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ARTE Y CREACION EN  LOS MAYAS 3/3

Dr. Eduardo Planchart Licea

eduardoplanchart@yahoo.es

 

 Hemos descrito   diversa etapas del tallado de los dioses o de los máscaras de madera, donde  se involucran procesos, técnicas e instrumento diferentes propios de los mayas.   Todos los tallistas representados en el códice Madrid excepto el 65a, tienen en el rostro símbolos de deidades, lo cual  se debe al carácter sagrado de esta acción creativa,  donde no  sólo se trataba de hacer una talla sino de  realizar un proceso ritual  creativo establecido, que terminaba con la ofrenda del busto divino o del dios, tal como se percibe al relacionar  la imagen 96c con la 97a.  En la primera escena un tallista sierra o lija la boca de una máscara o busto, y en la segunda este mismo personaje hace la ofrenda del rostro en un templo junto otras ofrendas. Esto  muestra cómo en  ocasiones tanto la creación como la ofrenda la hacía el mismo personaje. Afortunadamente  el testimonio de fray Diego Landa  nos  permite acercarnos más al proceso ritual que involucra la creación estética de la talla de madera y que  podrían tener similitud con los rituales que se ejecutaban en la  creación de códices. El  legendario destructor de códices describe  algunas de las etapas rituales del proceso que tienen la estructura de un ritual iniciático, en el cual el  tallista debe morir a su condición profana para renacer a otro status existencial,  para  trascendiendo su condición profana. Sólo así podría enfrentarse a las imágenes sacras cara a cara  y materializarlas en su hacer, proceso al que Landa llama criando dioses o hacer dioses nuevos. Es este  uno de los sentidos  de la purificación ritual  con  nubes de copal y cantos mientras se creaba, acciones que se convertían en puente con lo sobrenatural-  al transformar al hacedor en un ombligo cósmico a través del cual lograba materializar a sus deidades junto al complejo simbólico de   materiales e instrumentos de trabajo, los cuales  eran regidos por la deidades específicas, como sería  el dios C o el dios mono.  Estos tallistas, y sus acompañantes debían también realizar rituales en su corporeidad,   transmutando de esta manera su condición profana, a través de técnicas extáticas como el ayuno, la abstención sexual, la soledad y el sangramiento; así  destruirían  de manera iniciática su condición biológica para adentrarse en una dimensión extático-estética. Finalmente, al terminar de cristalizar el hacedor lo incognoscible   debía descontaminarse,  pues a través del acto creativo  podía llegar a poner en peligro la estabilidad del cosmos, debido a que  estaba entrando en contacto con sus fuerzas.  

 En la cita señalada de fray Diego Landa se  muestra la relación  que había entre  hacedor y el oficiante    quien pedía  en servicio un talento estético,  lo cual es indicativo del aprecio que se tenía a este trabajo. Así,  quien deseaba ídolos  para templos, oratorios o  rituales se dirigía a los sacerdotes para pedirles en préstamo a sus oficiales y ayudantes, actividad    que era remunerada:

“Que los oficios de los indios eran olleros y carpinteros, lo cuales por hacer ídolos de barro y madera, con muchos ayuno y observancias, ganaban mucho...Van con mucho temor, según decían criando dioses. Acabados ya y puestos en perfección los ídolos, hacía el dueño  de ellos un presente, el mejor que podía, de ave y caza y de su moneda para pagar con él el trabajo de quienes habían hecho (los ídolos).” [1]

Las etapas creativas descriptas por Landa son:

- La consulta con el sacerdote.

- Establecer el  contacto con el oficial o criador de dioses y los ayudantes sacerdotales que lo acompañaban en el hacer.

- Rituales de purificación como el tiznado de los participantes, ayuno y otras abstenciones.

- Búsqueda de materiales como el cedro.

- Sacralización del espacio donde va nacer la deidad.

- Alimentación de la deidad y bulto para guardarlas con sangre junto  a la purificación sacerdotal de la escultura creada.

- Proceso de  descontaminación ritual a través de la entrega y predicación del sacerdote a la excelencia de los hacedores de dioses.

En la siguiente cita se hace hace referencia a las etapas  protocolares previas al hacer, y a los momentos del ritual creativo propiamente dicho: 

 “Una de las cosas que estos pobres tenían por más ardua y dificultosa era hacer ídolos de palo, a lo cual llamaban hacer dioses; y así tenían un  tiempo particular señalado para hacerlo, y éste era el mes Mol u otro,  si el sacerdote les decía que bastaba. Los que querían hacerlos consultaban primero al sacerdote y tomando su consejo iban al oficial de ellos, y dicen que siempre se excusaban los oficiales porque temían que ellos o alguno de sus casas se había de había de morir o venirles enfermedad de muerte. Si aceptaban, los chacs(sacerdotes ayudantes), que para esto también elegían, comenzaban sus ayunos. En tanto que ellos ayunaban, aquel cuyos eran los ídolos, iba o enviaba al monte por la madera que siempre era de cedro. Venida la madera, hacían una casilla de paja, cercana donde la metían  y una tinaja para hacer a los ídolos y allí tenerlos tapados, según los fuesen haciendo; metían incienso para quemarle a cuatro demonios llamados Acantunes, que ponían a las cuatro partes del mundo. Metían con que sacarse o cortarse sangre de las orejas y herramientas para labrar los negros dioses y con estos aderezos se encerraban en la casilla los chacs, el sacerdote y el oficial  y comenzaban su labor de dioses cortándose a menudo las orejas y untando con sangre aquellos demonios y quemándole su incienso y así perseveraban hasta acabar, dándoles (el dueño de los ídolos de comer). Y no habían de conocer a sus mujeres ni por pienso, ni aun llegar nadie a aquel lugar donde ellos estaban.”[2] (101-102)

  Y  los  rituales de cierre o descontaminación los describe Landa de la siguiente manera:

“.., y los sacaba de la casilla (los ídolos) poniéndolos en otra enramada para ello hecha en el patio, en la cual los bendecía el sacerdote con mucha solemnidad y abundancia de devotas oraciones, habiéndose quitado primero, él y los oficiales el tizne, porque decían que ayunaban en tanto que hacían (los ídolos). Estando untado y echado el demonio como solían y quemado el incienso bendito, ponían (el ídolo) en un petaquillo  envuelto en un paño y lo entregaban al dueño, y él, con azaz devoción, lo recibía. Luego predicaba el  buen sacerdote la excelencia del  oficio de hacer dioses nuevos y del peligro que corrían quines los hacían si acaso no guardaban  sus abstinencias y ayunos. Después comían muy bien y se emborrachaban mejor.” [3]   

Conclusión:  La creación como profesión

Dirigimos esta indagación al rol de algunas actividades creativas entre los mayas  como son los pintores de códices  y los hacedores de dioses  como una vía de acercamiento al  proceso   creativo y sus relaciones   con lo sagrado y la  sociedad , donde el talento de divinizar y dar forma a la materia era tenido en alta estima, por lo que el  creador   convirtió  su hacer en una manera  de subsistir y, por tanto,  formó un grupo social y económico. Diversas creaciones artísticas   tuvieron  gran demanda en mesoamérica como  la cerámica policroma,  el tejido bordado, el jade tallado, el arte plumario, la parafernalia ritual,  pedernales labrados…,   hechos en ocasiones no sólo para el uso personal sino para el comercio lo cual determinó [4]   una  incesante actividad para lo que podríamos considerar dentro de nuestro contexto  cuando se desea hacer un acercamiento  al universo plástico y simbólico de los mayas, pues permite la cultural el artista, que por tanto podría ser considera una profesión. Estos aspectos  han  de ser tenido en cuenta comprensión del contexto ritual que rodea al proceso creativo del hacedor  o artista para poder realizar comparaciones deslastradas del etnocentrismo con el rol del artista en la contemporaneidad, sin desnaturalizar estas relaciones.



([1]) Landa, fray Diego de, Relación de la Cosas de Yucatán. Porrúa editores. México. 1986.p.p39-72.

([2]) Landa, fray Diego de, .Relaciones de las Cosas de Yucatán. Porrúa editores. México. 1986.p.p 101-102.

(19 ) Landa, fray Diego de,. Relaciones de las cosas de Yucatán. Porrúa editores. México. 1986.p.72

([4]) “Podemos observar que el gran comercio de materias primas en dos direcciones, el maya de la tierras bajas creó un mercado para sus producciones artísticas, y exportaba tejidos bordador de Yucatán, cerámica pintada, jades tallados y pedernales artísticamente  labrados de otras partes de las tierra bajas. El arte maya satisfizo a los conocedores siglos antes de que los museos en exponer tardíamente sus productos con un letrerito  de Arte Primitivo...” Thompson, Eric. Historia y Religión de los Mayas. Siglo XXI editores. México. 1982. p.160