- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
 
 
UNA VIDA
EL SON DEL CORAZÓN
Carlos Amérigo Alonso
chiefkawanhee@hotmail.com
 

UNA  VIDA

 Aquí, los versos de una vida,
 Que apenas siendo comenzada,
 Ya es vida suave, sosegada,
 Por tu sonrisa embellecida

 El cielo está estrellado
 Cada estrella una historia,
 Cada historia un amor,
 Cada amor un pasado;

 En cada pasado, con ardor,
 Gira la noria
 Que toda vida contiene.

 El amor es un pareado
 Del que destaca la armonía,
 Yo, soy un verso olvidado,
 Quizá con nadie rimaría.

 Soy un soplo de viento suave
 Que suspirando se desplaza,
 Y mientras pierde lo que sabe,
 Todo olvida y todo pasa.

EL SON DEL CORAZÓN

Cuando calla la razón
canta la pluma al son
del corazón.

Mueren cada día
mil niños, siete suegras,
cien gatos, treinta perras,
miles de blancos, negras,
moradas o amarillos,
treinta Johns, cien Marías,
tu Chang y mi Arturillo,
diez justos, siete pillos,
mil sobrinos, sus tías,
sus amigos y amigas
conocidos o enemigas...

Cundo calla la razón
canta la pluma al son
del corazón.

Cuando calla la razón
canta la pluma al son
del corazón.

Cuando calla el corazón
queda el mundo en quietedad insonora
y se aproxima la detestable hora
de escuchar a la razón.

El viento y el árbol



Llora el viento y llora el árbol
Al ver al hombre crecer
Y lloran porque han soñado
Lo que el hombre quiere hacer.
Ven a niños marginados
Llorando al amanecer
Y a hombres de trajes largos
Que ignoran el porqué,
Ven odio y amargura,
No lo pueden comprender.
El viento pregunta al árbol:
"Dime, árbol, quién fue
Dime quién ha dejado
A los hombres sin porqués"

Esta tarde me cansé de ser hombre.

Esta tarde me cansé de ser hombre,
me cansé de mirar adelante
y esperar a que llegue el mañana.
Me cansé de ser insignificante,
de ser nada entre más nada.
Me aburrí de las grandes calles
sofocantes que recorro cada día
cada noche, cada mañana y cada tarde.
Me cansé de luchar contra un mundo
envuelto en absurdos ideales
que ve más importantes tres monedas
que niños muertos de hambre.
Me cansé de cansar mi voz.
Me cansé de saciar mi hambre.
Me cansé de mirar al mañana
y ver que menos corazones laten.