SEAMUS HEANEY,
Luz eléctrica / Electric Light.
Traducción, prólogo y notas de Dámaso
López García, Madrid, Visor, 2003
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Una prueba más de que los clásicos no han
caído en el olvido es la colección de poemas
de Seamus Heaney, Electric Light (2001), traducida al castellano
en la colección Visor por el profesor Dámaso
López García (2003). El poeta ya había
demostrado anteriormente su debilidad por los clásicos
en composiciones como "Personal Helicon", donde
Heaney evoca a sus propias musas desde las profundidades
de la tierra, o en The Cure of Troy, una versión
moderna del Philoctetes de Sófocles; no son de extrañar
estas referencias, sobre todo en el caso de un autor como
Heaney, que estudió desde joven latín y griego,
unas lenguas que influirían en gran medida en su
formación poética. Pues bien, también
Electric Light, al igual que sus obras previas, nos remite
al mundo clásico, con sus dioses y sus ninfas.
En esta nueva colección de poemas, Grecia está
casi omnipresente; aparece a veces en forma de metáfora
que otorga a los personajes un aura mitológica, como
el doctor Kerlin, que recuerda al dios Asclepio y nos traslada
a la ciudad de Epidauro en "Out of the Bag", o
como el poeta polaco Zbigniew Herbert, que en los versos
de Heaney se convierte en discípulo de Apolo, con
el que aprende "el arte de la lira". Otras veces
el mundo griego se presenta a través de fórmulas
homéricas, como la "flor de la Aurora de rosados
dedos" de "Lupins", o la larga comparación
de "The Loose Box", donde, a la manera de los
símiles épicos, la imagen de Hércules
sujetando la bóveda celeste de Atlas explica esa
"compensación interna" que da seguridad
al poeta. Pero no siempre la recreación de la cultura
griega surge directamente de la Antigüedad, y un ejemplo
de ello es el conjunto de composiciones titulado "Sonnets
from Hellas". En ellas, el autor se retrotrae a la
Grecia clásica a partir de sus vivencias de la Grecia
moderna, con su ouzo, sus dolmades, su retsina y su "nema
problema": los campesinos y los cabreros evocan un
tiempo mítico; la visita a la fuente Castalia recuerda
viejas supersticiones; y Hércules desviando el curso
del Alfeo es la manguera a presión que barre las
manchas de sangre de Sean Brown en el asfalto. Sólo
el poema "Pylos" es algo diferente a los anteriores:
en él la recreación de Grecia surge de una
clase de griego en la universidad donde Robert Fitzgerald,
"el Néstor de Harvard, / Patrón y anfitrión,
traductor de todo Homero", era profesor de Heaney,
que en sus clases se sentía "como Telémaco"
en "la arenosa Pilos".
Entre todas sus referencias a Grecia, Heaney no deja de
lado a Roma, y en su libro hace honor, sobre todo, a un
poeta latino con nombre propio: Virgilio, un autor al que
ya se había referido explícitamente en Seeing
Things (1991), colección de poemas que incluye, entre
otras alusiones, una traducción del libro IV de la
Eneida. En Electric Light nos presenta una traducción
de la égloga IX ("Virgil: Eclogue IX"),
donde utiliza un estilo fiel al latín original, pero
igualmente fluido en la lengua inglesa, que refleja los
cambios sintácticos necesarios en favor de la naturalidad.
Con el poema "Bann Valley Eclogue" Heaney da un
paso más y se atreve a entablar conversación
con el propio Virgilio, un canto amebeo donde, desde la
cita introductoria, se recrea el contenido de la égloga
IV, trasladada esta vez al mundo actual, que espera el nacimiento
de una niña (recordemos que esta égloga fue
interpretada por el cristianismo como un anuncio mesiánico;
posiblemente esto haya también influido en la elección
de Heaney, que se reconoce a si mismo como católico).
Por último, en "Glanmore Eclogue" Heaney
emplea de nuevo el género de las bucólicas,
e incluso el contenido del poema, el escenario recreado
y los nombres propios de los personajes (Melibeo, Augusta)
nos remiten directamente a Virgilio. En definitiva: en Electric
Light Heaney vuelve a dar muestras más que suficientes
de su predilección por Virgilio, uno de los grandes
poetas de la literatura latina.
Gracias a la edición de Electric Light, publicada
en Colección Visor de Poesía, podemos contar
con la traducción al castellano de los poemas de
Heaney. En el prólogo, el profesor Lopez García
reconoce que "no es fácil describir el contenido
de Luz Eléctrica"; sin embargo, él mismo
nos ofrece un estudio detallado y conciso de los versos
de Seamus Heaney: la experiencia del pasado del poeta, la
vida presente, el tiempo futuro, los cuatros elementos del
universo (fuego, tierra, agua y aire), y la luz eléctrica,
que, como señala el profesor López García,
"ilumina retrospectivamente el resto de los poemas",
son los principales elementos en torno a los que gira toda
la obra. En un último apartado, se refiere a las
dificultades que toda traducción conlleva, especialmente
en poesía, donde a los problemas de la lengua se
añade la complejidad de interpretación que
implica el mundo interior de cada poeta; en este caso, sin
duda el traductor ha superado con creces todos estos escollos.
Por último, la edición incluye al final del
libro un apartado de notas con explicaciones, más
o menos extensas, de los poemas de la colección,
en las que se aclaran también algunas referencias
cultas, con las que se facilita la lectura de la obra.
Ana González-Rivas Fernández
(Universidad Complutense de Madrid)
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