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ISBN- 84-9714-113-x
 

CINE Y LITERATURA:
LA TRANSPOSICIÓN DE HARRY POTTER & THE PHILOSOPHER’S  STONE 
AL MEDIO CINEMATOGRÁFICO.

 El fenómeno de Harry Potter ha superado todas las expectativas habidas y por haber. No sólo ha influido en los hábitos de lectura infantil de todo el mundo, sino que además ha tenido una gran repercusión en los medios de comunicación. En primer lugar, ya los niños de todo el mundo saben que el 16 de noviembre de este año es un día muy especial. Es, ni más ni menos, el día en que se estrenará la versión cinematográfica del primer libro de la saga: Harry Potter and the Philosopher’s Stone. La cuarta entrega del personaje, Harry Potter and the Goblet of Fire coincide con la circulación por Internet de un primer trailer de lo que será el gran estreno de las próximas navidades.

En el Reino Unido, la película recibirá el nombre anteriormente citado mientras que en Estados Unidos el título será distinto: Harry Potter and the Sorcerer’s Stone. Esto es debido a que allí el libro del que se ha hecho la versión cinematográfica también recibió ese nombre, bajo el consentimiento de la propia autora, que en aquella época, sólo quería que su libro fuese publicado. Ahora lamenta la decisión tomada. En  la página web oficial de la Warner Bros, http://harrypotter.warnerbros.com podemos encontrar información sobre la película y otras muchas curiosidades del mundo creado por Rowling. Incluso existe una especie de cuenta atrás, similar a la que había en muchas de las ciudades más importantes del mundo antes de la llegada del año 2000. Esto nos muestra la gran repercusión que tienen las aventuras de este personaje.

Se puede apreciar uno de los efectos del neocolonialismo cultural por parte de US en la industria cinematográfica. También se observa la resistencia del resto de los países que intentan crear productos culturales propios. Un claro ejemplo es el caso de esta película sobre Harry Potter. Aún así, Estados Unidos se ha salido con la suya de alguna manera ya que han conseguido cambiar el título original del primer libro y, consecuentemente, la película también lleva un nombre distinto. Así que podemos apreciar perfectamente que los EEUU siempre consiguen destacar.

Esta película ha sido rodada íntegramente en el Reino Unido, ya que la propia autora lo ha querido así. Según su propia visión, las aventuras de Harry no podrían entenderse fuera del ámbito de las campiñas inglesas. J.K Rowling incluso llegó a negar los derechos de la película al archiconocido Steven Spielberg, que pretendía trasladar la acción a Estados Unidos. No ha sido fácil encontrar un lugar que se asemejara a Hogwarts y al final se ha optado por la catedral de Gloucester que será el emplazamiento de esta peculiar escuela de brujos.

La expectación por ver el trailer del filme no se ha hecho esperar. Cientos de miles de niños del Reino Unido hacían cola para ver menos de dos minutos de película y pagando el mismo precio que por la duración de la película normal. La mayoría de ellos ni siquiera se quedaba para ver la película que se proyectaba a continuación del trailer. El pequeño fragmento del filme se puede ver también a través de Internet en la página oficial y en otras muchas páginas relacionadas con Harry Potter.

Tampoco ha sido nada fácil encontrar al chico que diera vida al famoso personaje. El afortunado es Daniel Radcliff que había protagonizado anteriormente la serie de la BBC David Copperfield. Los otros dos protagonistas (Emma Watson como Hermione y Rupert Grint como Ron), en cambio, son principiantes y sólo han actuado en varias obras escolares. Remarcan lo británico del filme la presencia de los veteranos Richard Harris y Maggie Smith como Professor Dumbledore y Professor McGonagall respectivamente.

La mayoría de los personajes del libro están basados en personas reales de la infancia de la autora. Potter no era sino un chico que vivía cuatro casas más allá de la de Rowling. El personaje de Ron está basado a su vez en el mejor amigo de la escritora, Sean, pero su identidad no ha sido totalmente revelada. El libro tiene, pues, unos cimientos profundamente británicos. Además se puede ver claramente reflejada la cultura de dicho país. 

En primer lugar, el paisaje descrito es claramente inglés. Hogwarts está situado en el marco de una típica campiña inglesa con un lago y un bosque cercanos. No hace falta mencionar que la ciudad de origen de los niños no es otra que la ciudad inglesa por excelencia: Londres. La casa en la que vivía la familia de Harry era la típica casa inglesa, con varios pisos y jardín exterior. Claramente hace referencia al prototipo de casa inglesa que todo el mundo tiene en su cabeza cuando piensa en  el Reino Unido.

A lo largo de la  novela podemos observar que el tipo de comida que es descrita en el libro se  asemeja en gran medida a la comida inglesa. Un ejemplo claro lo podemos encontrar en  la descripción de la suculenta cena de Navidad que nuestro héroe pudo degustar:  “A hundred fat, roast turkeys, mountains of roast and boiled potatoes, platters of   fat chipolatas, tureens of buttered peas, silver boats of thick, rich gravy and cranberry sauce…” (p.149). Aquí encontramos muestras de los típicos platos ingleses que se tomarían en una ocasión como esta.

            Otro elemento que se considera característico de la gastronomía inglesa es tomar el té: “ After a tea of turkey sandwiches, crumpets, trifle, and Christmas cake..”(p.150). Aparte de todo esto también aparece una de las especialidades culinarias de los ingleses, nos referimos a las chocolatinas. Además, al tratarse de un libro destinado a una audiencia joven, les será más fácil identificarse con lo que sucede en la novela. Aunque tenemos que señalar que estas chocolatinas y dulces son un tanto “especiales”: “What she did have were Bertie Bott’s Every-Flavour Beans, Droobles Best Blowing Gum, Chocolate Frogs, Pumpkin Pasties, Cauldron Cakes…” (p.76).

            Esta influencia de la cultura inglesa  puede ser percibida  en el trabajo de Rowling. Como por ejemplo en el caso del colegio al que asiste Harry. Este se asemeja al estilo de los típicos colleges ingleses  por la división de la escuela Hogwarts en cuatro casas diferentes: Gryffindor, Ravenclaw, Slytherin y Hufflepuff.  También disponen de comedores donde todos se reúnen para comer. Y los  alumnos tienen que ir vestidos de uniforme como en  la mayoría de los colegios ingleses.  Hay una serie de requisitos que los estudiantes deben cumplir a la hora de ingresar en la escuela, de esta manera se refleja lo estrictos que se muestran los ingleses respecto a ciertos asuntos. Demostrando su preferencia por el orden y la disciplina en el ámbito de la escuela, encontramos una lista de cosas que un estudiante necesitaba para formar parte del colegio.

            La cultura también se ve reflejada en el mundo del deporte y los juegos. En este libro aparecen dos deportes que son de vital importancia para el transcurso de la historia. Estos son el ajedrez y el llamado “quidditch”. Este último ha sido inventado por la escritora aunque parte de la base común de muchos deportes reales. Hay una serie de reglas que se deben cumplir y el propósito de este deporte es meter goles entre unos postes y conseguir atrapar como una especie de disco (snitch). Lo mágico estriba en que se juega montado en escobas, pero es bastante similar al polo que se juega en Inglaterra, en el que los jugadores lo hacen montados en un caballo. 

          También se le ha comparado con el fútbol:  “Foul! (…) Send him off, ref! Red card! This isn’t football, Dean. You can’t send people off in Quidditch – and what’s a red card?” (p.138). También es importante señalar el hecho de que se haga una retransmisión de los partidos como ocurre en el caso del fútbol. Las reglas de este juego aparecen en el libro y en alguna de las páginas web que tratan sobre Harry Potter, aparte de juegos interactivos donde se puede practicar este mágico deporte. Además, cabe señalar que se ha adaptado este deporte a la vida real, aunque no se vuele con escobas. 

El otro deporte que aparece en el libro es el ajedrez. Aunque se diferencia primordialmente del que conocemos en que en este tipo de ajedrez las figuras están vivas y pueden hablar, incluso pueden llegar a dirigir los propios movimientos o a sugerir jugadas: “ This was exactly like Muggle chess except that the figures were alive, which made  it a lot like directing troops in battle …” (p.146). Aquí se pueden observar perfectamente las semejanzas que existen con diferentes aspectos de la cultura inglesa. 

Aparte de todo lo anterior, resulta significativo que en la historia también aparezca una de las tradiciones inglesas más llamativas y divertidas de la cultura inglesa: la celebración de la noche de  Halloween. Los chicos también tuvieron la oportunidad de deleitarse con las típicas calabazas y toda la parafernalia que viene asociada a esta curiosa fiesta. Incluso se hizo una cena de celebración  alumbrada con velas, aunque realmente no se especifica lo que llegaron a comer. Además al tratarse de una escuela de brujos, la noche de Halloween se muestra como una fiesta aún más mágica y misteriosa.

Con todo esto, vemos claramente que es la cultura británica la que J.K. Rowling quiere reflejar en las aventuras de Harry Potter. Y, tal y como hemos apreciado, ha logrado alcanzar su objetivo de una manera realmente sorprendente.

 Cientos de páginas que hablan de Harry Potter, de sus libros, de su película, de los clubs de fans… podemos encontrar navegando por la red. Sólo es necesario introducir el nombre de nuestro protagonista en un buscador y tener un poco de paciencia para seleccionar aquellas páginas que, en realidad, merecen la pena. Desde 1997 se han vendido 30 millones de copias de la saga y es casi imposible pensar en el dinero que se conseguirá con la recaudación del estreno de la versión cinematográfica del primer libro y las semanas posteriores al mismo. Además, ya se están barajando los nombres de  los participantes de la segunda entrega. Pero, es que no es sólo eso. También se está diseñando un videojuego para consolas y un juego interactivo para Internet. Incluso la mayoría de estas páginas web hacen la ceremonia del “Sorting Hat” y seleccionan al internauta para una de las cuatro casas de Hogwarts (Gryffindor, Ravenclaw, Slytherin y Hufflepuff). 

Una de las curiosidades que podemos encontrar en la web es una Enciclopedia Pottérica. Niños y todo aquél que esté interesado en ello, pueden encontrar los significados de los términos más característicos de la obra o, incluso, referencias a  los personajes y dibujos de los mismos. Por lo tanto, ya no es sólo una cuestión de influencia en los hábitos de lectura de los niños sino que, además, también está llegando a afectar a cuestiones estrictamente lingüísticas. Por otro lado, también existen concursos en los que los “pottermaníacos” pueden demostrar sus conocimentos sobre todos los libros de la saga (muchas veces son ellos mismos los que formulan las preguntas). Miles de juguetes relacionados con las aventuras de este chico también están siendo fabricados: varitas mágicas, escobas… No sería de extrañar que el próximo disfraz de moda el año que viene para niños en Halloween (Reino Unido y EEUU) y en Carnaval, aquí en España por ejemplo, fuera el de aprendiz de brujo. Y aunque suene disparatado,  tampoco sería nada raro que los niños de todo el mundo empezaran a querer como mascotas a lechuzas blancas en lugar de perros o de gatos. 

Rowling no podía imaginarse ni por un segundo cuando estaba escribiendo el primer libro de la saga, con vistas de ser un cuento para leerle a su hija, la gran parafernalia que podría surgir a raíz de sus novelas. No cabe duda de que las historias de Harry Potter son divertidas, mágicas y proporcionan a los niños y, por qué no, a los no tan niños, la visión de un mundo en el que todo es posible gracias a la magia. Y eso es precisamente lo que hace que estas historias gusten tanto. Esperemos que los niños sigan pudiendo deleitarse con la genialidad de esta autora porque, al fin y a cabo, eso es lo más importante.