3. LA EXPANSIÓN DEL HUMANISMO
Hasta la primera mitad del S. XVI, Italia
había sido el centro del mundo privilegiado. Estas ideas humanistas
se fueron extendiendo por otros países europeos mediante la imprenta
que amplió enormemente el campo de lectura de las obras literarias
editadas. También los viajes y los estudios en Universidades italianas
permitieron la difusión de estas ideas humanistas.
Así pues, el Humanismo se extendió
por Europa gracias a intelectuales italianos llamados a las Cortes y las
Universidades extranjeras, y a intelectuales europeos que se trasladaban
a Italia atraídos por aquel foco cultural.
Entre el Humanismo italiano y el del resto
de Europa hubo elementos comunes:
- El optimismo sobre la naturaleza humana.
- El afán de perfección.
- La creencia en la eficacia de una buena
educación.
Sin embargo, en los países europeos,
el Humanismo tuvo también rasgos propios, no coincidentes con los
del Humanismo italiano: fuera de Italia, los humanistas eran más
realistas, más críticos y profundizaron más en la
política, en la investigación histórica y en la religión.
En el campo de la religión destaca
ERASMO DE ROTTERDAM (1466-1536), que influyó de forma determinante
en el pensamiento de la primera mitad del S. XVI. Tuvo un profundo conocimiento
del mundo y de la cultura clásica, fue un destacado crítico
de textos y creía en la renovación del presente a través
de las fórmulas de la Antigüedad clásica. En 1492 ingresó
en la Orden de los Agustinos e introdujo en el Humanismo toda la problemática
religiosa del momento, que se manifestaría abiertamente con MARTÍN
LUTERO en 1517.
El apoyo de ERASMO a REUCHLIN en su enfrentamiento
con la Inquisición alemana, sobre la interpretación de la
Biblia,
está en la línea del Reformismo protestante al que, sin embargo,
ERASMO no se unió, a pesar de la dura crítica que lanzó
contras las costumbres y la Iglesia en su obra El elogio de la locura,
una dura crítica hacia la superstición del bajo pueblo y
la desmoralización de algunas altas jerarquías eclesiásticas.
Otras de sus obras, como Los coloquios,
supusieron un esfuerzo en la extensión o divulgación de la
mentalidad humanista cristiana, en la que la moral personal y social ejerce
un papel más importante que el propio dogma teológico e,
incluso, la figura de Cristo adquiere una dimensión más humana
y razonable de la que había tenido hasta entonces. Todo esto ERASMO
lo planteó con un espíritu libre y abierto, que chocó
con el rigorismo teológico de la Iglesia.
En Francia, el Humanismo se desarrolló
frente a la Sorbona que era el centro tradicional de la Escolástica
y contó con el apoyo de la monarquía que, bajo la dirección
de GUILLERMO GUDÉ, creó el Colegio de Francia en 1530, donde
se enseñaban las lenguas clásicas (latín, griego y
hebreo) y las ciencias. Aquí destacó LEFEBVRE D’ETAPLES.
Sin embargo, la mejor representación
del Humanismo francés fue el Gargantua y Pantagruel de REBELAIS,
donde su protagonista Gargantua destaca por ser un hombre pacífico
y bondadoso que recibió una educación que mostraba las ventajas
de la pedagogía racional de los humanistas, sobre los métodos
tradicionales de la Sorbona. Se exalta la prudencia y el pacifismo y se
condenan las guerras de conquista.
En Alemania, destacó REUCHLIN,
un excelente hebraísta y helenista, que planteó algunos problemas
de tipo religioso que empujaron a sus seguidores hacia la Reforma protestante.
En Inglaterra, el Humanismo apareció
en Oxford a finales del S. XV con el profesor italiano CORNELIO VITELI.
Uno de sus discípulos, GUILLERMO CROCYN, se trasladó a Italia,
donde conoce a algunos humanistas y al volver a Inglaterra impartió
también en Oxford.
A este pequeño grupo de humanistas
se unió JUAN COLET, que también había viajado por
Italia y había conocido a destacados humanistas italianos. Se interesó
principalmente por el estudio de la Biblia y de los Padres de la Iglesia
(sobre todo de S. PABLO y S. AGUSTÍN). Representó el núcleo
inicial del humanismo inglés.
En España, el Humanismo penetró
en la época de los RR.CC. y la propia Isabel siguió la moda
de la época tomando lecciones de latín con BEATRIZ GALINDO,
LA LATINA. El Humanismo en España contó con el apoyo del
CARDENAL CISNEROS. Gracias a su labor y otros personajes españoles
y extranjeros, el Humanismo español estuvo formado por intelectuales
católicos, cuya futura actuación en la obra de la Reforma
y defensa de la Iglesia católica iba a ser decisiva. En 1508, el
CARDENAL CISNEROS crea la Universidad de Alkalá de Henares, centro
de Humanidades al que acudirían los mejores humanistas españoles
y extranjeros. Estos intelectuales estudiaron los manuscritos de las ‘Sagradas
Escrituras’ y publicaron la Biblia Políglota Complutense,
una auténtica obra de arte de la humanística española,
que constaba de seis volúmenes y contenía el ‘Antiguo Testamento’
en caldeo, hebreo, griego y latín, comprendía el ‘Nuevo Testamento’
en griego y latín y tenía un vocabulario hebreo – caldeo
y una gramática hebrea.
Dentro del Humanismo español las
dos figuras más destacadas son:
- ANTONIO DE NEBRIJA (144-1532): entró
en contacto con el Humanismo italiano en Bolonia. En 1492 publicó
La
gramática castellana, su obra cumbre, en la que exaltó
el uso del castellano y fue tan perfecta que muchos autores españoles
de lengua o castellana se sintieron atraídos por esta lengua. NEBRIJA
fue el más importante latinista del momento y participó en
la edición del la Biblia Políglota Complutense, revisando
la parte griega y latina.
- JUAN LUIS VIVES (1492-1540): aunque
era valenciano, su segunda patria fue la ciudad de Brujas. En VIVES el
Humanismo fue un instrumento para la mejora de la humanidad mediante una
nueva pedagogía fundamentada en lo psicológico. VIVES demostró
un marcado interés por las necesidades sociales y por la paz entre
los pueblos cristianos inspirados por las doctrinas católicas. Fue
autor de la obra Instrucción de la mujer cristiana, en la
que señalaba las reglas a seguir en la educación de la mujer.
Fue también un profundo conocedor del latín y se mantuvo
fiel al catolicismo frente al protestantismo, a pesar de su profunda influencia
erasmista.
4. LA MONARQUÍA Y EL PRÍNCIPE
DEL RENACIMIENTO
En el S. XV se produjo una paulatina evolución
de la monarquía hacia una forma que se ha convenido en llamar autoritaria.
La Monarquía Autoritaria tenía como norma fundamental el
apoyarse en el pueblo para enfrentarse a las clases privilegiadas, procurando
prescindir de la importancia de aquellos organismos que podían disminuir
el poder monárquico.
Esa Monarquía Autoritaria es un
precedente del Absolutismo, se engrandeció con la unión de
territorios que hasta entonces habían gozado de autonomía
feudal (Castilla-Aragón) y para conseguir ese fortalecimiento de
su poder, la Monarquía iba a utilizar varios medios:
- Se crearon los ejércitos permanentes,
cuyos miembros reciben la soldada (sueldo).
- Se utilizaba la artillería en
los enfrentamientos que, aunque en aquella época era todavía
muy precaria, iba a acelerar la caída del feudalismo y el señorío.
- Las relaciones internacionales, es decir,
el establecimiento de relaciones diplomáticas con otros países.
Venecia fue la primera en utilizar este instrumento.
Al lado de esta forma de gobierno,
la ideología renacentista planteó una nueva visión
de lo político y de los fines a los que debía tender. El
territorio italiano estaba muy fragmentado políticamente y había
numerosos ejemplos de príncipes y tiranos que conseguían
el poder por la fuerza o por la astucia. La política de estos estados
italianos fue una interesante lección para aquellos tratadistas
de la época y, si además esa experiencia era vivida, significaba
una experiencia extraordinaria.
Y eso fue lo que ocurrió con el
florentino NICOLÁS MAQUIAVELO, que fue uno de los tratadistas políticos
más destacados de todos los tiempos. MAQUIAVELO, fue autor de El
príncipe, cuyo objeto era analizar cómo se ganan, conservan
y pierden los principados. Pero ese pensamiento político de MAQUIAVELO
no se comprendería sin su otra obra Discursos sobre la primera
década de Tito Livio, donde hace una política exageradamente
realista y señala la trayectoria que debe seguir el Príncipe.
Dice que ‘para conquistar o conservar un principado lo primero que se necesita
son armas y buenas leyes’, es decir, una buena técnica de gobierno,
pero sin tener en cuenta la justicia.
MAQUIAVELO no se plantea ningún
problema moral sobre la legitimidad de la adquisición del poder,
desligó la moral de la política y esta fue la razón
principal de su admiración y condenación a lo largo de la
Historia.
Según MAQUIAVELO, el Príncipe:
- Necesita unas cualidades personales
de las que son imprescindibles la que él llama ‘virtud’, es decir,
la fuerza, el talento o la astucia, sin tener en cuenta la moral, y la
‘fortuna’ o suerte.
- Debe ser temido por sus súbditos,
no debe confiar en la amistas porque ésta se rompe pronto por el
interés.
- Debe actuar atendiendo a una sola razón:
el engrandecimiento propio, la gloria propia, y únicamente se consigue
con el engrandecimiento del principado.
- No está obligado a mantener la
palabra dada ni siquiera a otros príncipes extranjeros.
Por tanto, frente a la idea cristiana
de gobernante justo, generoso y moderado, con MAQUIAVELO aparece el hipócrita,
el disimulado y el oportunista al que no le importa el cumplimiento de
la palabra dada. Esta doctrina política de MAQUIAVELO, personifica
al hombre de acción y sin escrúpulos que se iba a aclimatar
durante la Edad Moderna.
En Inglaterra, otro tratadista político,
TOMÁS MORO, escribió Utopía, basada en una sociedad
en la que no existía la propiedad ni el dinero y no había
ricos y pobres. Era una sociedad producto de su imaginación, distinta
completamente de MAQUIAVELO.
Tema 3: LA EXPANSIÓN ATLÁNTICA
1.- Factores que posibilitaron la expansión
europea.
2.- Descubrimientos portugueses.
3.- Descubrimiento de América.
4.- Circunnavegación del globo.
5.- Consecuencias de la expansión europea
en ultramar.
( Estos temas no están desarrollados
)
Tema 4: LA REFORMA
1.- Ambiente religioso a comienzos del S.
XVI.
2.- Martín Lutero.
3.- Otros reformadores europeos.
4.- La reacción católica.
1. AMBIENTE RELIGIOSO A COMIENZOS DEL S. XVI
Durante el S. XVI se producía en Europa
un movimiento religioso que llevaría a una parte de los católicos
a separarse de Roma y fundar lo que en líneas generales se dio en
llamar protestantismo.
Su origen hay que buscarlo en el propio
hombre moderno: individualista, inquieto y crítico, que en otros
campos dio lugar a la cultura humanista y a los grandes descubrimientos
geográficos. En el aspecto religioso en el S. XVI se iban a producir
también cambios profundos.
En este siglo la vida del hombre europeo
se desenvolvía en contacto intimo con la Iglesia. Todos los grandes
acontecimientos de la vida del hombre (nacimiento, matrimonio, muerte),
incluso los actos cotidianos (trabajo, comidas), estaban presididos siempre
por la Iglesia y se señalaban con actos religiosos. Lo mismo puede
decirse de la vida pública, en todos los actos oficiales, la Iglesia
estaba presente.
Ya desde finales del S. XV se advierte
en el seno de la Iglesia católica un deseo de perfección.
Se aspiraba a separar del cristianismo algunos hábitos que se habían
introducido en él de forma un tanto preocupante. Aquellos eran tiempos
de religiosidad marcada, pero el hombre de aquella época aspiraba
a una religiosidad más íntima, que tuviera menos ritual exterior
o ceremonial y que tuviera un mayor contacto directo e individual con Cristo.
La crisis jerárquica de la Iglesia
imposibilitó a Roma para captar aquel ambiente de intranquilidad
espiritual. La sociedad de la época no estaba conforme con el comportamiento
de la jerarquía eclesiástica, mientras el Papa estaba preocupado
por asuntos políticos y diplomáticos.
Los papas se comportaban más como
príncipes italianos que como vicarios de Cristo, vivían en
una corte fastuosa rodeada de lujo y familiares protegidos. Esto se llamó
nepotismo. Fue el gran vicio de los papas de aquella época y en
virtud de este nepotismo, el afecto a la familia que tan extendido estaba
en Italia y el deseo de convertirla en un linaje prestigioso dotado de
grandes rentas y con espléndidos palacios, les hizo destinar para
este fin unos fondos cuya recaudación fue objeto de escándalo
en toda la cristiandad.
Con el ejemplo de los papas, los cardenales
y otras altas jerarquías eclesiásticas trataron también
de enriquecerse y los fondos destinados a estos fines los consiguieron
a través primero de las annatas (producto recaudado el primer año
de desempeño de un cargo) o de las expectativas (venta de una futura
vacante), de la conmutación de penas, de las dispensas matrimoniales
y de la publicación de bulas de indulgencias.
Con estos medios no sólo se enriquecían
los miembros de la jerarquía eclesiástica, sino que también
se pagaba a los familiares de los papas, se construían monumentos
en la Roma renacentista y se gratificaba a literatos y artistas (papas
mecenas).
Los cardenales eran elegidos por la presión
de los monarcas europeos para tener en la corte papal personas influyentes
o se elegía entre los miembros de las familias italianas más
acomodadas y raramente eran elegidas entre las personas que destacaban
por su instrucción cultural y su virtud.
En la zona de Alemania el pueblo cristiano
era un pueblo inculto, supersticioso y que se quejaba de las extensiones
que a través de los tributos Roma ejercía sobre ellos. Ese
pueblo alemán estuvo dirigido por un bajo clero falto de cultura
y que en muchas ocasiones había accedido al cargo como medio de
vida y carecía de vocación religiosa, lo que suscitó
quejas frecuentes sobre ese proletariado eclesiástico.
Con respecto al alto clero en Alemania
estaba dominado por intereses materiales. Una gran cantidad de obispos
y abades eran príncipes territoriales y tenían en sus manos
la tercera parte de las propiedades del Imperio Germánico. Entre
el alto clero los concubinatos y la falta de devoción fueron muy
frecuentes.
En otros países como Francia y España
esas altas jerarquías llevaban una vida menos lisonjera que en Alemania.
Sin embargo, en esos países aquellos cargos eran patrimonio de la
nobleza que buscaba los cargos para sus hijos, sobre todo bastardos.
Si en aquella época se agravaron
esos males también hubo reacción en sentido contrario. Hubo
un movimiento místico en la Baja Edad Media que estuvo centrado
en los Países Bajos y que redujo el ceremonial exterior a favor
de una religiosidad más íntima. En España también
el CARDENAL CISNEROS, ayudado por la reina ISABEL LA CATÓLICA trató
de que los clérigos en España tuvieron una mayor cultura
y actuó contra los franciscanos para que cumpliera la regla primitiva
que había quedado olvidada.
Se llevó a cabo la reforma erasmiana
que, frente a los ritos exagerados de la Iglesia católica, defendía
y propugnaba una religiosidad más íntima y verdadera. A la
escolástica, ERASMO DE ROTTERDAM oponía la verdadera teología
den la que decía que la verdad había sido predicada por Cristo
y para conocerla había que acudir a las Sagradas escrituras
y no a los comentaristas escolásticos y precisamente por eso había
que depurar aquellos textos que contenían la palabra de Dios y darla
a conocer.
A esta divulgación se opusieron
frailes y teólogos precisamente porque ellos estaban monopolizando
el cristianismo. La Iglesia católica condenó los escritos
de ERASMO y cuando se desata el movimiento luterano protestante, éstos
creyeron ver en ERASMO un precursor de sus doctrinas. Sin embargo, ERASMO
se oponía a esa revolución protestante y nunca llegó
a apartarse de la obediencia a Roma, pero sí defendió siempre
una cierta tolerancia que algunos reformadores españoles que estuvieron
en el Concilio de Trento, defendieron también.
El conocido grupo de Meaux, dirigido por
LEFEBRE D’ETAPLES en 1520, defendía un cambio interior del individuo
como base de la renovación religiosa. El grupo de Meaux defendía
la divulgación de los textos evangélicos, la importancia
de la fe para la salvación y manifestaba un cierto menosprecio hacia
la autoridad de la Iglesia, a pesar de lo peligroso que era este cierto
acercamiento al luteranismo, que en realidad no se dio.
El Concilio de Letrán (1512) defendió
el tema de la reforma de la Iglesia en su cabeza y en sus miembros según
la fórmula de la época, pero tuvo poco éxito.
A pesar de estos intentos de renovadores
y su corto alcance, el sentimiento religioso no se había enfriado.
La incredulidad en aquella época era un fenómeno rarísimo.
2. MARTÍN LUTERO
LUTERO no fue quien inició la reforma
dentro de la Iglesia católica, puesto que ya estaba en marcha, pero
al igual que otros reformadores, tenía también el deseo de
mejorar la religión católica. Sin embargo, se separó
de la Iglesia de Roma y se enfrentó con la jerarquía eclesiástica.
Por tanto, la reforma que llevó
a cabo LUTERO fue una ruptura, puesto que aunque él partía
de unos intentos renovadores, deseos de cambio, la confluencia de elementos
diversos produjo un resultado inesperado completamente alejado de las motivaciones
primeras.
LUTERO nació en Eisleben (Sajonia)
en 1483. Su niñez y sus primeros años de juventud transcurrieron
en un ambiente excesivamente severo por la dureza de carácter y
la intolerancia de su madre, que llegó a afectar la psicología
de LUTERO hacia una manifestación emocional fuerte.
En 1501, LUTERO se trasladó a la
Universidad de Erfurt para estudiar Leyes y fue cuando comienza a manifestarse
su fuerte preocupación por el tema de la salvación. En 1505
ingresó en un convento severo de Agustinos cuya decisión
fue tomada por esta intranquilidad de su vida espiritual ante el tema de
la justificación ante Dios.
Para LUTERO el tema de la salvación
se convirtió en el auténtico motivo de su vida. El vicario
general de los agustinos invitó a LUTERO a que meditar más
en la misericordia y los méritos de Cristo que en la justicia divina.
Influido por estas palabras releyó la Biblia y creyó encontrar
la respuesta a sus preocupaciones en unas palabras de la “Epístola
de San Pablo a los romanos”: ‘el justo se salva por la fe’. Es Dios quien
nos salva a través de nuestra fe y esto es mérito de Cristo.
En 1507 LUTERO fue ordenado clérigo
y pasó a la universidad de Wüttemberg donde, al mismo tiempo
que estudiaba teología, enseñaba otras materias. Fue
en este tiempo cuando fue perfilando las ideas reformistas.
Para él la fe era el único
medio de salvación y las Sagradas escrituras eran la única
fuente de fe. Decía que la voluntad humana por sí misma,
era incapaz de superar el estado de pecado y que las obras que pudieran
realizar los hombres, como ayunos, vigilias o penitencias, no les santificaban.
Por tanto, esa doctrina luterana de la
justificación o santificación por le puro sentimiento de
creer y sin ninguna contribución por parte del cristiano, llevaba
ya en sí mismo el concepto de predestinación, puesto que
era la providencia quien concedía o no la fe en Dios y en las obras
de Cristo.
En Alemania la predicación de esa
indulgencia concedida por el Papa para aquellas personas que dieran limosna
para la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma,
fue el motivo que inició la rebeldía pública de LUTERO
contra Roma.
Esta indulgencia y su cobro había
sido encomendada a los dominicos concierta marginación hacia los
agustinos, acto que molestó profundamente a LUTERO, que el 1/11/1517
publicó en Wüttemberg sus Noventa y cinco tesis, en
las que desafiaba a los predicadores de las indulgencias, negando la eficacia
de éstas y de las buenas obras, además de desconocer la autoridad
del pontífice. A estas tesis contestó J. ECK, un destacado
teólogo que situó por primera vez a LUTERO dentro de una
secta herética.
Estas discusiones tuvieron una resonancia
popular insospechada debido a las inquietudes sociales, políticas,
nacionales y espirituales que existían en la Alemania de 1500. En
la Dieta de Augsburgo de 1518 se procuró que LUTERO se retractara
de sus tesis sin conseguir nada de él, quien por aquellos años
ya contaba con el apoyo de uno de los electores alemanes, FEDERICO DE SAJONIA.
La muerte del emperador MAXIMILIANO I en
1519 y la complicada situación internacional que siguió,
dieron a LUTERO una tregua de dos años que fue de gran importancia
para el desarrollo de la Reforma. El proceso eclesiástico que se
estaba siguiendo contra él se fue desmoronando ante la conveniencia
del papado de no indisponerse son el elector.
Según la doctrina de LUTERO la fe
era el único medio de salvación y las Sagradas escrituras
eran la única fuente de fe, que además no necesitaban ser
interpretadas de acuerdo con su conciencia. Los siete sacramentos los reduce
a dos: bautismo y eucaristía. LUTERO reconoce la presencia real
de Cristo en la eucaristía, pero no admitía el carácter
de sacrificio de la misma. Negó también la existencia del
purgatorio y las indulgencias para difuntos.
En 1520 aparecieron tres escritos
principales: A la nobleza cristiana de la nación alemana,
donde negaba la autoridad papal y la eficacia del concilio ecuménico
de toda la cristiandad; De la cautividad babilónica de la Iglesia,
donde expresa su contenido dogmático, además de volver a
insistir en su ataque contra el Papa y negar la mayor parte de los sacramentos
hasta reducirlos a dos; y De la libertad cristiana, donde concreta
las conclusiones de los escritos anteriores.
Las radicales conclusiones a las que había
llegado hacían imposible cualquier acercamiento entre luteranos
y cristianos. Cuando la elección imperial se resolvió a favor
del rey CARLOS V de España, Roma expidió contra LUTERO una
gula (Excluye domine) que le declaraba, junto a sus seguidores, herético
y excomulgado.
Pero LUTERO quemó esta gula pontificia
como símbolo de su ruptura con Roma y posteriormente se ratificó
en su actitud ante la Dieta de Worms en 1521, que había sido convocada
por CARLOS V y en la que LUTERO se negó a retractarse de sus escritos,
afirmando una vez más que tanto el Papa como el concilio podían
equivocarse, pero no las Sagradas escrituras.
La Dieta de Worms acordó publicar
un edicto a través del cual condenaba a Lutero a las penas reservadas
a los herejes. LUTERO fue entonces a refugiarse a un castillo de FEDERICO
DE SAJONIA y allí dará un fuerte impulso a su Reforma, afirmando
que para eliminar la corrupción de la Iglesia había que quitarle
las riquezas que poseían, por lo que los caballeros y campesinos
alemanes trataron de adueñarse de los bienes del clero, lo que fue
impedido por el propio LUTERO.
Se enfrentaron príncipes contra
caballeros y campesinos, aunque poco después fueron los propios
príncipes alemanes los que se apropiaron de los bienes de la Iglesia
en sus territorios, motivo por el cual muchos príncipes alemanes
se pasaron a las filas del luteranismo.
En la Dieta de Spiker de 1524 CARLOS V
pudo tratar el tema de la reforma luterana. En esta Dieta se resolvió
tolerar el luteranismo en aquellas zonas donde ya existía, pero
no permitían su propagación. Esta resolución no fue
aceptada por los luteranos que firmaron una protesta contra ella, de donde
surgiría el nombre de ‘protestantes’ con el que se denomina a los
partidarios de la reforma luterana.
Poco después de la Dieta de Espira
de 1529 los turcos invadían Hungría y amenazaban con llegar
a Viena. CARLOS V pidió ayuda a los luteranos, permitiéndoles
momentáneamente ejercer su culto en Alemania. En 1546, cuando fallece
LUTERO, el Emperador decidió acabar por la fuerza con el problema
luterano. Comenzaron así una serie de guerras que concluirían
en la Paz de Augsburgo, en la que se establecía la libertad religiosa
en toda Alemania.
3. OTROS REFORMADORES EUROPEOS
a) CALVINO y la reforma calvinista
MARTÍN LUTERO no había sido
consecuente con los principios que él defendía como la libre
interpretación de la Biblia y, sin embargo, cualquier interpretación
distinta a la suya era rechazada por LUTERO. Había proclamado además
la inutilidad de las buenas obras por parte de los cristianos con
vistas a la salvación, pero no quiso reconocer que eso llevaba implícita
la predestinación.
Las obras de LUTERO se extendieron fuera
de Alemania. Hacia 1520 se extendieron por Francia y, si bien los franceses
se sintieron atraídos por la doctrina tranquilizadora de la justificación
por la fe, por el estudio de la Biblia en lengua vulgar y por la condenación
de las supersticiones, como contrapartida se mostraron un poco reticentes
ante el carácter germánico y estatal del luteranismo.
Fue un francés, JUAN CALVINO (1509)
el que proporcionó un protestantismo mejor adaptado a la mentalidad
francesa. Estudió Derecho y Letras en París y Orleans. En
Francia se vio amenazado por la represión ordenada por FRANCISCO
I contra los luteranos y se vio obligado a refugiarse en Estrasburgo primero
y luego en Basilea, donde publicó su obra principal: La institución
de la religión cristiana (1536), primero en latín y luego
en otras lenguas (1540 en francés). Está escrita en un lenguaje
muy claro por lo que alcanzó un gran éxito. Aportaba a la
religión luterana una construcción más lógica
y rigurosa basada únicamente en las Sagradas escrituras.
Finalmente se estableció en 1541
en Ginebra, su nueva Roma, donde el poder de CALVINO no tuvo límites,
ya que se consideraba un delegado de Dios en la Tierra. CALVINO prohibió
en Ginebra, un modelo de virtudes, los espectáculos, los juegos
de azar, el baile, las críticas al gobierno, las reuniones familiares
de más de veinte personas, el lujo, la blasfemia y la embriaguez.
CALVINO había formado una nueva
religión en la que él era el profeta. El punto de partida
de Calvino era el mismo que el de LUTERO, es decir, el retorno a las Sagradas
escrituras como única fuente de fe, a una religión cuyo
centro era Jesús y Dios padre, a SAN PABLO y SAN AGUSTÍN,
sobre todo a SAN PABLO, cuyas Epístolas proporcionaron una
gran cantidad de las tesis calvinistas.
CALVINO sintió el mismo desprecio
por Roma y sus abusos que había sentido LUTERO. A primera vista
las diferencias entre ambos parece más de matiz que de fondo. Con
respecto a la salvación, CALVINO acentuó más la desconfianza
de LUTERO en las fuerzas humanas (buenas obras) y llevó la predestinación
a sus últimas consecuencias.
Según CALVINO la humanidad desde
un principio estaría dividida en dos partes desiguales. La más
pequeña se beneficiaría de los méritos de Cristo,
mientras que la parte más numerosa estaría condenada irremediablemente
a las penas del infierno. Según CALVINO la Iglesia sería
la comunidad de los elegidos y las buenas obras no serían causa
de salvación, sino síntoma de predestinación positiva.
Lógicamente estas tesis tuvieron
objeciones en contra y CALVINO respondía a estas críticas
diciendo que cualquier colaboración humana para la salvación
disminuiría la omnipotencia de Dios, que era quien elegía
a los que quería de la condena universal que la humanidad entera
sufría desde el pecado de Adán y Eva y el por qué
de esa elección nos resultaba inaccesible.
CALVINO, al igual que LUTERO, sólo
admitía dos sacramentos: bautismo y eucaristía, pero a diferencia
de LUTERO, CALVINO no admitía la presencia real de Cristo en la
eucaristía. Para él ambos sacramentos son simples ceremonias
conmemorativas. La liturgia calvinista era más austera que la luterana.
LUTERO no prescribe las imágenes, pero CALVINO sí y entre
ambos había una mentalidad muy diferente.
LUTERO tenía aspectos más
humanos que CALVINO. LUTERO era sensible a los placeres, la amistad y la
familia, mientras que CALVINO era un asceta, fanático intransigente
que se creía en posesión de la verdad. CALVINO llegó
a decir ‘el maestro es quien habla por mi boca’ e incluso sus seguidores
estaban convencidos de esto.
CALVINO creó en Ginebra una especie
de seminario donde se formaban ministros o pastores destinados a extender
la nueva doctrina y a organizar comunidades basadas en ese modelo. Una
destacada formación humanística básica y un estudio
teológico profundo, que abarcaba el estudio de la nueva fe calvinista
y de la religión católica, hizo de los calvinistas personas
ilustradas que atrajeron a nobles y burgueses de las ciudades a las que
iban a predicar, ganando terreno a los luteranos.
El calvinismo se extendió por casi
todo el occidente europeo, penetró primero en la suiza francófona,
se extendió por Francia, donde se conocieron con el nombre de hugonotes,
y por el norte de los Países Bajos (Holanda), donde se produjeron
las Guerras de Religión. Se extendió también por España
(Sevilla, Valladolid), pero se extinguió muy pronto. Ni en Italia
ni en España el protestantismo fue un fenómeno de masas.
En España la represión ejercida por la Inquisición
acabó muy pronto con los protestantes. Se extendió también
por Escocia, donde se formó la Iglesia presbiteriana, por Inglaterra,
dando lugar al anglicanismo, y por Hungría, llegando a convertirse
una gran parte de la población a la doctrina calvinista. En la zona
de Bohemia también se extendieron numerosas sectas, conviviendo
numerosas confesiones entre las que destacó el calvinismo, debido
al desconocimiento y la mala organización del catolicismo.
CALVINO no sólo permitió,
sino que aconsejó, la actividad económica y el provecho lucrativo
por lo que entre los calvinistas se desarrolló un espíritu
de empresa comercial y de lucro que fue causa del desarrollo capitalista
en aquellos lugares donde había triunfado la doctrina calvinista.
Sin embargo, esa afirmación hay que tomarla con recelo, ya que el
calvinismo no sólo floreció entre la opulenta burguesía
de los Países Bajos, sino también entre los campesinos pobres
del continente europeo y es difícil determinar en qué grado
dependía esa acumulación e riqueza del calvinismo.
Aquel principio de la libre interpretación
tuvo como consecuencia la multiplicación de las sectas sin otro
punto común que el rechazo a la Iglesia tradicional. CALVINO quiso
evitar la división del protestantismo y por ello intentó
un coloquio general de los protestantes con el fin de conseguir una cierta
unidad de doctrina. Sin embargo no consiguieron unirse, desde la segunda
mitad del S. XVI los protestantes se habían dividido en tres brazos:
luteranismo, calvinismo y anglicanismo, de los que surgirían más
sectas.
b) Anglicanismo
En Inglaterra el problema religioso fue más
de tipo cismático que dogmático. Mucho ingleses habían
acogido la doctrina de LUTERO, pero el monarca ENRIQUE VIII se había
manifestado en contra de LUTERO y por ello había recibido del Papa
el título de defensor de la fe católica. El deseo de ENRIQUE
VIII de casarse con ANA BOLENA, una dama de honor de la reina, le fue denegado
por Roma. Quiso encontrar una solución al problema sentimental dentro
de la Iglesia, pero Roma no podía permitir que ENRIQUE VIII repudiara
a CATALINA, tía de CARLOS V, que entonces se encontraba en la cumbre
de su poder. Ante esa petición la diplomacia vaticana no cedió
a la petición del monarca inglés.
El cisma se confirmó cuando en 1534
el parlamento inglés votaba el Acta de supremacía, que obligaba
a todos los ingleses a reconocer al rey como jefe supremo de la Iglesia
so pena de excomulgación y ser tratados como rebeldes.
En ese mismo año, no hubo cambios
dogmáticos y las ceremonias seguían el rito romano, aunque
se negaba la autoridad del pontífice. Lo que se dio en Inglaterra
fue un cisma y, aunque las consecuencias doctrinales por entonces prácticamente
no se vieron, sí hubo consecuencias sociales y políticas.
La supresión de los monasterios
que se llevó a cabo, puso en manos de la Corona una gran cantidad
de propiedades y tierras cuyas rentas iban a ser semejantes a los ingresos
ordinarios de la Corona inglesa. La mayor parte de las tierras fueron vendidas
para pagar los gastos militares, y algunas fueron otorgadas a cortesanos
de tal manera que al comenzar el S. XVII todas aquellas tierras expropiadas
estaban ya en manos de particulares.
La separación dogmática de
la Iglesia se inició con EDUARDO VI, hijo de ENRIQUE VIII y de su
sexta mujer, JUANA SEYMOUR. A partir de 1549 se estableció una nueva
liturgia y los 42 artículos de fe, que fueron publicados en 1552,
estaban ya claramente influenciados por el calvinismo.
La posterior reina MARÍA TUDOR,
era católica y llevó de nuevo a Inglaterra el catolicismo,
pero las persecuciones contra los clérigos disidentes y la falta
de un heredero en su matrimonio, hicieron fracasar la labor católica
de MARÍA y fue ISABEL I, hija de ENRIQUE VIII y ANA BOLENA, quien
hizo triunfar en Inglaterra el protestantismo.
ISABEL I de Inglaterra era indiferente
en materia religiosa. Sin embargo, la actitud que manifestaron hacia ella
los católicos con FELIPE II, llegando a considerarla bastarda, hizo
que ISABEL I organizara la Iglesia anglicana.
El anglicanismo fue una mezcla de catolicismo
y de calvinismo. El dogma anglicano fue prácticamente el de CALVINO,
pero el culto y la organización eclesiástica fueron semejantes
al catolicismo a excepción de que era una institución del
Estado con el rey como único jefe supremo.
4. LA REACCIÓN CATÓLICA:
la Reforma Católica.
La reforma dentro de la Iglesia era necesaria
desde hacía tiempo, pero parecía que no se encontraba el
momento oportuno para llevarlas a cabo. La reforma luterana y la de otras
sectas, habían hecho más necesaria la reforma de la Iglesia
católica, pero Roma no estaba decidida a llevarla a cabo con la
rapidez que los acontecimientos pedían porque existía
el temor a:
- La reaparición de la teoría
de la superioridad conciliar que tan discutida había sido en el
S. XV sobre quién debía tener el poder: el Papa o el Concilio
reunido.
- Que derivase en resolver problemas políticos
no de tipo religioso.
- Algunos príncipes de la Iglesia,
que estaban influidos por el Renacimiento y no llevaban una vida muy acorde
con el verdadero espíritu cristiano.
Por tanto, pretendían que se retrasase
la convocatoria de un concilio, ya que suponían que ese concilio
iba a ser reformador.
Aunque LUTERO no llamó Reforma
a su subversión religiosa sí lo hizo de la de CALVINO extendiéndose
aquella denominación a todo el movimiento religioso del S. XVI que
no estaba conforme con la doctrina católica y por esto, a la posterior
reforma de la Iglesia católica se la llamó Contrarreforma,
ya que se oponía a la de LUTERO. Sin embargo, últimamente
cada vez se prescinde más del término ‘Contrarreforma’
para sustituirlo por el de ‘Reforma Católica’ pues no sólo
fue una actitud de lucha contra el protestantismo, sino también
la renovación total de la Iglesia católica, que se
apoyó en:
· La Compañía de
Jesús fue obra de IGNACIO DE LOYOLA en la Universidad de París,
donde un grupo de seis estudiantes españoles se propuso formar bajo
la dirección de LOYOLA una sociedad que se iba a poner a las órdenes
del Papa y se dedicaría a captar miembros en la Iglesia católica.
En 1540 el Papa aprueba la Orden, añadiendo
junto a otros tres votos tradicionales, la obediencia a Papa. LOYOLA desligó
de la Compañía de Jesús las prácticas tradicionales
que tenían otras órdenes como el coro, con el fin de centrarse
en lo que entendían que debía ser su labor principal: la
difusión de la fe, la predicación y la enseñanza.
Desde el primer momento destacó
por la lucha contra la Reforma protestante, recuperando para el catolicismo
una gran parte del centro de Europa como Bohemia, Polonia, el sur de Alemania
y parte de Austria.
Una de las armas más efectivas que
tuvo fue la profunda formación cultural y teológica hasta
el punto de ser considerados pro los protestantes como sus mayores enemigos.
· El Concilio de Trento
(1545 – 1563) tuvo varias sesiones y se realizó en tres pontificados.
Gran parte de los obispos y teólogos eran españoles. Decidió
tratar de forma simultánea lo referente al dogma y a la moral. En
él:
- Se condenaron las doctrinas protestantes,
se proclamó la necesidad de las buenas obras y se descartó
la predestinación.
- Se confirmaron los siete sacramentos,
el carácter de sacrificio de la misa, la existencia del purgatorio,
el valor de las indulgencias y el culto a los santos.
- Se señaló como fuente
de la fe las Sagradas escrituras y se establece como versión
bíblica la Vulgata, que había sido realizada pro SAN
GERÓNIMO.
- El problema conciliar se resuelve y
se llevó a cabo una reforma interior de la Iglesia. Se establece
la obligación de los obispos de residir en sus sedes, se proclama
la necesidad de la formación de un clero culto y con vocación
a través de los seminarios que se iban a crear en las diócesis
y se dieron normas sobre la vida ejemplar de los religiosos.

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