- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus
 
 
 

LA RISA EN MESOAMÉRICA 4/

Tesis Dr. Eduardo Planchart Licea

 

“V.M. sabe a qué se ha de inclinar de aquí a pocos días, porque nosotros los hombres somos vuestro espectáculo o vuestro teatro de quienes vos os reís y os regocijáis.”(Lámina 18)    

   En las anteriores citas se describe a una deidad que observa su creación, tal como lo haría un espectador ante una Comedia,  estableciéndose una justificación en términos míticos de la risa en las representaciones teatrales de la sociedad  de los mexicas.  Ante esta conducta paradójica del dios, los hombres actúan  miméticamente, aprendiendo a reír y gozar de sus afanes,  tratando de    burlar sus limitaciones en tanto seres mortales sometidos al devenir. Este Aspecto lo destaca León-Portilla:

Insistiendo aún en la imposibilidad de conocer el decreto supremos del dios, se llega a sospechar que en realidad el hombre es para el dador de la vida un objeto de diversión y de burla. Así, tratando de esclarecer el enigma de Dios, la atención de los sabios indígenas comenzó a dirigirse al enigma del hombre.  Si no podemos conocer lo que está por encima de nosotros, conviene al menos  gozar y aprovechar esta vida. Tal es la conclusión a que  llega  el siguiente poema:

El Dador de Vida se burla:

sólo un sueño perseguimos,

oh amigo nuestros,

nuestros corazones confían,

pero él en verdad se burla.

Conmovidos gocemos,

en medio del verdor y las pinturas.

Nos hace vivir el Dador de  la vida,

él sabe, él determina,

cómo moriremos los hombres.

Nadie, nadie, nadie,

de verdad vive en la tierra... (Lámina 19)

   En este cantar estamos ante un gozo y una risa creadora vinculada a la dimensión estética, a través de la cual  se logra  encontrar un sentido al escapar de las garras del devenir; no sólo le roba el cantor retazos de eternidad a la deidad sino  se materializan a través de la creación.  Este gozo    pareciera ser  provocado por la reacción de los mexicas al velo y al engaño burlón  a que los somete Tezcatlipoca. El artista como transformador de la materia y de  sí se  convierte en creador al igual que Tezcatlipoca,  igualándose a la divinidad. Pero   estamos ante un gozo liberador que toma distancia de la risa  destructora de Tezcatlipoca  y se acerca a su risa creadora, al lograr trascender la dualidad entre lo  uránico y lo telúrico, la vida y la muerte, el devenir y la eternidad.

   Para acercarnos a la risa burlona de este dios creador, destructor e invisible puede ser útil  indagar en otra deidad reidora y burladora como lo es el tricker o el tramposo, personaje propio de los mitos de las praderas norteamericanas.  Ciertamente se establece una distinción fundamental entre ambos tipos de comportamientos divinos, pues el tramposo es  también un bufón, rol distante a Tezcatlipoca. Sin embargo, se establecen elementos comunes:  ser creadores, burladores, engañadores y reidores.  Lo bufonesco en las culturas de las praderas norteamericanas  asume un rol ritual;  así en un  relato de los apaches  el bufón ritual con sus  acciones se asocia  a la llegada del hombre a la tierra, al nacimiento del Sol y la Luna   y  a la protección de las enfermedades. Esto se evidencia en una leyenda de los indios apaches jicarilla de Nuevo México. Los dioses creadores    entre bromas hicieron a los animales, las aves, los insectos,  la primer pareja de humanos y finalmente el Sol y la Luna,   pero el  Sol  fue devorado por un eclipse,  huye por un agujero  seguido  por la Luna, debido a las jactancias de los chamanes  que se decían sus creadores, y sólo vuelven a ver su rostro al hacer crecer una montaña. En este mito se combina la magia chamánica con las  bufonadas y risas que provocan estos  bufones, que les permitirían seguir al Sol y la Luna a la tierra donde habían huido:

Los Tsanati-sociedad de doce chamanes-y los payasos, se nos dice, se unieron a la gente en su baile y la montaña creció hasta que su cima casi alcanzó el agujero a través del cual habían desaparecido el sol y la luna. Ya sólo quedaba construir cuatro escaleras de luz de los cuatro colores, por las que la gente pudo ascender a la superficie de la tierra actual. Los seis payasos iban a la cabeza con látigos mágicos para ahuyentar la enfermedad, y los seguían los Hactin, después los Tsanati, a continuación la gente y los animales...(Lámina 20)

   Los   bufones  sagrados en estas culturas conformaban sociedades secretas, tal como se observó a principio de siglo entre los Tewas de Nuevo México[1], sus bufonadas cumplían funciones rituales   en  diversas festividades  pluviales y de fertilidad. Posiblemente estos personajes  cuya función era producir el reír colectivo en  contextos rituales, estuvieron vinculados al dios tramposo, develando así diversos roles simbólicos de la risa asociados a la fertilidad, las lluvias, exorcismos que también encontraremos presentes en Mesoamérica, tal como se evidencia en la siguiente canción de los Kósas[2] :

En noviembre las dos sociedades de bufones actúan públicamente en Qantem-béhare (danza del arco iris), conocida popularmente como danza kishari[...] El sentido de la canción es el siguiente:

Las nubes vienen, y la lluvia, y mientras llueve tienden un puente, el arco iris, de una montaña a otra. Cuando se va la lluvia se extiende  niebla sobre la montaña y da humedad para hacer crecer y madurar los cultivos.(Lámina 21)

    En esta canción  la alegría ritual y el reír colectivo es provocado  por las bufonadas de las cofradías de los Kósas,  elementos festivos que   se transforma en una magia simpática para atraer las lluvias de las nubes con su fertilizante humedad; estableciéndose un complejo simbólico entre la alegría, la risa ritual,  las lluvias,  la germinación y maduración de los frutos de la tierra. germinación y maduración de los frutos de la tierra.  

  Campbell[3]  relata  uno de los mito donde está presente este  tramposo reidor y creador divino o tricker cubriendo de pedos y mierda su aldea, siendo alzado a los aires por la fuerzas de sus  gases intestinales y capaz de reírse de su situación, se aleja de Tezcatlipoca, el enemigo de la paz, el sembrador de la discordia, pues éste no  desempeña  un rol bufonesco y su reír  se  desvincula    de rituales pluviales y de fertilidad como ocurre con el dios tramposo. Pero no podemos dejar de lado que ambos dioses ríen de su creación, y su mayor gozo es engañar a otros,  incluso a sus pares, los dioses,   una de las burlas míticas  de Tezcatlipoca es  el haber acabado con  un dios, el ascético Quetzalcóatl  a través del engaño  y  por la fuerza de  arrepentimiento para apropiarse de sus la atributos.[4] 

    Para acercarnos a la burla y a la comicidad que podría ocultarse en este relato debemos deslindar la manipulación ideológica  que pudo haberle transmitido   fray Bernardino Sahagún, debido a las semejanzas   existentes entre Quetzalcóatl y Jesucristo, proceso paralelo a la demoneización que se hace del nigromántico Tezcatlipoca como deidad representante de la ideología náhualt. Esto, según Barjau, se hace para justificar la concepción dual entre el bien y el mal occidental:

“Los españoles ajustaron la saga mítica de Tezcatlipoca haciendo renacer esta deidad en el diablo judeocristiano, e involucrándolo en la dialéctica del bien y del mal que fundó la moralidad occidental, cuando los atributos de aquel dios nada tenían que ver con ese esquema.”(Lámina 22)

   Si tomamos esta posición, se muestra en Quetzalcóatl a un hombre divinizado, incapaz de trascender una condición tan natural como  la vejez, las enfermedades, la  sexualidad y la muerte, que es engañado por un  nigromántico  que conoce sus más profundos deseos y para burlarlo se  transforma en anciano decrépito. Siendo el  ascético dios  incapaz de levantarse de la caída   al huir arrepentido.  

¡Oh, viejo!, no quiero beber; y le respondió el viejo diciendo: Señor, bebedla porque si no la bebéis después se os ha de antojar; a lo menos ponéosla en la frente, o bebed tantito.

Y el dicho Quetzalcóatl gustó y probóla, y después bebióla diciendo: ¿Qué es esto? Parece ser cosa muy buena  y sabrosa; ya me sanó y quitó la enfermedad, ya estoy sano. Y más otra vez le dijo el viejo: Señor, bebedla otra vez porque es muy buena medicina y estaréis más sano.

Y el dicho Quetzalcóatl  bebióla otra vez, de que se emborrachó y comenzó a llorar tristemente, y se le movió y ablandó el corazón para irse, y no se le quitó del pensamiento lo que tenía por engaño y burla, que le hizo el dicho nigromántico viejo; y la medicina que bebió el dicho Quetzalcóatl era vino blanco de la tierra, hecho de magueyes que se llaman teómetl.(Lámina 23)   

    En los Anales de Cuauhtitlán  hay un relato  de estos acontecimientos donde se enfatiza     la risa burlona de Tezcatlipoca tras engañar a Quetzalcóatl con un espejo doble.

“- Nunca me verá mi vasallo, porque aquí me estaré. Se despidió Tezcatlipoca y salió; para reírse y burlarse de él se concertó con Ihuimécatl.” (Lámina 24)

   A través de estos relatos se establece la exageración de los defectos de Quetzalcóatl, la ridiculización de sus virtudes, su  arrepentimiento, cauterizando la sensibilidad  o piedad que permite al espectador  reirse del dolor del otro. Se evidencia el rasgo burlón  de Tezcatlipoca al urdir su trampa, que lo lleva a metamorfosearse,  asociándose esta deidad a la transformación,  pues cambia su apariencia  por  la de un  anciano  que lo ayudará a completar su engaño. También se oponen en este conflicto, por un lado   la sexualidad,  el arrepentimiento, la tristeza,  expresada en  Quetzalcóatl;  y en el otro, la  fortaleza, la astucia, la risa, la    que se manifiesta  en Tezcatlipoca. Es necesario destacar que estos  aspectos son un momento de los mitos que giran sobre Quetzacóatl, pues  sin bien no lo encontramos vinculado a la risa directamente sino   al lloro en otros contextos,  también lo esta al origen de la vida,  tal como se muestra en la Leyenda de los Soles.[5] 



[1]  Los Tewas ocuparon cinco aldeas del valle del río Grande al norte de Santa Fe y un sólo pueblo contiguo a las aldeas hopis en Mesa Este, Arizona, son de Nuevo México, en 1924 había 1.133

[2] “En 1909 había tres sociedades Kosas masculinas y cinco femeninas, en 1924 tres masculinas y dos femeninas. [...] Además de las danzas de su propia sociedad, en que actúan de un modo muy parecido a los bufones keres, los kósas y los kwírainas participan como payasos de las danzas públicas.” Curtís, Edward, Danzantes y sociedades secretas, el indio norteamericano, Tewas y Zuñís, La Pipa sagrada, España, 1994, vol XVII, pp.80-81

[3] “Un día vagabundeaba a la aventura cuando oyó que alguien decía: «Cualquiera que me mastique defecará, defecará.»  «bien», dijo tramposo,«¿Por qué hablará así?» Se dirigió al lugar de donde procedía la voz y la escuchó de nuevo. Miró alrededor y vio un bulbo sobre un matorral.«Sé muy bien», se dijo, «que si mastico esto no defecare.» Así que lo cogió, se lo metió en la boca, lo masticó, lo tragó y continuó.

«Bien», dijo,«¿Dónde está el bulbo que hablaba tanto? ¿Cómo puede un objeto semejante influirme lo más mínimo? Cuando tenga necesidad de defecar, lo haré, y no antes.» Pero mientras hablaba así empezó a tirarse pedos. «bien», pensó,«supongo que esto es lo que quería decir. Sin  embargo dijo que defecaría y sólo estoy expulsando un poco de aire. En cualquier caso, soy un gran hombre aunque expulse un poco de gas.» Entonces ocurrió de nuevo y esta vez fue realmente fuerte. «En verdad que tonto fui. Quizás por esto me llaman el Tonto.» Ocurrió otra vez, muy ruidoso, y ahora su recto empezó a escocerle. La siguiente vez se encontró lanzado hacia adelante[..] Y entonces empezó a defecar. Al principio sólo fue un poco, pero después gran cantidad, y por  último era tanto que tuvo que trepar a un árbol para mantenerse por encima de su excremento. Subió más y más alto y alcanzó la copa, donde se durmió, se cayó y salió del fondo del monto cubierto y cegado por su propia inmundicia.”Campbell, Joseph, Las máscaras de  dios, mitología primitiva, Alianza Editorial, España, 1991, pp. 307-308 

 

[4] “Y le preguntaron los nigrománticos: ¿a qué os vais allá?

 - Y le respondió Quetzalcóatl:

- Vinieron a llamarme y llamame el Sol.

- Y le dijeron los nigrománticos al dicho Quetzalcóatl:

Idos en hora buena, y dejad todas las artes mecánicas de fundir plata y labrar piedras, y madera, y pintar y hacer plumajes y otros oficios.”  Sahagún, fray Bernardino de,  ob,cit., p.203

[5] “Otra vez dijo Mictlantecuhtli a sus mensajeros: ¡Dioses! De veras se llevó Quetzalcóhuatl los huesos preciosos. ¡Dioses! Id hacer un hoyo. Fueron hacerlo; y por eso se cayó en el hoyo, se golpeó y le espantaron las codornices; cayó  muerto y esparcio los huesos preciosos, que luego mordieron y royeron las codornices. A poco resucitó Quetzalcóhuatl, lloro y dijo a su nahual: ¿Cómo será esto, nahual mío? El cual dijo: ¡Cómo ha de ser !  Que se hecho a perder  el negocio...” Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlán y la Leyenda de los Soles, Traducción Primo Feliciano, UNAM, México, 1992, p.121