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Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009








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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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Poemas

Jaume d'Urgell
www.durgell.com
jaume@durgell.com

 

¿Por qué?

Hablas de amor,
amor;
con palabras que ignoras
si llegan a mi orilla;
con destellos que no sabes
si alguna vez veré.

Hablas de amor,
tal vez;
sin saber lo que es amar,
amor;
sin pensar que tus palabras
no son nada...
nada más.

Hablas de amor
—amor—,
y practicas mi final;
un simple adiós
a media voz,
por las palabras...
que no dirás.

 

Esta mañana

Esta mañana al despertar
y ver tu tierna sonrisa;
al sentir tus suaves caricias
y rozar tu piel hermosa.

Esta mañana,

supe que todas las lágrimas,
que todas las decepciones,
todos los llantos y golpes
valieron la pena, porque

esta mañana,

he descubierto que la felicidad,
la Felicidad —cariño mío—,
la felicidad es cada instante,
cada momento, junto a ti.

Esta mañana,

esta mañana... ¡ah! esta mañana.
¡Qué no habría hecho yo esta mañana!,
Quise darte un abrazo infinito,
y fundirme contigo, esta mañana.

Esta mañana...

esta mañana no tendrá tarde,
ni nubes, ni noche, ni horas,
ni otra que se le parezca.
Esta mañana será siempre.

 

Soñarte

Cerré los ojos y te soñé,
no esperaba dormir,
—y mucho menos soñar—,
tan sólo cerré los ojos
y te soñé.

Ni siquiera era de noche
—dormitaba por hastío—,
cansado de sólo imaginarte,
harto de tu vacío,
recordando este futuro.

Llegué incluso a creer,
que así como yo a ti te soñaba,
me soñabas tú también...
que nuestros sueños tenían lugar,
aunque sólo fuera entre tú y yo.

Habré soñado tantas veces
tu mirada, tu ternura y tus abrazos,
tus palabras, tu cariño y tus cabellos,
que si algún día llegaran a faltarme,
no volvería a despertar.

Cerré los ojos y te soñé,
no esperaba dormir,
—y mucho menos soñar—,
tan sólo cerré los ojos
y te soñé.

 

Silencios

Escucho a oscuras los silencios que has dejado,
tan fríos y azulados que se antojan irreales.
Silencios que de noche parecen desiguales,
silencios alejados, como ecos del pasado.

Escucho a solas los compases que hoy no tocas,
parecen tristes olas, que añoran sus luceros.
Noche-nueva oscura, de semblantes insinceros,
quebrantas mi cordura y los sueños desenfocas.

Escucho en la noche tus matices inaudibles,
redobles que son broche de mágicas canciones;
sonidos de antaño, hoy regresan impasibles.

Escucho en mis recuerdos rogarte mil perdones,
y respondes sin palabras, palabras terribles,
palabras que no saben que tú eres todas mis razones.

 

Ausencias

Cuando tú no estás,
el aire no se mueve
y solamente pienso
en cuándo volverás.

Cuando tú no estás,
el tiempo se detiene
y lo único que siento
es no poderte abrazar.

Cuando tú no estás,
un vacío lo llena todo,
y mi único deseo es
quererte un poco más.

Cuando tú no estás,
yo tampoco estoy;
nada hay, nadie está
cuando tú no estás.

Instantes después de treinta años de
vacío, treinta años de espera, treinta
áños a cual más convencido de que
no podías ser sólo un sueño...

Iluminas hoy cada rincón de mi vida,
gris y oscura, fría e inmóvil. Sin ti
nada sería igual; nada sería lo que
ahora es... como si no hubiera Sol,
como una vida sin recuerdos,
infinitas horas de nada, y nada que
olvidar. Que suerte que estés tú.

 

Ocaña

Verdes laderas de Sierra Morena
guardáis secreto en la memoria,
de la más triste y bella historia
que se ha cantado a la Macarena.

Placer y amor,
dulzura y luz,
calor y vida;
¡Libertad!

Cuando agitas mi voluntad
y comprometes mi destino,
no es pecado, es mi camino
lo que rompes sin piedad.

Lo que yo doy
tú me lo ofreces,
lo que tú das
me vuelve loco.

Tu sudor resbala a media luz
entre las sombras de mi ventana,
que el Sol penetra esta mañana
en tu furor de bravo andaluz.

Todo tu amor
y toda mi fuerza;
tu mayor hombría
y mi mejor ternura.

En tu pintura prende mi pasión,
mientras tu alma enciende mi deseo,
y él mismo quema cuanto poseo:
mi Libertad, que arde en tu corazón.

 

Lluch

“La palabra lo puede todo”
—nos decías a menudo—,
“La palabra todo lo puede”,
algo que incluso al miedo asusta.

Lo sabías padre,
y no hiciste caso alguno;
ya lo ves amigo,
existen personas tan equivocadas...

Hoy las cuatro barras
han perdido su estrella,
esta noche...
la oscuridad es más pesada.

¿Quién ha sido el cobarde
que nos ha roto el corazón?

Vuelve pronto compañero,
profesor y catalán;
tu ausencia nos duele.

Soldado de la palabra,
niño de cincuenta años,
no imaginas cómo te echamos de menos.

 

Hoy

Hoy he sabido que ya es mañana.
Siempre supe que algún día sería hoy,
pero me negaba a saber tal cosa,
como si cada día empezara un nuevo ayer.

Ahora sé lo que ya sabía:
ellos —los otros—, tenían razón.
Mas, ¿cómo podía ser verdad?
¡si hoy es como ayer!

Diecinueve noches, veinte días,
diez minutos, quince horas.
Y en sólo diez segundos...
qué más dá: ya es mañana.

Hoy he sabido que iba a escribir esto,
lo había pensado antes —no de veras, claro—,
pero es verdad:
mañana, no habrá Sol.

 

Lejos

Cierra los ojos... sigo aquí:
en mitad de la magia del azul,
en el lugar dónde nace la luz,
más allá del Mediterráneo... sigo aquí.

Cierro los ojos y aún te veo:
despegas mar adentro, pero no te vás,
volverás com las olas, como golondrinas,
como el ave negra del campo amarillo... sigues aquí.

Abre los ojos, txikitxu... sigo aquí:
lejos de nuestros pequeños países,
lejos de todas partes, lejos, muy lejos de ti,
más allá del rojo de poniente... sigo aquí.

Abro los ojos y aquí estás:
estas en el verde del bosque y en el azul del cielo,
eres como un espejismo y como una estrella,
aquí sigues... y ya te echo de menos.

Miradas

Te miro y no te veo,
y me oyes, pero no.
Me quieres y te quiero,
pero verte… eso no.

Nos vemos sin mirarnos,
perdidos a lo lejos.
Gritamos sin saber,
si hablamos a la vez.

Me miras y no me ves,
y te oigo, pero no.
Te quiero y me quieres,
pero verme… eso no.

Quiéreme, alma mía,
que sin ti muero cada día;
tu mirada son mis ojos,
y tus palabras… la vida.

La foto

Sólo es una foto.
Una foto de periódico.
La foto de un extraño,
ajeno, lejano, irreal.

Sólo es una foto,
la misma foto de siempre.
Esa foto.
La foto.

Sólo es una foto,
y las fotos no lloran,
ni tienen miedo,
ni hambre.

Sólo es una foto.
Es la foto de un niño
que mira al objetivo
y no ve a nadie.

Venganza

Maestro en el arte de la espera,
adueñado y sometido por mi odio;
cada paso es un nuevo episodio,
que me aproxima a la acción certera.

Permanezco tranquilo a tu vera,
se diría, soy tu ángel custodio;
mas pensar lo cercano del podio,
exalta mi sangre sobremanera.

Me revuelco entre mi propia ira,
y llego a llorar de satisfacción,
viéndome arrancarte la vida.

Destello de rabia en mi corazón:
lento estoque y obscena herida,
derrama tu suerte con mi punzón.


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