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Los nuevos procesos migratorios hacia Europa... vistos desde el Sur.

Gretel Echazú ® L.U. 705.974

Flavio Ruiz Alemandi © L.U. 706.018

 

La globalización, en este contexto, resulta ser la integración de los nortes en competencia, y la exclusión de los que no acceden a los diferenciales de productividad, que se hallan limitados (tanto en su elaboración, como en la distribución, manejo y consumo).

En nuestros días es imposible pensar que la globalización no necesita de medios políticos para imponerse. Aunque el estado haya cedido ese papel, la tela de araña invisible e irresponsable que son los centros de poder, controla al mismo estado, sirviéndose de otra clase de políticas, ya no de silenciamiento forzoso sino de silenciamiento ante el pudor de no poseer voz, donde lo que se va a decir se dice del lado de los ganadores, incluso si lo dicen los perdedores.

Ahora bien, una vez llegados a los países receptores los inmigrantes son inmediatamente manipulados por la presión demográfico-laboral, que permite obtener bajos niveles salariales al capitalista.

Es inseparable de esta manipulación otro hecho social que puede ser considerado como un subtipo de inmigración, la inmigración clandestina. La ilegalidad de las condiciones de acceso o permanencia en el país receptor permite la concreción de diversas formas de explotación que lindan con la esclavitud. El empleo en negro es un poderoso factor coercitivo del que resulta víctima el ilegal: la amenaza de expulsión o denuncia ante la justicia restringe cualquier reclamo e incluso perspectivas de una modificación de su situación.

Por otra parte, el gobierno no se entera de que están allí, mientras que los inmigrantes están a la deriva de una sociedad que por un lado los usa y por otro no les quita ojo, los observa con miedo.

En el caso de España, para datos de 1999, hay 16390 argentinos residentes, mientras que sólo 2349 regularizados.

¡El tema es mucho mas complejo de lo que nos imaginamos!

Las distintas fuentes presentan concepciones totalmente diferentes de abordar estas problemáticas, la información se presenta parcializada e inconexa, y este tema tiene tal actualidad que se vuelve delicado de tratar. Intentaremos que el trabajo no refleje una sola ideología; en un esfuerzo por articular los diversos aspectos de esta problemática... pero además, exponiendo, tácita o sucintamente, o como reflexión final, una posición respecto a este asunto, pues además de presentar los datos recortados consideramos que es necesario darles una interpretación, realizar la propia síntesis, que será siempre, en última instancia, una visión parcial y deformada por la propia limitación que presenta nuestro particular estar en el  mundo.

La inmigración latinoamericana actual

Quemaron todas las naves

para iniciar una nueva vida

pagaron cara la llave falsa de la tierra prometida ( ...)

...y gana el cholo en Madrid

menos que un perro sin pedigrí,

y el mestizo por Sevilla,

pagando un cante por pesadillas

y si los vascos atracan a un farmacéutico en vivo

juran testigos... que eran sudacas.

Se matan haciendo camas, vendiendo besos, lustrando suelos;

si pica el hambre en la rama

la tortolita levanta el vuelo,

y en plazoletas y cines, por un jergón y un plato de sopa,

con una alfombra y un “cleaner”

le sacan brillo al culo de Europa.

Y el cuerpo de policía

viene con leyes de extranjería

y al moro de la batea

le corta el rollo una patrullera

y al mulato sabrosón

le dan en toda la inquisición(...)

y el ingeniero polaco

que vino huyendo del frío

ya es mayordomo del tío del saco...

Y cada fin de semana

tiran la casa por la ventana

 y mientras planchan un traje

su corazón, de viaje

se va cantando una varsoviana...

                                               Joaquín Sabina, rumba: La casa por la ventana

La particular lírica de los ilegales es asumida también por el rocker franco hispano Manu Chao:

Fragmento de “Desaparecido”

Me llaman el desaparecido

que cuando llega ya se ha ido

 volando vengo volando voy

 deprisa, deprisa rumbo perdido.

Me dicen el desaparecido

fantasma que nunca está

Me dicen el desagradecido

pero esa no es la verdad

Yo llevo en el cuerpo un dolor

 que no me deja respirar

 llevo en el pecho una condena

 que siempre me echa a caminar

Cuando me buscan nunca estoy

 cuando me encuentran yo no soy

 el que está al frente porque ya

 me fui corriendo mas allá...

♫....Perdido en el siglo, siglo XX ...

Fragmento de “Clandestino”

Solo voy con mi pena

Solaba mi condena

Correr e’  mi destino

Para burlar la ley

Perdido en el corazón

 de la grande Babylón

 me dicen el clandestino

por no llevar papel

Pa’ una ciudá del norte yo me fui a trabajar

Mi vida la dejé entre Ceuta y Gibraltar

Soy una raya en el mar

 fantasma en la ciudad

 mi vida va prohibida

 dice la autoridad...

yo soy el clandestino

yo soy el quebra ley

argelino... clandestino!

Nigeriano... clandestino!

Boliviano... clandestino!

Mano negra... ilegal!

♪....cuándo llegaré...cuándo llegaré

El éxodo rural

“Se los reclutaba en tiempos de prosperidad y se los expulsaba en tiempos de crisis”

                                                                                  Gregory Rodríguez

Fruto de un proceso de racionalización a nivel global (a partir de las políticas de descolonización- desindianización), los grupos locales fueron prácticamente despojados de la posibilidad de autoabastecerse, y absorbidos en una economía dependiente estructuralmente del exterior, cuya estructura productiva se desequilibró.

Esto se intensificó durante el proceso de constitución de los estados nacionales, que abarcó desde los años ’20 a los ’70 aproximadamente.

Las ciudades latinoamericanas comenzaron a desarrollar ciertas industrias, y a absorber una mano de obra masiva que provenía de las extensas zonas rurales cada vez más aisladas.

Así, la organización económica, política y social de las etnias latinoamericanas fue desarticulada desde fuera, proceso que llega a su cenit en el reclutamiento masivo de mano de obra asalariada bajo la forma de producción, masiva también, del taylorismo-fordismo, a través del monopolio de la violencia física que legitimaba el estado.

Fantasías civilizatorias

Es sugestivo detenerse en la formación de un perfil ciudadano que fue progresivamente jerarquizado en relación al deteriorado modo de vida tradicional (de un campesinado cada vez mas excluido del sistema imperante) y lanzado al universo del sentido común de los latinoamericanos bajo la forma de una fantasía civilizatoria (esto es, la dignidad del trabajo con todas sus implicancias, el derecho a gozar de todos los beneficios de la civilización y  los valores nacientes entre los que se hallaban el confort, el consumo, una alfabetización “digna”, la hospitalarización cada vez mas enmarañada en la tecnificación etc.); visión que suscitaban  principalmente las grandes urbes.

El fruto agridulce de la ideología

Esa misma fantasía ha sobrevivido a los avatares de los cambios a nivel global. Es posible identificar esta ‘ilusión’ con el concepto de ideología, y su actual relación con la poderosa maquinaria de la propaganda.

Las ciudades latinoamericanas parecen “expulsar” jóvenes deseosos de ser alguien. Tanto me recuerda a la frase de L Bartolomé ‘...tener que dejar de ser para poder ser’ . Europa y Estados Unidos particularmente, se presentaron como los hábitat productores de esta identidad por excelencia.

 José Romero escribe: ‘mucha luz, muchos servicios de diversa índole, muchos negocios grandes y chicos, muchas posibilidades de cualquier trabajo- urbano’...el trabajo que deseaba obtener cualquier hombre para sentirse realmente socializado, para sentirse realmente hombre.

Las causas de pobreza estructural (en lo referente a necesidades básicas) debidas a la imposición de nuevas regiones productivas del planeta que convierten a las otras en obsoletas; sumadas a esta vapuleada identidad propia, a este forzoso quiebre de la parcialidad de ser uno mismo así frente a los cánones de la globalización (de las identidades particulares) podrían determinarse como los dos factores principales de la emigración latinoamericana a Europa y EEUU en general.

"Tendemos a ver las causas de la migración en nuestros países, pero no hay que subestimar la demanda. Los Estados Unidos por ejemplo, desde 1965, cuando cambiaron sus leyes migratorias, generaron un polo de atracción. Y han basado mucho el crecimiento de su fuerza laboral en la inmigración".

                                                                       Guido Braslavsky.

Los españoles, durante el período franquista, se vieron impelidos a dejar el país por cientos de miles. Uno de los principales países de acceso fue, una vez mas, la Argentina.

Los latinoamericanos se hallan unidos a España en particular por lazos culturales de cinco siglos de penetración en territorio americano. Comparten un mismo idioma, diversidad de datos culturales, observables en el vivir cotidiano de todo latino.

Pero, en el marco del imperativo de la competitividad actual es casi irracional apelar a nuestras mutuas solidaridades, puesto que en los procesos de producción neoliberales son otras las exigencias.

Alienación como condición de los imperativos actuales

“Inclusive en el apogeo de la sociedad salarial el trabajo contrariamente a lo que nos hace creer su idealización retrospectiva, jamás fue una fuente de cohesión social.

                                                                                  A. Gorz

El mensaje de la sociedad salarial siempre fue “no se preocupen por lo que hacen, lo importante es que llegue el pago a fin de mes”. Es decir, “qué importa el trabajo siempre que tengamos empleo”. Actualmente es, “qué importa el empleo o la paga, lo importante es tener uno”.

Interpretaciones estereotipadas, completamente desfasadas en relación con las realidades que pretenden descifrar.

Más allá de las condiciones que, desde fuera y desde una perspectiva económica podamos observar, es importante hacer referencia a la persona del trabajador como actor psico-social.

Ello implica detenerse a considerar su historia personal, sus formas de pensar y de sentir, sus proyectos existenciales, su concepción de sí mismo en el mundo.

Esto mismo, obviamente, no tiene una existencia separada de las otras esferas de la vida social, y de la sociedad en sí. Es por ello que al hablar de alienación, hemos de sujetarnos a una dinámica que relacione constantemente lo individual y lo social, traspasado por el marco donde este dato tenga lugar (el momento del trabajo, sí, pero también el momento del consumo y hasta el momento de la espera por el trabajo, la particular forma de alienación que presenta la situación de no-trabajo, la desocupación).

                                                                      

“Las enajenaciones mas irremediables no son aquellas que se nos imponen en persona (de hombre a hombre, la lucha siempre es posible), son aquellas que nos imponen las otros sin cara, cuya actividad lejana y anónima viene a corroer nuestro campo práctico, a sujetar y a modificar nuestras empresas, a transformarlas en un proceso cuya finalidad se nos escapa.”

                                                                                  A. Gorz.

Alienación por los otros 

El trabajo es el principal mecanismo de inclusión en las sociedades de mercado.

Sentimos que somos lo que trabajamos, mas aún, que somos porque trabajamos.

De ahí el miedo que causa la posibilidad de perderlo, o de no encontrarlo.

No se puede poner en un empleo aquellos valores sociales que otros no le dan. De esta forma, no se produce para sí, por lo que los otros determinan en gran parte el grado de alienación genérica del trabajador.

Un ser alienado es un ser separado de su mundo, de sus contradicciones, y por lo tanto, despolitizado.

“Trabajo y vida forman un paquete indisociable. Nunca deberíamos vernos ante la elección de perder el trabajo para ganar vida, mucho menos de perder la vida para obtener un trabajo.”

                                                                                   I. Zubero

Serviciales...

Todo el  beneficio neto en la creación de empleos en los países avanzados en los últimos cinco años se ha producido en el sector de los servicios, donde los trabajadores cobran mucho menos que en la fabricación.

En el producto de una mano de obra no cualificada (como la que está destinada a elaborar la mayor parte de los emigrantes) no es observable en absoluto ningún tipo de referencia acerca de quién lo hizo, y sobre todo cuán factible le fue realizar un trabajo en el que se haya sentido creativo e identificado.

Por otro lado, el inmigrante puede advertir que, si bien sus ingresos son superiores a los que jamás en su vida habría soñado, está ocupando el escalón mas bajo de una sociedad a la que no consigue integrarse, frente a la que se encuentra carente de posibilidades de expresión en el más amplio sentido de la palabra (sentido que incluye al acto vital de trabajar).

Verse a sí mismo en el producto terminado, enfrentarlo a una comunidad de pertenencia y sentirse parte activa del ser genérico del hombre mediante estos gozosos procederes son atributos que no forman parte de los imperativos de la economía política actual.

Hemos de partir de ello, y no confundirnos en el análisis: una pugna moral de derechos y deberes culturales, en la esfera del poder financiero, no es en principio aplicable. Las responsabilidades para con el prójimo y para con la historia, en esta instancia, toman otro cariz. 

“Quiero decir: las razones morales son insuficientes, si lo que pretendemos es incidir en la realidad para transformarla; no si a lo único que aspiramos es a ser políticamente correctos y quedarnos tan contentos viviendo con nuestras ideas mientras se hunde el mundo”.

                                                                                  Agustí Roig

Las políticas empresariales pretenden que el trabajo es un bien escaso, por el que deberíamos arriesgar nuestras más profundas necesidades.

Pero es la supervivencia de las grandes empresas y de sus altos niveles de beneficio lo que se pone en juego.

Nuestro imperativo como seres humanos (de cualquier condición) trasciende la estrictamente mercantilista de crear riqueza: se resuelve, en última instancia, en la necesidad de crear sociedad para vivir, y hacerlo en la gran esperanza que brinda la idea (enunciada por la antropología al estudiar sociedades distintas de esta capitalista que le dio origen) de que las estructuras en que nos hallamos inmersos están dotadas de historicidad, y que por lo tanto es posible concebir nuevas formas de encarar estos procesos de exclusión.

Progresivamente se abandonan las viejas ideas de la importancia de lo popular, para reemplazarlas por la de la peligrosidad de lo popular, como categoría en la que prontamente nos encontraremos inmersos... a no ser que cumplamos temporariamente con el privilegio de ser un nómade high-tech  (cuestión que tampoco es presentable como la mejor de las posibilidades, en diversos sentidos).