- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
 
 
DIVINIDAD Y EXPERIENCIA. 4/5
por Arantxa Serantes
 

EL PROCESO RITUAL

«La vida de un individuo en cualquier sociedad», escribió Van Gennep, «es una serie de transiciones de un estado a otro». En la mayoría de las sociedades humanas principales transiciones del individuo, lo que se denomina «crisis vitales».

Esta premisa lleva a asegurar que existía una similitud considerable entre todos los rituales que implican transición, y que tales ritos constituían un tipo específico de ritual.

Todos estos ritos de transición adquirían una forma típica, consistente en tres fases rituales esenciales.

La religión y el ritual son aspectos liberadores de la cultura humana. La igualdad, la fraternidad, la creatividad y el bienestar.
 
 
EL PENSAMIENTO RELIGIOSO: ESTRUCTURA Y HERMENÉUTICA

Hay que entender los fenómenos sociales como sistemas de comunicación. La cultura y los hechos empíricos son esencialmente incognoscibles, que nunca podrán ser «captados» por conceptos o por el propio pensamiento.

Se consideraba que el totemismo era un fenómeno unitario, un tipo de religión primitiva aunque, ha merecido todo un abanico de explicaciones diferentes. Durkheim y Radcliffe-Brown consideraron que el totemismo era una relación ritual entre el hombre y ciertas especies naturales, por consiguiente, una forma de religión.

Es razonable definir el totemismo en función de una determinada combinación de tres tipos diferentes de fenómenos sociales –la organización de una sociedad en clanes, la atribución de especies naturales como nombres o emblemas a clanes, y la creencia en la relación ritual entre el clan y ciertas especies animales– puesto que parece que éstos varían con independencia el uno del otro. La relación entre humanos y animales o plantas puede adoptar varias formas.

Por un lado, está el problema planteado por la frecuente identificación de seres humanos con animales y plantas. Este aspecto era parte de un problema general referente a las relaciones entre los humanos y la naturaleza, que incluía arte y magia, y también religión.

El totemismo se clasificó dentro de la categoría «religión»es que éste servía a los intelectuales para distanciar y diferenciar sus propias creencias de las de los pueblos ágrafos.

No se debe confundir este sistema de denominación colectiva con la noción de espíritu protector.

Una vez expuesta la inconveniencia de entender los fenómenos totémicos como si fueran una institución o una forma de religión hay que examinar varias explicaciones en la relación entre las especies totémicas y un grupo específico.

El totemismo esencialmente es un tipo de código que expresa una homología entre dos dominios culturales –un sistema de categorías sociales y una clasificación natural– que expresan la conciencia de la discontinuidad empírica de las especies biológicas. No trata de explicar los fenómenos religiosos. Traza una distinción entre dos modos de pensamiento, el pensamiento científico y «pensamiento salvaje».
 
 
EL PENSAMIENTO SALVAJE

Por un lado, tenemos el «pensamiento primitivo», identificado con la religión, el mito, y una «parte considerable de la literatura contemporánea». 

Por otro lado, tenemos la ciencia, asociada generalmente, y no siempre acertadamente, con el pensamiento occidental.

«Pensamiento salvaje», o pensamiento no domesticado, no deja de ser una noción vaga e intangible, es más una metáfora que un concepto científico.

Hay similitudes fundamentales entre la ciencia y el pensamiento mágico-religioso. La religión africana tradicional ofrecía conductos explicativos y teóricos (dioses, espíritus y brujos), situando así los acontecimientos dentro de un contexto causal más amplio que el proporcionado por el sentido común.

El pensamiento es el mito y los fenómenos mágico-religiosos principalmente como articulación con el mundo natural.

La magia y el mito pueden ofrecernos un conocimiento válido de la realidad externa en yuxtaposición al que nos proporciona la experiencia cotidiana del sentido común.
 


CONCEPTO DE MAGIA: ESTUDIO COMPARATIVO

Las primeras ideas de la religión no surgieron a raíz de la contemplación de las obras de la naturaleza, sino de una actitud de preocupación ante la vida y de esperanzas y miedos incesantes que estimulan la mente humana
 
 
COMENTARIO DE DIVINIDAD Y EXPERIENCIA.

Antes  de tratar la religión de los dinkas, y comentar paso a paso sus cultos y costumbres, a la par que su religión, debemos aclarar, en primer lugar, el significado de «creer en», que significa dar crédito, confiar, sentirse unido a algo o a alguien. Los antiguos creían en los dioses, pero la fe obliga a acatar lo que por excelencia hay, lo que está superlativamente y se agota en la cualidad abstracta de su estar: el estado.

La religión basada en la fe es una forma de pensar, fundamentalmente; la religión apoyada en la piedad, un modo de obrar. Hay religiones de la creencia y religiones de la acción. La fe es creer en lo no visto, en la esencia mítica y se apoya en la prueba evidente de lo invisible.

El gran misterio de la religión son las observancias rituales y ceremoniales, así como el sentido de lo sacro.

El ser, vive en condiciones de soledad y para apaciguarlo, la encuentra en los mitos y en los textos que meditan nuestro estado de añoranza humana y satisfacción humana.

Los rituales, normalmente se comparten a través de la práctica religiosa y las gentes entran juntas en la esfera de lo que hay más allá de la naturaleza. La función del ritual es movilizar palabras, gestos y danzas, todos aquellas formas de comportamiento que se modelan con la experiencia.

La observancia religiosa es parte de un ritual de pertenencia y que toma su sentido del nuevo y sacramental vínculo que se establece cuando un grupo humano adopta mitos y liturgias comunes así como un criterio de distinción compartido entre lo sagrado y lo profano.

La tribu dinka se puede emplazar en la cuenca del Nilo. No tienen apenas recursos naturales aprovechables para su subsistencia, aunque estos asumen que su mayor riqueza es el ganado. Viven en pequeñas granjas y alrededor del hogar, los niños dinkas son formados.

Es el ganado, la base tanto alimenticia como productiva. Según la estación, se lleva al ganado a pastar y cuando hay sequía se recurre a los pastos propios de la estación.

Los clanes dinkas se dividen en sacerdotes y plebeyos. Cada tribu se identifica en un subclan y a cada subclan se le asigna un señor de la lanza. Cada subtribu tiene un linaje nuclear de señores de la lanza y subclanes guerreros.

Comentábamos que los animales tienen gran importancia, porque no sólo contribuyen a una mayor fluidez económica sino que también son objeto del sacrificio.

Hay un vocabulario específico para denominar a las reses, que las describen cromáticamente por medio de palabras polisémicas, en una búsqueda de originalidad.

En la sociedad dinka, existe una jerarquía: ser humano-reses-ovejas y cabras. Todo hombre debe tener un mínimo de reses suficientes, ante una posible compensación o matrimonio... Así pues el ganado forma parte de las transacciones.

Con respecto al mundo sobrenatural, los dinkas encuentran en sus vidas, dos fuerzas antagónicas: el bien y el mal, donde confluyen las divinidades y los espíritus.

Ellos conciben el génesis de la civilización con la creación de dos seres: GARANG Y ABUK, que vivieron en la tierra, mito que se asemeja bastante al génesis bíblico (Adán y Eva). Para ellos los mitos son realidades físicas. Pero a estos relatos se unen muchos más, que guardan cierta similitud con los nuestros. Eso explica la situación del hombre en el mundo. Los hombres no pueden controlar los acontecimientos.

Los dinkas tienen un profundo respeto por las divinidades. Una forma de anunciar su presencia es por medio de las posesiones y enfermedades. Si estos son transcendentes y graves se recurre a los sacrificios que se ofrecen a la divinidad ante una enfermedad.

El título de beny se le propició a cualquier líder religioso. Los señores de la lanza también tienen una gran importancia a nivel religioso al igual que los emblemas de la divinidad que ilustran a la misma. Se suele asociar a la divinidad con su símbolo (que no debe ser comido o dañado).

Uno de los tabús existentes en esta tribu, es el del incesto, resultado de la esterilidad y considerado una ofensa para la divinidad.

Los dinkas intentan mantener una buena relación con sus dioses.

Una de las divinidades más complejas es la divinidad «carne» que se encuentra por encima de las demás y es lo que caracteriza a los señores de la lanza. Su emblema es una serpiente roja y simboliza su poder.

Los poderes forman parte de la experiencia dinka y revelan la condición humana.

Los espíritus son reflejo de la experiencia y recuerdan alguna promesa incumplida cuando se manifiestan a sus familiares.

Los dinkas tienen una serie de mitos que incluyen elementos de una tradición histórica. Un ejemplo podría ser el mito de los señores de la lanza de la la pesca. Las lanzas tienen el valor práctico defensivo, pero para ellos son algo sagrado. El río tiene un  valor de naturaleza y causa efectos en los hombres.

La vida de los dinkas se ciñe a las mujeres y al ganado, y a ambos se les relaciona con la prosperidad.

Los ríos y el agua, son símbolos que se suelen unir a la fertilidad, por ser éstos una fuente de vida.

El mito es la representación del ciclo de la vida. Los señores de la lanza, «sostienen la vida», etimológicamente hablando. Estos realizan sus oraciones, invocaciones o sacrificios, simbolizando al enemigo en la batalla. Cualquiera que se una a alguno de ellos se asegura su ayuda.

Hay ciertas rivalidades entre los señores de la lanza y esto conduce a cambios en el liderazgo político, pero el sistema permanece inalterable.

Las plegarias de los dinkas, no se realizan de forma individual, sino colectiva. Se realiza por medio de frases repetitivas o invocaciones, por sus intenciones. Todo lo que desean, lo repiten continuamente.

El papel que desempeña el ganado es crucial. De éste dependen los sacrificios realizados. Las invocaciones indican la forma que tiene la víctima humana sustituido por un animal en sacrificio.

En las ceremonias, también se recurre a las procesiones, a los cantos y en algunos casos a las posesiones. Algunas lanzas se emplean en las invocaciones, a otras se les tiene mayor reverencia por su antigüedad y no son usadas para este fin.

En cualquier granja dinka, podemos encontrar un «gol» u hogar donde se reúnen los hombres a las brasas humeantes. También hay altares realizados con estacas. Allí, realizan sus ofrendas. Hay diferentes tipos de altar: Los altares-montículo, realizados con tierra de tumbas o los «buor», confundidos en algunos casos con los fogones de cocina de la mujer. Pero en el culto religioso, pueden darse localismos o cultos diferenciados por algunas variantes.

Las ceremonias, tienen un carácter simbólico. Un sacrificio o una ceremonia, tienen una connotación festiva. Existe una para cada aspecto de la vida: muertes en batalla, incesto... en los que se realizan sacrificios en búsqueda de objetivos. Los mitos y los ritos caminan entre la vida y la muerte.

Resulta curioso pensar que, en algunos casos, realizan enterramientos a los vivos. Caso de los señores de la lanza. Cuando este sufre alguna enfermedad, convocan al campamento y él decide si desea ser enterrado o no, debiéndose acatar sus órdenes. Mientras él habla bajo la tierra, todavía vivo, le echan estiércol. Ningún señor de la lanza debe ser visto en su agonía. Pero ellos sobreviven en el tiempo, pero siguen viviendo para su pueblo, porque ellos simbolizan la tradición.