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Te
has marchado al cielo, “Viejo”
iré
a buscarte,
cuidarás
de mí,
para
que tarde.
Algún
día juntos
desde
alguna parte
miraremos
a lo lejos y nos veremos
en
un atardecer que arde;
yo
muy chico,
tú,
muy grande, (mi padre).
Miraré
tus ojos y diré,
¡Cómo
te amé!
¡Cómo
me amaste!
Recordaremos
las mañanas
festivas
del Retiro,
los
paseos en bicicleta
¡Cuánta
ilusión me hacían!
a
ti, seguro que más.
¿Y
esos tebeos que yo miraba?
¿y
esas novelas que tú leías?
a
la sombra de una acacia
de
Lafuente Estefanía.
Me
enseñaste todo, “Viejo”.
me
enseñaste a ver la vida
de
una manera especial,
con
música, museos
y
un sinfín de cosas bellas
que
contigo compartía
con
amor y con deseo.
Hoy
has salido “Viejo”
después
de mucho tiempo,
a
dar un largo paseo;
hoy
ya puedes andar
ya
estás bueno,
paseas
por una alameda
que
te conduce hasta el cielo.
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¡Qué
bello!¡Qué lindo! Dices
que
es todo esto.
Tu
vida a partir de hoy
es
paz, amor, y música de violines
que
acompaña tu guitarra
tocando
aquellas mazurcas
que
tu padre te enseñó
cuando
tú muy chico eras
y
de pueblo en pueblo ibas
para
animar esas fiestas
y
repartir alegría.
Como
en aquella rondalla ¿recuerdas?
Tú
tocabas un laud,
yo
tocaba una guitarra.
Hice
de tu profesión
mi
vocación
para
ser un buen “tendero”,
como
tú eras....¡el mejor!
Estoy
seguro de ello.
Y
va pasando la vida,
y
en mi saco de recuerdos
aún
quedan tantas cosas
que
tú y yo nos contaremos.
Espérame
en el cielo “Viejo”
aunque
tarde en conocerlo;
no
tengas prisa, me dices,
allí
nos encontraremos.
Tu
hijo, con amor. A.d.O.M
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