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Los nuevos procesos migratorios hacia Europa... vistos desde el Sur.

Gretel Echazú ® L.U. 705.974

Flavio Ruiz Alemandi © L.U. 706.018

 

Zonas de mayor concentración de la población emigrante en España

La distribución geográfica de la población emigrante en España presenta cinco zonas de gran concentración: Madrid, Barcelona, el litoral mediterráneo y los dos archipiélagos.

Sólo Madrid y Barcelona albergan más de un 36% de los extranjeros residentes en todo el país.

La mayoría de los extranjeros llegados al país se ha dirigido a las comunidades con más necesidad de mano de obra, especialmente en los sectores agrícola y de la construcción.

Es en la agricultura donde su papel es decisivo, al punto en que sin ellos sería imposible comprender el supuesto milagro del campo murciano (de Murcia, al sur del país).

Inversión-invasión

 La falta de capacidad de la economía para dar empleo productivo a la población potencialmente activa es desencadenante, entre otras cuestiones, del tema que profundiza este trabajo.

Como en todas las áreas de este mundo globalizado, se incrementó aceleradamente el sector informal de empleos. De cada 100 nuevos empleos que se crearon entre 1990 y 1997, 69 corresponden al sector informal. En otras palabras, se extendió el trabajo precario.

Las políticas de "flexibilización" y reforma laboral, aplicadas tan entusiastamente por los gobiernos para atraer la inversión extranjera, han contribuido a degradar y superexplotar la fuerza de trabajo. El empleo precario es un concepto que se contrapone al del empleo estable.

Además, la jerarquización laboral se vuelve cada vez mas rígida, y sus extremos se hallan en mayor proporción polarizados. El caso de EEUU como país- modelo de estas nuevas políticas sirva como ejemplo: en 1974, la media de un ejecutivo en una gran empresa estadounidense era 34 veces la del trabajador medio. Hoy, es 180 veces el salario medio.

La economía española, al igual que todas las economías a nivel global, se ha introducido en esta corriente del libre mercado, se ha flexibilizado y se ha ido despojando de la autoridad restrictiva del estado-nación.

Estas medidas económicas están teniendo efectos diversos sobre la masa de la población.

Respecto a las políticas liberalizadoras:

El gasto social como porcentaje del PIB en España es de los más bajos en la UE, y en Cataluña es incluso menor. Las políticas de gran austeridad social (y de apoyo a la desregulación del mercado laboral) que son llevadas a cabo por las opciones conservadoras que gobiernan en Cataluña y en España están aumentado la inseguridad.                                                                              V. Navarro

Nuestra intención es acercarnos a un referente básico del análisis, que resulta ser la coyuntura flexibilización/ migraciones masivas en la propia España.

Aunque el clima que propongan los medios acerca de los avances en lo que respecta a la economía española sea indudablemente cálido, hemos de centrar la atención en una cuestión que es fundamental para la comprensión de las reacciones xenófobas que se están viviendo diariamente en la iberia así como en los demás países de Europa.

Según al opinión pública, los dirigentes políticos de derecha (como los que se encuentran hoy en el poder)  apoyan la desregulación de las estructuras del estado y la flexibilización de la economía en su propio país. Lo cual significa que las condiciones de trabajo a las que estaba acostumbrado a observar el trabajador español se ven pauperizadas en infinidad de aspectos (desocupación, flexibilización en tiempo y forma, precarización de los contratos de trabajo).

Frente a este impacto en el bienestar público general de la masa de asalariados  se observa, contemporáneamente, la oleada inmigratoria, que abandona sus países de origen con la idea de que la desocupación es un fenómeno propio de “país pobre”. 

Otra vez se nos presenta el mito del desarrollismo, pero esta vez con una hendidura fundamental: el discurso del subdesarrollo, en los tiempos en que las masas se movilizan trasnacionalmente, se contradice a sí mismo cuando no puede absorber toda la oferta de mano de obra que se presenta a nivel global, pero en la puerta de casa.

La población activa del “país rico” confunde el proceso propio de la desestructuración con una invasión a los puestos de trabajo por parte del inmigrante. Pero hemos de observar que las propias estructuras locales se han modificado. El plan neoliberal hace reconocer a las clases medias y obreras una reducción del nivel de vida en 30 o 40 % menos que la generación anterior.

De esta forma, los inmigrantes ilegales aceptan trabajar en condiciones que un trabajador europeo no efectuaría de acuerdo a su percepción retrospectiva del tema. Esta situación de distribución laboral actual y presión xenófoba concomitante, se produce porque, paralelamente, unos están en condiciones de despojo económico e identitario (como se verá después); y los otros mantienen en el imaginario colectivo la idea de que aún se conservan aquellas viejas formas del trabajo de la sociedad salarial, y que son los inmigrantes quienes las malversan.

Expiar es sinónimo de reparar, enmendar. La idea que representa a los nuevos migrantes como los chivos expiatorios de la comunidad está relacionada con la necesidad de ésta de solucionar sus propios problemas que, una vez estudiada la dirección que toman las políticas generales, advertimos son indisolubles cuando se atacan estos puntos, pues se está atacando un enemigo inexistente.

De modo general, se confunden los parámetros humanos con los parámetros del capital.

Sin embargo, aunque actualmente pareciera haber acceso irrestricto a las garantías que presenta la civilización, hemos de observar que, aunque hayan tomado nuevas formas, quizá mas sutiles, las antinomias entre trabajo y capital siguen siendo indisolubles, y la alienación se sigue reproduciendo en todos los niveles.

En aquellos no cualificados lo hace, e incluso en los mas altamente jerarquizados, pues la alta competitividad y exigencias del sistema suscitan en el empleado una extraña y obsesiva entrega ilimitada al acto de trabajar, producto de dosis crecientes de inseguridad, bajo condiciones que se definen como de esclavitud refinada, pero esclavitud al fin.   

A pesar de que se presente al pueblo español como una masa de intereses homogéneos y expectativas afines, y se demonice al invasor de país pobre, creo que es parte necesaria de cualquier trabajo investigativo antropológico que se refiera al tema una revisión de estos conceptos, tan arraigados a nivel popular.

El tráfico masivo de trabajadores, (sean éstos profesionales o no cualificados) representa, en cierta forma, un programa de ayuda... por parte de los países pobres a los países ricos. Los emigrantes suelen pertenecer a los sectores mas dinámicos de la población (de 25 a 35 años), y ser los mejores preparados de la fuerza laboral de sus países.

Continúa El País:

Muchos de ellos ya han trabajado antes de decidir viajar a otro país, lo que lleva a interpretar que no sólo el desempleo es una razón que mueva a emigrar, sino las pocas perspectivas y la extensión de la "cultura del emigrante", que impulsa a los jóvenes a pensar directamente en salir del país.

Con ello se abre el camino de reflexión que vamos a iniciar ahora: el interrogante de cuáles son las causas mas o menos definitorias de este proceso masivo de desterritorialización que viven las etnias del viejo “tercer mundo”

Globalización .

Es una transferencia colectiva de la riqueza hacia los más privilegiados. Todo el discurso neoliberal está dirigido a presentar esto como un hecho fatal, ineluctable, un hecho natural, como si se tratara de meteorología. Así como a veces llueve, es lógico que los ricos cada vez ganen más.”

                                                           L. Moledo.

¿Pero quién o qué definen a la “cultura del emigrante”? En principio, a manera de hilo conductor, los procesos de globalización y de flexibilización económica que disponen las causas de estas movilizaciones masivas.

En su proceso de asimilación a la ciudadanía, las minorías sufren la carga de una culpa (la falta de trabajo generalizada) que se les impugna a nivel discurso político-mediático, pero que, según se puede observar desde una perspectiva mas vasta, corresponde a una transformación endógena e irreversible de las características organizacionales del capitalismo mundial.

La sociedad se torna intolerante con la migración indeseable de personas, pero no de bienes y servicios que substituyen la producción local.”

                                                                                  P. Ceinos.

Los procesos globalizatorios han propiciado la apertura de las fronteras nacionales, y con ello el consumo de artículos producidos en cualquier otra parte del mundo, cuyo precio es en general inferior al que se produce internamente, y cuyas tasas aduaneras prácticamente han desaparecido.

Todo ello es causal de la necesidad de modificar las condiciones de trabajo salariado con vistas a mejorar la competitividad de las empresas locales (o no tanto) a nivel internacional.

La etapa posfordista del capitalismo ha impuesto nuevas condiciones a lo que antes era el “trabajo salariado” y hoy puede definirse vagamente como una serie de prestaciones de servicios cuyas características son ser inestables, volubles, flexibles...

La tercerización de las economías (en los procesos productivos que corresponden a las partes mas bajas de la jerarquía piramidal que conforma la distribución de puestos de trabajo) afecta a, entre tantos otros grupos marginales, el grupo de los inmigrantes.

Estos se hallan en máxima proporción subcontratados. La situación de subcontratación permite la imposición de mas intensas condiciones de empleo, situación que reporta al capital un beneficio sin precedentes; y además expone a esta mano de obra a incertidumbres coyunturales que se manifiestan en enfermedad, violencia y degradación de la psique individual.

Dentro de la facción de los emigrantes en España hay personas que trabajan en el marco de la categoría del, en progresiva extinción, trabajo asalariado, y otra franja importante se    dedica a cubrir otro tipo de imperativos que el mismo sistema genera pero que trascienden a nivel clandestinidad, en los ghettos urbanos.

La calle

De acuerdo a una entrevista a Loiç Wacquant, discípulo de Bourdieu, realizada por la revista  La Insignia:

 ...La verdad es que trabajo hay, y mucho. La economía de la calle requiere mucho esfuerzo, mucha inversión. Muchos jóvenes que controlan el tráfico de drogas tienen las cualidades de los empresarios: desarrollan nuevas tecnologías, nuevos productos, nuevos circuitos de distribución, hacen marketing, con la violencia regulan los intercambios, compiten, conquistan nuevos mercados, contratan personal y forman gente para el trabajo.

-Es decir, ponen en juego las mismas capacidades que el discurso económico vigente exalta: competencia, mercado, eficiencia.

-Y no sólo eso. En los grandes ghettos de los Estados Unidos, si no existiera esta economía paralela, las condiciones de vida serían peores. Esta economía genera ingresos, empleo. Hay que hacerse la pregunta de por qué estos jóvenes emprendedores dedican sus esfuerzos a esta economía informal.

-Bueno, seguramente no tienen mucha posibilidad de elegir.

-Sí. Sucede que ya desde la escuela se sabe que los jóvenes de estos barrios no tendrán ninguna posibilidad de obtener empleos valorizados. Del otro lado, está la desocialización del asalariado. Es muy difícil sobrevivir todos los días y crear una economía allí donde no hay economía. Simplemente, no trabajan en sectores formales.

Categorías fragmentadas desde las que se ha de partir a analizar las condiciones sociales y laborales de las sociedades receptoras:

La flexibilización viabiliza una oferta de trabajo con menores costos, así como mayores condiciones de control a partir de su fragmentación.

El conjunto de excluidos del sistema salariado forma una masa heterogénea que se designa por exclusión: parias urbanos, sin techo, sin trabajo, extranjeros ilegales...Las categorías históricamente definidas por el Taylorismo-Fordismo, como clase obrera, estaban definidas positivamente, esto es, en base a la posición en las relaciones de trabajo  que efectivamente ocupaban, puestos de trabajo que se hallaban institucionalizados, fuerza de trabajo reconocida como tal, derechos laborales que partían de este posicionamiento definido en la propia jerarquía capitalista, desarrollados por la lucha sindical de un grupo que se sentía autoidentificado como tal, y cuya identidad había sido homogeneizada en estos términos.

A partir de estos abordajes, podemos aproximarnos a una definición de

Qué es ser excluido: Carecer de los medios (económicos, expresivos, sociales) necesarios para la constitución de la ciudadanía en los términos estipulados por las antiguas prescripciones del contrato social.

Tipo de trabajo legal ejecutado

            Inmigración                                    

Extraído del informe especial sobre inmigraciones de la página web del diario El País de Madrid.

Por otro lado, El País observa:

El mercado oculto alimentado por los inmigrantes sin papeles presenta otra distribución. Junto a los sectores del servicio doméstico (23%), la hostelería (16%) o la construcción (15%), un grupo representativo (27%) se dedica a la venta ambulante y el comercio. Asimismo se estima que un 19% vive de la delincuencia o el tráfico de drogas. Cifras oficiosas revelan también que cerca de 20.000 inmigrantes sin regularizar se dedican a la prostitución.

Los inmigrantes se ven  particularmente depreciados en su condición de excluidos-necesarios, y es  terriblemente incierto el destino que pueda tener su protección siquiera como ciudadanos en el contexto definido por las políticas sociales de este siglo XXI, (principalmente de desestatización) que están abandonando lentamente las responsabilidades que años atrás adquirió la maquinaria estatal. Este tema ha de concernir no sólo a la facción extranjera de estos países ‘invadidos’, sino también a los sectores marginales de la propia “nación”, en general, minorías que llevan tiempo mas largo excluidas (como la despreciada etnia gitana).

La situación de minoría

Las minorías, todas en una situación similar, se aíslan respecto de ellas mismas. Todas producen distintos símbolos pero su situación de desvalorización en el sistema global funciona de forma similar.

Las identidades verticales que se perfilan cada vez mas poderosamente en el contexto de la globalización pueden ser vistas también como un recurso psicosocial que surge entre los grupos en transformación, pues permite seguir manteniendo unida una realidad social profundamente fragmentada.

Estas identidades verticales suelen generar xenofobia, pero desde otro punto de vista son actitudes calificables de alienadas respecto a los otros, dado que los grupos en confrontación se encuentran en una situación objetivamente similar en la sociedad (la identidad horizontal de clase).

“Nuestro país ha experimentado una revolución pacífica, consensuada y constante durante los últimos 25 años. El resultado ha sido un país nuevo, inimaginable hace un cuarto de siglo, con una sociedad tolerante y socialmente integrada en sus particularidades territoriales.”

                                                                       Ministro de Asuntos Exteriores de España

Aunque los discursos enunciados no expongan estas perspectivas, en la misma España las minorías se encuentran en conflicto con el sistema imperante (con el estado convaleciente, y en gran parte con el capital).

La idea de que la comunidad española es un todo uniforme deviene de un proceso homogeneizador de identidades que se inició con la construcción de la personalidad nacional y continúa con la globalización de las mismas, con efectos claramente negativos en términos de interrelación entre las minorías.

El nacionalismo sobrevive...

Durante el establecimiento del estado de bienestar se implementaron políticas que hicieran germinar un sentido de pertenencia a la nación, trascendiendo los límites étnicos locales.

El sentimiento de pertenecer a la nacionalidad española sigue vigente y la adhesión –por parte de la diversidad de grupos que componen el territorio español- a este vinculo transcultural se debe a la pervivencia de una identidad básica efectiva (Guber, 1995). Esta ideología nacionalista se reproduce como matriz de significados –como aspecto de la cultura- con el que los pueblos dan sentido a su mundo y se orientan en él (en sentido geertziano).