Tema 5: EL IMPERIO CAROLINO
1.- Llegada de Carlos V a España.
2.- Política carolina.
3.- El problema del Islam.
4.- Enfrentamiento franco – español.
5.- La cuestión protestante.
6.- Abdicación de Carlos V.
1. LLEGADA DE CARLOS V A ESPAÑA
El S. XVI se iniciaba para España bajo
un signo optimista. CARLOS V iba a integrar bajo su corona una gran cantidad
de territorios heterogéneos y dispersos entre sí, entre los
que se encontraban las zonas más desarrolladas de Europa como el
norte de Italia y los Países Bajos.
CARLOS V nació en Gante en 1500.
Era hijo de FELIPE EL HERMOSO y JUANA LA LOCA y nieto por línea
paterna de MAXIMILIANO I y MARÍA DE BORGOÑA y por línea
materna de los REYES CATÓLICOS.
Esa pluralidad de dominios que CARLOS recibió
fue una consecuencia de la política matrimonial de sus antecesores:
La herencia borgoñona, es decir,
los territorios de los Países Bajos y el Franco Condado. No recibió
el ducado de Borgoña, ya que fue perdido en un enfrentamiento con
Francia, pero fue un territorio que siempre quiso recuperar.
Los territorios patrimoniales de los Habsburgo
(Austria, Carniloa, Estiria, Carintia, Tirol y Alta Alsacia).
Los territorios de la Corona de Aragón,
tanto en España como en Italia (Cerdeña, Dos Sicilias: Sicilia
y Nápoles) y de la Corona de Castilla, incluido algunos puntos africanos
que los REYES CATÓLICOS habían conquistado en el norte de
África.
La proclamación de CARLOS como rey
de Castilla y Aragón el 13/3/1516 en Bruselas no cayó bien
en España, ya que según el testamento de FERNANDO II mientras
viviera JUANA, CARLOS sólo sería Gobernador General. Sin
embargo, JUANA le acompañaría siempre nominalmente hasta
su muerte en 1555.
La llegada de CARLOS V no fue bien acogida
por su juventud (16 años), porque desconocía la lengua española
y porque llegaba acompañado de extranjeros, sobre todo flamencos,
deseosos de hacer riqueza y que iban a ocupar los cargos más importantes
de España.
Uno de ellos, ADRIANO DE UTRECH, que se
adelantó a CARLOS como regente de España junto al CARDENAL
CISNEROS. Otro fue GUILLERMO DE CROY, señor de Chievres, educador
y ministro de CARLOS, y con él llegó un sobrino suyo de igual
nombre, que nada más llegar a España fue nombrado Arzobispo
de Toledo a pesar de que el candidato idóneo era ALONSO DE ARAGÓN,
hijo natural de FERNANDO EL CATÓLICO.
En 1521, muere el tío y sus funciones
pasaron a ser desempeñadas por MERCURIO GATTINARA, un noble italiano,
que con el título de Canciller dirigió la política
del Imperio hasta su muerte en 1530. Entonces sus funciones fueron repartidas
entre dos personas:
La política internacional, sobre
todo la del norte de Europa, fue encomendada a NICOLÁS PERENNOT
DE GRANVELLE, mientras que la política mediterránea y la
hacienda española quedaron en manos de un hidalgo andaluz, FRANCISCO
DE COBOS.
Para la administración interior
de España contó con la colaboración de clérigos
destacados como el Arzobispo de Toledo TAVEDA y, posteriormente, el Arzobispo
de Sevilla, FERNANDO VALDÉS.
El ambiente en España se enrareció
cuando fue necesario afrontar los gastos ocasionados por las aspiraciones
de CARLOS a ceñirse la Corona Imperial tras la muerte de su abuelo
MAXIMILIANO I.
La penuria de la Hacienda Real era bien
conocido en aquella época.
La monarquía de CARLOS llegó
a depender de los mercaderes banqueros que le hacían préstamos
de dinero. Este hecho era una práctica corriente en los Estados
del Renacimiento pero los gastos de CARLOS fueron mayores que los de otros
monarcas, aunque la seguridad de cobro era también mayor por la
llegada a España de las riquezas americanas.
Prestamistas europeos como los FUGGER y
los WELSER o los VIVALDI y los GUALTTOROTI, prestaron 851.000 florines,
equivalentes a casi dos toneladas de oro fino. Los FUGGER adelantaron la
mayor cantidad de préstamo y a ellos acudiría Carlos siempre
que tuviera necesidad de dinero.
Aquel préstamo iba a agravar pesadamente
las finanzas castellanas durante los siguientes decenios y esa cifra representaron
‘el precio de la conciencia’ de los electores llamados para elegir emperador.
Este préstamo y otros posteriores
hicieron que la economía española pasase a ser dominada por
los extranjeros, iniciándose un proceso que acabaría en una
ruina total. Los intereses de esos préstamos cada vez fueron mayores
por lo que a corto plazo se tomaron medidas claramente nociva para la futura
evolución económica de España.
Los Austrias financiaron una parte de su
política vendiendo títulos de nobleza y tierras y señoríos.
Los compradores fueron miembros de la nobleza o personas vinculadas a la
administración real. FRANCISCO DE LOS COBOS y algunos títulos
como el duque de ALBA y de MONDEJAR fueron beneficiarios de aquellas ventas.
Por todo ello, CARLOS se enfrentó
con ese particularismo español, que se manifestaría abiertamente
con loas guerras civiles de las comunidades y de las germanías que
se desarrollaron respectivamente en Castilla y Aragón.
Con el tiempo CARLOS se fue hispanizando
(se casó con ISABEL DE PORTUGAL, aprendió España y
adquirió los recursos necesarios para las financiar su política)
y cada vez se incrementó más la participación
de España en el gobierno imperial.
2. POLÍTICA CAROLINA
En CARLOS V hay que destacar la gran importancia
que dedicó al concepto de dinastía, a la política
dinástica, entendida como la colaboración de un importante
numero de familiares al servicio de unos ideales formulados por el rector
de ese gran clan Habsburgués. En virtud de este concepto, CARLOS
se manifestó como un experto en cuanto a política matrimonial:
- Su hijo FELIPE (II) se casó primero
con MARÍA MANUELA DE PORTUGAL, luego con MARÍA TUDOR (reina
de Inglaterra), lo que pone de manifiesto que esos enlaces eran meramente
políticos por la gran diferencia de edad, después se casó
con ISABEL DE VALOIS y finalmente con ANA DE AUTRIA.
- Su hija MARÍA se casó con
MAXIMILIANO II DE HABSBURGO.
- Su hija JUANA se casó con JUAN
DE PORTUGAL.
- Fuera del matrimonio tuvo también
otra hija, MARGARITA DE PARMA (1522) con una noble flamenca, JUANA VONDER
GEIST, que emparetó con los MEDICI y los FARNESIO (con OCTAVIO FARNESIO
tuvo un hijo, ALEJANDRO FARNESIO).
- Y un hijo, D. JUAN DE AUSTRIA (1546),
con una burguesa alemana, BARBARA BLOMBERG, que fue ocultado hasta los
13 años con el nombre de GEROBÍN.
Esta política dinástica fue
llevada más lejos del mero enlace matrimonial, por la dificultad
que había para que una sola persona rigiera todo aquel Imperio tan
amplio y disperso, él contó con miembros de su familia para
los asuntos de Estado en una proporción mayor de lo que podría
considerarse como norma en aquella época.
- Su hermana MARÍA se casó
con LUIS II DE HUNGRÍA, quedó viuda y reina de Hungría,
y la mandó como gobernadora de los Países Bajos. A su vez,
su hermano FERNANDO se casó con ANA DE HUNGRÍA, hermana de
LUIS II.
- ISABEL DE PORTUGAL se ocupó de
los asuntos de España y posteriormente las ausencias de CARLOS serían
cubiertas por el futuro FELIPE II.
Posteriormente, CARLOS decidió hacer
dos bloques de los territorios de su Imperio, produciéndose así
la separación real de las dos ramas de los Habsburgo:
- Hispánico: FELIPE II.
- Germánico: FERNANDO, que fue elegido
emperador en contra de los deseos de CARLOS que quería que fuera
FELIPE.
Puede considerarse también como
un elemento básico de la política carolina la obsesión
de mantener intacta la herencia que había recibido e incluso recuperar
el ducado de Borgoña perdido ante Francia.
Destaca su interés por unir a toda
la cristiandad contra el Islam, algo que necesariamente implicaba las buenas
relaciones entre los príncipes cristianos. En esta distensión
el más interesado era el propio CARLOS, ya que al dominar sobre
territorios tan amplios, él era el más vulnerable en
las confrontaciones que pudieran producirse entre monarcas cristianos y,
por tanto, la cruzada fue el mejor procedimiento o pretexto que tuvo CARLOS
para alejar el riesgo de tener que luchar contra otros monarcas cristianos
para conseguir mantener intactos todos sus territorios.
Esos objetivos de cruzada se ampliaban,
ya que a la cruzada medieval contra el Islam ahora se sumaba la cruzada
moderna contra los herejes protestantes. No se sabe hasta que punto CARLOS
fue un cruzado convencido o de conveniencia.
CARLOS era un monarca abierto, tolerante,
conciliador y liberal, cualidades necesarias para hacer funcionar un mecanismo
de piezas tan diversas como era los territorios que componían aquel
Imperio.
3. EL PROBLEMA DEL ISLAM
Cuando CARLOS I llegó a España
entraba en contacto con un país que durante ocho siglos había
estado luchando contra el Islam por el dominio de la Península en
un proceso de Reconquista.
La España de principios del S.
XVI, terminada ya su Reconquista, se vio sometida a la presión de
algunos elementos islámicos que desde las costas del norte de África
hostilizaba reiteradamente las costas mediterráneas de España.
España vio la posibilidad de intervenir
en el norte africano, ya que a la motivación religiosa de cruzada
contra el Islam se unía una motivación de carácter
histórico como era el prolongar la Reconquista más allá
del estrecho de Gibraltar, algo que suponía la garantía de
la seguridad peninsular afianzándose la hegemonía de España
en la parte occidental del Mediterráneo.
Ya FERNANDO EL CATÓLICO había
prolongado la Reconquista más allá del Estrecho de Gibraltar,
pero se había limitado a la ocupación de una serie de puntos
defensivos en el litoral africano desoyendo la opinión de CISNEROS,
que defendía la creación de un amplio dominio hispánico
en aquella zona.
La muerte de FERNANDO EL CATÓLICO
y la aparición de unos serios rivales en las personas de los corsarios
de la familia BARBARROJA, pusieron de manifiesto la fragilidad que tenían
las ocupaciones realizadas por FERNANDO EL CATÓLICO.
Esta tensión hispano–musulmana que
se produjo en el norte de África, no alcanzó todo su dramatismo
hasta que turcos y berberiscos decidieron coordinar sus esfuerzos frente
al enemigo común católico.
Sin embargo, antes de que esa alianza se
produjera, España tuvo que soportar la piratería berberisca,
tanto en el mar como en las costas del levante español. Se produjeron
correrías piráticas casi sin interrupción que extorsionaban
las poblaciones situadas en el litoral levantino.
Siempre se basaban e la sorpresa del ataque
y en la rapidez de retirada para evitar la reacción de los atacados,
llevándose botín y cautivos.
Las torres, murallas y fortalezas levantadas
como medidas defensivas para defender el levante español no fueron
suficientes y todos los proyectos elaborados durante CARLOS I y FELIPE
II fueron insuficientes.
A pesar de estos ataques, el mayor peligro
para CARLOS fueron los turcos, aunque después de la toma de Constantinopla
por los turcos (1453), no continuaron sus conquistas hasta más de
la mitad del S. XVI.
A principios del S. XVI, el sultán
turco SELIM I dirigió la fuerza de su Imperio hacia las tierras
de Oriente, llegando a ocupar Siria, Palestina y Egipto, y con ello el
emporio comercial de estos lugares, incluida Alejandría.
A partir de 1520, fue SOLIMAN EL MAGNÍFICO
el que iba a llevar al Imperio turco al apogeo de su poder, pero SOLIMAN
no iba a seguir las conquistas turcas hacia Oriente, sino que las iba a
dirigir hacia Occidente, adentrándose en el continente Europeo,
lo que supondría un serio peligro para la Cristiandad.
En 1521 SOLIMAN conquista Belgrado, en
1522 se apodera de la isla de Rodas y en 1526, tras la batalla de Mohacs,
se apodera de Hungría con su capital Buda (Pest). En la batalla
de Mohacs murió el rey de Hungría, LUIS II, sucediéndole
FERNANDO DE HABSBURGO. En 1529 los turcos llegan a Viena, pero fueron rechazados.
En 1532 lo intentan nuevamente, pero tampoco lo consiguen.
Sin embargo, los turcos hicieron incursiones
hasta Baviera, creando el pánico en toda la Cristiandad. SOLIMAN
se había extendido hacia el Occidente de Europa, pero se percató
del insuficiente poder naval de los turcos, por lo que confió al
pirata KAIREDIN BARBARROJA, la organización de la marina. HORUC
BARBARROJA se estableció en Argel, uno de los puntos tomados por
FERNANDO EL CATÓLICO, cortando la situación de vasallaje
de Argel con Castilla, negándose además a pagar las parias
(tributo en reconocimiento de la soberanía española).
El corsario BARBARROJA se apodera de Túnez
(1533) para hacer una base de operaciones contra Sicilia y el litoral oriental
de la Península Ibérica. Túnez era una zona de influencia
española y por ello, CARLOS I la reconquistó dos años
después (1535).
En 1541, CARLOS fracasó en su nuevo
intento por tomar Argel. Sin embargo, al defender con éxito las
tierras austríacas de las incursiones trucas, CARLOS aparecía
como el defensor de la civilización cristiana frente al Islam.
4. EL ENFRENTAMIENTO FRANCO – ESPAÑOL
Otro frente con el que se enfrentó
CARLOS fue Francia. Esa rivalidad que tuvieron ambos monarcas ya venia
de la época de FERNANDO EL CATÓLICO, aunque también
tuvo que ver con la rivalidad personal que existía entre FRANCISCO
I DE FRANCIA y CARLOS I.
Las razones principales de este enfrentamiento
fueron:
- Navarra: su integración a Castilla
por FERNANDO EL CATÓLICO nunca fue aceptada por los franceses.
- Ducado de Borgoña: su recuperación
fue uno de los principales objetivos de CARLOS.
- Italia: ambos países se habían
disputado la hegemonía sobre Italia.
En la batalla de Mariguano (1515), FRANCISCO
I se apoderó del ducado de Milán a través del Tratado
de Noyón (13/8/1516) y tanto CARLOS como su abuelo MAXIMILIANO
I reconocían la posesión francesa del milanesado, previa
renuncia de Francia a las aspiraciones sobre Nápoles. CARLOS además
se comprometía a devolver Navarra a los ALBRET. Sin embargo, España
le pidió que no devolviera Navarra y CARLOS cumplió el Tratado
de Noyón.
En la batalla de Bicoca (1522), las tropas
imperiales derrotaron a los mercenarios suizos al servicio de Francia,
que tuvieron que abandonar el milanesado, quedando FRANCISCO SFORZA duque
de Milán.
En 1524 FRANCISCO I vuelve a intervenir
en Milán y en 1525 CARLOS I apresaba al monarca francés en
la batalla de Pavía. En 1526, se firma el Tratado de Madrid, dejando
libre a FRANCISCO I que tuvo que renunciar a sus pretensiones sobre
Milán y devolver el ducado de Borgoña. Una vez libre, el
rey francés se negó a cumplir el Tratado de Madrid alegando
coacción en su presidio.
Los éxitos y la fuerza de CARLOS
asustaron al papa CLEMENTE, a Venecia, Florencia e Inglaterra (Liga de
Cognac o Clementina, 1526) que se aliaron con Francia contra Carlos. Durante
estos enfrentamientos un ejército imperial procedente de Alemania
saqueó la ciudad de Roma, sometiéndola, incluso el Papa fue
retenido en su propio castillo de Sant’Angelo.
El Sacco de Roma fue presentado por la
propaganda imperial como un castigo divino por la resistencia que las altas
jerarquías eclesiásticas oponían para llevar a cabo
una reforma de la Iglesia católica.
Al mismo tiempo, los turcos sitiaban Viena
y el luteranismo ganaba más adeptos, lo que suponía una gran
presión para CARLOS, que se vio obligado a firmar un nuevo tratado,
la Paz de Cambrais (1529), firmado por MARIA LUISA DE SABOYA en
nombre de FRANCISCO I y MARGARITA DE AUSTRIA en nombre de CARLOS. Con esta
Paz de Damas, CARLOS renunciaba a sus pretensiones sobre Borgoña,
mientras que FRANCISCO I renunciaba a Italia. El milenasado pasa a FRANCISCO
SFORZA, a cuya muerte pasaría a manos de CARLOS.
A través de este tratado FRANCISCO
I se casaría con LEONOR, hermana de CARLOS I. Con este matrimonio,
CARLOS pretendía la cooperación del rey francés en
su proyecto de proteger a la cristiandad y reformar la Iglesia católica.
Pero FRANCISCO I tampoco tenía intención de cumplir este
contrato a pesar de su inferioridad militar y su objetivo principal fue
destruir el poder de los Habsburgo.
Desde la Paz de Cambrais, FRANCISCO I buscaba
cualquier alianza en su lucha contra CARLOS y pretendía usar todos
los medios para conseguirlo, siguiendo la política de
El príncipe
de MAQUIAVELO, donde lo que importa es la ‘razón de estado’, no
los medios. Así, se alió con turcos y príncipes protestantes,
cercando a CARLOS, aunque las ideas de FRANCISCO discrepaban en lo político
y en lo religioso con sus aliados.
La familia Barbarroja alió a FRANCISCO
con los turcos, escandalizando a toda la cristiandad y facilitando argumentos
a CARLOS para que prosiguiera su enfrentamiento con Francia. Así,
FRANCISCO rompió finalmente su alianza con los turcos, aunque quedaba
en pi un tratado comercial entre ambos bajo cuyas formas se escondía
una relación política de ofensiva contra CARLOS. De este
modo, los turcos obtenían bases navales en la zona de Marsella.
En 1535 moría FRANCISCO II SFORZA
sin descendencia y el rey de Francia, prescindiendo de lo firmado en Cambrais,
reclamó el ducado de Milán. El DUQUE DE SABOYA, partidario
de CARLOS, fue el primero en sufrir las consecuencias del nuevo conflicto,
pues los franceses se apoderaron de Piamonte y Saboya (1536).
El fracaso de las tropas imperiales al
intentar la invasión desde el Rosellón hasta la zona de Languedoc,
obligó a CARLOS a aceptar la Tregua de Niza (1538), que mantenía
las conquistas francesas. Fue a partir de entonces cuando todas las acciones
militares tenían una mayor dificultad.
CARLOS fracasó entonces en su intento
de recuperar Argel y Francia aprovecharía par abrir nuevamente las
hostilidades. El rey francés obtendría a través de
la batalla de Cerisoles (1544) un éxito en tierras italianas. Después
de otras acciones, ambos contrincantes firmaron la Paz de Crepy,
donde CARLOS volvía a renunciar a Borgoña y FRANCISCO a sus
pretensiones sobre Italia
El último enfrentamiento franco
– español no tuvo la presencia de FRANCISCO I, que falleció
en 1547. Fue entonces cuando los príncipes alemanes entablaron conversaciones
con el monarca francés ENRIQUE II, que desembocaron en el Tratado
de Chambord (1552), a través del cual los príncipes
alemanes obtuvieron de Francia la promesa de ayuda económica y el
compromiso de restablecer las libertades germánicas (conjunto de
ideas, cuyo concepto era la oposición a Carlos y la posibilidad
de los príncipes para hacer alianzas), pero a cambio se permitía
a Francia ocupar las plazas de Metz, Toul y Verdún y tres obispados
de Lorena. Después Francia se apoderó de esas plazas, acercándose
así a las fronteras del Rihn.
Sin embargo, CARLOS I iba a intentar expulsar
a los franceses de esos obispados, para lo cual tuvo que pedir a los FÜGER
un nuevo préstamo. CARLOS llegó hasta Metz con la
idea de conquistarlo, pero la defensa de los franceses le obligaron a abandonar
en 1553. Los planes de CARLOS fracasaron y su autoridad en el Imperio prácticamente
desapareció.
5. LA CUESTIÓN PROTESTANTE
CARLOS se enfrentó a los protestantes
y los príncipes se organizaron militarmente a través de
la Liga de Esmalkalda con el apoyo francés. En 1540 la mayor
parte de los príncipes había aceptado el protestantismo y,
aunque CARLOS estimuló una política de diálogo entre
católicos y protestantes, los luteranos no tenían interés
en el Concilio de Trento (1545).
CARLOS oyó algunas sugerencias que
defendían un enfrentamiento contra la rebeldía luterana en
Alemania y pudo contar con el apoyo de MAURICIO DE SAJONIA y otros príncipes
que permanecían fieles y pactó la alianza con Baviera y el
Papa.
La muerte de LUTERO privó a los
luteranos de su líder y la suerte de la guerra se decidió
en la batalla de Muhlberg (1547), en la que la Liga de Esmalkalda sufrió
una gran derrota. Después de esta batalla la autoridad de CARLOS
en Alemania era más fuerte, por lo que CARLOS pensó en la
posibilidad de que su hijo FELIPE le sucediera en el Imperio, a pesar de
que ya estaba designado su hermano FERNANDO. Esto sirvió para enfrentar
a las dos ramas de los Habsburgo.
En 1551 hubo reuniones familiares muy tensas,
llegando al acuerdo de que la dignidad imperial alternaría en las
dos ramas. La atención de CARLOS estaba en los problemas familiares
y se formó una conjuración, la llamada Revolución
de los Príncipes, en la que MAURICIO DE SAJONIA se ponía
en su contra. Finalmente se firmó el Tratado de Chambour.
La ocupación de Francia de los obispados
y esta nueva postura de MAURICIO (estuvo a punto de coger prisionero a
CARLOS V en Iunsbruck) representaron un fracaso para CARLOS, que firmó
la Paz de Augsburgo, haciendo la división religiosa definitiva.
En la Paz de Augsburgo no se reconocía
la libertad individual de los alemanes para elegir su fe, sino que se reconocía
sólo la libertad de los príncipes para imponer su confesión.
En Alemania sólo el luteranismo y el catolicismo eran reconocidos,
junto a otras secularizaciones hechas hasta 1552, pero a partir de este
año los religiosos católicos que se separasen de la Iglesia
católica, tendrían que devolver los bienes y posesiones a
la Iglesia católica.
6. LA ABDICACIÓN DE CARLOS V
CARLOS desplegó una política
matrimonial cuyo objetivo fue establecer lazos familiares con otros príncipes
europeos cristianos. CARLOS sabía que en su herencia había
dos bloques:
- Hispánico: Castilla, Aragón,
los territorios italianos y las plazas de África.
- Europeo: Austria, Países
Bajos, Franco Condado y la dignidad Imperial.
CARLOS dejó en herencia a su hijo
FELIPE el bloque hispánico y a su hermano FERNANDO el bloque europeo.
En 1521, CARLOS nombró Archiduque de Austria a su hermano FERNANDO
y fue elegido Rey de Romanos en 1531, título de sucesión
en la cabeza del Imperio Germánico.
Sin embargo, tras la batalla de Muhlberg,
empezó a pensar que desligar los bloques podía ser arriesgado
y surgió la posibilidad de hacer hereditaria la dignidad imperial
(Título de Emperador).
El emperador decidió que el heredero
fuera su hijo FELIPE, un príncipe español, que para Alemania
era un extranjero. Tanto FERNANDO como su hijo MAXIMILIANO, no entendían
por qué CARLOS había cambiado las previsiones sucesorias
y crecieron los recelos entre las dos ramas de Habsburgo.
CARLOS, criado a la sombra de la dignidad
imperial, se había hispanizado y para él, el Imperio representaba
ahora una opción extranjera. Por el contrario, FERNANDO, criado
en España, se había germanizado y representaba la opción
alemana en su hijo MAXIMILIANO.
Con el empuje de MAURICIO, que obligó
al emperador a huir hasta Villach (Austria), CARLOS decidió abdicar
y abandonar la idea de nombrar a FELIPE Emperador de Alemania.
CARLOS se retiró a Flandes e inició
su abdicación en 1555, nombrando en 1556 heredero de Castilla, Aragón,
Sicilia, el Franco Condado y Milán a su hijo FELIPE.
En 1556, CARLOS cedió el Imperio
a su hermano, cesión que no significaba reconocimiento imperial,
sino sólo administrativo, ya que el Imperio seguía siendo
electivo.
En 1558, FERNANDO es elegido Emperador
de Alemania. Como Archiduque de Austria y rey de Bohemia y Hungría,
FERNANDO se asentó en centro Europa, mientras que un gran poder
se organizó en los reinos hispánicos de FELIPE.
Finalmente CARLOS decide retirase al monasterio
de Yuste, donde muere en 1558.
Tema 6 : LA MONARQUIA DE FELIPE II
1.- Final de la hostilidad franco – española
2.- Lucha contra el Islám
1. FINAL DE LA HOSTILIDAD FRANCO – ESPAÑOLA
FELIPE II, a diferencia de su padre, fue un
monarca que no salió de España y dentro de ella sus desplazamientos
fueron los imprescindibles. Inauguró la tendencia a reducir su vida
a Madrid y los reales sitios, situados cerca de la ciudad, y sobre todo,
a El Escorial (1563 – 1584).
FELIPE no fue un jefe militar, sino un
burócrata que quiso controlar la administración. Quiso mantener
también la unidad de la Iglesia y defenderla de los protestantes
sin las tolerancias que en Alemania desembocaron en el triunfo del protestantismo.
Para ello había que reforzar las posesiones heredadas.
El matrimonio de FELIPE con MARÍA
TUDOR le dio poder manifiesto cuando los franceses cometieron la imprudencia
de abrir las hostilidades interviniendo en Italia. El ejército de
Felipe invadió la parte norte de Francia al mando de MANUEL FILIBERTO
DE SABOYA, que en la batalla de San Quintín (1557) derrotaba a los
franceses.
A su vez, los franceses, para restablecer
la situación, tomaron Calais a Inglaterra y ocuparon Luxemburgo.
Ambos monarcas confiaban en su capacidad de obtener préstamos para
financiar su política y se lanzaron aun nuevo enfrentamiento.
Sin embargo, una mala cosecha en el occidente
europeo (1556–1557) y la consiguiente necesidad de importar grano del Báltico,
provocó una crisis financiera en los mercados monetarios, produciéndose
la bancarrota en España y Francia.
Ambos monarcas, incapaces de pagar los
préstamos y de satisfacer los intereses, se vieron obligados a firmar
la Paz de Cateau – Cambrises (1559), por la cual Francia
renunciaba a Italia y restituía a FILIBERTO los territorios que
había ocupado. A cambio, Francia retenía Calais (a cambio
de indemnizar a Inglaterra) y los obispados de Metz, Toul y Verdún.
Como prueba de reconciliación se
estipulaban dos matrimonios: el de FELIPE con ISABEL DE VALOIS (hija de
ENRIQUE II) y el de MARGARITA (hija de ENRIQUE II) con FILIBERTO. Así,
se ponía fin a las guerras en Italia.
2. LUCHA CONTRA EL ISLAM
Es una cuestión destacada en el reinado
de FELIPE II. Tuvo que hacer dos frentes: uno en la Península, los
moriscos y otro fuera, los turcos.
En España, estalló una sublevación
morisca, la guerra de Granada (1568), motivada por la legislación
contra los usos y costumbres moriscas. Los moriscos de las Alpujarras nunca
fueron sometidos del todo y seguían practicando su religión
y sus costumbres, lo que supuso inconvenientes religiosos y políticos.
La dura legislación dictada contra
ellos les obligaba a convertirse al catolicismo y les prohibía hablar
árabe. El resultado fue una sublevación dirigida por FERNANDO
DE CÓRDOBA (descendiente de los Omellas de Damasco), que tomó
el nombre de ABEM– HUMEYA y terminó en un enfrentamiento bélico
(1568–1571).
La rebelión obligó a FELIPE
II a desplazarse a Andalucía y fue bajo la dirección de D.
JUAN DE AUSTRIA cuando las tropas reales dominaron las fuerzas moriscas,
que fueron dispersadas por Castilla (1570). El gobierno decidió
expulsar a los moriscos de Granada y repoblar las Alpujarras con cristianos
viejos del norte de la Península.
SOBRE
EL ISLÁM Y LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS
VER
GUÍAS DIDÁCTICAS DE LICEUS

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