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Filosofía y teología 
de la liberación latinoamericana
Por Eliseo Rabadán Fdez.
 

Resumen esquemático de las aportaciones más importantes a lo largo de los tres períodos:

Primer Periodo:1962-1968


El Concilio Vaticano II empieza oficialmente el 11 de octubre de 1962,pero ya desde el 25 de enero de 1959,casi cuatro años antes ,el Papa Juan XXIII había anunciado a los cardenales su propósito de convocarlo. Hay ,entonces una etapa previa al concilio mismo, que abarca dos etapas : Desde el 17 de mayo de 1959 hasta el 29 de junio de 1959,es el llamado "período  antepreparatorio". El "período preparatorio",desde el 5 de junio de 1960 hasta el once de septiembre de 1962.

El Concilio comenzará, pues, el 11 de octubre de 1962 y abarca cuatro "etapas". Durante la primera etapa, que va desde octubre hasta el 8 de diciembre de 1962 se produce el fallecimiento de Juan XXIII, que será sucedido por el Papa Pablo VI, que será quien dirija realmente todo el concilio, pues a partir de la segunetica">.

La tercera etapa conciliar abarca desde al 14 de septiembre hasta el 21 de noviembre de 1964 y la cuarta, con la que termina el concilio se extiende desde el 14 de septiembre al 8 de diciembre de 1965 .El Concilio supone, por lo tanto, un trabajo de siete años, si tomamos en cuenta las etapas preparatorias.

Durante la celebración del Concilio se organizan sectores de obispos, teólogos y filósofos cristianos, que tratan de influir en los padres conciliares para que tengan en cuenta a las gentes más pobres de la Tierra. Se citaba a Tomás de Aquino, quien afirmaba en su Contra gentes, III,134:"(...) Paupertas enim secundum se considerta non est bona(...)".El filósofo Paul Ricoeur es citado por el teólogo francés M.D. Chenu en unas jornadas celebradas en abril de 1963,entre las etapas primera y segunda del concilio, organizadas por la parroquia universitaria de Montpellier. Se comienza a relacionar la pobreza con el "compromiso" por la lucha para liberar a quienes la sufren, pero no en vistas a otra vida en el más allá, sino en la concreción histórica de la "ciudad de los hombres". El filósofo del personalismo cristiano afirmaba que "no es posible estar con los pobres más que estando contra la pobreza".Y estas importantes reuniones en torno a los trabajos oficiales del concilio, serán importantes para la gestación de la teología de la liberación, pues de alguna manera suponen importantes avales para ella. No en vano Gustavo Gutiérrez recordará en Teología de la liberación (perspectivas), las palabras de Ricoeur.

Pero posiblemente sea más importante el hecho de que el Arzobispo de Bolonia, cardenal Lercaro, hablaba ya de una "Iglesia de los pobres" .Además del Cardenal, en el Colegio belga, se busca profundizar en el tema de los pobres en la Iglesia. El obispo del Sahara redactó una nota titulada "La Iglesia de los pobres" en la que se analizan los temas que serán objeto de estudio y trabajo después del propio concilio, como veremos. Los asuntos centrales eran :

1)El desarrollo de los países pobres;

2)La evangelización de los pobres y los trabajadores y 

3)La necesidad de que la Iglesia recupere su rostro pobre y evangélico.

Esos temas estarán presentes en la obra de los más importantes teólogos de la liberación. En primer lugar de Gustavo Gutiérrez y los de la llamada primera generación y posteriormente en la obra de teólogos de la llamada segunda generación: Leonardo Boff, Ellacuría y Sobrino, por citar los más conocidos e influyentes.

En los años posteriores al concilio habrá mucha actividad teológica en la línea de la llamada "Iglesia de los pobres". Hay un importante número de publicaciones en torno a esta temática, en diversos países europeos.

Destacaremos una conferencia del Cardenal Lercaro en Beirut, donde fue invitado por el patriarca meronita P.P. Meonchi en 1 de abril de 1964,todavía en período conciliar,"Sobre la pobreza en la Iglesia".Según Lercaro hay una doble deformación que "la sociedad opulenta intenta crear entre los cristianos mismos", a saber:

a) una total espiritualización de la pobreza evangélica y 

b) la pobreza como un estorbo para el desarrollo, planteado así desde el pensamiento "burgués"  y como un "utopismo peligroso" que es relacionado con la crítica marxista de la sociedad capitalista.

Lercaro insiste en que la "encarnación del Verbo" está relacionada con la kénosis (la pobreza real) y esa kénosis es pobreza social y pobreza espiritual. Se pregunta el cardenal, entonces: ?Qué ángulo utiliza Jesús para ver la "pobreza bienaventurada?.No en vano esta conferencia será ampliamente comentada y estudiada por los teólogos latinoamericanos de la liberación.

El benedictino belga J.Dupont afirmará que "las Bienaventuranzas en su versión original-que no es propiamente ni la de Mt. ni la de Lc.-se refieren a los efectiva y realmente pobres". Insistiendo en esta importante cuestión, para el cardenal Lercaro " la razón última de la bienaventuranza de los pobres(...)es la misericordia gratuita de Dios y no los méritos de los proclamados bienaventurados".(apud Lois,p.21).

Aquí tenemos una muestra de lo que Gustavo Bueno ha llamado "nematología"(1989): "Dios-dice Lercaro- se complace en conceder sus dones a los que los hombres juzgan menos dignos. La lección de una enseñanza así no es directamente moral, sino teológica: las preferencias de Dios se dirigen a los que, desde el punto de vista humano, están desheredados".Consúltese la nota 39 del Cap.I de Lois, donde se compara esto que dice el cardenal con lo que afirman los teólogos latinoamericanos de la liberación, quienes, sobre todo en los últimos años, insisten en el punto de vista que se cita aquí cuando hablan de la "parcialidad" de Dios, es decir, de su ser "Dios-de-los-pobres".Se critica, sin embargo, fuertemente el enfoque de Lercaro como "misterio" respecto de la bienaventuranza. Aquí la diferencia con los teólogos de la liberación es radical: no se acepta resignadamente la pobreza. Hay que combatirla: es "anti-Reino en la Historia".

Otra importante aportación posterior al concilio, en la línea de la Iglesia de los pobres, se debe al dominico francés Congar publicada en la revista "Parole et mision" de julio de 1964.Habla ya de lo que será en Puebla(1979) el "potencial evangelizador de los pobres",(ellos nos evangelizan).Ya en este teólogo se hablará de un "ingreso en el mundo de los pobres",que guarda relación directa con la necesaria "conversión" y posterior "ruptura".Esta línea argumentativa, veremos, la seguirá y profundizará el peruano Gustavo Gutiérrez, pionero de la llamada "teología de la liberación latinoamericana".La conversión (término que tiene  resonancias en la obra del francés ateo Jean-Paul Sartre, por cierto, pues él hablaba también, en tono moralizante, de conversión) es, para el dominico francés Congar, "un privilegio epistemológico",a través del cual podemos "escuchar la voz de la verdad".

Otro asunto importante para nuestra investigación, consiste en la aportación que sobre la "fundamentación teológica de la opción por el pobre" hace en el artículo de "Parole et mission" el padre Congar. Esa fundamentación se basa en la "ENCARNACION" en el hombre pobre de la kénosis (pobreza) de Jesús. Una encarnación que no es "el puro hecho metafísico(...)es  existencialmente un hecho que se ha producido en tales circunstancias concretas(...)".

En cuanto a los documentos conciliares, la Constitución Gaudium et spes hace una importante referencia respecto del peligro que supone para la paz mundial la creciente brecha entre los países pobres y ricos.(GS,63),por ejemplo afirma que : "(...)el desarrollo de la vida económica, con tal que se le dirija y ordene de manera racional y humana, podría mitigar las desigualdades  sociales, con demasiada frecuencia trae consigo un endurecimiento de ellas y a veces un desprecio de los pobres. Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario, algunos, aún en los países menos desarrollados, viven en la opulencia o malgastan sin consideración. El lujo pulula junto a la miseria. Y mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión ,muchas carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo, indignas de la persona humana(...)".Acaso sea en este sentido ,llevando estas afirmaciones parciales del concilio a sus últimas consecuencias de acción política, que es lo que han hecho los teólogos latinoamericanos de la liberación, es como podemos entender el significado de la afirmación de los indígenas guatemaltecos a través de la Nobel de la paz de 1992 Rigoberta Menchú: "Soy cristiana revolucionaria".

En cuanto a la propiedad y el bien común, hay una referencia en el 69 de la GS, que su análisis requeriría todo un curso de teología política eclesial, que evidentemente nos desborda ahora, pero que hay que recordar para tener presente que las propuestas de la Iglesia en cuanto a "Doctrina Social" tienen raíces tan profundas que llegan a la época de San Agustín, y realmente Jesús no dejó nada escrito al respecto. Por lo tanto, en los propios argumentos de la teología de la liberación hay más aportaciones marxistas sobre la cuestión que cristianas, pues los planteamientos del Vaticano II en este asunto son tan ortodoxos, que tienen poca utilidad, precisamente por ser parte del discurso político "oficial" del Estado Vaticano, para la Iglesia que se pretende formar desde la llamada "eclesiogénesis" de la nueva Iglesia de los pobres. El hecho de que sea un Dios que no está en ninguna parte (dios "terciogenérico",en el sentido de Bueno, en El animal divino) el que "garantiza" que los bienes de la tierra están destinados a todos los hombres, supone que han de ser los hombres (el poder político) o los hombres que se  autodenominan sus "representantes" en la Tierra (el poder de la Iglesia de Roma) quienes han de llevar a cabo la organización y el reparto más adecuado para que sea hecho de manera justa y sabia. Desde San Agustín, en el tan lejano siglo V después de Cristo, cuando Iglesia y Estado imperial romano pactan al respecto que la Ciudad de los Hombres (es decir, el poder del Estado) y la Iglesia (los representantes de la Ciudad de Dios en la Tierra) han de trabajar unidos para que se cumpla la ley de Dios, que a través de la teología y la razón a su servicio, es garantizada por la Iglesia hasta el día del Juicio Final. Sólo hasta el siglo XVII empezarían a ponerse en duda estas ideas. Con el surgir del capitalismo en Inglaterra (Ver por ejemplo John Locke) los bienes que Dios ha puesto para todos, se repartirán mediante la norma de "dar a cada uno según su trabajo" y garantizado mediante la "ley natural"-el residuo teológico es evidente todavía"-que supone que la propiedad privada es un "derecho natural".