BESO:
simple roce de piel,
pareado de rima labial;
conjuga variados elementos
en la superficie del labio,
rescate romántico en flor,
apoteosis de la carne
que, trémula,
aguarda.
II
DETENER EL MINUTO
en un beso
equivale a besar
una boca
hasta el límite
del asombro.
Un cierto acorde labial,
dos cuerpos respirándose
y en la mecánica celeste
los átomos liberándose;
sus núcleos hechos carne,
la carne deseo,
feroces,
devorándose.
III
EL AMANTE MUSITA
la palabra BESO;
la noche cómplice,
propicia un encuentro
de labios.
Quieto,
inmóvil en el centro de la cama,
absorto el ojo en la penumbra,
descubriendo nuevos territorios.
Sobre mí,
destruyendo mi paz,
tú,
ligera mano vestida
de caricia,
el labio entre mis dientes,
preso,
mientras la noche casi se calla.
IV
UN BESO NO ES SINO ENTENDIMIENTO;
centímetros de carne instruidos,
anhelo superficial, piel salvaje,
sedición dispuesta en paralelo
entre dos hemisferios distantes:
¡un simple acuerdo entre labios!.
V
SI EL LABIO SE SEPARA
de la propia boca
y cae sobre el labio
que en otra boca espera,
fragmenta el silencio
y se escucha el estallido
feroz, atávico, multivoraz
de un beso.
VI
EL NOMBRE DE LAS COSAS
es arquetipo de la cosa misma.
En las letras del clavel está el clavel
y en las aguas del mar el mar se baña.
En tu cuerpo yacen tu cuerpo y mi cuerpo
y la sombra de la sombra de tu boca es mi boca
anhelando el beso que sellará nuestro beso
en un tiempo habitado por todos los tiempos.
VII
TRAS EL BESO INVADIREMOS LA NOCHE
y haremos nuestra la vigilia, el fénix
y la conjunción amorosa de la oculta
cara de Selene.
Hacia la medianoche abriremos
la mágica cajita de madera
donde habitan nuestras caras
verdaderas.
Al anochecer del tercer día
daremos vueltas en el lecho
mas, deberás trazar círculos
con el dedo sobre las nubes
que cubren el labio de seda.
Y dibujaré una puerta de lluvia
para que el ojo pueda penetrar
la huella del llanto tras el fino,
delicado encaje, de tu pestaña.
Y habitaremos cuerpos en la masa
que cubre el alma,
trazando diagramas en movimiento
sobre remansos, interconectando
el eje diagonal con la suave curva
de la garganta
hasta penetrar la esencia de carne
con el halo tangencial de un falo
antropófago.
VIII
LA FORMA DEL LABIO NACE
de una geometría implícita
en la Naturaleza.
La calidez, el flujo
vehicular de la sangre
determinan la fluidez
y dulzor del beso.
Sin amor, la trampa
se reinicia, expele
el labio intruso al exterior
vaciando el tic del tacto.
Todo cambio de posición
en la matemática espacial
del movimiento de la piel
implica velocidad.
IX
PEQUEÑA GOTA,
diminuta esencia, ínfima proporción
de líquido que nace; cae
blandamente sobre sí mismo
y forma gráciles anillos de onda
sobre la amada superficie
de un océano de nombre amor;
serie regular de círculos concéntricos
propagándose en dirección
al seco, virginal labio, preparando
en la primera noche de otras noches
el divino advenimiento del beso.
X
EL PRIMER IDEOGRAMA
rompió la suave nota
extraída del arpa con tus dedos de arcilla.
Cuando tus besos imitaron la caricia de la pluma
se deslizaron dagas amenazantes en el alma.
Ah, mi amada,
tendremos que robar cerezas y vientos
para contar las vidas, lluvias y tropiezos.
No basta la esquela de letras incoloras
para aliviar la soledad del beso primero.
Junto al miedo del último destello reposa
en mi retina atormentada
el perfil de una mano rozando tu mano.
XI
LA OSCURA RESPIRACIÓN
del vientre;
pájaro-pez latiendo
en tus ventanas,
una luz cerca,
otra a lo lejos,
el vacío presente
en la mirada.
Yo dentro de ti,
tú en el verbo,
entre latidos
de vulva,
amargo semen.
¡Tendremos que inventar
nuevos caminos
para la primera leche!
XII
SI LLEGAS AL AMOR
y no lo ves
serás inmaterial,
si lo escuchas
y no lo oyes
llámate afónico,
si lo tocas
y no lo sientes
eres un ser infinitesimal.
El amor se encuentra presente
en una sola forma;
confusa e inaprensible
en el pasado,
inexplicable en el presente,
indescriptible,
sin forma,
vago,
confuso.
Si vas a su encuentro
no le ves la frente,
si lo sigues
no le ves la espalda.
Sigue la senda que conduce
al presente,
solo así conocerás su origen,
y degustarás su esencia.
Aunque te sitúes en los extremos,
en todo plano paralelo,
siempre se regresa al punto de partida.
XIII
ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA
los vacíos son inagotables.
Cuanto más se agitan,
más resoplan.
El espíritu del valle no descansa;
es como una mujer misteriosa
que abre las piernas a tu cuerpo
y extrae la savia acumulada
sin llevarte al agotamiento.
El amor es líquido;
hazlo bien y después
descansa en soledad.
Sé profundo como el abismo
y podrás dialogar con el agua.