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ISBN-84-9714-104-0

ARANTXA SERANTES
2º HUMANIDADES
UNIVERSIDAD A CORUÑA

 

El hombre, sin saber porqué, ha sido lanzado a este mundo ajeno a su voluntad. Al principio parecía adaptarse al medio y fue evolucionando, ahora se está quedando completamente solo. Se abandona a sí mismo, se atormenta, se confunde y se desespera. Quiere disfrutar de lo que posee, sin trabajar por sus sueños. El verdadero abandono tiene lugar cuando creemos en las fuerzas humanas. Eso obstaculiza cualquier otra intervención.

Cuando cerramos los ojos del alma, alejamos el pensamiento de la tribulación es cuando la metafísica recobra su sentido, ahí, es cuando también concebimos nuestro saber de la existencia del hombre. Cierto es, que todo es realidad a su modo, pero antes hay que recorrer el camino del hacer constructivo.
Dice Shelling: «No existe un ser porque hay un pensar, sino que existe un pensar porque hay un ser».
Eso significa que somos dueños de la realidad de ese pensador, del “yo” porque nuestro pensamiento nos pertenece y es el verdadero don universal.

Creemos que toda realidad nos es conocida y no parece haber posibilidades para modificarla. Sólo quién puede identificarse con ella, logra canalizar sus latidos y compensar con justicia esta eterna lucha.
El verdadero anhelo reside en lo ilimitado, en lo desconocido. Creemos que al estar intercomunicados logramos juntar elementos más lejanos y acortar la distancia mínima entre dos puntos.

Está claro, que el camino del filosofar me ha llevado día tras día a pensar que hay algo a nuestro alrededor que no está en orden.

El mal radica en la insatisfacción. Ahí es donde yacen nuestros impulsos que ganan en profundidad y en expansión.

Las pasiones, sólo limitan y el ser queda en la oscuridad, en la nada.

Es grave el destino de la existencia humana –afirma Spranger–. Todo el mundo quiere alcanzar e ir en busca de su preciado tesoro, devorando si es preciso lo que haya a su paso y considere una molestia en el logro de sus fines.

La verdadera ayuda para superar estas caídas que sólo sirven para ir a ninguna parte tendremos que aproximarnos a lo «metafísico» y sobreponerse al pesado destino que llevamos sobre nuestra espalda y su sufridora intimidad. La existencia de un medio natural en el que domine lo espiritual es tan necesario como el aire para respirar. A veces nuestra mirada huye ante tal observación y no la reconoce como propia.

Las normas que aseguran una vida comunitaria y con las cuales colabora la humanidad son inservibles. Ningún orden jurídico puede otorgar o retirar honor, sólo lo logra a través de fuerzas peligrosas. A lo que se otorga verdadero valor moral, es a una serie de normas privativas que se insertan en la cultura y envuelven a la antigua moral. Con esto trato de aclarar que nuestra realidad y nuestras normas difieren entre los pueblos que viven en la faz de la tierra. Es en este momento cuando nuestro poder se va limitando. El hombre no es el centro del mundo, sino el ser, que no entiende sobre modas o nuevos modos de comportamiento, que no juzga los actos pero sí los infravalora. Cuando las máquinas que alivian el trabajo de nuestro cuerpo y nuestra mente y los descubrimiento e investigaciones de la ciencia nos vuelvan presuntamente omnipotentes se olvidará el pensamiento y el ser será encerrado en las sombras. Así la “tecné” cohíbe la convivencia humana y la familia se torna inestable. Entonces procuraremos alcanzar rendimientos materiales.

Las palabras serán más humildes en contenido y dejará de madurar esta forma de vida.
¿Es que esta angustia puede ignorarse?. Cuando teorizamos, no transformamos. En la gran urbe de Occidente no nos vemos unos a otros y este es el verdadero drama, el cuarto oscuro del existir.
La “necesidad profunda” establecida por Fromm demuestra el carácter maduro en todas las formas de amor, para superar este estado. Cuando se ama, se hace desde la esencia del ser por voluntad propia. «Amar no es un sentimiento poderoso –es una decisión, un juicio, una promesa–»(4) . Cuando amas a todos a través de una sola persona, te amas a ti mismo y te reconcilias con el poder del alma.
Nuestro espíritu insaciable vence ante la idea absoluta de perfección, ésa sería nuestra primera conquista, si pudiéramos.

Si hay un común denominador para todos los hombres es el de concebirnos como parte de la Naturaleza Humana. Pero todas las facultades del alma están en conflicto con las demás. Así se produce este “Estado Revolucionario” en el que estamos, en el que creemos que toda acción contribuye a nuestro bienestar. Realizamos la actividad que más fácil nos resulta no aquella que nosotros deseamos, porque creemos no estar al alcance de la misma.

¿Qué hay más allá de lo físico?. Lo permanente, lo duradero: nuestros orígenes.
El hombre es un animal racional, pero inmaduro. Sloterdijk (2) afirma que: (...) «una multitud vociferante sólo sirve para constatar que también él es un ser humano». Lo cierto es que este llanto insonoro, deshumaniza, porque es el hombre masa quien se agita. Quién despierta y se atreve a escuchar trata de poner fin a aquellos que desvelan su sueño, porque no soporta una visión tan cruel.

Domesticar al hombre es una utopía, reorientarlo es labor común.

En “Les novelles  maladies de l´âme” (3) de Julia Kristeva se nos pregunta si tenemos alma. La respuesta es afirmativa porque su enfermedad se agrava por momentos y no existe cura material para aliviarla. Para la autora hay unos nuevos pacientes que se incorporan y van revelando su identidad. Han traspasado la frontera de la ensoñación: turbios deseos, narcisismo, dominio, soledad...convierten al ser en autómata.
¿Dónde se encuentra el sueño congelado de la identidad?. Se anula al “yo”, mediante el aislamiento, los sabios se ocultan en sus cavernas de ideas y no salen a la luz para exponer las teorías que pueden salvar tanto la identidad propia como la ajena.

Desde el punto de vista estético, los ideales son los que convierten áridos los desiertos en oasis. De ahí renace el concepto de virtud el último y más depurado grado de perfección. 

¡Qué dichoso sería el mortal que pudiese contemplar lo bello sin mezcla, en su pureza y sencillez, no revestido de carnes, de colores y adornos humanos condenados a perecer sino frente a frente y bajo su forma única!. (5)

Las grandes manifestaciones de la vida residen en la experiencia que se manifiesta dispersa en los demás seres y obedecen leyes superiores creados a escala de estos seres.

La vida social en ocasiones llega a esclavizar al ser, mientras la humanidad camina hacia el ideal científico en toda su pureza, perdiéndose toda realidad que lo comprometa. La nueva religión se expande y las revelaciones son mínimas. Estamos en el siglo de los retrocesos, de la imperfección e inmovilismo.
¿Qué hay tras la conquista de un ideal?. La íntima convicción que impone deberes más elevados que nosotros mismos.

¡Profunda verdad que no deben olvidar los pueblos!. He ahí al ser infinito, la luz del espíritu. Esta es la esfera de la imagen, la obra oculta que el artista esconde en un rincón.

La herida abierta de nuestra finitud, es la medida sencilla que nos indica señala el enigma que somos para nosotros mismos. Nosotros somos la obra, la comprensión estética del diálogo. La identidad es fruto del saber hermenéutico del mediar con el otro. Reconocerse como obra, es contemplar.
Sobrevivir es situarse en una bóveda palpitante desarraigada. No hay que temer a decepcionar al otro para acomodarse a sus sueños, basta con evocar el recuerdo.

Para entrar en una nueva dimensión hay que estar convencidos de nuestra libertad, del sentimiento trágico que encierra nuestra concepción. Nuestra condición de finitud engloba sentimientos de: temor, indiferencia, esperanza...pero también sabiduría y humildad al reconocer estos límites. Si en ese instante somos absorbidos por el AMOR, comprenderemos que amar a un ser significa: tú no morirás.
Nuestro destino es seguir la cruz del Norte, la tortuosa constelación, el silencio de los vientos y conseguir que nuestras almas sean una república de estrellas.


NOTAS.

1. Ibid. “Ética a Nicomano”, Aristóteles
2. Ibid. pp. 34, Sloterdijk
3. pp 17-18, Kristera
4. pp. 61, Fromm
5.Ibid Platón, “El Banquete”

Bibliografía:

Jaspers, Karl «Filosofía de la existencia». Ed. Planeta. (1985)
Spranger, Edward. «Problemas humanos». Ed. Galaxia (1966)
Sloterdijk, Peter. «Normas para el parque humano». Ed. Siruela.
Trigg, Roger. «Concepciones de la naturaleza humana». Ed. Alianza.
Fromm, Erich. «El arte de amar». Ed. Paidós.
Kristera, Julia. «Las nuevas enfermedades del alma». Ed. Cátedra.
Maldonado T. «¿Qué es intelectual?». Ed. Paidós.
Freud, Sigmund. «El malestar en la cultura». Ed. Alianza.
Jaspers, Karl. «Psychologie del Weltanschauungen» y «Die geistige Situation del Zeit»
Hegel. «Philosophie de L´Espirit». 2 vols. (1867-69)
 


BIOGRAFÍA DE LA AUTORA: 

Arantxa Serantes, Ferrol, 1982. Estudiante de Humanidades en la Universidad de A Coruña.
Comenzó a escribir esporádicamente en periódicos como La Voz de Galicia y El Semanal a temprana edad.

Su primera publicación de relevancia fue en El Ideal Gallego con un cuento que llevaba por título “El navegante de sueños”. Continuó escribiendo en la prensa en diarios como El Diario de Ferrol y A Nosa Terra. Posteriormente recibió en su colegio tres premios literarios. Es coautora de un libro: “Deixade que voe o Paporroibo que nos conte contos” publicado por una editorial ortegana, colaborando con un relato llamado “Plenilunio”. También ganó el primer certamen de narraciones juveniles Reconquista, en Vigo (quedando como ganadora) y siendo convocado por el Seminario de Estudios Vigueses. Posteriormente, dicha obra saldría a la luz en revistas y anuarios con el nombre “No mar de Vigo”.

Desde su juventud ha estado siempre en contacto con escritores consagrados que le ofrecieron su apoyo y su amistad.

Colaboró en “Polpa”, una publicación poética donde la palabra femenina es la que cuenta, realizada por el colectivo Humilladoiro (A Coruña). También La Voz de Ortigueira le publicó una poesía que llevaba por título “A Rosa dos Ventos” dedicada a un amigo muy querido por la autora.

Participó en el proyecto “Relatos de Verán” en la Voz de Galicia donde se publicó un relato titulado “Desde mi rincón” que forma parte de un volumen por fascículos coleccionables. En la actualidad escribe para El Diario de Ferrol, colaborando periódicamente.

A los 19 años pronunció su primera conferencia en el Centro Cultural Carballo Calero que llevaba por título: “Estudio crítico de la Carta sobre el Humanismo de Heidegger”, donde pretendía aclarar y difundir la tesis de este filósofo considerado uno de los más eminentes del S.XX.

Colabora habitualmente  en la sección El Rincón del Poeta del portal de Humanidades: www.liceus.com con una poesía que lleva por título “Así habla la leyenda” y con un relato en la sección de El Cuentacuentos que lleva por título “Ánima mundi”. También ha publicado diversos trabjos de investigación en la sección del mismo nombre.