- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
 
 

EL ARTE DE LOS ÚLTIMOS 25 AÑOS

Carolina Medina Martínez 
Licenciada en Historia del Arte

 

 

 

El motivo de este artículo es intentar dar una visión global y por tanto muy general de cuales han sido los derroteros que ha seguido el arte en estos últimos 25 años del siglo xx, cuales han sido los estilos o tendencias, que influencias fueron y son fundamentales para comprender al que, en el fondo , es un  gran desconocido a pesar de ser el arte que corresponde a los días en que vivimos.

Hablar de la humanidad siempre es tarea compleja. Hacerlo sobre sus últimos 25 años aun lo es más.

Si hay algo que define al ser humano es la variedad, la pluralidad de caracteres y posturas, dicen que cada persona es un mundo, ¿qué son entonces más de seis mil millones de personas?...

La historia humana está llena de transiciones y cambios, pero el último cuarto de siglo XX ha sido una etapa convulsa en la que todo se sucede a gran velocidad, no en vano, esa necesidad de que todo ocurra mucho más deprisa de lo que marca la lógica del tiempo, podría ser la verdadera obsesión de nuestra era.

Actualmente vivimos en ese futuro que podría haber soñado Julio Verne : teléfonos móviles, Internet, trenes de alta velocidad...pero ¿es su futuro, nuestro presente, utópico?.Es cierto que en estos últimos años se ha avanzado mucho, pero los retrocesos a muchos niveles desequilibran profundamente la balanza. El hombre ha reconstruido y comunicado el planeta a su antojo, pero la naturaleza sigue demostrando que es capaz de aplastarle y por desgracia, en demasiadas ocasiones con su propia ayuda.

Se ha descifrado el mapa del genoma humano, pero el SIDA, la peste de fin de siglo, sigue afectando sin remedio. Existe una declaración de los Derechos Humanos, pero la intolerancia racial, sexual o religiosa sigue provocando conflictos a gran escala, demasiadas desigualdades. Podemos construir estaciones en el espacio, pero ¿ quien controla un fenómeno climático como El Niño, las fugas radiactivas, los vertidos de petróleo, las erupciones volcánicas, o el agujero en la capa de ozono?..

Muchos avances, pero también muchos retrocesos. Un planeta globalizado para lo bueno y para lo malo. La tecnología, como Internet, ha unido al hombre, la comunicación y el conocimiento son fundamentales, pero también esta globalización conlleva que los países ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más Tercer mundo ( capitalismo globalizado)..

Pero, a pesar de todo esto, si hay algo consustancial al género humano, esto es la necesidad de crear. La creación artística como medio de expresión de una cultura o de una postura ante determinados hechos. En ningún momento de nuestra historia , ni siquiera en aquellas etapas marcadas por las más grandes desgracias ni la mayor represión del individuo , ha dejado este de intentar manifestarse artísticamente, siendo en muchos casos su arte reflejo de estas situaciones. 

Es necesario aclarar que no se puede empezar a analizar la línea en que ha ido discurriendo el arte de este último cuarto de siglo comenzando desde 1975. El arte contemporáneo y como nos acercamos a él ha cambiado mucho desde la década de los 60, aún más en la de los 70, una de las razones fundamentales estriba en la inexistencia de un estilo único, así como y más en la actualidad, por la interrelación entre artistas y estilos de distintos puntos del mundo, hecho más que favorecido por los medios de comunicación..

Ya no se vive mirando a las vanguardias de la primera mitad del siglo( cubismo, fauvismo, surrealismo..) aunque se hayan retomado en determinados momentos y el arte occidental ya no regenta su hegemonía como antaño, dejando al resto del mundo un papel de mero objeto exótico o de mantenimiento de expresiones tradicionales. La tecnología y el avance de los medios de masas (la televisión, la radio y una vez más Internet) , que funcionan como agentes de poder con gran efecto sobre la sociedad, han roto las barreras entre las culturas, aunque aún diste mucho de una verdadera “aldea global”.

Como precursor, sino origen, de este arte sin barreras culturales, democratizado, accesible a cualquier espectador y fuertemente influido por los medios de comunicación de masas se encuentra un movimiento denominado Pop Art .Este arte popular tuvo su inicio en la década de los 60 y marcó un verdadero cisma con todo lo visto anteriormente, muchas ramas que siempre habían sido consideradas de menor interés con respecto al que se podría denominar “gran arte” ya fuera la publicidad, las revistas ilustradas, el diseño industrial, encontraron un medio expresivo en este movimiento cuyo gurú fue Andy Warhol. El estilo pop nació como reacción al expresionismo abstracto(movimiento dominante en ese momento) y al arte individualista y de élite, lo que conllevó que se manifestara a través de medios gráficos en cuya naturaleza no está explicita la obra única, sino la multiplicidad, y que se fijara en elementos contrarios a la alta cultura , originando lo que se dio en llamar de forma peyorativa “arte de supermercado”, lleno de latas de sopa, marcas de refrescos, tiras de cómic y retratos de personajes famosos cuyo rostro se repetía hasta el infinito. Este ha sido, pues, uno de los movimientos que más influencia ha tenido en el arte más cercano al tiempo presente, aunque hay que matizar que, por lo general, las revisitaciones de este estilo han tenido un trasfondo social y político del que, en parte, careció el original, a pesar de las imágenes de sillas eléctricas que tanto repitió Warhol. Baste como ejemplo en nuestro país la obra de Rafael Solbes y Manuel Valdés, integrantes de Equipo Crónica, grupo en activo desde 1964 a 1981 cuya técnica consistía en el uso de imágenes  procedentes de la cultura de los mass media, en la misma línea que el pop art aunque pretendían una reacción más sociológica, estando unidos ideológicamente a la lucha antifranquista

Los movimientos que surgirían derivados de esta nueva libertad artística, llena de cambios, fueron el land art ( arte de la tierra), el minimal (concentrado en el orden y la simplicidad ) y el arte conceptual.

El primero de estos nuevos estilos se caracteriza por estar estrechamente relacionado con posturas ecologistas y antimercantilistas, pretendiendo hacer una crítica del mal trato que el hombre hace a su entorno. Uno de los artistas que mas se ha relacionado con este movimiento, a pesar de ser un artista de difícil inclusión,  es Christo, cuya principal obra se lleva a cabo a base de envolver todo tipo de objetos, incluyendo islas o monumentos de interés histórico.

El minimal es un movimiento centrado en la práctica del reduccionismo, de restar a la obra de arte cualquier elemento de estilo o de reconocimiento de dicho estilo. Esto conllevó que aquellos contenidos no estéticos de la obra cobraran importancia, anunciando ya una de las principales características del denominado arte conceptual: lo importante no es la obra en si, sino el proceso mental que nos lleva a ella. Esta será la línea que seguirá gran parte del arte de la década de los 70, apartándose del concepto tradicional de creación y  centrándose en la idea por encima del objeto. Será este un periodo de reflexión en que los artistas no se preocuparon  por aspectos materiales, poniendo al servicio del espectador todo tipo de medios de entendimiento (grabaciones, documentos, fotografías, etc). Hubo y hay muchas tendencias conceptuales, como el body art( arte corporal) o la performance( concepto genérico creado en la década de los setenta para todo aquello que tuviera que ver con el arte de acción teatral o gestual), en definitiva el conceptual enfatiza la ausencia de objeto artístico intentando plasmar la idea a través de muy distintos medios, manteniéndose el espectador en una postura pasiva.

Pero en esta década también volvió el interés por una pintura que no había olvidado la figuración, por artistas como Botero o Francis Bacon. 

A finales de los años setenta irrumpen un grupo de pintores pertenecientes a la transvanguardia  cuyo afán era meterse de lleno en la vida de su tiempo. Esta post-vanguardia se caracterizó por aplicar cualquier procedimiento con fines artísticos, intentando restaurar la categoría de obra de arte. Bien es cierto que se habla más de individualidades que de un colectivo, surgidos con la aparición de la posmodernidad y en una etapa de marcado eclecticismo, pero aquellos que de alguna manera podemos etiquetar de grupo posmoderno, se dieron a conocer bajo distintos aspectos del expresionismo, en este caso el neoexpresionismo. La nueva tendencia representada por artistas como Miquel Barceló o Julian Schnabel, conoció el éxito tras la Bienal de Venecia de 1980. Es lógico que a principios de esta nueva década se volviera a la imitación de la naturaleza, pues tanto se había conceptualizado la pintura que el espectador sólo contaba con su imaginación para acercarse a ella, así que se intentó reducir ese esfuerzo de comprensión mediante un acercamiento radical a la realidad a través del hiperrealismo ( la pintura de Antonio López o la escultura de Duane Hanson) y del fotorrealismo, en el que el pintor utiliza la cámara como herramienta para conseguir información y la plasma en el lienzo empleando  medios mecánicos o semimecánicos que no dejan constancia de la mano del artista.

Los años 80 de la Transvanguardia o Neo- expresionismo, estuvieron marcados por el eclecticismo , el revival y en muchos casos estéticas cercanas al kitsch y la búsqueda del escándalo. Se puede destacar en este ambiente de revisitación de estilos, el neopop anunciado en determinadas poses del realismo aunque con una iconografía más compleja que el movimiento pop original. Pero si hay algo que penetra con fuerza es el diseño, a medio camino entre lo estético y lo comercial , muy en la línea de lo hecho en los 60.

La variedad de lenguajes en que se movió el arte de finales de siglo incluye los enviroments( creación de ambientes a través de luz, sonido o cualquier otro medio, que rodean al espectador), el performance y las intalaciones ( de gran complejidad, aúnan distintos elementos como el video, la escultura y objetos en general con el ambiente en que se sitúan, con intención unitaria, debiendo ser registrado por video o fotografías ya que al desmontarse deja de existir). Estas propuestas tienen en su origen la idea de descontextualizar los objetos que luego se presentan como producto artístico, idea no original ya que fue practicada por algunas de las primeras vanguardias del siglo XX, como el movimiento Dadá o el Surrealista.

De las vanguardias más cercanas a la Segunda Guerra Mundial que a la Primera, se retomó un gusto por la abstracción, que convivió perfectamente con las posturas matéricas, figurativas realistas o hiperrealistas, expresionistas o todo lo relacionado con el ambiente conceptual y la acción.  Artistas que ejemplifican el arte de esta década de pluralidad podrían ser Jean Michel Basquiat, muerto a muy temprana edad, en 1988, un año después que su protector Andy Warhol y Jeff Koons, cuya postura artística y vital es sumamente reveladora de lo que fueron los años 80.

Los 90 se desarrollaron con cierto espíritu de contraposición a esos 80, empezando por dejar atrás el escándalo como moda, aunque muchas obras y artistas no estuvieron exentos de él. La libertad absoluta de expresión se generalizó, nada obstaculiza ya la valoración de la obra y es sin duda el momento en que se generaliza el uso de nuevas tecnologías al servicio del arte y las posibilidades democratizadoras de estos medios. Sin duda se bebió de todo lo anterior y se aprovecharon las victorias conseguidas , aliñado muchas veces con grandes dosis de ironía y humor, de mezclar lo más culto con lo popular. El premio a los esfuerzos creadores de las últimas décadas fue conseguir que lo bueno se desligara de lo bello, pero esta variedad y esta libertad también trajo consigo una multiplicidad de opiniones con respecto a lo que podía o no podía ser considerado arte. Así como las nuevas tecnologías permitieron formas de expresión absolutamente novedosas y que mucha gente pudiera acceder a ellas,  pero la forma de acercarse al arte contemporáneo cambió y el público vuelve a sentirse tan perdido como cuando surgió el arte conceptual. Las técnicas digitales, las instalaciones, el performance, etcétera parecen dar miedo al espectador que no se atreve nada más que a mirar aquello que no comprende sin intentar interactuar con esa manifestación que no sabe si llamar artística. Esta incomprensión, unida a que la gran cantidad de producción visual también conlleva a su desvalorización, ha dado lugar a la falta de interés por conservar este patrimonio, error que se ha ido intentando enmendar gracias a la iniciativa privada  que,  aunque encomiable, es insuficiente y está muy necesitada de la ayuda que representan las políticas de compra de arte actual por parte del sector oficial.

Pero no hay que pensar en el arte contemporáneo como algo negativo, incomprendido y carente de interés para la mayoría, porque esto no es cierto. Una de las principales iniciativas para dar a conocer el arte más actual es el fenómeno, nada nuevo, de las ferias. Estas ferias muestran que se está haciendo hoy en el mundo en todas las técnicas y en todas las tendencias, sin olvidar el factor mercado, ya que  si algo define el arte de la última década del siglo y de este nuevo milenio es que es mercancía. Este arte contemporáneo es un producto de éxito, necesitado de un amplio despliegue mediático para resultar rentable, puesto que la producción de muchas de estas obras no es precisamente barata.

En cualquier caso, hay que destacar la labor de las ferias de arte contemporáneo del mundo: la DOCUMENTA ,ARCO, BASILEA,CHICAGO,ARMORY y otras. La primera, sin ánimo comercial, tiene lugar en la ciudad alemana de Kassel desde que en 1955 el pintor y profesor Arnold Bolde la pusiera en marcha, aunque en este año mostró el desarrollo de los grupos artísticos de principios de siglo, desde entonces y con una periodicidad quinquenal desde 1972, se ha dedicado, de la mano de muy diferentes directores o comisarios, ha mostrar la obra de los  artistas contemporáneos más interesantes. Por lo general, las ediciones se hacen bajo un marco temático, exceptuando las Documenta de 1982 y 1992,  tales como:” Relación entre imagen y realidad”(1972),”posición del arte en la sociedad de los media”(1977),”relevancia social e histórica del arte en el campo del conflicto entre independencia e intervención”(1987) o “mirando atrás hacia el futuro” en 1997.Los principales edificios donde se hacen las exposiciones son el Museum Fridericianum y el Ottoneum, aunque muchas de las obras también pueden encontrarse expuestas al aire libre. El éxito de las sucesivas Documenta puede medirse por el número de público asistente, de los 130.000 de la primera al más de medio millón registrado en las últimas ediciones.

Un caso similar es el de ARCO, que en este 2003 cumple su vigésimo segunda edición. Con sede en Madrid ,acerca el arte contemporáneo al público a través de cientos de galerías. Esta feria pretende también fomentar el coleccionismo y la difusión de la creación artística española del siglo XX, para ello, la Asociación de Amigos de ARCO ha creado ARCODATA, una base de datos de arte español contemporáneo. Pero hay que recalcar el carácter cada vez más internacional de la feria, que cuenta en cada una de sus citas con galerías de todo el mundo y un país que ejerce de invitado de honor.

Tanto la Documenta como ARCO o el resto de ferias que se llevan a cabo en el planeta,  abren focos de debate sobre la panorámica artística mundial, e intentan que el público asistente deje de ver el arte actual con barreras y prejuicios. Parece que para entender este arte es necesario hacer un acto de fe, tenemos que convencernos de que nos gusta o no lo hace y nada más lejos de la realidad, sólo es necesario acercarse a la obra con un punto de vista abierto a cualquier estímulo, aunque no nos encontremos delante de un soporte tradicional, e intentar disfrutar de lo que el artista nos está ofreciendo, sin miedo a interactuar con la pieza en la medida de lo posible. La expresión artística cambia, evoluciona o revoluciona, pero nunca debemos olvidar que ante todo es una experiencia estética y como tal debemos vivirla.