detalle, y consistencia crean para el lector la ilusión de un auténtico y, aún así, encantado universo.

La influencia del “Señor de los Anillos” es considerable, tanto en el ámbito cultural, como en el ámbito literario. La fantasía para adultos estaba en un punto cercano a la extinción, sino extinta hasta que esta obra la relanza a un nivel de importancia en la actualidad inimaginable entonces. Y aunque mucha de la literatura posterior escrita en este género ha sido mayoritariamente imitativa (y bastante pobre) algunos de los autores en la actualidad más poderosos de este género –en los que debemos incluir y nombrar a Diana Wynne, Jones and Ursula K. Le Guin- han reconocido las obras de Tolkien como principales fuentes de su literatura. En “Strategies of Fantasy” Brian Attebery identifica “The Lord of the Rings” como nuestra base mental para la fantasía, sugiriéndonos  que trabajos que ahora están considerados dentro de este género comparten las siguientes características: Violación de las leyes naturales, estructura tipo cómic (la habitual de los cuentos de hadas tradicionales), y el sentido de lo fantástico. A finales de los 60 la realidad alternativa de la Tierra Media alzó a Tolkien en la cultura popular, mientras que la popularidad de este genero literario permitía la creación de juegos como “Dungeons & Dragons” y sus sucesores.
Tolkien es importante no solo como un autor de fantasía, sino también como un teórico de la misma. Dos de sus  relatos cortos “Leaf by Niggle” (en “Tree and Leaf” (1964)) y Smith of Wootton Major (1967) tratan simbólicamente con la naturaleza de la fantasía y con el autor que la crea. Su influyente ensayo de 1939 “On Fairy -Stories” expresa de manera analítica que quiere decir “Leaf by Niggle”. Tolkien argumenta que los cuentos de hadas no están creados exclusivamente para niños, sino que también existe cabida para los adultos en ellos. Defiende la creación de mundos imaginarios y sugiere que la importancia especial de los cuentos de hadas reside en sus cualidades distintivas de la Fantasía, Huida, Recuperación, y Consolación. Para Tolkien el momento en el que la historia se transforma de tristeza a alegría es el momento que define una historia de hadas.