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Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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Poemas

Paolo Astorga
das_adler@hotmail.com

QUITÁNDOME LA TÚNICA

Tu cara esta siempre sobre
Mi miedo que te apunta.
Puedes ser mía esta mañana
Que el sol
Me da la luz con sus dedos silenciosos.
Tus penas siguen la misma frecuencia
Que las mías,
Siguen siendo puras
Como una fría flor,
Ajenas
Como un cuerpo a la sombra de un viejo roble.
Y arriba, entonces arriba,
Puse mi mano sobre la herida desangrada
Que es el límite
Que es el comienzo a tu efímera boca
En mi sombra que se enfría
Te revelo
Ah dulce inocencia
Que te desnudas ahora
Mientras tantas bestias te corrompen...

TRÉMULO EN LAS SÁBANAS

Las almas se van encontrando
Desde diferentes filos del barranco, sin entenderlo,
Debajo de una temblorosa oscuridad.
Entre manuscritos milenarios
Y la tormenta, se esparce la mirada
Huida de los ojos.
Como un gran tigre rojo
Inútilmente, la inmensa estatua se desvanece
En el humo gris de los cielos,
Y crece mi llanto en la yerba
Como susurro imperceptible.
Los torsos se acercan más al otro fuego
Del detenimiento y así
Podemos vivir de una mentira
Para hacerla pronto noche. La noche más azul
Bajo los últimos cuerpos amados.
Mis cinco huellas, aún son cinco huellas
Más antiguas y borradas
Agitando el aire hiriente,
Echadas sobre un barco a la deriva,
Inválidas de recuerdos
Calladas, rodeando imaginariamente
La forma de mi vida.


UNA HISTORIA Y VACÍO

Una historia
Tiene encadenadas las noches
Y mi lejanía.
Así otro escombro se suma a la luna,
Palomas
Contornean sus hijos alrededor de la vejez
Del alpiste.
La memoria los retiene en su fogata.
Crujen las sombras y mi labio rojo
Y mi rostro rojo
Y el cuervo mirándote,
Mirándome.
Y no quiero morir si haber antes
Vivido en otro
Y luego derramado como el aceite
Bajo el labio de otro labio.
No quiero ser un fantasma al mediodía
Trepanado de amores
En puertos descoloridos y fronteras sin tu aroma.


ESPACIO MUDO

Estas cazando el viento
De los somos,
De las cosas que por ser cosas
Son así de imperfectas.
Copada textura de las vendas,
Cicatrices,
Fuego que hace saltar los charcos y los tiempos.
Donde caigo, repitiéndome en la mirada
Sin torso,
Estas limpiando las fotos con las nubes
Volviendo Lima el cielo.
En el comienzo
Eres comienzo.
En el final destino
En la gloria exilio
En las solitarias calles
Comida de buitres sin entrañas.
Has consumido la noche y la mañana
De mi mente,
Trotando todo el mar de mi sangre
Y mi angustia.
Otra vez,
No me llega a importar la noche
Tocando una tierra destrozada
Y llena de apellidos
Hundiéndose en los ojos
Mientras quedamos ciegos.

DESILUMINACIÓN

Lento apagar,
Lento lentísimo apagar
Del hombre hecho roca echada
Sobre el barro ingenuo.
Casi fue un trampolín
Que se quemó
Que se convirtió en una foto rancia y usada
Sólo para el llanto.
Nadie contempla la cabeza de los cerros,
Sus cruces puras, ajenas a sus propios adobes,
Llenas de estupor,
Y junto a las pequeñas perdices
Una mota indeleble de la paz prestada
Y de ojos abiertos.


MECIENDO EL VAHO

Se desatan los zapatos cortando las cejas
de una hoja
acariciando las aguas sin cruz del manantial.
Como copias de diferentes crujidos del ramaje
Las grandes columnas de humo triste en la hoguera
Casi casas, casi vientos, casi puentes
Desterrando sus cabellos.
Las manos nuestras se ven sacudidas por el fuegos
De los sabios,
Bastan las bocas y las tizas tristes
Para mezclarse con las voces
Aunque todas las imágenes se vean lejos
Como la pintura de unas tristes palomas ahorcando
Los cuellos.
Se desatan las ventanas de sus rejas.
Sorbiendo las bebidas ásperas de los años
Oxidándose con ellas las pestañas,
Sus hundidas memorias
Que se arman de pechos para colocarlos en la herida
Virgen de la tierra.


BEBIENDO CELDAS

La soledad pura esta siempre sobre tus ojos
En los míos
Ya estamos lejos, a unos pasos.
Los vientos, las pisadas,
Nos llevan a un campo verde
Donde gritan los carteles
Los clavos oxidados que entristecen
La Ciudad derritiendo de su pecho a los derrotados.
Entonces la angustia que se mueve y te observa
Como búho
Va cambiando su propio pozo, llenándolo de fuego.
No tenemos un destino fijo.
Ni tierras, ni cielos,
Ni caricias o cicatrices.
Mutiladas palabras yerguen las columnas inmensas
De olvido.
Dudo yo de mí.
El mismo corazón,
El mismo prisionero, un mal recluso.

TE VEO VOLAR

Te veo volar al ver las aves
Que eres tú sin duda,
La clara visión
Ante un lento viento.

Te veo volar
Sin darme cuenta
Por mi corazón
Como la solución
Al problema
Que es un minuto fugaz
De amor.

Como ave te veo volar
Muy cerca de mis ojos
Extendiendo tus largas alas
Que abanican el sudor del sol,
Suave en el cielo, por mi cielo
Tan descuidado
Te veo volar
Y cómo me llevas a amarte.


ERES TÚ...

Eres tú que me relevas
En mi caminata perdida
A la felicidad.

Eres tú no más físico
En éste que ves, sólo un ideal
Que trasciende más allá como un ave del
Paraíso.

Tu sin lejanías
Cerca te siento, muy cerca,
Mirándote.

Eres un mar de oxígeno
Y mi universo,
Tanto en uno,
Eres mi suelo y mi nube
Y un terreno donde dice: no pisar
Imposible o no, eres de mi amor.
Y aquí viene la ractica.
de paolo astorga
de lima peru

DÉJAME SOÑAR

Nocturno como la esperanza
La historia escrita en las estrellas
Esculpen tranquilidad
En la piedra incandescente.
Y allí, pidiendo paz
Al volcán imposible, aquí
Regalando penas, tocando el
Agua mansa de un lago
Como mi intranquilidad,
Soñando.

Ni ganas, ni sentidos,
Me alargue como el viento
Y es de tarde o de noche,
Es de ayer cuando
Hoy te beso.
Cada uno en silencio
Arremete su propio llanto
Con su sonrisa.
Nocturno como mi disculpa,
Tengo las de perder,
Nunca despierto,
Déjame soñar.

LA SOLEDAD DEL CIELO

Está en el cielo la soledad
Pintada opaco la tristeza,
Con nostalgia de los sonidos
Del violín recordando
Aquella paloma sin brillo
Que se siente atrapada
En los calabozos como laberintos,
Que lastiman sus plumas heridas.
Tropiezan mis pies, huella no dejan.
Las huellas se olvidan se borran
Como tinta en el lago sereno
Recorriendo hasta el mar su
Desolado camino.
Silencio, cómo lo abrazo.
Entre mis dientes,
Mi boca y mis labios,
Aquella imagen la cual
Recuerdo
Se queda en el presente
Atrapada en mi silencioso
Cielo. Mi silencio
Es un trueno triste, mi mirada
Es silencio,
Y el frío de ayer
Es el frío de hoy.

CUERPOS DE SOL

Acostumbrados, acomodándonos
En la poderosa roca
De un tenue peñasco
Tu calor abruma, mi calor
Extingue el bullicio
Y en silencio... Con interés
Se transforma una gran luz
En un horizonte donde el llanto
Se esconde.
Así pensamos al nivel del sol
Con cuerpos bañados de mar,
Arena celeste,
La tarde era una,
Este mundo parecía eterno.
Un azul herido ya no toca
De realidad,
Flota de vez en cuando
En un universo
Que cubre de destellos el más allá.
De liras habla el madero astillado
Apagando de inevitables
Verdes
El único contorneo querido
Que hacía respirar el aire anaranjado.

RUGIR DE UNA TENTATIVA

Aquí la opaca mirada
Ante un león dormido
No ruge de miedo sobre la cara despintada
De una luna llena.
Desde allá
Dos sombras se necesitan,
Una luz no conoce de ojos,
Un labio inocente es
Desgraciadamente un susurro.
El melodioso movimiento
Lloran aplausos
Y cerca la fragancia del alba.
No hay bullicio
Allá, donde los hombres
Escarban su propia noche.
He aquí un amarillento estrépito
Dulzura de miel, derramando una sensación
De tensos cabellos
Algunos lloran:
Sus ojos se cierran y no habrá hoy un sueño.


UNA NOCHE, UN MILAGRO

Estoy atado a un viento
Que soledades atrae,
Estoy armado de unos ojos,
Ojos sin noche
Y noche cóncava
Que me refleja
Una suave agua solitaria.
Estos ojos callan,
Un milagro, sólo un milagro:
Una noche más.
Estoy sin vendas lejos del cercano fuego
Alto de flores muy tendidas como
Reflejo de una mano acariciaste
Que arremete como viento en las cosas.
Estoy sin noches, sonámbulo de sueños
Arrimado hacia una tasa de café,
Sin una ventana transparente
Desorientado como el sol
Al entrar hacia el oscuro.
Ya creció la flor, ya creció un
Poco más la vida
Aún el viento, aún una solitaria voz,
Y esta noche que nunca abrazaré.

REDEDOR BAR

Se esparcen bajo la luna
Efímeras miradas de resignación
Y un vino jadeante por las gargantas
Hundiendo fallidamente
La noche.
En una charola se sirve mi alma curtida
De olvido. Sólo mi otro Yo queda alegre
Detrás de los espejos.
Días y días dormido en el calamitoso
Espacio de incertidumbre,
Dormido
Bajo mi propio dolor que duda de sí.
Desde mis sueños quizás recuerde el momento
De ave (sino es el de tortuga)
En que las noches y los caminos
Eran de cuatro huellas.

ROMEO, JULIETA Y SHAKESPEARE

I
Morir acurrucados
Hasta que al final del camino
Encontremos nuestra vida...
Morir hasta entonces, solitario,
Reverdecer el campo
Y soltar el veneno que me saco del cuerpo
Del sueño infinito helando tu mano
Una vez más.
Morir
Hasta saber si soy o no soy,
Si tengo nombre
O sólo viví por ella.
Coseché en ti una flor,
Cuyo nombre los pueblos no olvidan...

II
Dejas de mirar los mismos cabellos.
Naces de la nada
Tu cuerpo esta conmigo,
Un eclipse descubre nuestra roja piedra
Nuestras mismas huellas afiladas con la noche
Y el cáliz que nos aparta.

III
Nada es justo,
Pero justo el cielo nos mira.
¿Hay un espacio para mí en tu balcón?
Tal vez no hay espacios, tal vez
Sólo haya unos ancianos recuerdos
Penetrando en tu mirada.






        
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