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ALEIXANDRE, José: La fotografía
en la pintura de José y Pepino Benlliure, Colección
Formas Plásticas, nº 4, Valencia, Institució
Alfons el Magnànim, 1999. 167 páginas
con ilustraciones en color.
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El texto está dividido en seis apartados, el primero
de ellos Pintores y Fotografía, narra la complicada
relación que hubo entre la fotografía y la
pintura, considerada en un principio como una dura competencia
para los artistas, como si un recién llegado les
hubiera quitado el puesto que, con tanto orgullo, habían
ostentado históricamente los maestros del color y
el pincel. Pero en realidad en lugar de un rival, para muchos
fue un aliado. Pintores como Ingres, Delacroix, Courbet,
Manet, Rodin, Gaugin, Cézanne, es decir, casi todos
los pintores contemporáneos a su aparición
pública en 1839, se sirvieron de las virtudes de
la fotografía para sus creaciones pictóricas,
es más, era tal la familiaridad de ambas técnicas
que muchos de los mejores fotógrafos fueron antes
pintores.
Los beneficios de la fotografía fueron reconocidos
prontamente por las academias. En el siguiente capítulo,
titulado La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos
y la fotografía, relata este experto en la historia
de la fotografía valenciana, como los alumnos de
esta escuela, manejaban fotografías con vistas de
monumentos y paisajes, acercando al futuro artista a lugares
en los que jamás había estado. Resultaba válida
para copiar casi cualquier imagen, incluso muchos desnudos
se realizaban a partir de fotografías, aunque donde
resultaba de mayor comodidad era en la ejecución
de retratos, evitando así las aburridas y largas
sesiones de posado a aquellos que deseaban ser inmortalizados
pictóricamente hablando.
En los dos capítulos siguientes, dando un giro temático
y traza la biografía personal y artística
de los dos Benlliure pintores, José Benlliure Gil,
padre y José Benlliure Ortiz, hijo, apodado "Peppino".
El ambiente artístico vivido siempre por los Benlliure
quedaba patente en las visitas recibidas allí donde
fijaban su residencia, tanto en Roma, Asís o Valencia
la familia Benlliure estaba rodeada de personalidades como
Blasco Ibáñez, por ejemplo, que recibió
asilo de José y Juan Antonio, cuando el escritor
huyó de España. Parte de la vida del ilustre
novelista y la relación con el artista se relata
en este quinto capítulo.
Por último en Las fotografías de José
Benlliure y de Peppino, además de ofrecer una somera
introducción al catálogo de imágenes
posterior, explica como Antonio García, primero escenógrafo
y después célebre fotógrafo, les fue
introduciendo en la práctica de esta nueva técnica.
Era tal el interés que suponía para esta saga
de artistas, que a través de las citas textuales
de sus cartas, sabemos que todos ellos viajaban acompañados
de sus cámaras y que inmortalizaban todo aquello
que les resultaba atractivo o servible para la composición
de sus obras, llegando a conformar verdaderos catálogos
de tipos populares, paisajes típicos, interiores
costumbristas, que más tarde podían ser intercambiados
entre los propios pintores. Además les sirvió
como instrumento para difundir y dar a conocer sus obras
a colegas o clientes de forma cómoda y rápida.
La parte gráfica que se extiende a lo largo de más
de cien páginas, muestra parte del repertorio de
imágenes coleccionadas por los Benlliure, divididas
temáticamente en seis bloques: Retratos de familia,
Vistas italianas, Fiestas de Valencia, Los Toros, Imágenes
de Valencia, Fotografías de la barraca.
Echando un vistazo al conjunto del trabajo se advierte
rápidamente la profusión de imágenes
en detrimento del texto, sin embargo, sería un error
juzgar la obra por este desequilibrio ya que como anuncia
el título, el sujeto principal de este estudio es
la fotografía en si misma y que mejor opción
que ofrecer un gran repertorio de más de 200 fotografías
antiguas de la vida y costumbres de la época, tanto
para su estudio, como para el gozo y deleite del lector.
Maria Jesús Blasco Sales
Historiadora del Arte
Universidad de Valencia
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