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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS


Por Alba Jato
tck_fp@hotmail.com


LA DOLCER VITA

Antes de comenzar a contarte nada, tengo que hacerte una advertencia: si te gustan las novelas rosas, sensibleras y romanticonas con final feliz, esta novela no te va a gustar. Si te gustan las aventuras de guerreros y dragones, esta aventura no te va a gustar. Dependiendo de cómo hayas vivido y cómo seas, entenderás lo que voy a contarte a lo largo de este libro. Si piensas que esto es borde, no leas este libro,por favor. No te tomes a mal esta advertencia, tan sólo te ahorro horas de difícil lectura. Si has escogido este libro para hacer una ficha de lectura, no te será fácil hacerla. Mejor vuelve a “Kika Superbruja” de Kinster y prueba ahí. Una vez dicho esto, que se abra el telón.

 

Lección I
La vida es dura

Creo que una presentación sería lo adecuado, ¿verdad?,al menos en los libros que he leído sobre vidas de adolescentes, salvo algún que otro libro extraño -y por experiencia más interesante- lo primero que dicen es “Soy Tessa, tengo quince años y vivo en Iowa” o algo similar. Bien, siguiendo el modelo “Soy Celina, tengo catorce años y no vivo”. Exacto, no vivo. Pero tampoco muero. Dale a las neuronas... ¡Ahá! Soy una fantasma, un muerto vivente, un zombie, un vampiro... una sombra de lo que fui. Una sombra que gusta del cinismo y de la ironía, como habrás – espero- podido averiguar. Soy un ente que ha quedado atrapado en este espejo, en este río, en este purgatorio, con las “puertas” cerradas en las narices... depende de tu religión, claro. En cierto modo esto es interesante, excitante, ... pero de ningún modo aburrido. Es interesante observar cómo pasan las cosas en mi viejo mundo, es excitante descubrir los secretos que tan a la vista de todos están... ¿te parece aburrido?

Tal vez te apetezca saber por qué he titulado este capítulo “La vida es dura”. Lo es. Creéme, lo es y mucho. Puede que lo sepas, puede que no. Pero te prevengo: la vida es jodida, horrible y asquerosamente dura. ¿Por qué? Te preguntarás. Porque por las buenas acciones pocas veces reciben buenas recompensas. Porque rara vez podrás confiar en alguien. Por eso y por más.

Creo que voy a contarte una pequeña historia sobre mi “vida”:

Cuando tenía siete años, descubrí que confiar en alguien es estúpido. Sobre todo si no lo conoces bien. Fui una estúpida al confiar en ella. Creí que era mi mejor amiga, pero estaba muy equivocada. Le confesé que no me caía bien mi padre, porque daba palizas a mi madre, y al día seiguiente lo sabía todo el colegio. Le pregunté que por qué lo había dicho, mas no me respondió. Me dijo que la dejara en paz. Que ya no era su amiga. Me dijo que lo había hecho porqueno se puede odiar a tu padre, porque es tu padre. Y que si mi madre le desobedecía, claro que el teníaque pegarle. Eso me sento como un tiro en el esófago. Le di tal puñetazo en la cara, que le abrí una herida en el ojo. Cuando el director me preguntó lo que había pasado, se lo conté todo. Como mi madre se chutaba caballo -heroína-, la mandaron a un centro de desintoxicación. Estuve meses en un orfanato...

¿Lo entiendes ahora? Espero que sí. Si no, vuelve a leer el texto y nopreguntes a tus padres qué es el caballo, o qué es chutarse, o porqué odiaba a mi “maravilloso” padre.

 

Lección 2
No cedas jamás

Si quieres conservar tu integridad, salvo que tú sepas que estás equivocado, no cedas. No dejes que te dominen, no dejes que te impongan nada en absoluto. Te lo digo por propia experiencia, por lo que más quieras, hazme caso...

Bueno, salvo que quieras ser una mujer florero, claro.O salvo que quieras integrarte. O salvo que quieras vivir feliz y sin excesivas preocupaciones... (el sueño americano)

Pero si no quieres verte pisoteado por el resto, si ante todo mantienes tu criterio, si no te importa no integrarte y quieres que se oigan tus ideas y tus ideales, no cedas. No les permitas hacerte creer lo que no es real. No lo hagas. No es fácil. Sobre todo si eres jóven y estás en una buena familia. Si crees en lo que haces, házlo. No permitas que te obliguen. Ni tus padres, diciéndote que no escuches Iron Maiden, ni tus amigos diciéndote que esnifar coca es divertido. Mi madre se chutaba caballo, y murió en una clínica de desintoxicación.Juntó los suficientes somníferos, y se los tomó. Murió de sobredosis en una clínica de desintoxicación. Es irónico. Es triste en parte... Sólo en parte. En cierto modo se lo merecía. Por dejarse pisotear. Por no largarse un día de casa conmigo. Por no dejar de chutarse caballo. Pero no debió morir así. Debió esperar. Tan sólo unos años más. Debió verme morir.

Te explicaré lo de no ceder con un ejemplo sacado de mi repertorio infanto-juvenil:

Después de pasar varios meses en el orfanato, llegaron ellos. Los que iban a ser mis nuevos padres. La familia que había pasado todas las pruebas. Lo que yo más temía. Más que una paliza. Más que un secreto revelado. Una familia perfecta. Papá, mamá, la hijita popular y el perro. Vivíamos en un chalet. Yo iba con ella a la escuela. La superé. Jamás la habían superado. No lo hice con mala intención. Pero no debí hacerlo. Se vengó. Dijo a sus padres que yo pensaba que las mujeres eran iguales que los hombres, sabiendo que ellos no lo aceptarían. Ellos intentaron convencerme por activa y por pasiva de que las mujeres estamos para servir a los hombres. Yo cedí. Lo hice. E hice mal. Después de soportar tres meses de tortura machista, exploté. Dije que yo sabía pensar, y que no estaba aquí para servir a nadie. Me echaron. En un viaje familiar me abandonaron en la carretera.

Tal vez si no hubiera cedido, me habrían devuelto al orfanato. Puede que sí, puede que no. No lo sé.

 

Lección 3
Piensa antes de actuar

Dime que lo harás. Por tu dios, por tus muertos, por quién quieras, pero júralo. No quiero que acabes tan mal como yo. No es bueno no pensar. En serio. No dejes que esa bonita cabecita tuya acabe oxidada de no usar. Piensa, vuelve a pensar, piensa hasta tres veces, o cuatro incluso, y luego actúa.No pierdes nada por pensar. De veras. Pensar no es malo para la salud, lo juro. P-I-E-N-S-A. Utiliza la puñetera cabeza, que no está para sujetar el pelo. Si quieres leer o decir algo inteligente, no te cortes, hazlo. Entiéndeme, no creo que quieras acabar escribiendo un libro desde la tumba ¿o sí?

Supongo que a veces pensar antes de actuar cuesta mucho, ¿no? A veces nos dejamos llevar por la ira, por la rabia, o por locuras afines. A veces seguir el instinto funciona, pero si usas el instinto sin pensar, acabarás mal, de veras...

No se si a ti te pasa o no, pero cuando estás presionado por la gente, o por los medios, actuas sin pensar. Sin hacer una lista de los pros y los contras. Sin pensar en las inevitables -y a menudo fatales- consecuencias. Consecuencias. Qué poco gusta ese vocablo. Porque no nos gusta pensar en lo que va a pasar después. Porque no nos gusta ser responsables de nuestros actos. Ni tan siquiera los adultos lo son, ¿cómo lo vamos a ser nosotros? Porque, ténlo por cierto, no son responsables. Fíjate en los jefes de gobierno; que mandan a medio país a luchar, y se mueren, bueno, al fin y al cabo, no era previsible... ¿o sí? Observa a los medios de comunicación; que promueven un estilo de vida insano, y la gilipollez, sea dicho de paso, pues qué se le va a hacer ¿no? Bueno, ellos no tienen la culpa... No les gusta tenerla... Nunca la van a tener...

Y sí, lo has adivinado, otro capitulo de “La vida de Celina”. Cámara, luces, y ¿acción?:

Después del abandono, empecé a vagar sin rumbo. No tenía qué comer, qué beber, con quién hablar... Ahora tengo más vida que en aquél entonces... En serio. Perdí la cuenta de los días, de los meses, ¿cuánto tiempo hacía de la última vez que les vi? No lo se. No quería saberlo. Pero un día, llegué a una ciudad. Por fin, la civilización. Podría encontrar un hogar... ¿podría yo? No lo creía... Tenía hambre... Entré en un restaurante, y les pedí comida. Me la negaron. Necesitaba comer. Necesitaba cariño. Me lo negaron. Más les habría valido no hacerlo. Estaba cegada por la ira. No sabía lo que hacía. Debí pensar. No lo hice. Craso error. Cogí un cuchillo de una de las mesas, y se lo clave a un camarero en la pierna. Después de ver lo que había hecho, me quedé en estado de shock. ¿Por qué lo había hecho? No lo sabía. Lo siguiente que recuerdo es estar en una comisaria. Una mujer me preguntaba una y otra vez: ¿Cómo te llamas? Yo le respondí. Miles de preguntas brotaban de sus labios. Yo no podía responder. No podía. Tenía que parar.Yo quería chillar. Estaba llorando. Yo grité. Ella se calló.

Supongo que ahora pensarás antes de actuar. Espero, por tu bien, que lo hagas. Por tu bien.

 

Lección 4
Deja que te ayuden

Exacto. Deja que te ayuden. Es bueno bajar el muro de vez en cuando. Si, esa barrera defensora que has creado a tu alrededor, bájala. A veces ayuda hablar con alguien. O simplemente contárselo todo a alguien. Pero a alguien en quien confies. Mejor, a un peluche. O a un muñeco. O aun cojín. O a tu reflejo. O a tu dios, diosa, o lo que sea... Hacerse el duro constante y continuamente no es buena idea. No es lo más importante que los demás vean que puedes con todo. Si quieres llorar, llora. Si necesitas berrear, coño, berrea de una vez. Descarga tu energia. Grita, salta o llora. Pégale una somanta de palos a un cojín o algo.

A veces, cuando no vas descargando poco a poco, explotas... Tú eres como un balón hinchable. Te vas llenando poco a poco. Muy poco a poco. Un pedazo, cachito, otro retazo, un poquito más... Gota a gota. Grano a grano. Y, de repente, sin previo aviso, explotas.

Si no dejas que te ayuden, pueden pasarte varias cosas: explotas y te quedas más ancho que largo, te sumes en un abismo de histeria, y acabas en un sanatorio mental, lo exteriorizas en forma de: rabia, ira, enfado, violencia, vagancia, descaro, cansacio..., o lo somatizas. Que palabro ¿eh? Somatizar. Leélo un par de veces, que no se yo si te has enterado muy bien. Te espero, en serio. Las palabras no van a salir volando ni nada parecido... ¿Está? Cuando una persona está sometida a una presión constante, pudiera ser, que para escapar de algún modo, el cerebro le hiciera creer que padece algún tipo de enfermedad... Los síntomas son los de cualquier enfermedad,la que el cerebro halla escogido fingir: vértigos de Menhier, gastrointeritis, dolor craneal... Todo a la vez...

Pero, sigamos con mi historia. Está interesante ¿eh? Bueno no te dejo más en vilo:

Me llevaron a un hospital porque después de gritar debí de desmayarme. Creo que los médicos dijeron que fue por desnutrición. Je, como para no, llevaba bastante tiempo sin comer... La mujer que me había interrogado no volvió. Al contrario, vino un señor muy amable y con una voz muy agradable. Me preguntó cómo me llamaba. Le contesté. Y me dijo que no me preocupara por el camarero, que ya estaba bien. Le dije que no sabía por qué lo había hecho, pero que lo sentía. Le dije que yo necesitaba comida y no me la quiso dar. Pero que yo lo sentía. Casi llorando le pregunté si podría verle y pedirle perdón. El médico me respondió que el camarero estaba muy enfadado conmigo. Le dije que ya lo suponía. No volví a ver al médico en cuestión. Al día siguiente no estaba en el hospital. Estaba en una habitación blanca, horrible. Me despertó el ruido de dos enfermeras hablando. Decían que yo sufría de una depresión aguda presumiblemente acompañada de brotes de esquizofrenia. Entonces me desperté. Les pregunté dónde estaba. Me dijeron que estaba en un sitio donde me iban a curar. Me dijeron que me querían ayudar. Que eran mis amigas. No las creí. Después de desayunar, me acompañaron al despacho de un doctor. Me dijo que iba a pasar allí un tiempo. Yo le dije que nadie me estaba esperando fuera, y que al menos allí tenía comida y cama. Que alguien me hablaba sin reproches. Le pregunté si tendría que pagar por estar allí, y le dije que no tenía con qué pagarle. El me dijo que sólo tenía que contarle la verdad y que podría estar allí el tiempo que quisiera. Yo le dije que no confiaba tanto en él, y que lo sentía mucho, pero que no podía contárselo. Durante muchas sesiones intentó que se lo contara. Pero no dejé que me ayudara. E hice mal.

A veces tienes que confiar en la gente ¿sabes?

 

Lección 5
No te rindas

Si tienes un propósito, cúmplelo. No dejes de intentarlo nunca. No dejes que la realidad te consuma. No dejes de hacerlo. Si fallas, vuelve a intentarlo. Te lo digo, porque es una de las últimas cosas que te voya poder decir. Sí, ésta es la última lección. Es lo último que voy a enseñarte, querido amigo. Pero aún quedan letras por delante... Si, aún quedan algunas palabrejas y momentos por disfrutar con cinismo e ironía.

Si te rindes, lo perderás todo. Te perderás a tí, y puede que no vuelvas a encontrarte. Yo aún me busco. Perderás todo lo que alguna vez amaste. Todo por lo que alguna vez lloraste. Todo. Todo, en todo, por todo y de todo.

No te rindas. No dejes que te rindan. No te abandones. Sigue luchando. Nunca pares. Merece la pena lo que estás haciendo. Merece la pena hablar y cometer un error. Merece la pena meter la pata hasta el fondo, para aprender a sacarla. Merece la pena amar, aunque no seas amado. Merece la pena dejar a quien no amas, si sólo estás con el para pasar el rato. Si, merece la pena.

Voy a contarte mi fin mortal. Todo lo que me perdí. Todo por lo que morí...

Después de pasar unos años en el sanatorio, entablé amistad con uno de los internos. Era un buen tipo, listo, guapo, algo más mayor que yo... Y tenía una conversación interesante. Pero un día le pillé con otra chica. Una de las enfermeras que me cuidaba. Si, el muy capullo la estaba besuqueando. Menudo estúpido. No volví a hablarle. Poco a poco, esa vía que era hablar con el se fue cerrando. Me ahogaba en mi mundo, en mis lágrimas, en mis llantos. Me ahogaba en mis abismos de dolor. Tenía que ponerle remedio. Ya no quería leer, no quería hablar. Pasaba de todo. Hasta entonces había luchado por salir de ése agujero. Pero decidí que no iba a luchar más. Ya no merecía la pena. No lo merecía. Y pensar en la de cosas que hubiera podido hacer si no me hubiera rendido entoces... Una mañana decidí que era hora de acabar con todo. Estuve amable con el doctor, perdone al interno y a la enfermera. Les di mi bendición. Y pedí a los tres que vinieran a mi habitación. Cuando estuvieron los tres, les dije que sentía que tuvieran que ver esto, pero que necesitaba testigos de que no había sido un asesinato. Me despedí. Estaban confusos. Me subí a la ventana. Lo comprendieron. Demasiado tarde. Me tiré al vacio. Volé. Mi vida voló. Me dí cuenta de que no había merecido la pena hacer aquello. Pero ya es tarde, me dije. Y cuando la Parca vino por mí, yo la esperaba con los brazos abiertos. Con dignidad. Sin temor.

Ya todo había acabado. Demasiado pronto, comprendí después. Pero ése fue mi fin mortal...

No me gustan las despedidas, así que seré breve: ha sido un placer charlar contigo sobre la vida en general. Espero que me hayas comprendido. Antes de irme tengo algo más que decirte:

En un mundo que jamás verás,
en un tiempo que no existió,
con gente que no conocerás,
ésta historia sucedió.

En los confines del universo,
en el fin de la vida,
sin entrada sin salida,
mi relato te confieso...

Una sombra que no existe,
un reflejo de lo que fue,
te cuenta esto si quisiste,
toda mi vida ver.

Haz caso a mi consejo,
y no te quedes perplejo,
si te digo que no merece,
pues al poco tiempo perece,
que haya un vida vivida,
sin sentir la dolce vita.

 

 

 

 

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