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"Historia de México para principiantes".2
por Íñigo Fernández Fernández (Méjico)
arquemoro@hotmail.com
ISBN-84-9714-
 

I.- De la llegada del hombre a América hasta
El Imperio Mexica (35 000 a.C. a 1519).

1- La llegada del hombre a América.

Entre aquellos que se dedican al estudio de la prehistoria se apoya la idea de que los primeros pobladores de América no eran originarios de este continente. Al respecto son dos las preguntas que se han planteado. ¿De dónde procedieron los primeros moradores? ¿Cómo llegaron a América? Hay dos las teorías que buscan dar respuesta a estas interrogantes.

1.- El origen único. Según esta propuesta, el hombre americano procedía de Asia. En tiempos de la última glaciación los niveles del mar descendieron y quedaron temporalmente al descubierto nuevas tierras. Esta condición permitió a los asiáticos atravesar el estrecho de Bering y establecerse en Alaska hace 35,000 años. Los emigrantes continuaron su travesía hacia el sur del continente en busca de mejores tierras y climas más cálidos que favorecieran las caza y recolección.

2.- El origen múltiple. Quienes sustentan esta teoría reconocen que aunque el estrecho de Bering fue la ruta migratoria más importante, no fue la única. Afirman que también los habitantes de las regiones australianas y malayopolinesas llegaron al continente gracias a sus canoas y sus conocimientos de las corrientes de las corrientes marítimas y eólicas. Algunas similitudes físicas y linguísticas entre diversos grupos indígenas del norte, centro y sur del continente americano sustentan esta hipótesis.

Los primeros pobladores de México se establecieron hace 20,000 años en el norte del país, pero como dependían de la caza y de la recolección, comenzaron moverse hacia el sur y a concentrarse en el valle de México por su clima y la abundancia de recursos naturales. Esta situación les restaba autonomía pues una vez que ya no había que cazar o recolectar debían de emprender el camino hacia otras regiones para poder subsistir. Tal forma de vida se vio radicalmente transformada a partir del siglo VII a.C. cuando los americanos descubrieron la agricultura. A partir de entonces, los clanes se sedentarizaron y con ello surgieron las primeras villas; se comenzó a desarrollar una división sexual del trabajo en la que las mujeres se dedicaban a la siembra y recolección y los hombres a la caza. En pocas palabras, la domesticación de la agricultura favoreció el inicio del desarrollo cultural de algunos pueblos americanos.

Aunque todo el territorio que actualmente ocupa México se encontraba habitado, sólo en la región conocida como Mesoamérica hubo un desarrollo cultural diverso. La extensión de esta región era amplia pues en el norte abarcaba los estados actuales de Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas, mientras que en el sur llegaba hasta los límites de lo que hoy en día se conoce como Nicaragua. A lo largo de 4000 años surgieron en toda Mesoamérica culturas que, a pesar de las distancias geográficas y cronológicas, compartieron rasgos espirituales (mismos dioses con diferentes nombres, la creencia en un "más allá" y la necesidad de crear templos para adorar a las divinidades) y materiales (agricultura, el uso de calendarios lunares y solares, mercados especializados y la talla de piedra).

Para poder estudiar a las diversas culturas mesoamericanas, los especialistas se han encargado de agruparlas, por su antigüedad, en tres horizontes culturales o períodos:

* El preclásico (2300 a.C. al 0).

* El clásico (0 al 900 d.C.).

* El postclásico (900 d.C. al 1519 d.C.).

En estros tres horizontes surgieron varias civilizaciones prehispánicas: olmecas, culturas del Occidente, culturas del Altiplano central, totonacas, huastecos, zapotecos, mixtecos, mayas (que a su vez se dividían en una serie de subgrupos), tarascos, toltecas, teotihuacanos, tlaxcaltecas, mexicas, xochimilcas, cholultecas, etcétera. Aunque cada uno de estos grupos fue importante en la región, sólo se hablará de aquellos cuyos aportes políticos, económicos, culturales y religiosos generaron una influencia poderosa y cambios notables.

2- La cultura olmeca.

Fue la primera que surgió en Mesoamérica, en la época preclásica. Muchos historiadores también la han denominado como "la cultura madre" porque ejerció influencia cultural en otras zonas como la del Altiplano central, Guatemala y El Salvador. Los grupos olmecas se asentaron en los estados de Tabasco y Veracruz, en un área cálida y con abundantes tierras fértiles bañadas por los ríos Grijalva y Papaloapán.

Por haber sido la cultura mesoamericana más antigua y estar localizada en una región muy húmeda, poco son los vestigios materiales que quedan de los olmecas y, en consecuencia, también es poco lo que se sabe de ellos. Se desconoce completamente su lenguaje; es más, la palabra olmeca es de origen náhuatl y significa "habitante del país del hule". Gracias a la humedad, tampoco se han conservado restos humanos que permitan saber con seguridad cómo eran físicamente. Por representaciones artísticas del tipo de las cabezas gigantes, se cree que eran de baja estatura, complexión robusta, cara redonda con mejillas abundantes, ojos bizcos, nariz achatada y labios gruesos. 

Se sabe que no existió una unidad política entre ellos pues el sistema de ciudades estado fue el que preponderó. Cada una de estas urbes se constituía como un centro político, religioso y económico autónomo de los demás, aunque se cree que mantenía un estrecho contacto entre sí. Los centros urbanos más importantes eran: La Venta, Tres Zapotes y San Lorenzo. 

En cada ciudad estado existía una división social marcada. Los sacerdotes se habían constituido en el grupo dirigente por los conocimientos religiosos, técnicos, matemáticos, agrícolas y de escritura que poseían. También se cree que los militares formaban parte del grupo dirigente puesto que sus servicios en la protección de las ciudades y de la actividad comercial, tan importante en el mundo olmeca, eran de gran valía. Los otros grupos eran los artesanos y agricultores cuya finalidad era la de sostener al grupo dirigente y al resto de la sociedad.

La agricultura fue el pilar de su economía. Por medio de los sistemas de humedad y roza sembraban calabaza, chile, frijol y maíz en cantidades tan generosas que comenzaron a aprovechar los excedentes para iniciar sus actividades comerciales con culturas diferentes. El comercio olmeca evolucionó pues pasó del intercambio de alimentos por materias primas inexistentes en "la región del hule" (como piedra) hasta el punto que adquirían la materia prima, la procesaban y comerciaban el producto final. Respecto a quienes se dedicaba a esta actividad hay dos hipótesis. La primera sostiene que los militares y los sacerdotes lo hacían y la segunda propone la existencia de un grupo especializado en el comercio.

Por medio de figuras zoomorfas, antropomorfas y mixtas, los olmecas representaban a sus divinidades. Sus dioses estaban asociados a las fuerzas de la naturaleza, siendo el jaguar el más importante por la fuerte carga simbólica que poseía. Se le relacionaba con la muerte, con el agua, con la fertilidad, con la agricultura, es decir, con la vida.

También es un misterio la desaparición de este grupo. Hacia el año 100 a.C se desvanecieron y nunca más se supo de ellos. Se cree que lo que sucedió es que se dispersaron por la selva y que terminaron integrándose en otros grupos, aunque se ignoran los motivos que los pudieron llevar a ello.

3.- La cultura teotihuacana.

Uno de los centros político, religioso y comercial que floreció en el horizonte cultural clásico fue Teotihuacan. Este centro urbano, cuyo nombre náhuatl significa "el lugar donde habitan los dioses", se encontraba al este del lago de Texcoco y fue fundado hacia el año 300 a.C. por pobladores que provenían del valle de México; sin embargo, fue en el siglo VII d.C. cuando la ciudad alcanzó su esplendor pues en, poco más de 20 kilómetros cuadrados, logró congregar a 100,000 habitantes y su influencia se extendía por los estados actuales de Hidalgo, México, Morelos, Puebla y Veracruz.

Teotihuacan fue la primer ciudad mesoamericana que contó con un gobierno teocrático-militar en el que los sacerdotes también ejercían funciones militares. Este grupo tomaba las decisiones y controlaba todo lo relacionado con el comercio, tal era su importancia que las habitaciones que ocupaban se encontraban en el centro de la ciudad, lo que corresponde actualmente a la zona arqueológica. El resto de la sociedad estaba conformada principalmente por artesanos (casi no existían los agricultores) cuyo número ascendía constantemente por las necesidades comerciales de la urbe; tal fue la exigencia de este tipo de mano de obra que inmigrantes de otras zonas, básicamente de Oaxaca, se establecieron en Teotihuacan y crearon sus propios barrios.

La actividad económica primordial, por no decir que única, era el comercio. A través del trueque intercambiaban cuchillos, máscaras, puntas de lanza, navajas -todos realizados en jade- por alimentos, piedra y productos suntuarios como pectorales, pulseras, collares, ámbar y otros objetos sofisticados. Esta actividad comercial fue tan vigorosa que los productos teotihuacanos llegaron a regiones tan distantes como la habitada por lo mayas.

La religión fue uno de los mayores aportes que legó Teotihuacan a Mesoamérica. Muchos de los dioses que surgieron en esta cultura siguieron siendo adorados hasta el momento de la conquista española. Las divinidades comenzaron a ser representadas con cuerpos humanos y las que más veneración recibían eran: Huehetéotl, el dios del fuego y la vejez; el famoso Tláloc, el dios del agua; Yacatecuhtli, el dios del comercio y Mictlantecuhtli, el dios de la muerte. Las ceremonias religiosas importantes se llevaban a cabo en los templos del centro de la ciudad y los rituales que ahí se practicaban iban desde el canto de himnos hasta la celabración de sacrificios humanos.

Entre los siglos IV y V inició la decadencia de Teotihuacán. Son muchos los factores que nos permiten explicar este fenómeno. El crecimiento de la ciudad fue tal que deterioró el ambiente y cambió el clima; lo que anteriormente había sido una zona boscosa y fértil se había transformado en un desierto. Los signos de violencia que aparecen en las ruinas actuales han hecho pensar a los historiadores que la ciudad padeció brotes de violencia que pudieron ser originados por varias razones: conflictos entre las diversas etnias que habitaban la urbe, luchas entre el pueblo y el grupo gobernante que por siglos le había explotado, o bien, las invasiones de grupos chichimecas (nómadas provenientes del norte del país) que al entrar a la ciudad la incendiaron. El proceso de decadencia de esta cultura fue tan rápido y cruento que para el siglo IX su se había convertido en un pueblo fantasma.

4.- La cultura maya.

Los mayas abracaron un vasto territorio que comprendía los actuales estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, además de Belice, El Salvador, Guatemala y Honduras. En estas zona, durante el período clásico, surgieron centros políticos, religiosos y sociales importantes como Bonampak, Copán y Palenque.

Políticamente hablando, los mayas, al igual que los olmecas, conformaron pequeños centros urbanos autónomos que poseían un gobernante encargado de tomar las decisiones importantes de carácter administrativo, militar, religioso y jurídico. Aunque tenía el poder absoluto, este gobernante se hacía acompañar de un consejo de ancianos que le auxiliaba en la administración del Estado y el cobro de impuestos; a su vez, este consejo echaba mano de otros individuos para poder realizar su función cabalmente y fue de esta forma como los mayas lograron crear una burocracia bien estructurada y funcional.

La sociedad maya estaba organizada bajo un sistema social complejo. Cada ciudad maya contaba con un grupo dirigente de nobles que cumplía con funciones directivas, intelectuales y militares, aunque era el cobro de impuestos a la población por lo que más se les conocía. Cuando moría el gobernante de un centro urbano, los miembros de este grupo se reunían para escoger, de entre ellos, a su sucesor. Por debajo estaban los comerciantes que aunque eran parte de las clases sociales inferiores vivían cómoda y lujosamente pues sus servicios eran muy bien compensados por la élite gobernante a la que preveían abundantemente de productos suntuarios. En las posiciones inferiores se encontraban los artesanos y los agricultores quienes estaban obligados a pagar tributos para ser libres, tener derechos y ser protegidos por el grupo en el poder. Aunque el mundo maya todos nacían libres, existía la esclavitud. Tres eran las razones por las que una persona podía convertirse en esclavo: por castigo, por la guerra y por propia voluntad —para pagar una deuda personal o para hacer un favor a un amigo.

Los mayas utilizaban los sistemas de roza y quema y del temporal para cultivar el maíz, frijol, calabaza, jícama, yuca, camote y cacao, éste último se utilizaba en su totalidad para comerciar. Con el paso del tiempo, el comercio se convirtió en la actividad económica principal. En mercados locales o con el envío de comerciantes al altiplano central y Centroamérica, los mayas crearon una amplia red comercial que les permitía intercambiar entre ellos y con otros pueblos cacao, jade, miel de abeja, sal, pescados, piedras, ámbar, madera, plumas de quetzal y pieles de venado. 

Esta cultura fue la que mayor interés mostró por las ciencias. Aunque en las matemáticas heredaron el sistema numérico vigesimal de los olmecas lo perfeccionaron al descubrir el cero. En la astronomía descubrieron el calendario de 365 días, el concepto del año bisiesto, el movimiento de traslación de Venus y también podían predecir cuando sucederían fenómenos naturales como los eclipses. La medición y registro del tiempo eran actividades que fascinaban a los mayas, quienes no conformes con tener dos calendarios (el solar de 365 días y el lunar de 260), crearon varias unidades de registro del tiempo que iban desde el Kin (un día) hasta el alautún (64 millones de años).

El panteón maya comprendía una serie de dioses a los que se les relacionaba con las fuerzas de la naturaleza, con la vida diaria y con conceptos tan abstractos como los números y los meses. La curiosidad religiosa de esta cultura les llevó a cuestionarse sobre su origen y llegaron a la conclusión de que antes que ellos habían existido otros hombres que, por sus carencias religiosas y físicas, habían sido aniquilados por los dioses. Las divinidades más veneradas eran: Kukulkán, dios del viento, Yum Kaax, dios del maíz, Chaac, dios del agua, Yum Kimil, dios de la muerte y Kim Achau, dios del sol y del tiempo, entre otros.

Entre inicios y mediados del siglo X los grandes centros mayas comenzaron a ser abandonados por sus pobladores. Se cree que esta situación fue consecuencia del agotamiento de la tierra, el crecimiento demográfico, las guerras civiles, los terremotos y las invasiones de grupos chicimecas.

5- La cultura tolteca.

La caída de Teotihuacan aunada a la decadencia de la cultura maya, son procesos que marcaron la transición al período Postclásico. En él, Mesoamérica sufrió una sucesión de invasiones chichimecas que generaron una serie de cambios en la región.

Uno de los primeros grupos chichimecas que se estableció en Mesoamérica fue el de los Toltelcas. Destacados "alumnos" de los Teotihuacanos, los toltecas fundaron en 856 la ciudad de Tollán (Tula), que se convertiría, con el transcurso de los años, en la capital de un vasto imperio. Fue en la región del Altiplano Central donde los toltecas ejercieron por primera vez su hegemonía, pero no conforme con ello, utilizaron las armas para ampliar su zona de influencia llegando, incluso, a controlar regiones tan distantes como Guerrero y Oaxaca. 

De entre todos los gobernantes toltecas hubo uno que destacó más por su espíritu "civilizador" y no tanto por el amor a las ramas. Topiltzin deseó que Tollán que se convirtiera en un centro cultural y para poder realizar este sueño, promovió el arribo de artesanos y arquitectos provenientes del valle de México. Este cambio también tuvo una repercusión religiosa importante pues el rey dio un gran impulso al culto de Quetzalcátl (serpiente emplumada), una divinidad pacifica y ligada estrechamente a la cultura, en detrimento de Tezcatlipoca (espejo humeante), el dios de la guerra. Se cree que este cambio religioso fue tan radical que la mayoría de los toltecas se molestó a tal grado que se levantaron en armas y depusieron a Topiltzin.

El gobierno tolteca estaba en manos de un grupo de sacerdotes guerreros que ejercía un férreo control sobre el resto de la población, aunque —a diferencia de las culturas anteriores— este grupo no estaba afianzado y sus miembros entablaban constantes peleas, aunque fueron pocas las que culminaron en una guerra civil. Se cree que los agricultores y comerciantes, pilares de la sociedad y de la economía toltecas, no participaban en la política y, consecuentemente, en la toma de decisiones.

El comercio y la agricultura eran las actividades económicas más destacadas en el mundo tolteca. Aunque habían aprendido de los teotihuacanos a sembrar, se piensa que los olmecas preferían obtener los alimentos de los pueblos que estaban obligados a tributarles. A su vez, el comercio era un quehacer apreciado por este pueblo, siendo la cerámica y la obsidiana los productos más comerciados.

De la religión tolteca poco se sabe. Fueron los primeros en tener divinidades relacionadas con la guerra, como el caso de Tezcatlipoca, dios de la noche y de la guerra. Otras deidades importantes eran: Tláloc, dios del agua: Quetzalcóatl, dios del amanecer y de la sabiduría; Tlazoltéotl, diosa de la fertilidad y Centeocíhuatl, diosa del maíz.

En el siglo XII inició la decadencia de Tollán como consecuencia de las invasiones de otros grupos chichimecas, guerras civiles y levantamientos de los pueblos tributarios. La mayoría de los habitantes de la urbe la abandonaron para refugiarse en le valle de México, en los alrededores de la región lacustre, donde otros pueblos chichimecas se habían establecido dos siglos atrás.

6.- La cultura mexica.

Uno de los grupos chichimecas de origen náhuatl que había participado en la caída de Tollán fue el de los mexicas. Originarios de una ciudad mítica que ellos llamaban Aztlán —supuestamente localizada en Nayarit—, en el año 1111 los mexicas comenzaron a migrar rumbo al Altiplano Central en búsqueda de mejores condiciones de vida. Cuando llegaron al valle de México, los estados ahí establecidos (Azcapotzalco, Culhuacán. Xochimilco, por citar algunos) se encontraban en pleno proceso de expansión y de guerra. Tras servir como mercenarios de los tepanecas y de los colhuas, el rey de Azcapotzalco les cedió en 1345 un pequeño islote en el centro del lago de Texcoco para que ahí se establecieran. Acto seguido, los mexicas fundaron México-Tenochtitlan, una ciudad sencilla que contaba con cierta preeminencias como eran la de tener diversos ecosistemas y agua todo el tiempo. No obstante su sedentarización y el goce de estas ventajas, los mexicas no podían ocultar, ni controlar, su espíritu bélico y comenzaron a poner en práctica una política de expansión que les llevó, en una primera instancia, a conquistar a sus vecinos y posteriormente el actual valle de México Chiapas, Guerero, Guatemala, Hidalgo, Morelo, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Curiosamente, cuando los mexicas se convirtieron en una potencia hegemónica decidieron cambiar su historia y comenzaron a afirmar que el motivo de su peregrinación originaria era una orden que Huiztilopochtli les había dado; esta misma divinidad, relacionada con la guerra, indicó a los sacerdotes mexicas que el éxodo terminaría cuando llegara a un lugar donde un águila estuviera encima de una nopalera comiendo a una serpiente. Resultó que dicho lugar, según la leyenda, era México-Tenochtitlan.

El sistema político con el que se regían era riguroso y estaba perfectamente ordenado. A la cabeza se encontraba el emperador (Tlatoani), que era la máxima autoridad en lo que se refería a la religión, la guerra y la política. Cuando el emperador moría, los nobles mexicas se reunían para escoger, de entre ellos, a su sucesor. Por debajo estaba el consejero (Cihuacóatl), quien cumplía con varias funciones que iban desde sustituir al emperador cuando éste no se encontraba hasta encargarse de la recolección y almacenamiento del tributo. Seguía el Consejo de Estado o Tlatocan que, además de asesorar al emperador cuando lo solicitaba, se encargaba de las cuestiones administrativas y judiciales ordinarias.

La sociedad se encontraba dividida en dos estamentos. Los Pilpiltzin eran los miembros de la nobleza, tenían los puestos políticos, militares y religiosos; no pagaban impuestos y se les prohibía hacer cualquier tipo de trabajo relacionado con la tierra. El resto de la sociedad, los macehualtzin, eran los encargados de mantener vivo al sistema productivo; sin importar que fueran comerciantes, artesanos, agricultores, cargadores, soldados, esclavos... todos debían pagar impuestos si querían gozar de derechos políticos tan limitados que sólo los podían ejercer a nivel de los barrios.

Su economía sufrió cambios a lo largo del tiempo. En principio la agricultura era su eje. Por medio de las chinampas —como las que se pueden encontrar hoy en Xochimilco— de la rotación de cultivos y el sistema de terrazas, los campesinos sembraban frijol, maíz, chile y calabaza en cantidades tan bastas que los mexicas solían disponer de excedentes. Conforme la guerra se fue convirtiendo en un modo de vida, los mexicas encontraron que otra forma de enriquecer su economía era el cobro de tributos, por demás excesivos, a los pueblos que conquistaban. El monto del tributo a pagar variaba dependiendo de la riqueza de la región sometida. El comercio fue otra actividad económica trascendental en el mundo mexica. En los tianguis el intercambio entre productor y consumidor era directo y era un medio de intercambio pensado para que los habitantes de la ciudades pudieran disponer de diversos productos. Existía el comercio a distancia en el que los vendedores caminaban o navegaban miles kilómetros para obtener aquellos productos que eran del agrado de los Pipiltzin.

En la medida en que los mexicas ingresaron en Mesoamérica y entraron en contacto con otros pueblos, sus creencias religiosas se fueron modificando poco a poco. Se apropiaron de Huehuetèoltl, Quetzalcóatl. Ometéotl, Tezcatlipoca que junto a Tláloc, eran las dos divinidades más adoradas en el mundo mexica pues mientras que al primero lo vinculaban con la guerra que tantos beneficios les generaba, el segundo estaba relacionado con la fertilidad de la tierra necesaria para la existencia de la vida. Los sacrificios humanos eran una constante que se fundamentaba en la creencia de que la sangre era el alimento que necesitaba el sol para salir todos los días.

Los mexicas lograron levantar el imperio más poderoso en la historia de Mesoamérica y, sin embargo, su existencia fue efímera si se le compara con las otras grandes culturas de la región. No fueron ni los levantamientos ni las guerras étnicas las que generaron esta situación, tampoco el agotamiento de los recursos naturales o las tradicionales invasiones chichimecas tuvieron que ver. Por el contrario, se trata de la repentina irrupción de una nueva fuerza diferente a todas las existentes en Mesoamérica, una nueva fuerza en la que los motivos religiosos y económicos servían de motor y que estaba dispuesta a acabar con todo lo que fuera diferente a ella. Se trataba, pues, del imperio español.