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RELATOS


Por Antonio García
lordarnold@telefonica.net



LA IGLESIA Y LOS ANIMALES

Ser cristiano y taurino es incompatible. No es que lo diga yo. Lo dicen, entre otros muchos, personajes relevantes de la Iglesia como el Arzobispo de Valencia Tomás de Villanueva (1487-1555), San Juan de Ávila (1500-1569), el Papa San Pío V (1504-1572), el Papa Sixto V (1520-1590), Fray Francisco de Alcocer (1559), Tirso de Molina (1579-1648), el Arzobispo Luis Manuel Fdez. Portocarrero (1635-1709), el filósofo y Sacerdote Jaime Balmes (1810-1848), el Cardenal Isidro Goma y Tomás (1869-1940), el Obispo Iniesta (en la reviste Tiempo del 29 de Julio de 1981), el Arzobispo Montuja (Méjico), el Obispo de Vic Antonio Pascual, el Obispo de Nimes Planier, el Obispo de Troyes (Francia), y un largo etcétera. La fuente y las citas se pueden encontrar en: http://usuarios.lycos.es/arcadenoe/toros.htm

Que los animales no son objetos sino criaturas con alma lo reiteró también el Papa Juan Pablo II. Que los animales son nuestros hermanos benjamines lo proclamó hasta la saciedad San Francisco de Asís. Que fueron queridos y protegidos por ascetas y santos lo demostró con su ejemplo también San Antonio Abad, patrón de los animales.

No sólo la Iglesia Católica se manifestó a lo largo de la historia contraria a la crueldad con todo los seres vivos, también otras comunidades e Iglesias cristianas actuales recogen este sentir "animalista". Recordemos que animal es un término que, en latín, proviene de ánima (alma). La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Adventistas del Séptimo día, sostiene que los animales, como los humanos, son espíritus inmortales creados por Dios y hablarán en el juicio final sobre nuestra conducta con ellos. La comunidad cristiana internacional "Vida Universal" continúa coherentemente los pasos de las primeras comunidades cristianas como vegetarianos y defensores de todos los animales.

Oriente, cuna de todas las religiones, conserva y enseña el respeto por todas las criaturas de Dios. Hinduismo, Budismo y Jainismo son buena prueba de ello con cientos de millones de vegetarianos y defensores de los animales. El Dalai Lama, homólogo de Su Santidad el Papa lo ilustra.

La Iglesia Católica española actual tiene pendiente una declaración formal e inequívoca contraria a las perversas corridas de toros. Antecedentes tiene para no ser de recibo que un día, cuando la moral triunfe, nos diga: "No supimos manifestar nuestra repulsa contra semejante crueldad". Cada legislatura democrática que transcurre en España son torturados hasta llegar al vómito de sangre, cerca de cuarenta y cinco mil toros .

Recuerden pues nuestros gobernantes civiles y eclesiásticos las palabras del Arzobispo Tomás de Villanueva, cuando hace ya cinco siglos declaró: "Os denuncio pues en nombre de Jesucristo Señor nuestro, que todos cuantos obráis y consentís, y si es vuestro, no prohibís las corridas, no sólo pecáis mortalmente, sino que sois homicidas y deudores delante de Dios en el día del juicio de tanta sangre y violentamente vertida."

EL CÍNICO Y LOS IDIOTAS

Hacer pasar por bueno algo malo es de cínicos. Uno de los argumentos recurrentes de los taurinos para justificar su posición al respecto es que el toro se extinguiría si no hubiese corridas. Según este cínico argumento la crueldad humana está justificada. Según este cínico argumento podríamos crear animales u hombres genéticamente únicos con el dinero conseguido en espectáculos públicos donde sean torturados. Según este cínico argumento bastaría con hacer negocios torturando a otras especies en peligro de extinción para evitar su desaparición. Según este cínico argumento si los blancos no hubiesen violado a las esclavas negras no hubiera habido mulatos. Según este cínico argumento el cinismo es bueno y los demás somos idiotas.

Por el contrario, la virtud, la razón y el sentido común nos dicen que:

- El fin no justifica los medios.
- La vida sin compasión no tiene sentido.
- La crueldad humana no tiene justificación.
- Criar una especie para torturarla sería obra de psicópatas.
- Los toros y otros muchos animales no se extinguirían si el hombre se comportase dignamente.

La vida lleva 500 millones de años habitando la tierra. El hombre sólo uno. Cuando éste desaparezca, quizás el equilibrio natural se restablezca de nuevo.

SUFRIR O NO SUFRIR

Los que amamos a los animales sufrimos cuando les vemos con arpones clavados en su costado. Los que amamos a los animales sufrimos cuando les vemos ansiar la libertad. Los que respetamos a los animales sufrimos cuando les vemos privados de sus derechos. Los que amamos a los animales sufrimos cuando se esgrimen argumentos de todo tipo para fomentar la brutalidad, para conservar espectáculos infames donde se les acosa y tortura hasta la muerte y más si estos argumentos provienen de veterinarios que, en vez de ser dignos representantes de su vocación, se han convertido en sus peores enemigos.

¿Tan difícil es amar a los animales? ¿Tan difícil es comprender que no se trata de encontrar razones para su castigo sino de admirar la vida que hay en ellos y respetarla?. ¿Tan difícil es despertar la sensibilidad y la empatía?. Porque si es así, vamos a tener que empezar a plantearnos que no todos los seres humanos son iguales. Que no todos los seres humanos tienen las mismas condiciones para valorar la realidad ni para ver con claridad. Que no todos los seres humanos están hechos de la misma pasta. Ni mucho menos.

Por mucho que se empeñen en hacernos creer que todo vale porque hay un voto detrás que captar, cada vez somos más los que no estamos dispuestos a aceptar la demagogia, el populismo, la chabacanería, la barbarie, la violencia, la incultura, las tradiciones cruentas, la infamia, la mentira, la inconsistencia, el hedonismo, el consumismo, la cultura de pacotilla, la estupidez, la vulgaridad hortera con pretensiones artísticas, pero sobre todo la degradación de la moral y la ética hasta niveles que no son propios del homo sapiens. ¿O es moral divertirse en torno a un toro torturado por humanos hasta la extenuación? Para mi no lo es. Para muchos ha pasado a ser un daño moral de enormes proporciones. Para muchos ha pasado a ser vergonzoso pertenecer a esta raza humana descerebrada y cruel. Esta raza humana que en periodos de paz calma su sed de sangre en esos anfiteatros de muerte y vergüenza que jalonan nuestros pueblos y ciudades.

COSECHAR LO SEMBRADO

Los animales dejarán de ser maltratados en las fiestas populares españolas cuando, desde las instancias europeas pertinentes, se impongan las medidas necesarias, así como las sanciones oportunas, a aquellos países comunitarios que no respetan las leyes mínimas de protección animal, por encima de cualquier tradición local violenta.

En este país se ignora el derecho de los animales a su bienestar, se desconoce el más elemental principio ético de respeto y protección animal y se atenta todos los días contra su integridad física, maltratándolos y explotándolos hasta límites que ni la razón ni la moral pueden ya soportar.

Ya está bien de ignorancia, de barbarie ancestral, de pasar por encima de la integridad moral de los ciudadanos que sufren con la tortura en las plazas de toros, en los alanceamientos populares, en los encierros taurinos. Ya está bien de paletadas, de políticos con puro, de machismo cobarde, de clarines desafinados, de sudor y sangre.

Sólo las leyes comunitarias pueden impedir ya tanta violencia. La clase dirigente española ha demostrado hasta ahora, su irresponsabilidad, su incompetencia, su falta de altura moral para con la naturaleza. Se ha sumado a lo peor de la incultura popular, a su orgía de sangre animal inocente, en honor, eso sí, de alguna virgen o santo local.

Esta conducta mantiene a España sumergida en la más profunda deficiencia moral, alejándonos del progreso natural y de Europa. Así, ni se construye una civilización, ni un país, ni la paz, la unidad o el futuro. Así sólo tendremos violencia y sufrimiento. Cosecharemos lo sembrado.

ARTE Y TRADICIÓN CRUEL

Los que defienden el toreo argumentando que es un arte se olvidan de que, por ejemplo, el "Otello" de Shakespeare es una auténtica obra de arte literaria y ello no justifica que el actor o cantante principal de la función pueda matar realmente a la infortunada Desdémona. Si fuese así, el actor sería además un asesino. 

De la misma forma, si en la ópera "Carmen" de Bizet se maltratase realmente a un animal o a la protagonista del inmortal Merimée, los responsables de la producción cometerían un acto perverso, además de un delito. Tampoco el séptimo arte tiene licencia para rodar sus obras cinematográficas con violencia real. Todo ha de ser una inofensiva representación, sin perjuicio además de que esta ficción pueda ser incluso reprobada por su excesivo realismo.

Si en nombre de la tradición los cristianos alanceasen realmente todos los años en Villajoyosa o Alcoy a decenas de moros para celebrar la conmemoración de la reconquista de la península Ibérica, España sería considerada un lugar habitado por asesinos. Si basándonos en la tradición asiria, persa o romana, el derecho penal contemplase aún la crucifixión de personas, nuestra civilización hubiera sucumbido también hace mucho tiempo a causa de tanta barbarie. Afortunadamente fue abolida en el siglo IV por Constantino.

Si tampoco hoy es aceptable crear mediante el cruce de razas, perros o gallos de pelea caracterizados por su fiereza, por qué no nos parece perverso crear toros bravos para la lidia. Y si es una raza genuina, por qué se aduce torpemente que el toro nació para morir en la plaza. Un Rottweiller o un Pit Bull no nacen para morir en peleas.

Si basándonos en el respeto a la libertad individual o de un grupo se otorgase inmunidad de acción, las mafias, la delincuencia y la impunidad camparían también a sus anchas. La equidistancia entre antitaurinos y taurinos aduciendo respeto por ambas partes es tan impropio de la razón, la ética y el derecho como lo es no interponerse entre víctimas y opresores o entre animales inocentes y la tradición cruel.

ESCALERA A CIELO

El que no ama a los animales desconoce la virtud. El que no ama a los animales desconoce la Sabiduría. El que no ama a los animales vive dormido en su vacío espiritual.

El principio más elemental de la Sabiduría nos revela que el Ser todo lo inunda, que el Espíritu todo lo sostiene, que el Universo habita en cada átomo, cada célula, cada ser.

"Todo está en todo" anunció el gran Hermes. "Como es arriba es abajo", se lee en el Kybalión. Cada criatura animada habita como energía en la Mente creadora. También lo afirmó el tres veces grande, Hermes Trismegisto. Tuvieron que pasar varios milenios para que Albert Einstein convenciese a Occidente de que no hay barreras entre materia y energía. Los Vedas hindúes lo habían ya revelado al mundo, en sánscrito, hace más de cinco mil años.

No se puede presumir de cultura y civilización mientras se masacra a los benjamines de Dios. La ética se arrincona en los mataderos y en los ruedos.

"Así lo que hiciste a uno de mis pequeños, a mi me lo hiciste", nos recuerda Cristo. "Misericordia quiero y no sacrificios", avisa Jesús. "No matarás", previene ya la ley Mosaica. "Cuando un hombre se apiade de todas las criaturas vivientes, sólo entonces será noble" dijo Buda.

El que tenga oídos para oír que reflexione y nazca al espíritu. Habrá subido el primer peldaño de la escalera al reino de los cielos.

EL HOMBRE NO ESTÁ PRIMERO

La salvación del ser humano comenzará cuando éste tome conciencia de la necesidad que la naturaleza tiene de ser cuidada y amada. La salvación del hombre pasa por el servicio desinteresado y el amor no sólo hacia sus congéneres sino hacia todo lo que le rodea. Y por la renuncia de su propio ego en favor de su alma y del Espíritu.

El camino de la no-violencia ha de hacerse extensivo necesariamente a los animales, las plantas y el medio ambiente en general. Como dijo Mahatma Gandhi: “El crecimiento espiritual exige de nosotros que dejemos de matar a los animales para satisfacer nuestras necesidades físicas”.

La idea terrible tan extendida de que el ser humano está primero, que el hombre ha de dominar y someter al resto de seres vivos, que puede explotarlos y utilizarlos, experimentar con ellos, divertirse a su costa, matarlos, o comérselos a voluntad cual mero producto industrial, le está llevando a su ruina espiritual y probablemente a su cercana extinción.

El tercer mundo, el hambre y la sed, los cayucos y las migraciones, la deforestación, la contaminación y la extinción de miles de especies son los inequívocos síntomas de este descuido, del desamor y de la prioridad del yo.

" ... y el que quiera ser el primero, se haga servidor de todos." Mt. 20, 27

LOS UNOS, LOS OTROS Y TODOS

No hay excusa. Más de once mil animales inocentes son cruelmente maltratados y ensartados criminalmente al año, en aras del negocio y del sadismo taurino en las plazas del horror españolas.

Desfilando uno tras otro, una negra procesión de astados de más de treinta kilómetros de largo son conducidos anualmente por el "Homo sapiens" a los ruedos de la ignominia.

No hay excusa para divertirse con el sufrimiento de otro ser vivo. No hay excusa para ampararse en las peores tradiciones maléficas. No hay excusa para desviar la atención hacia otros asuntos por resolver. El mal es el mal y cuenta como siempre con sus verdugos, sus cómplices y sus patrocinadores. Porque se es cómplice cuando se paga una entrada, se es cómplice cuando se impulsa la perversión desde la política o los medios, se es cómplice cuando se vota a un partido político populista que no sólo permite el cruel espectáculo sino que lo fomenta, como ocurre con los grandes partidos políticos españoles.

Ya no vale escudarse en la ignorancia de la España analfabeta. No vale con decir que no hay opciones. Auditorios, museos, bibliotecas, teatro, cine, ópera, ballet, parques naturales, deporte o viajar si lo prefieres, pero si optas por fomentar la sinrazón y el mal serás responsable ante la Vida.

También cuentas con opciones políticas que defienden activamente a los animales. Hoy el P.A.C.M.A. -Partido Antitaurino contra el maltrato animal-, recoge en su programa electoral una amplia serie de medidas para proteger a los animales de la barbarie de unos y la connivencia de otros. Ya no se trata de izquierdas o derechas, de republicanos o monárquicos, de los unos o los otros. Pamplinas. Se trata de ampliar el concepto de humanismo y la no-violencia urgentemente, cultivando el amor, el respeto y el cuidado de todos los seres vivos.

 

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