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RELATOS


Por Antonio García
lordarnold@telefonica.net


EL HOMBRE, RESPONSABLE DE SU DESTINO

El término "animal" viene del latín anima, voz que significa alma o soplo vital. Nosotros somos animales con el mismo tronco evolutivo basal que el resto de las especies. La única diferencia es que nuestra capacidad de adaptación al medio ha precisado de un desarrollo intelectual mayor. Esto no nos otorga un derecho a la vida superior al del resto de animales. Esto no significa que la naturaleza nos prefiera a nosotros antes que a ellos. Esto no significa que el resto de animales hayan sido creados para nuestro servicio y satisfacción. No tenemos licencia para esclavizarlos en el trabajo. No tenemos licencia para disponer de su derecho a la libertad y a la dignidad como seres vivos. No tenemos razones para degradarlos en espectáculos públicos y fiestas populares.

En su camino evolutivo todos los seres vivos llegaron al presente superando las mismas dificultades que nosotros y aún mayores. Hoy pasean sobre la tierra especies que ya existían muchos millones de años antes que nosotros y es altamente probable que después de nuestra propia extinción muchos sigan existiendo. Matar para comer cuando la tierra nos ofrece todo tipo de frutas, cereales, legumbres, hortalizas y semillas, con los mismos nutrientes y capacidad alimenticia que la carne y el pescado e incluso de forma más saludable, es un acto reprobable porque denota un mal uso de la razón. Hay quien presupone que su inteligencia y grado de conciencia le hacen impune ante la matanza de otros seres vivos. Hay quien presupone que su superioridad le confiere un grado espiritual inmune a lo que ocurra a seres "inferiores".

Hay quien presupone que la moral establecida por una mayoría puede seguir ajena a los principios éticos más elementales generación tras generación. La sociedad actual sigue obviando las declaraciones de los más grandes filósofos, científicos,artistas y pensadores de la historia en contra del maltrato animal y el consumo de carne como alimento de seres humanos. Pitágoras, Platón, Cicerón, Ovidio, Leonardo da Vinci, M. Gandhi, A. Einstein, Thomas A. Edison, L. Tolstoi, F. Voltaire, Ch. Darwin, R. Wagner, S. Ramón y Cajal, M. de Unamuno, C. Jung, A. Lincoln, A. Schopenhauer, F. Nietzsche, E. Kant, F. Kafka, J. Ortega y Gasset y A. Schweitzer entre otros muchos, alzaron su voz para denunciar el horror e iluminar la razón. Sin embargo un sector de la industria alimentaria, los intereses económicos, la mediocridad intelectual imperante y el miedo a la libertad deciden el destino de millones de animales cada día, sin importar la atroz agonía en los mataderos, en las plazas de toros, en las redes de pesca o en las ollas de agua hirviendo para mariscos y crustáceos. Sumemos a esto los "deportes" de caza y pesca, los ahorcamientos de galgos, el abandono de animales domésticos a su suerte, la experimentación en laboratorios, las peleas clandestinas de gallos y perros, las matanzas de focas y delfines y un sinfín de barbaridades, y veremos al hombre en serias dificultades para seguir creyendo que es el ser superior que dice ser, constatando además que por el momento sólo demuestra una crueldad insuperable y un retroceso preocupante en el uso de sus facultades mentales y espirituales.

Es probable que la naturaleza haya dictado ya su sentencia final y haya encontrado al hombre responsable de su propio destino...

EN DEFENSA DE LA VIDA

¿Cómo es posible que algunos profesionales de la comunicación no tengan ojos para ver las imágenes crueles de maltrato animal en las plazas de toros?.¿Cómo es posible que estos licenciados no tengan oídos para oír las denuncias que a diario se expresan desde tantas organizaciones de defensa animal dentro y fuera de nuestro país?. ¿Cómo es posible que algunos medios de comunicación de este país sean cómplices de la tortura taurina en tantas poblaciones españolas?

Se es cómplice cuando se aprueba la crueldad. Se es cómplice cuando se apoya. Se es cómplice cuando se mira para otro lado sabiendo que una conducta es cruel. Se es cómplice cuando ante la duda no se reflexiona. Se es cómplice cuando se antepone el interés económico al moral. ¿Acaso es moral divertirse a costa de la vida ajena?¿Acaso la sociedad ha aprobado como norma moral que causar sufrimiento innecesario a los animales es éticamente correcto? Que haya parte de la población que por tradición o gusto personal lo apruebe no significa que su conducta no sea reprobable.

Alguien ha dicho con razón que incluso la neutralidad perjudica siempre a la víctima. Algún día la crueldad con la naturaleza nos pasará factura y será demasiado tarde para enmendar nuestra conducta innoble, perversa, irresponsable, en algunos casos ignorante, irrespetuosa, pero sobre todo carente de amor. Ese día algunos intelectuales, algunos responsables políticos, algunos "profesionales" de los medios, los que tergiversaron las palabras santas, los que bendijeron la infamia, no encontrarán argumentos en su defensa.

LA MANO DE DIOS

Los argumentos para salir en defensa de los derechos de nuestros compañeros, y me atrevería a decir hermanos, los animales, deberían ser tantos como los días que pasaron a nuestro lado trabajando, acompañándonos en el frío invierno, alimentando a nuestros padres y a nuestros hijos, tantos como los días que cuidaron de nuestras haciendas, tantos como los días de primavera que amanecieron con sus cantos.

¿Qué artista podría igualar la belleza del color de sus plumas?, ¿qué atleta podría correr como el guepardo?, ¿quién podría igualar la destreza en el vuelo del vencejo?, ¿qué ejercito podría compararse en número al de las hormigas? ¿qué nave podría descender ypor tanto tiempo a la profundidad del cachalote? ¿quién podría cruzar el orbe de norte a sur sin equipaje como un ánade?.

Es tanta su fortaleza, tanto su valor, tanta su paciencia, tal su nobleza, tanta su abnegación, tal su sencillez, tal su desapego, tal su fidelidad, tal su sobriedad, tantas y tantas sus virtudes que harían postrarse a los ascetas de oriente y a los místicos de occidente si se cruzasen con ellos en el camino.

Jesús de Nazaret proclamó que nadie tiene más amor que el que da la vida por el otro y ellos nos entregan su vida cada día silenciosamente. Posible e inevitablemente Jesús se acordó de ellos en su sermón de la montaña cuando aventuró dicha para los que sufren, los pobres de espíritu, los limpios de corazón y los pacíficos.

Aprendamos de ellos y seremos un poco más sabios. Contemplemos su belleza y serenaremos nuestroespíritu. Apreciemos su perfección y descubriremos la mano de Dios.

EN DEFENSA DE ELLOS

Se acabó. No vuelvo a comer carne. Ya está bien de tanto canibalismo. He estado dormido mucho tiempo, pero ahora he despertado. Es de día. El respeto a tanta maravilla se impone y me eleva a niveles desconocidos, aunque cercanos.

La barbarie del hombre ha escrito la historia con sangre, sin misericordia, con arrogancia y mezquindad. Sólo los más reflexivos y más elevados espíritus entre nosotros denunciaron el mal camino trazado por los poderosos.

Como tantas veces, los indefensos, los débiles, los bondadosos, los generosos llevaron la peor parte. Nos los comimos, los degollamos, los explotamos hasta la extenuación. Y siempre con gran celebración. Entre risas chirriantes para acallar el tormento de ellos, los compañeros silenciosos, el vivo ejemplo de la vida.

Ríos de sangre. Ríos de grasa. Montañas de vísceras. Cadáveres desmembrados. El hombre, el elegido, el preferido, el superior, el inteligente, defraudó una y otra vez. Sólo unos pocos denunciaron tanta atrocidad, aún a costa de correr la misma suerte. Pero la suerte está echada. El perdón, amortizado setenta veces siete. Nuestros vientres repletos como cementerios colgantes nos arrastran al fondo del abismo.

Los océanos van quedando vacíos. Los últimos moradores emergen agonizantes entre las redes humanas. Los señores de las profundidades se desangran arponeados por"el elegido". Las focas mueren a garrotazos. Los delfines y tiburones valen lo que un plato de sopa. Y nosotros comemos. Reímos. Comemos. Madrugamos para seguir con el progreso que enorgullece. Pero empieza a hacer frío, mucho frío.

LA IGNORANCIA Y EL CINISMO

La ignorancia tiene cura, el cinismo no. La ignorancia es compatible con la humildad, el cinismo no. La ignorancia es aceptable como punto de partida hacia el conocimiento, el cinismo no. La ignorancia puede ser eximente de culpa, el cinismo es prueba de delito. La ignorancia es alumna de la maestría, el cinismo de la mentira. La ignorancia es imprudente, el cinismo es destructivo. La ignorancia no ofende, el cinismo corroe.

No nos referimos aquí a los cínicos griegos (kínicos) representados por Antístenes y Diógenes que pretendían lograr la felicidad desde la sabiduría y la ascesis. Todo lo contrario. Nos referimos a los cínicos del oprobio, a los hijos de la desvergüenza y la impudicia, cuya larga tradición les ha hecho merecedores de esta deshonrosa acepción en el diccionario.

Decir que "si no existiese la lidia el toro desaparecería como especie" es de esta clase de cínicos. Maltratar a un animal con la excusa de protegerlo de su extinción es de sádicos. El cínico afirma que el asesinato es aceptable para que las víctimas tengan derecho a serlo. Es un insulto a la inteligencia, aunque no ofende el que quiere sino el que puede. Cuando es necesario proteger a una especie de su extinción se hace, pero con respeto, justicia, rigor, protocolo científico y con amor. Sobre todo si ha sido provocada por la mano del hombre. Otra cosa muy distinta es disfrutar con el sufrimiento ajeno queriendo hacerse pasar por su desinteresado salvador. Esto es propio del secuestrador, del impostor, del depredador más cobarde y del depravado. Su víctima preferida el débil y el inocente.

Estos cínicos sonríen siempre ante la esclavitud, la opresión, el acoso y el privilegio propio. Se alegran con el mal ajeno. Siembran en la ignorancia y aran con la demagogia. Este cinismo es veneno procaz para el incauto y el ignorante.
Su antídoto... la virtud, la verdad, la precaución y el conocimiento.

SENTIDO Y SENSIBILIDAD


Ya no se ven animales en los campos. La mar está esquilmada. Ninguna criatura surca los vientos. La industria alimentaria ha recluido a los animales en campos de concentración y matanza.
Los indefensos han dejado de tener derecho a la vida. Sólo son carne, tocino, vísceras, jeta.

¡Qué torpeza!. ¡Qué decepción!. ¡Qué falta absoluta de sensibilidad!

Los animales no comestibles son para el circo, el zoo, las jaulas, las peleas, las carreras, el negocio, el abandono en una cuneta que no podemos llevarnos de vacaciones. ¡A quién se le ocurre que puedan volar libres!. ¡A quién se le ocurre dejarlos vivir sin una mira telescópica que les apunte! ¿Cuándo la belleza ha sido más importante que la gula?. ¿Cuándo la filosofía ha primado sobre los instintos?.

El hombre ha conseguido por fin someter a la naturaleza. Su mezquina vanidad puede estar satisfecha. Ha cumplido con la tradición. Ha demostrado su violenta superioridad. Ningún animal ha conseguido resistirse a su barbarie.

¿Quién tergiversó las palabras santas?. Alguien cambió los términos. Dominar por cultivar. Someter por proteger. ¡A quién le importa ya!. Hoy empezamos a lamentarnos de no haber comprendido:
"Creced, multiplicaos, cultivad la tierra y protegedla".

¡Qué torpeza!. ¡Qué decepción!. ¡Qué falta absoluta de sensibilidad!

TRISTEZA Y FELICIDAD


Hoy he leído un correo muy triste.

En la autovía de Toledo cerca de Numancia de la Sagra, en el arcén y debajo de un puente, yace un perro muerto. A su lado, hecho un ovillo y sin separarse de él alguien ha visto a otro perrito que parecía ser su compañero.

Pocas veces un suceso como éste suele conmover el alma del ser humano. Las cifras hablan por sí solas: Cerca de doscientos mil animales de compañía son abandonados a su suerte cada año en España.

Si aún conviviendo con ellos, recibiendo su cariño, disfrutando de su fidelidad, el "Homo Sapiens" no es capaz de apiadarse siquiera de estos pequeños ángeles, la esperanza de vislumbrar un nuevo mundo de paz y cordura, de amor y armonía, se esfuma en el horizonte.

La cultura, el conocimiento, las artes, la civilización... no han conseguido de momento su primordial objetivo: Sensibilizar al hombre con el sufrimiento ajeno para que pueda compartir su propio bienestar. Y no hay mayor felicidad que poder procurarla, aunque sea compartiendo el calor de tu cuerpo con el amigo que yace a tu lado, debajo de un puente, cerca de Numancia de la Sagra.

EL AMOR Y LA VIDA

El amor supera a la justicia porque la abarca. También porque imprime mayor fuerza y motivación en el que lucha por la defensa del oprimido, sin desanimarse ante la incomprensión, ni rindiéndose después de una aparente derrota.

El amor puede elevar al desfavorecido a niveles de grandeza impensables para el más poderoso. Puede también cambiar el curso de los acontecimientos trayendo luz donde hay confusión y justicia donde la insensatez desbancó a la cordura.

El amor desenmascara al astuto y consuela al abatido. Derrota al soberbio y sana al deprimido. Detiene la ignominia y resarce al inocente. Sonroja al sinvergüenza y dignifica al humilde.

La bondad, la virtud, la empatía, la paz, la verdad, la solidaridad, la generosidad, el perdón, el cariño, la piedad, el respeto, la vida... son hijos del amor.

El amor es valiente porque se basta a sí mismo. No decepciona porque es fiel. No se entristece porque tiene esperanza. No conoce la soledad porque siempre acompaña. Es consciente. Positivo. Fluye. Vive el momento. Recibe y es agradecido. El amor es conocedor y prudente. Todo lo abarca porque es infinito.

HIPOCRESÍA Y VIRTUD

Se es hipócrita cuando se finge ser bueno sin serlo. Se es hipócrita cuando se presume de virtud sin conocer siquiera su significado. La hipocresía es propia del cobarde que teme incluso defender su opción ante la vida.

El hipócrita distrae la atención que precisa el ejercicio de la ética, reclamando su autoridad para priorizar las necesidades ajenas. Alecciona al misericordioso sobre dónde debe ejercer su ministerio. Conduce al bondadoso en su extravío. Corrige al caritativo en su virtud teologal.

El hipócrita antepone las necesidades de un tercero cuando se va a socorrer al necesitado más cercano. Llama la atención sobre el hambre infantil si se denuncia el maltrato animal. Reclama atención sobre el indigente local cuando se responde a la llamada lejana y viceversa. Hacer caridad hoy es un derroche irresponsable ante necesidades futuras.

El hipócrita no es de fiar porque es incoherente. Su propia etimología lo define como de baja credibilidad. No es consistente aunque aúna envidia y celos, soberbia y mezquindad, egoísmo y vanidad.

El hipócrita siempre tiene disculpa para su insolidaridad. Ejerce su irresponsabilidad con fingida dignidad. Es diligente sólo con el esfuerzo y el ojo ajeno porque es maestro en pecados capitales. La pereza le viene de cuna y la avaricia le acompañará hasta el sepulcro. Eso sí, habrá de ser frecuentemente blanqueado.

EL CALOR DE TU MANO

No hay quejido más desgarrador que el lamento silencioso de un animal que sufre. No hay tristeza más profunda que la de un animal abandonado en una cuneta. No hay mirada más suplicante que la de un animal que va a morir.

Todos y cada uno de los días del año los animales sufren la inmisericorde mano del hombre. En cualquier calle de nuestras ciudades aparecen enjaulados tras un escaparate. Las macabras escenas de su maltrato son cotidianas en los telediarios y perpetuas en Internet. En cualquiera de nuestros mercados se amontonan sus cadáveres como mero producto de consumo.

¿Qué más tienen que demostrar para conmover nuestros corazones? Porque son un ejemplo de fidelidad, de generosidad, de paciencia, de mil y una virtudes, deberíamos amarlos y respetarlos. Pero sobre todo, tienen derecho a la vida y a la libertad.

Demostrado queda que una dieta vegetariana sería mucho más saludable para nosotros y para el medio ambiente. Según el último informe de la FAO la producción intensiva de ganado es responsable de más gases de cambio climático que todos los vehículos motorizados del mundo; el 70% de la deforestación del Amazonas y el 64% de toda la lluvia ácida que produce amoniaco. Quince de veinticuatro vastos ecosistemas globales en declive pueden culpar al ganado. (Fuentes http://www.fao.org/newsroom/en/news/2006/1000448/index.html y www.arkangelweb.org)

La injusticia y la desarmonía pasan siempre factura. Una vida carente de amor no es vida. Un presente insensible y apático carece de futuro. Por qué nos afanamos tras la búsqueda de placeres artificiales si no hay mayor felicidad que amar y proteger la vida.

¡Oh Padre del cielo inmenso!, protege a tus criaturas de la sinrazón humana. Haz que el amor que fluye en la tierra emerja en el corazón de los hombres para que los indefensos, los desheredados, los desposeídos, los abandonados, los que sufren, sientan el calor de tu mano. La de muchos permanece fría y lejana.

LA ORACIÓN DEL DALAI LAMA

El ser humano está hoy tan ocupado que no tiene tiempo para reflexionar sobre la vida. Está tan abducido por el trabajo, la publicidad y la prisa que no es capaz de ver la macabra realidad que se oculta tras el bistec del mediodía. Tiene tan anestesiada la consciencia que ya no empatiza con nada.

La vida ha dejado de maravillarnos. Ni hay camino ni se hace camino al andar. Nada deja huella. Todo va a la basura. Sólo importa consumir. Llenar el buche y el tiempo con lo que sea. Pasar página. Olvidar. Que nada motive, si acaso que alucine.

Se desconoce el placer de la virtud, del verdadero conocimiento, de la libertad interior. Nada se sabe del espíritu. Sólo de la sinrazón. Lo sensible es para los raros. Lo que vende es la violencia, la fuerza bruta, el ruido, lo vulgar, lo primario.

El consumo llena el vacío interior. La insoportable levedad del ser se cura enraizándose con la tradición, aunque sea a costa de la vida de criaturas inocentes en las plazas de toros. Cualquier santo servirá para sacrificarlos en su honor en las fiestas populares y lavar así el pecado. Una licencia de caza legitima el acto de matar por deporte.

Pero hay esperanza. La oración preferida del Dalai Lama reza: "Mientras exista el espacio, habrá seres sensibles y yo estaré allí para ayudarlos". Y es ahí donde entra en juego la razón de ser del indefenso, la víctima inocente, el pacífico. Su vocación es la maestría, su impronta la humildad, su motivación la esperanza en un abrazo fraterno con el opresor ignorante. Su mejor lección, despertar la empatía. Porque la empatía desarrolla la compasión, y ésta mejora la vida favoreciendo la bondad, la comprensión y mitigando los sentimientos violentos y destructivos.

Occidente ha alcanzado cotas fabulosas de bienestar social, de espíritu democrático, de avances tecnológicos que son un modelo a seguir por muchos pueblos de la tierra, pero no ha despertado aún a la imperiosa necesidad de abandonar el consumo de carne como alimento. Budistas, Hindúes, Jainistas, así como otras confesiones y pueblos a lo largo de la historia (Esenios, Pitagóricos, Gnósticos, primeras comunidades cristianas y judías y un largo etcétera) abrazaron el vegetarianismo como forma de vida, respetando la vida de los animales como hecho imprescindible para el desarrollo armónico y espiritual de la humanidad.

Sin esta condición, las conquistas occidentales no evitarán que los acontecimientos se precipiten para todos, desestabilizando el medio natural hasta llegar a la eliminación paulatina de las especies, incluida la humana y con ella su cultura, sus logros y sus prisas.

CUANDO LOS TRIGOS ENCAÑAN

Mientras Haydn escribía su sinfonía nº 82 "El oso", otros iban de cacería en busca de su piel. Mientras Poulenc componía "Babar el elefantito", los cazadores furtivos mataban a su manada en busca de marfil. Mientras Messiaen escribía "Pájaros exóticos", traficantes sin escrúpulos los encerraban en jaulas comerciando con sus colores. Mientras Janacek componía "La zorrita astuta", otros iban de cacería en su busca al galope.

Mientras alguien se deleita escuchando "Mi madre la oca" de Ravel, otros revientan hígados para hacer foie-gras. Mientras los niños juegan a la "gallinita ciega", en casa se cocina pollo asado. Mientras veíamos por televisión "Lassie" o "Rintintín", miles de perros eran abandonados por sus "amos" al borde del camino. Mientras Flipper enternecía nuestros corazones, otros delfines morían a garrotazos calladamente.

¿Es que ya nadie se acuerda de su niñez junto a Dumbo, Bambi o "La Dama y el vagabundo"?. ¿Es que a nadie inspiraron los cuentos de "El patito feo", "El gato con botas" o "101 dálmatas"?. ¿Ya nadie recuerda su adolescencia leyendo "Platero y yo" o "Juan Salvador Gaviota"?. ¿Cuántos "Libros de la selva" debió haber escrito Kipling para inspirar amor por los animales?. ¿Cuántos "Lagos de los cisnes" habrá que representar para ablandar nuestros corazones?.

Siempre hubo quien se deleitó con el canto de la calandria y el ruiseñor y siempre hubo un ballestero que por mayo acabó con el canto de la avecilla. ¡Déle Dios mal galardón!.

ANIMALES IRRACIONALES

¿De qué carecen los animales o qué les distingue de los humanos para no tener el mismo derecho a la vida? ¿Ser diferente o menos "inteligente" conlleva la pérdida de derechos?. Los niños menores, ancianos con alzheimer o personas dementes por ejemplo, no tienen uso de razón y son menos inteligentes pero no por ello pierden sus derechos. ¿Si no se tiene uso de razón se pierde el derecho a la vida?.

Razonar es tener capacidad para distinguir, discurrir, valorar, apoyarse en razones para decidir o llegar a una conclusión, comunicarse, aducir razones. La necesidad, el sufrimiento, la diversión, el peligro, la fidelidad, son razones para actuar.

Los animales más evolucionados, como los mamíferos superiores tienen capacidad de comunicación, de orientación, de liderazgo, de diversión, de previsión, de distinguir entre el juego y la tarea. Pueden sufrir. Sienten necesidad de alimento, de abrigo, de aparearse, de cuidar y alimentar a sus crías, de defenderse, de descanso y sueño. Reconocen el peligro. Tienen habilidades individuales y sociales específicas propias. Luchan por sobrevivir y escapan de la muerte. ¿Son los animales seres irracionales? Incluso si así fuese, ¿carecerían por ello del derecho a la vida o a la libertad?

El hombre conserva el instinto de supervivencia, de comunicación, de alimentación, de reproducción, de competencia, etc. ¿Los instintos son acaso característicos de seres menos evolucionados?

Ser consciente del misterio y magnitud de la vida tampoco te otorga derecho sobre otros. Apoyarte en un sistema de creencias religiosas, morales o éticas no te otorga ningún privilegio sobre otros. Ser diferente no te califica como superior o inferior.

El ser humano no ha demostrado ser más pacífico que los animales. Ni más armonioso con el medio, ni más tolerante, ni más respetuoso con el otro, ni más fiel, ni más generoso, ni más capaz de perdurar, ni siquiera más trabajador o menos violento. Pero sobre todo no más racional.

BENJAMINES DE DIOS

Se me parte el alma cuando veo un perrito abandonado a la intemperie.
Se me parte el alma cuando miro a los ojos de un animal que sufre.
Se me parte el alma cuando sé de la crueldad humana con los más indefensos.
No hay derecho. Tanto sufrimiento provocado. Tanto dolor sin sentido.

La paciencia del cielo con el hombre sólo es comparable con el dolor que éste provoca a los animales. Pertenecer a la cruel raza humana empieza a avergonzarme.

Mirar para otro lado cuando se maltrata y sacrifica a millones de animales a diario para alimentar a una civilización que conoce la agricultura, la alimentación vegetariana, la ciencia e incluso la imposible viabilidad para una vida sostenible de la masiva y perniciosa explotación ganadera, al margen de los riesgos para la salud a costa del horror en los mataderos, pone de manifiesto su falta de sensibilidad, empatía y compasión con el que sufre, así como su torpe y escasa inteligencia. También evidencia que no está dispuesto a sacrificar su paladar por el bienestar de millones y millones de terneros, cerdos, cabritos, pavos, pollos, corderos y cientos de especies del mar, de la tierra y el aire.

Dónde está su sensibilidad para admirar la vida. Dónde su respeto por el infinito milagro de la naturaleza. Para qué los vivos colores de los pájaros del paraíso, de los peces tropicales, del vuelo majestuoso del águila. Para qué los documentales sobre el Serengueti, la selva del Amazonas o las profundidades del océano. Para qué la convivencia con animales domésticos.
Todo parece en vano.

O no nos quedan lágrimas o ya no somos capaces de ver el dolor en los ojos de un toro ensartado por la infame espada, por la lanza festiva del populacho, por la banderilla hortera de colores o la pica vil del cobarde jinete.

Para qué tanto letrado. Para qué el arte y la cultura. Para qué tanta política de medio ambiente.
Lamentablemente como siempre, para nuestro único y propio bienestar y provecho, aunque vivamos rodeados de cadáveres, violencia y crueldad inenarrable.

Por eso, retengo el pecado del hombre mientras tenga desgarrado mi corazón. No perdono su ofensa contra la vida mientras no entregue sus afilados cuchillos y se postre de rodillas ante sus víctimas inocentes, como tampoco me olvidaré mientras viva de rogar al cielo por ellos, mis pequeños y amados hermanos, alma de la tierra maltratada, benjamines maravillosos de Dios.

PAVANA POR UN INFANTE DIFUNTO

Llamar eufemísticamente banderillas a dos arpones de acero cuyo único objetivo es clavárselos en la cerviz a un inocente animal de no más de seis años de vida es un insulto a la inteligencia, pero querer disfrazar su fría y cruel utilidad adornándolos de festivos colorines es una cobardía que pretende ocultar la realidad.

Vístase el matarife de blanco. Que todos puedan ver las sanguinarias salpicaduras de su hazaña. Muéstrense las vísceras atravesadas por el vil estoque. Y los pulmones. Y el corazón aún caliente. Que quede constancia que a espada se ensarta al cachorro.

Callen de una vez los vulgares clarines, que aquí no hay nada que celebrar. Aquí se ofende a la vida. A su Creador. Se ofende la sensibilidad de millones de almas horrorizadas. Se ofende al arte con mayúsculas. Se ofende a la moral, a la ética, a la civilización y a todos y cada uno de los animales del mundo.

Contigo, "picaor", no quiero cabalgar, ni compartir pradera, ni siquiera heredar la tierra mientras dure tu locura despiadada. Queden los "olés" para un "picao" bien fraseado de la guitarra y nada más.

Reniego de la copla torera y el flamenco torero. A mi me gusta la auténtica"Siguiriya" (seguidilla) , y la Taranta minera, y la Alboreá, y la "Soleá" (soledad), y el Zorongo gitano. Reniego de los poetas advenedizos que cerraron sus ojos al espanto. Su verso abominable me escandaliza. Me quedo con la España rapsoda de Albéniz, Rodrigo y Chabrier.

No me quedan paños calientes. El decoro me lo impide. El mismo al que se apela para escudarse tras el perverso eufemismo banderillero.

Ha llegado el momento de optar. La sangre ha empapado la tierra. Y los corazones. Se ha alzado la voz lo suficiente. Ha quedado negro sobre blanco, incluso en solfa. Basta ya de disfrutar haciendo sufrir. Basta ya de agitar blancos pañuelos para vitorear la crueldad y la infamia. Al pan, pan. Y la pavana por el infante difunto, de negro.

LA ENCRUCIJADA VITAL

La vida habita en una encrucijada de dimensiones: el espacio, el tiempo, la emoción, el placer, la libertad, el conocimiento, la estética, la ética o la consciencia de su unidad, el amor.

Tiene la capacidad de actuar ampliando con mayor o menor acierto su campo de acción en estas categorías, desarrollando paulatinamente su energía y dependiendo del grado de evolución, destreza, voluntad o circunstancias de sus manifestaciones, que varían a su vez con las conquistas conseguidas.

La motivación para actuar vendrá del balance entre la satisfacción que produce el éxito y la insatisfacción que genera la pasividad, la impotencia o el fracaso.

El crecimiento incrementa el nivel de confianza, el número de oportunidades y el valor necesario para acometer nuevos objetivos y conlleva una mayor sensibilidad, empatía y responsabilidad, consecuencia de una mejor capacidad de respuesta. La incapacidad, negación o el miedo para asumir esta responsabilidad puede paralizar su actividad y el propio desarrollo, comportando un riesgo de involución, deterioro o colapso.

Ampliar su radio de acción no es el objetivo final sino el medio para multiplicar los resultados. La vida se expresa produciendo y se renueva transformándose. Su máxima vocación es reafirmarse y su postrer destino volver a la fuente: el Ser.

EL PASODOBLE QUE AÑORO

Qué tendrá que ver la hermosura de un brillante pasodoble con la crueldad irracional. Qué la luz del mediterráneo con la oscuridad de la muerte. Qué la alegría de una mañana de domingo en el templete de la banda de música con la tarde morbosa y el olor a sangre seca. Qué la hierba verde de los pastos con la arena polvorienta y estéril del coso taurino.

Si el vulgo del tendido pudiese siquiera intuir lo que significa para un compositor sensible escuchar su música como preludio a la barbarie y cómo la belleza de los acordes que acaricia y elige cuidadosamente queda profanada por la perversión disfrazada con lentejuelas, abandonaría la plaza avergonzado.

Me desgarra la belleza del pasodoble de Penella porque evoca mi infancia en el parque, al son de clarinetes uniformados en terceras. Pero también me recuerda el horror de la muerte y el error de la inconsciencia que genera sufrimiento con arpones banderilleros e infames estoques.

Dos pasos por segundo para celebrar la pacificación de los ejércitos. Ciento veinte pasos por minuto para acudir con los niños a los jardines de cada pueblo. Suenen redobles y platillos, trompetas y flautines para entonar romanzas y pasacalles de Vives, Soutullo o Chueca que tararearan nuestros abuelos. Engalanemos nuestras fiestas con inofensivos banderines y organicemos mil juegos inocentes. Vuelen serpentinas de colores por las calles.
Llueva confeti del cielo y celebremos el amor a ritmo de pasodoble.

Pero desfilen con humildad los toreros sólo para admirar con respeto la belleza imponente de la vida que creció en el campo en un solo lustro, y condenemos la vanidad y el negocio mortal al destierro. Que no cruce la muralla la sinrazón del palurdo ni la perversión del intelecto. Suspiren los emigrantes con un pasodoble de la España feliz, soleada y buena, y dejemos que nuestros queridos toros se enamoren si quieren de la luna, y que de amor mueran ya viejos en los encinares de Salamanca o las dehesas de Extremadura. Ojalá que así sea.

EL INDULTO DEL CÉSAR

No podemos permitir que se desvirtúen las palabras usándolas inapropiadamente. No podemos dar por bueno un término para definir un hecho ajeno a su significado. No podemos aprobar, por ejemplo, que se use el verbo indultar en las "corridas" (eufemismo) de toros como remisión de una pena impuesta arbitraria e injustamente a un ser inocente.

¿Qué potestad tiene el verdugo para conceder el derecho a la vida?. ¿Por qué se trata al toro como reo?. ¿De qué se le acusa?. ¿Qué deber incumplió para verse condenado a la pena máxima?.

No es lícito condenar a un inocente, y menos a muerte. Ni siquiera otorgarle la libertad cuando se le ha tratado previamente como esclavo. La barbarie disfrazada de clemencia sigue siendo barbarie. El toro no ha acudido voluntariamente al coso como gladiador en busca de indulto. Se le ha llevado por la fuerza al patíbulo.

El único crimen en el que se ve envuelto es el que se ha organizado para su propia desgracia. Si al final se decide la no agresión, nada tiene que ver con la piedad ni con el perdón de una culpa, sino con un artificioso ritual inventado para legitimar la indignidad y la crueldad.

Hablar aquí de indulto es un atentado contra la razón, el derecho, la moral y la semántica. La incultura y la insensibilidad sólo pueden conducir al error, comenzando en la gramática.

COMPADÉCETE

Compadécete de los animales. Reflexiona sobre el maltrato que han recibido por parte del hombre a lo largo de la historia. Intenta descubrir los falsos mitos que se ciernen sobre ellos para su desgracia. Lucha contra las crueles tradiciones que les acosan. Mantente informado sobre aquello que les concierne. Cultiva tus conocimientos y sensibilidad para con ellos.

No te diviertas a costa de su vida pagando una entrada. No comercies con ellos. No compres mascotas, adóptalas. Oponte a "deportes" como la caza, la pesca o cualquier actividad que abuse de ellos. Trata de evitar el uso de su piel en tu ropa y complementos. No apoyes que se experimente con ellos. Únete a los que piden mejores leyes de protección animal. Denuncia cualquier acto o situación que atente contra las pocas leyes que les defienden.

Colabora en la medida de tus posibilidades con alguna asociación protectora de animales. Quizás puedas escribir artículos, poemas, canciones, cartas al director de un periódico o revista reclamando sus derechos. Conciencia a tus amigos, familia, compañeros de trabajo sobre el tema. Conoce los muchos recursos que te ofrece Internet para apoyar su defensa.

Hazte vegano o al menos vegetariano, la vida te premiará física, moral y espiritualmente. Recuerda que la vida que te sostiene es la misma que les sostiene a ellos.

Si eres creyente, inclúyeles en tus oraciones. Si no también, lo necesitan.

EL QUE SUFRE CON EL QUE SUFRE

No es una cuestión de cultura. También hay licenciados que van a las plazas de toros. Tampoco es una cuestión de clase social ni de confesión religiosa. Es patente. No es una cuestión de enseñar "en valores", porque es un concepto relativo. Ni siquiera es una cuestión de reflexión o uso de la razón porque la mente no es más que una herramienta al servicio de su dueño.

El dolor que sentimos como nuestro cuando el otro sufre es una cuestión de empatía, de inteligencia emocional, de entendimiento sensible, de ponerse en la piel ajena, de capacidad de trasladar tus sentidos más allá de las fronteras físicas.

Esta cualidad permite al que la posee integrarse, unificarse, identificarse, compadecerse, comunicarse, comprender y por tanto reaccionar y actuar en la distancia. Aún más, permite aprender del otro, enriquecerse con su experiencia, familiarizarse con él, tenerlo en cuenta, disfrutar de lo que disfruta, llorar con sus lágrimas, defender sus derechos, sentir sus inquietudes, disculpar sus errores. En una palabra amarlo.

Si se carece de esta cualidad, la mente queda devaluada, la razón puede perder el rumbo quedando a la deriva. No sólo se es incapaz de comprender al que sufre sino también al que por empatía lo defiende. Aquí dejaran de entenderse las razones alegadas por el defensor del indefenso, por el amigo reverberante, por el que reconoce en sus carnes las heridas ajenas, extendiéndose a partir de ahora los insultos e improperios, la sinrazón y la envidia, el miedo y la incomprensión hacia todo el que levante su grito solidario con el dolor del animal maltratado, del toro alanceado, del perro apaleado, del visón despellejado, del cerdo en el matadero, del pájaro enjaulado y también del que sufre con el que sufre.

INVIERNO ANIMAL

No puedo creer lo que mis ojos han tenido la desgracia de ver hoy. Alguna vez pensé que podía ser exagerada la noticia de que a muchos animales se les despellejaba vivos para hacer abrigos de piel. Mi corazón y mi intelecto se negaban a creer que el ser humano pudiera llegar a semejante acto de extrema crueldad.

Tengo que afirmar que el acto que he visto y del que doy fe, es un crimen de perversa maldad realizado por un ignorante, insensible, inconsciente o simple y llanamente malvado y cruel demonio que no posee para mi la infinitesimal parte de respeto, amor y admiración que sí goza el pobre animalito que se retorcía de dolor aún vivo hasta el último momento.

Aunque no recomiendo a nadie verlo con sus propios ojos, Internet no se deja sobornar por aquellos que quieren ocultar la cara más atroz del ser humano, que por dinero y vanidad es capaz de todo.

Si vistes un abrigo de piel has de conocer toda la verdad. La organización internacional para la defensa de los derechos de los animales PETA, entre otras muchas, lo lleva denunciando desde hace tiempo y aportando las pruebas.

Todos podemos haber permanecido en la ignorancia por algún tiempo. Pero nuestro destino nos insta a despertar. Por lo menos a los hijos de la Luz, de la consciencia, de la empatía, de la compasión. Por lo menos a los hijos de un nuevo mundo en el que el amor y el respeto nos proteja a todos, incluidos los demás animales, de este frío y largo invierno que hoy padecemos.

CUATRO PALABRAS

Más de cuarenta mil encuestados hispanohablantes han votado, según recoge la web "escueladeescritores.com" que las cuatro palabras más bellas de nuestra lengua y por este orden son:

1. AMOR 3.364 votos
2. Libertad 1.551 votos
3. Paz 1.181 votos
4. Vida 1.100 votos

El resto de votos se ha repartido entre otras muchas palabras menos puntuadas.

El concepto que representa cada uno de estos cuatro términos apunta, más allá de la fonética superficial, que los encuestados establecen prioritariamente este orden de valores: el amor es más importante que la libertad, la libertad más que la paz y ésta última tanto o más que la propia vida. O lo que es lo mismo, que la vida precisa de la paz y la paz de la libertad pero que es el amor el que da sentido, condiciona y hace merecer todo lo demás.

Es cierto que muchos perdieron la vida en aras de la paz. Es cierto que la historia constata que por lograr la libertad la humanidad sacrificó la paz en muchas ocasiones. Pero también es cierto que por amor se es capaz de entregar la libertad, la paz y la vida.

Sin amor las demás conquistas son vanas. Sin amor no se llega a la plenitud. Sin amor no hay compasión, ni empatía, ni solidaridad, ni generosidad, ni la auténtica felicidad que es compartir. El amor mantiene la cordura, el rumbo cierto e ilumina la verdad. Es creativo y descubre la belleza.

El amor defiende al débil y clama ante la injusticia. Integra en paz y libertad. No es exclusivo del ser humano y hace más capaz al que lo cultiva. Es patrimonio del Universo en todas sus manifestaciones, lo engrandece y lo dignifica.

El amor es la Palabra

LAS TRES PREMISAS

Carecer de sensibilidad y empatía impide conocer la verdad, y al no participar de ella te conduces de manera errática.

Decir que se ama a la especie mientras dañas al individuo es pura hipocresía o al menos un craso error. En el amor hay tres premisas que los cazadores y taurinos, entre otros, no observan ni conocen: el respeto al individuo, la compasión por él y procurar su bien.

Se ama al individuo. Se cuida y respeta al individuo y por ende a la especie.

Matar un animal por deporte o diversión sólo puede ser propio de alguien que no ama al individuo, ni lo valora, ni lo admira, ni lo respeta, ni por supuesto se compadece de él.

Cualquier otro valor como la libertad, el bienestar o la paz se basan también necesariamente en el individuo. Una sociedad no puede ser libre si los individuos no lo son y lo mismo ocurre con la paz o el respeto.

Por otra parte, si ni siquiera un buen fin justifica los medios para alcanzarlo, mucho menos un fin cruel se puede amparar en que el animal ya tuvo alimento y libertad en la pradera. Sería justificar el crimen si la víctima gozó previamente de una vida libre o feliz. Esto sólo volvería a mostrar que se carece de amor.

Ver la mirada suplicante de un animal que agoniza está por desgracia reservado a unos pocos, entre los que no se encuentra el cazador ni el torero, ni los que les vitorean, a no ser que seas un absoluto desalmado.

REO ANTE LA VIDA

Si un individuo fuese visto en un prado alanceando a un toro se le procesaría por maltrato animal. Pero si en vez de ser una sola persona, se junta un pueblo entero para hacerlo, entonces no sólo no se denuncia ante las autoridades sino que se celebra a su amparo y se habla de tradición e identidad local para atraer visitantes y observadores que agiten sus pañuelos en loor de multitud. ¡Qué contradicción, qué tergiversación de la ley y qué ruindad moral!.

Las sabias palabras "No hagas a otros lo que no quieras para ti" debería hacernos reflexionar para incluir a todos los seres vivos que nos rodean. Si un pequeño ratoncito es poseedor de un código genético en más de un noventa por ciento igual al nuestro, así como la mayoría de los mamíferos y aves, ¿por qué no iban a sufrir el dolor y el acoso?. ¿Es que no sufren las mismas enfermedades que nosotros?. ¿Acaso no anhelan la libertad si se les priva de ella?. ¿Es que no reconocen, protegen y alimentan a sus hijos?. ¿Es que no conocen el miedo?. ¿Es que no perciben el afecto y el cariño de otros seres vivos?. ¿Es que no disfrutan de los bienes naturales que la naturaleza ofrece?. ¿Es que no tienen habilidades para orientarse, construir nidos o madrigueras, comunicarse entre ellos o procurarse alimento o refugio?. ¿Con qué fundamento se les trata injustamente?

Es muy triste y doloroso sentirse impotente ante el sufrimiento ajeno. También lo es convivir con la ignorancia o insensibilidad que denigra al ser humano con actos crueles e innecesarios para con otros.

Sea cual sea el pensamiento filosófico, religioso o ético que abrigue una sociedad, no es aceptable asumir el desprecio y la injusticia como referentes morales. Tampoco lo es ejercer la violencia y causar daño a otros seres vivos para provecho propio. Ya está bien de tanta ignominia. Ya está bien de tanto dolor. Ya está bien de tanta hipocresía.

La bondad, la verdad y la belleza son incompatibles con la crueldad, la injusticia y la falta de empatía, seas creyente o ateo, gnóstico o agnóstico, de derechas o de izquierdas, rico o de clase desfavorecida. Si encima está en tu mano evitarlo gracias a tu condición social o por tu posición en ámbitos de poder político o mediático y no ejerces tu responsabilidad acorde con el cargo, no mereces el aire que respiras ni el pan que comes. Un día serás reo ante la Vida y en su momento ante tu propia conciencia. Perderás el respeto que hoy disfrutas y lo que es peor, tu propio respeto.

EN UN FUTURO PRÓXIMO

En un futuro próximo, barbaridades tan atroces como las que están ocurriendo en tantos lugares de España, donde seres humanos celebran sus fiestas torturando a un animal cuya única culpa ha sido nacer rumiante en este cruel país, harán remover la conciencia de los poderes del Estado.

Ese día se prohibirán tajantemente estos infames espectáculos que denigran al ser humano. Ese día se sentirán muy tristes y avergonzados todos los que miraron en otra dirección, los que comerciaron con el sufrimiento de los animales, los que pasaron las tardes de fiesta en los anacrónicos y perversos anfiteatros de la muerte.

Es absolutamente imperdonable que los Césares del Estado moderno no se atrevan a detener la actividad cruel de los cobardes gladiadores actuales. Es intolerable que los altos mandatarios de este país no impidan el acto perverso de acorralar, acosar y ensartar con espadas, lanzas, picas y banderillas arponeadas a un animal inocente. Su cobardía no tiene parangón.

¿Pero es que aquí nadie reflexiona?, ¿es que aquí nadie oye los gritos de dolor?, ¿es que aquí nadie demuestra algo de sensibilidad por la naturaleza?. ¿Pero es que hemos perdido la humanidad?, ¿hemos perdido la vergüenza?, ¿la estupidez nos ha convertido en cobardes?, ¿es que ya sólo importa el hedonismo más vulgar?, ¿es que sólo promociona hasta lo más alto el populismo y la connivencia con la crueldad?, ¿es que seguimos en la edad media cultivando la tradición más vergonzante?. Me pregunto qué ocurre para que nadie se mueva de su sitio sin permiso del poder económico y mediático que se enriquece con la incultura.

Es posible que el sistema educativo haya fracasado. ¿Es que ya nadie recuerda a Cicerón, Voltaire o Schopenhauer?. ¿Dónde queda el legado de Platón, de Ovidio o de Kant?, ¿dónde las palabras de Ghandi, de Buda o de Cristo?.

Por suerte hay una parte de la sociedad que no está dispuesta a claudicar ante la decadencia. Hay nuevas generaciones y también viejas voces que madrugan para defender al débil, para denunciar el abuso y la ignominia, para dolerse con el torturado y para rescatar las palabras de los padres de la filosofía.

Será gracias a ellos y a nadie más que la razón triunfe. Será gracias a estos héroes, que podamos mirar de frente a la vida con esperanza y con amor. Será gracias a ellos que llegará, sin duda, este brillante y anhelado futuro próximo.

CON ROSTRO DE MUJER

Hoy he visto al "buen samaritano" de la parábola de Jesús. Tenía rostros de mujer. Abrazaban en una sucia cuneta de Cuenca a un perro atropellado en la carretera.

Gravemente herido, llevaba varios días abandonado a su suerte. Su estado era lamentable. Al recibir la noticia las chicas fueron a su encuentro. Era de noche. Lo acariciaron, lo abrazaron y lo recogieron sin importarles lo sucio que estaba. Tal era su amor por el animalito que no dudaron ni un momento en compartir con él sus manos limpias. Tal su humanidad que no se detuvieron ante la posibilidad de sufrir algún contagio. Tal su misericordia que su cariño obró el primer milagro. El perrito parecía revivir levantándose con esfuerzo para acudir a la mano tendida.

En otra instantánea aparecía ya acostado al abrigo de un techo. Se le había proporcionado calor, suero y atención veterinaria. Una mantita lo arropaba. Aún con magulladuras, la espalda rota y el rostro dolorido devolvía agradecido su infinito amor con la mirada.

Hoy he visto al "buen samaritano" de la parábola de Jesús.
Tenía rostros de mujer.

LA CRUELDAD POR ARGUMENTO

No puedo comprender cómo en la localidad de Tordesillas (Valladolid) se puede seguir permitiendo celebrar que un toro sea maltratado hasta la muerte a base de ser alanceado por seres humanos. No puedo comprender que las leyes en vigor sobre la prohibición de maltrato animal sean obviadas, convirtiéndose en papel mojado y en definitiva una farsa ante los ojos de los responsables legislativos, ejecutivos y judiciales. No puedo comprender que la clase dirigente, con formación universitaria en su mayoría, de un país que se supone europeo, no se conmueva ante la barbarie a las puertas de sus centros oficiales y sus hogares. No puedo comprender cómo la incultura de parte de la población, disfrazada de tradición, se haga pasar por cultura a los ojos de los que deberían iluminar y conducir con su ejemplo y compromiso de responsabilidad. ¿Dónde está la ética de los intelectuales españoles? ¿Dónde queda la moral de algunos letrados?

Maltratar a un animal y alancearlo hasta la muerte es cruel, impropio del ser humano, ofensivo para la mente y el espíritu, promueve la agresividad, la falta de respeto por la naturaleza y en definitiva supone una enorme carga de responsabilidad para la conciencia de los que pudiendo evitarlo lo permiten.

Que no nos hablen de tradición. Llega a ser detestable la incapacidad de distinguir entre lo merecedor de continuidad y lo que debería haber sido erradicado en su momento. Que no nos hablen de distintas competencias institucionales para encubrir la inhibición y la connivencia. Hay cosas en la vida que son tan claras y cristalinas como el agua de manantial. Hablamos de la bondad de corazón, del amor y el respeto por la vida y por una apuesta clara por la educación, el bienestar y el progreso de la humanidad.

Se lo pido en nombre de los que no pueden hacerlo. Se lo ruego encarecidamente. No permitan que se sigan celebrando fiestas populares basadas en la crueldad y maltrato de animales. Se lo demando en nombre de lo más sagrado.

DE PITÁGORAS A TOLSTOI

“Mientras los hombres sigan masacrando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra dolor y muerte no podrá cosechar ni alegría, ni paz, ni amor” - Pitágoras (S.VI antes de Cristo).

Que no nos etiqueten de otra cosa que no sea la de ser humanos. O al menos que no nos llamen sólo animalistas o ecologistas. Lo nuestro no son las sectas ni los pasatiempos. Lo nuestro es reverberar con el que sufre. Mitigar su padecer. Procurar un mundo auténtico y bueno. Y creativo. Y feliz.

La condición de protector de la naturaleza y la vida habría de estar presente en cada persona. Son pocos los que tratan de paliar el sufrimiento de los animales además del de sus semejantes, pero no son raros. Raro es el que no cumple con su condición humana en su máxima expresión.

Si como decían los presocráticos: "Lo que es, es", entonces lo que no es, no es. No hay nada que no sea. Cada parte contiene el todo y por tanto todo está en todo. Todo está interconectado. La vida es una. Ya lo enseñó el gran Hermes Trismegisto en el Kybalión.

Carl Jung nos habló del inconsciente colectivo y los arquetipos que construye. Si vivimos en la violencia nuestras obras serán violentas también en lo colectivo. La atroz competencia que nos enfrenta en lo político, lo profesional, en el deporte, en la defensa de nuestro propio ego, se traduce en insatisfacción, miedo y frustración. También es la raíz de la delincuencia, la guerra o el terrorismo.

Las "corridas" de toros son un ejemplo de la materialización de la violencia y la crueldad colectiva. Son la expresión de frustraciones internas que el colectivo dirige violentamente contra el débil. Contra el que no te puede denunciar, ni castigar en las urnas, ni perjudicar en tu vida familiar o laboral.

Se necesita un cambio de actitud personal para frenar la locura colectiva. Cambiar temor por amor valiente. Ego por espíritu. Mío por nuestro. Ganador por cooperante. Tener por ser. Apatía por empatía. Carne por tofu, seitán o amaranto.

Como dijo León Tolstoi: "Mientras existan mataderos habrá campos de batalla"

Sólo terminaremos con la violencia desde la educación, la ética y el amor.

MERECER UN PREMIO NOBEL

Ya está bien de acusar a los defensores de los animales y ecologistas de no preocuparse de otros problemas como el hambre en el mundo, la miseria, la muerte de niños y de indigentes, etc. ¿Es que tienen que declarar públicamente los recursos que cada uno dedica también a apadrinar niños, las actuaciones y donativos solidarios que realizan a lo largo de su vida o las limosnas que generosamente entregan en la calle?

El evangelio dice que cuando hagas caridad, tu mano izquierda no ha de saber lo que hace tu derecha, y también dice que antes de ver la paja en el ojo ajeno mires la viga que tienes en el tuyo.

¿Acusarías a tu propio hijo de hipócrita si se apiadase de un animal que sufre?. ¿Acaso no es compatible dolerse con el sufrimiento de personas y animales a un tiempo?.

El Dr. Albert Schweitzer, (1875-1965) Premio Nobel de la Paz, médico, misionero, filósofo, músico y teólogo dijo: "Hasta que no extendamos nuestro círculo de compasión a todos los seres vivos, la humanidad no hallará la paz", y escribió: "El respeto por la vida, como resultado de la contemplación en la propia voluntad consciente de vivir, conduce al individuo a vivir al servicio de la gente y de cada criatura viva".

No son sólo los sádicos maltratadores de animales, que ¡vaya si los hay!, los que hacen este tipo de acusaciones contra los defensores de animales, sino los que simplemente se duelen cuando se aboga por el final de las "tradicionales" y crueles corridas de toros o cuando un defensor del vegetarianismo, como el Dr. Schweitzer, procura vivir con el menor perjuicio posible para otra vida.

Al contrario de lo que alegan mezquinamente los que pretenden desviar la mirada, suya y ajena, ante el maltrato animal, sólo es posible llegar a tomar parte activa en esta causa universal desde el amor, admiración, respeto y compromiso con la vida en todas sus manifestaciones. Sólo así se llega a merecer un auténtico Premio Nobel.

LA VIDA AMENAZADA

Si detrás de un complejo de superioridad se esconde otro idéntico de inferioridad, posiblemente hayamos encontrado una clave para comprender por qué el hombre maltrata a los animales, los esclaviza, se divierte a su costa, les niega todo derecho.

No hay nada más nocivo para la vida que el miedo. Éste despierta los instintos más primarios, bloqueando la razón y el conocimiento, la reflexión y el sentido común. El instinto de supervivencia desata la destrucción y la violencia.

La antropología nos ha desvelado que pueblos de los cinco continentes a lo largo de la historia han dado muestras de canibalismo con el enemigo. Se creía poder adquirir la fuerza del contrario comiéndoselo.

El hombre sigue mirando a los animales con temor a su fortaleza, a sentirse inferior al más pequeño y pacífico de ellos, con celos de sus tremendas capacidades, con recelo y mezquindad ante el despliegue fastuoso de la naturaleza.

Creerte inferior te hace pequeño y el ego temeroso reacciona con desmesura y violencia. Aún careciendo de garras, colmillos pronunciados, maxilares prominentes y otros atributos de animales carnívoros y estando dotados de manos prensiles con dedos finos y sensibles para escoger frutas y semillas e inteligencia para distinguir lo tosco y primario de lo valioso y sublime, el hombre sigue matando y devorando, esclavizando y torturando, esquilmando y destruyendo por doquier.

Plantemos cara al miedo y descubriremos que la única amenaza es nuestra actitud acomplejada ante la vida, aceptando con respeto y amor al fin, la maravillosa diversidad que nos acompaña.

EL HERMANO ANHELADO

Si toda acción conlleva una reacción equivalente, y toda causa produce un efecto afín, podemos valorar el error descomunal que supone el consumo a nivel industrial de carne para la alimentación humana.

En apenas un siglo, la sociedad industrial ha provocado una espiral de destrucción medioambiental que puede tener consecuencias fatales para la vida.

Estudios recientes, constatados por el Dr. Henning Steinfeld de la FAO y el físico británico Alan Alverd, demuestran que las emisiones de gases contaminantes como el metano y el óxido nitroso de las explotaciones ganaderas para la alimentación, contribuyen drásticamente al calentamiento global del planeta.

Si el hombre sigue pensando que el horror que viven los animales en los mataderos industriales queda minimizado apartándolos simplemente de la vista del consumidor, se equivoca nuevamente.

Sólo las gravísimas consecuencias para la vida que los científicos empiezan a denunciar son proporcionales a nuestra insensibilidad para con el sufrimiento de millones de vacas, terneros, cerdos, aves, corderos y otros animales que sacrificamos al amanecer en las afueras de nuestras ciudades.

Sólo la vuelta a una alimentación basada en productos vegetales podrá librar al hombre de un futuro incierto. Sólo el retorno a una vida en armonía con la naturaleza y sensible con los animales harán del hombre el amado hermano mayor que ellos siempre anhelaron.

EL OPRESOR FAVORECIDO

¿Por qué la mitad de los afiliados de un partido político como el PP o el PSOE que están en contra de las corridas de toros permite que sean los taurinos los que marquen la pauta e incluso dicten la norma legal al respecto?.

¿Por qué si una Ministra antitaurina como Cristina Narbona expresa su parecer, el lobby taurino es capaz de enmudecerla en veinticuatro horas sin que nadie de su partido o el del adversario la apoye?

¿Por qué se permite que sean los políticos taurinos como Alberto Ruiz Gallardón, Esperanza Aguirre, Pío García Escudero, Carmen Calvo, José Blanco, José Montilla, José Bono, los que muestren la imagen de que su partido está a favor de las corridas de toros?.

¿Cómo un Presidente del Gobierno puede pedir el mismo respeto por los matadores de toros que por sus defensores?

¿Por qué los antitaurinos del PSOE no se dan cuenta de que cuando Zapatero o la Ministra de cultura Carmen Calvo se declaran neutrales y respetuosos con las dos partes, en realidad están favoreciendo a los taurinos y perjudicando a las víctimas, los animales?

La realidad es que los taurinos no pueden permitir que algún día la moral triunfe y ellos pasen a la historia como culpables de un gravísimo hecho: la tortura de inocentes. Lo que deberían saber es que ya lo son para las víctimas y sus defensores.

Cómo es posible que pueda ser gratificante para alguien que un animal sea torturado hasta la muerte.

Emmanuel Kant proclamó: "Se puede juzgar el corazón de un hombre por su trato a los animales".

LA POLÍTICA Y LA COMPASIÓN

Afortunadamente algo está cambiando en España. Aunque los partidos mayoritarios así como las cadenas de televisión están a favor de seguir torturando animales en las plazas de toros por diversión, tradición o negocio, el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA) concurre a las elecciones autonómicas y municipales en Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Zaragoza, Vitoria, Valladolid, Cantabria, Guadalajara, León y en otros muchos lugares de nuestra geografía, para recoger la sensibilidad de todos los amantes de los animales que son olvidados por los partidos nacionales en su lucha por terminar con este tipo de espectáculos crueles.

Aunque a primera vista pueda parecer que el PACMA compite contra Goliat, no debemos olvidar que la razón y la moral terminan por imponerse. No hace falta recordar que las grandes conquistas sociales empezaron con una sola voz. Gandhi, Martin L. King, Vicente Ferrer y tantos otros en todos los ámbitos de la vida y lo largo de la historia se enfrentaron a la injusticia cambiando el curso de los acontecimientos.

La compasión nunca tuvo rival porque sin ella todo pierde consistencia. Hasta la misma vida carecería de sentido. La virtud, la empatía, la bondad, la piedad, siempre iluminan el camino.

No se puede decir que se ama a los animales y gastarse casi cinco millones de euros en remozar una sola plaza de toros como se ha hecho en Madrid. No se puede decir que eres progresista mientras defiendes rancias tradiciones que denigran al ser humano por su extrema barbarie. El que vea arte o diversión en un toro vomitando sangre no puede gobernar.

Algo está cambiando en España cuando gente de distintas sensibilidades políticas se unen por una causa noble y justa que está por encima de bagatelas sectarias para ofrecer su esfuerzo en dignificar este país y librarlo de una fiesta tan maldita, como la calificó Tirso de Molina.

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