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EXPOELEARNING 2009.

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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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  Guías culturales

RELATOS BREVES

Arnaldo Sejas
Ellarvarecords@hotmail.com
CIGARRILLOS USADOS EN PENSIONES LÍQUIDAS

Habíamos discutido un par de horas, ella dejo de hablarme y yo me di vuelta y me dormí.
Estaba soñando con pensiones y cigarrillos que nunca se fumaban hasta que sentí sus pasos.
Había decidió marcharse y se llevaba mi suerte en su piel.
Intente detenerla, pero en eso no soy bueno.
Las palabras llegaron tarde y mis manos fueron indelicadas.
Bajo las escaleras, cerro la puerta, (me sentí estúpido hablándole a el reloj)
Y prendí la tele, vacié mi mente, fume todos los cigarrillos.
Busque la guitarra para componer algo que no era mío.
Escribí basuras intelectualoides con triple significado,
escribí sobre caballos que tocaban Voodoo chile,
escribí mientras me sangraban los oídos
escribí hasta que sonó el telefono.
Era sólo otra boleta vencida,
voces frías al otro lado del mundo.
Interferencias y ruido blanco.
Teléfonos desconectados en lineas muertas.
Maquinas de fax obsoletas preparando el café.
Cámaras en el culo de Masera analizando su cerebro.
Y culpas en pantallas de cristal liquido,
Y soledad en salas de chat.
Y múltiplos de diez para teorías del buen amar
Y psicólogos trepando las bocas de tormenta,
intentando explicarle al huracán de la humanidad
que todo fue un mal sueño del niño que murió
cuando aceptamos aquel empleo
y nos resignamos a ser una sombra de nuestros sueños.
Y vi algo en la punta de la lapicera,
Perros con sombreros de frutas apretando el botón
Y el almacenero deseando la muerte de todas las viejas
que revuelven la mercadería.
Y sida en envases descartables.
Y almas del Ku Klux Klan. volviéndose negras.
Y chinos maquillados besando a Syd Barrett.
Y dos tortugas vía on-line ofreciendo sexo oral y tetas prehistóricas.
Patee el telefono, quebré la lapicera.
Mordí la guitarra, desfumé todos los cigarrillos, llene mi mente de palabras secretas y códigos de acceso a ella,
apagué la tele y deje de hablar con relojes (que nada saben del tiempo)
Se abrió la puerta, subió las escaleras y me abrazo (mis manos fueron educadas)
No era necesario ninguna palabra (ni siquiera estas)
Descanse en su piel y devolvió mi suerte.
Decidió quedarse (solo otra oportunidad para negar mi estupidez, (ambos mi amor))
Me deje llevar por el sueño.
Vislumbre cigarrillos usados
Y vi todas mis pensiones
Arrasadas,
volviéndose parte de algún mar del sur de Rusia
Liquido sobre liquido entre bosques y deshielos humedeciendo el Gulag de Stalin.
(la represa de la cordura estalla, pensé)
Y yo observaba el ultimo día de la humanidad
En la cumbre de una montaña (recuerdo de las fotos de mi madre)
Y tres minutos después no tuve nada mas que decir.

 

FIRMADO, SELLADO Y APROBADO

Estaba yo sentado en aquel hall de espera, mirando los cuadros que me resultaban insulsos y deprimentes. Escuchaba las voces en el consultorio que rebotaban en las paredes Pensé "que clase de locos estarán adentro" Agarre una revista, estaban los ricos mostrando sus casas. "Gente de pijas chicas, necesitan casas grandes" me había dicho un amigo. Me entretuve con eso hasta que se abrió la puerta. Salio una nena de unos ocho años y su madre gorda y despeinada detrás. La nena lloraba y la madre la llevaba de la mano como si la vida se le fuera en ello. Pasaron junto a mi y salieron a la calle el sol todavía brillaba y yo me sentí peor. Vi un poco de aquel consultorio, había luz tenue, se me antojo enfermiza, me hizo sentir con fiebre, pensé "esto no es una buena idea" La voz salio de allí con el mismo eco de las anteriores, dijo: "Por favor, pasa y cerra la puerta" y aunque no quería lo hice. Me senté en una silla enfrente a ella, un escritorio recargado de fotos nos separaba. Los portarretratos tiraban reflejos justo en mi cara, era mortificante y me distraía. No creo que allá sido casual, ella sonreía pero no me transmitía ninguna sensación en absoluto. Era como los cuadros y las revistas, una cosa pintada y establecida, algo reglamentario, muy social y neutral. Me dijo que me calmara y comenzó con las preguntas, no me mando a ningún sofá tipo cama ni nada, todo sucedió allí, yo en mi silla y ella en su sillón y los reflejos jodiendo y su voz rebotando.

"¿Porque peleaste con ese chico?" "¿Lo odias o odias a alguien de tu familia?" "¿Fue una manera de descargarte, de transmitir tu frustración?" "¿Tenes sentimientos agresivos y violentos contra los maestros?" "¿Porque escribís esas cosas taaaaaaaaan tristes?" (quiso ser divertida con esta) "¿No te gusta la escuela?" " Me dijo tu profesor que dormís en su clase, ¿No podes dormir en tu casa?" "¿Los pantalones rotos significan algo?" " ¿Dibujas cosa feas y oscuras por algo que pasa en tu casa y esa es tu vía de escape?" "¿Te drogas?" "¿Tomas alcohol?" "¿Te gustan las chicas?" "¿Te gustan los chicos?" "¿Sos virgen?" "¿Sos gay?" "¿Te tocaron?" "¿Te pegaron ?" "¿No te escuchan?"

Yo respondía despacio y pausado, no me gustaba ese lugar y pensé que si la mandaba a la mierda estaría mas tiempo y habría mas preguntas. Decía "Si" y "No" y de tanto en tanto algún "Tal ves", estaba seguro que en realidad no importaba mucho lo que dijera, ella ya tenia su imagen de mi, las preguntas eran rutina, supongo que su vida también.
Nunca habían abusado de mi, ni mis padre ni nadie, pero ella volvía sobre ese punto y se ponía aburrida.
Le dije "Nunca nadie me hizo nada de todo eso, por favor deje de preguntarlo, es muy desagradable" Pero continuo y continuo, tenia imaginación y era muy explicativa.
Cuando finalmente se dio cuenta que no servia de nada empezó con lo de "Te gustan las chicas o los chicos" y después "Pero estas más tiempo con los chicos ¿no?¿no?¡¿no?!" y volvía a decirle que en realidad me daba lo mismo estar con los chicos o con las chicas, no era muy bueno en eso de ser sociable, pero no lo entendía.

"¿Te gustan las chicas?" "¿Te gustan los chicos?" "¿Sos virgen?" "¿Sos gay?"

Realmente era demasiado, decidí arriesgarme y responderle a lo Arnaldo, el de verdad, el que a ella no le interesaba:
"¡¡ME GUSTA COGER CON CHICAS, HE COGIDO CON CHICAS Y A ELLAS LES GUSTA, LES GUSTA QUE SE LA META, ENTIENDE!! ¡¡¡ENTIENDE MÁL COGIDA DE MIERDA!!! ¡¡¡¡ENTIENDE, NO SOY GAY, NO ME PEGARON, ME GUSTAN LAS MINAS, ME GUSTAN MIS PANTALONES ROTOS, ME GUSTAN MIS DIBUJOS Y ME GUSTA ESCRIBIR PORQUE SIMPLEMENTE ME GUSTA!!!! ¡¡¡¡ENTENDES AHORA!!!! ¡¡¡¡ENTENDEEEEEES!!!
Pero no lo hice, no tenia el valor para arriesgarme a visitar un loquero.
Me imagine babeando y con pantuflas de papel por los pasillos de algún hospital.
Cuando mire me di cuenta que me había quedado callado bastante tiempo, lo suficiente para que en la mirada de ella apareciera la duda y la desconfianza. Corto el nexo y bajo la vista. Anoto algo en una libretita, tal vez
"Chico idiota con serios problemas de comunicación, tal ves virgen o puto o algo así"
Levanto la vista y mostró esa sonrisa muerta, como de cartel de hotel barato. Volvió a anotar algo en esa libreta y se levanto. Salio del consultorio y me dejo solo, me temblaban las manos y tenia ganas de vomitar.
Todo esta mierda por cagarme a trompadas con un pendejo boludo y el estaría ahora tranquilo en su casa, comiendo tostadas frente a la tele. No se cuanto tiempo paso, sentía que fueron horas y horas (aunque debían haber sido diez minutos, el miedo estira el tiempo) hasta que ella volvió.
Trajo una carpeta y saco varios dibujos. Me los mostró de a uno y yo debía decir que veía. Eran dibujos de mierda y en blanco y negro, pensé que el artista no se había esmerado demasiado. "Veo dos tipos golpeándose" Ella dijo: "Mhmmm, interesante" Pero de interesante no tenia ni mierda.
Y continuamos hasta que no hubo mas dibujos. volvió a anotar en la libretita, volvió a sonreír, volví a sentir fiebre. "En realidad...mhmmm...bueno, a ver...si...esta bien...si...mhmmm...bueno" Hablaba para ella, se mantuvo así un rato pasando de la libreta a una carpeta, comparando y anotando. No se como ni en que momento puso su mano sobre la mía, me miro fijo y mostró dientes manchados de tabaco.
No era fea, tendría 40 años, pero cuando sonreía estropeaba todo. Debo admitir, me dio un poco de miedo, no decía nada y me miraba fijo, todos esos dientes, amarillos, carroñieros. "No te preocupes, esta todo bien, sos un chico normal, un poquito antisocial pero nada mas, evita las peleas y la violencia y cualquier cosa me venís a ver ¿Si?"
Casi me caigo de la silla, casi grito, casi digo "PSICOPATA HIJA DE PUTA, TODO ESTO, TANTA TORTURA SOLO PARA DECIRME QUE SOY NORMAL"
En realidad lo de que soy normal no se bien si fue bueno o malo.
Normal como los tipos que solo quieren llegar a su trabajo y si te ven tirado te patean.
Normal como los policías que matan de día y duermen de noche. Normal como un tipo en una fabrica volviéndose loco.
Normal como los viejos que vivían amargados y resentidos.
Normal como un almacenero. Como un enfermero. Como el enterrador. Como un abogado.
¿como que?
Pero en realidad no importaba, ella se levanto para darme la mano y despedirme, ya no mostró la sonrisa, el trabajo estaba echo, yo era normal, sólo abia sido una falsa alarma, el chico era normal.
Ahora podía reincorporarme a la sociedad, entre los cuerdos y los buenos,
yo era normal, no importaba lo que dijera, hiciera, escribiera o con quien cogiera, era N-O-R-M-A-L, firmado, sellado y aprobado. pensé en todos los muertos por negligencias y guerras, pensé en todos los chicos violados o mutilados por los normales y buenos viejos de las plazas. pensé en médicos llegando ebrios, pensé en jueces y cámaras de gas, pensé en Galtieri, pensé en tipos comiendo de la basura, pensé en niños con las panzas hinchadas. Llegue a la calle y salí muy rápido, tenia 16 años, tenia algo que ver en la tele, tenia un millón de chicas en la cabeza, tenia que saber el nuevo hit, tenia mucho que hacer, pero principalmente, tenia que parecer normal.


SÓCRATES Y YO

- Hola Sócrates.
- Hola Arnaldo.
- Supongo que esto es lo que hacías para comprender el alma humana y todos los desperfectos de la mente ¿no?
- Si, si, no exactamente así, pero si...
- Es bastante estúpido y tranquilizador, podría acostumbrarme...
- No te lo recomiendo, podrías tener problemas.
- Si eso es verdad.
- Estás al tanto de que en realidad estás hablando solo ¿no?, quiero decir yo me morí y me volví polvo antes de que vos echaras uno.
- Jajaja, no conocía tu veta humorística, sos bueno, quiero decir, por el hecho de estar muerto y con cara de bobo en millones de libros sos bueno.
- Tenia mis admiradores, pero como te decía, tenes que tener en claro que todo esto sucede solo en tu mente y que la idea es usar este método solo para llegar a responder preguntas que mantengan el pensamiento humano en vela durante las largas noches de...
- He, corta el rollo, yo te tengo en mi mente porque se me da la gana, a la mierda con todas esas preguntas pelotudas de "¿quien soy?" "¿a donde voy?", yo eso ya lo sé y quien no lo sepa no merece siquiera respirar el mismo aire, espejos y televisión (y para algunos lo que queda en el inodoro) es todo lo que se necesita para saber quienes somos y a donde vamos.
- No lo veo así, de hecho eres muy desagradable.
- Me importa un carajo como lo veas o me veas, nada mas estas de visitante en mi mente.
- Yo soy Sócrates, podrías tener un poco más de respeto, anduve durante años desentraño los misterios de la humanidad, en la vieja Grecia, contra los brutos romanos y ahora vos, en sólo un instante queres tener todas las respuestas... no eres muy inteligente.
- No, no lo soy, pero en realidad aunque te cueste creerlo, la gente no se ha vuelto mas inteligente desde tus días, sólo mas disimulada. Todas tus conclusiones y tu vida estan en libros y se te recuerda, pero en realidad, prácticamente nadie te toma en serio, a nadie le importa saber quien es o porque hacemos lo que hacemos, solo poder y sexo, y mucho de lo que somos o hacemos nos da vergüenza, no es lo que esperaban de nosotros, ni nuestros padres ni nuestro hijos, ni nuestra generación, ni el mundo.
- Es tan triste, en los albores de la humanidad, haber desviado el camino. Oh luna, tu que todo lo sabes, responde a este viejo caminante que...
- Si vas a empezar a desvariar esta conversación no tiene futuro.
- Disculpa, en mis días esos relatos eran la sensación, la gente enloquecía y los jovencitos...Mhmmm los jovencitos, eran tantos, taaaaantos y tan lindos. Sabias que me gustaba acostarme con ellos.
- Si, me parece bastante asqueroso, pero, sobre gustos no hay nada escrito.
- Ese refrán es bueno, no lo había escuchado.
- Todo lo que vos hiciste en realidad se conoce por Platón, ese tipo si que te adoraba.
- Era un poco bobo, siempre atrás de mi culo gordo, cuando salí una ves de mi amada Atenas en el 440 año de nuestro señor como soldado el quiso seguirme, le dije que no, que el debía seguir con mi trabajo, no sabia si volvería, fue tan dura esa batalla, en el crudo y distante Samos.
- ¿Y se quedo?
- Si, ese gordo de espaldas anchas era un cobarde de mierda, recuerdo que en alguna de esas batallas le salvé la vida a mi amigo Alcibíades, el dijo "Oh que orgullo eres tu entre todos nosotros"
Nunca tuvo el valor de reconocer su sangre.
- Si, tal vez, pero te representó muy bien.
- Pero yo tome la cicuta.
- El suicidio no es de valientes.
- Era mi manera de decir que a pesar de que estaban equivocados, el estado y las leyes eran lo primero, lo que sustentan al hombre, lo que lo diferencia de los animales.
- Eso es mierda.
- Vos no entendés nada de política.
- Gracias a Dios.
- La política es un arte, yo amaba la política.
- Es lo que te mató.
- No, eso fue la barbarie y la falta de política, la práctica de una ética moral sustentada en lo malo y equívoco.
- No, eso fueron tus políticos que te abandonaron porque políticamente hablando, lo primero es salvarse el culo, y si el viejo y rechoncho Sócrates esta en el medio, bueno, a la mierda con el.
- Que pérdida de tiempo es hablar con vos.
- Lo mismo digo.
- Recuerdo mis días, por las calles con mi tabla de preguntas. Todos, campesinos, artistas, preguntándose, reconociéndose, era tan bueno...
- Nunca tuviste que trabajar Socra, tenias tiempo de preguntar pelotudeces y romperle las bolas a la gente. Eras de la clase acomodada, los privilegiados eras un politic, también habrías encontrado a tus pares en esta época, aunque seguro hubieras durado menos. La gente no anda con muchas ganas de reconocerse, la gente esta cansada, se sabe que es un Cáncer para el mundo.
- Deberías aceptar tu ignorancia, es el primer paso para abrazar el conocimiento.
- No quiero mas conocimiento, ya se lo que son los hombres. No quiero formar parte de este desfile eterno de los elegidos de Dios, quemando y matando y torturando, políticos y curas son solo la punta del látigo.
- Pobre de ti alma desierta, tan mal te han tratado que ya ni tu propia humanidad reconoces, me recuerdas a la madre de mis hijos, mi buena bruta Xantipa, ella en nada creía, la vela de su vida era opaca y cualquier brisa la apagaba. Mujeres, bien sabe nuestro señor que son la semilla de la ignorancia y la suciedad.
- Vos sos el tipo que se acostaba con pendejos, de que mierda hablas, vos eras un animal de mierda con tu mujer.
- Ellas están en el mundo para procrear.
- El hombre ha dominado el mundo desde siempre, nada bueno a salido aun.
- Esas son sandeces.
- Tal vez, una mujer seria una opción distinta, tal vez los hombres ya hemos hecho todo cuanto podíamos.
- Me avergüenza hablar contigo.
- Si, tal vez el hombre tendría que retirarse, sentarse por toda la centuria a beber cerveza frente al televisor y coger (en eso todavía somos necesarios)
- ¡¡Calla!! ¡¡Es que no tiene limites tu ignorancia!! ¡¡Calla, calla!! ¡¡Calla que me hieres!!
- Que salgan ellas, que se cagen a tiros con los desquiciados, que decidan nuestra política exterior en base a que toallitas femeninas son mas absorbentes, que reconstruyan nuestro sistema de salud y nos dejen la piel suave y perfumada, que nos obliguen a usar tacos altos y depilarnos las bolas, que nos hagan sufrir, que nos ignoren, que nos engañen, que nos utilicen, que nos defrauden, que nos den dietas y nos volvamos anoréxicos,
- ¡¡¡CALLA, CALLA!!!
que se dejen de bañar y nos abracen en verano, que meen afuera de los inodoros y nos hagan limpiarlos, que nos golpeen y nos regalen anteojos de sol, que vuelvan ebrias y sin dinero,
- ¡¡¡CAAAAALLAAAAAAA!!!
que olviden nuestros cumpleaños y nunca jamás nos miren a los ojos, que nos hagan llorar y nos consuelen, que tengan sexo oral con otros tipos en nuestra propia cama, que....

Ya no estaba,
el viejo Sócrates había muerto una vez mas.
Cicuta dijo,
mujeres dicen otros,
poder y supervivencia
digo yo.

Da igual,
al final es sólo otra charla de borrachos...
y tiempo muerto...
cuidado....
cuidado con ellas amigo...
esto sólo es el entretiempo
cuidado...

MILAGROS VENCIDOS

Dos prostitutas brasileras tomando sol en la terraza me pidieron que me quedara,
No tenían problemas en mostrar sus tetas desnudas.
(inyectadas en silicona eran algo raro de ver)
Yo no quería problemas con ninguna, chicas por dinero es un juego caro y dura poco.
Estaba buscando mi momento de paz, necesitaba sentirme sólo, no era mi mejor día.
Había perdido todo el sueldo en el bar de enfrente y tenia hambre, podía sacara a cuenta pero aun no me decidía por como empezar con eso, prendí un cigarrillo y me senté mirando el cielo cargado de smog, odiaba el corazón cancerigeno de esa ciudad y esa ciudad me odiaba a mi.
Un chico de pueblo intentando mantener la cordura, subiendo de un subte a otro y durmiendo en los colectivos y chicas que huyen de las miradas y te corren a empujones de todos lados y empleos despreciables con jefes mas despreciables aun.
No era una tarea fácil, necesitaba estar sólo en esa terraza fumando el ultimo Marlboro estrujado y no escuchar voces ni autos ni insultos.
Lo estaba logrando, estaba aterrizando en mi mundo pacifico cuando ellas decidieron que tal ves era buena idea hablar con ese chico que fumaba y escondía los ojos detrás de unos anteojos de sol rayados.
Levantarme se me hacia un acto muy lejano, tenia las piernas destrozadas de cansancio (mi nuevo ex empleo había sido poner planchas de durlok, 8 horas subido en una escalera y el yeso en mi cara, asfixiando, riendo, molestando y el Shuiiiiiiiiiiiik, Shuiiiiiiiiiiiik, Shuiiiiiiiiiiiik, de la agujereadora perforándome los tímpanos) las vi llegar, una morocha y la otra rubia (teñida por alguien que la odiaba mal) eran todo tetas infladas y sonrisas de hiena, pensé que en realidad era un momento bastante excitante pero en mi mente solo lo sentía como algo grotesco, bizarro, un capitulo de Batman de los 60, demasiado de todo para demasiado poco.
La rubia se inclino para estar a la altura de mi cara y cubrió mi campo visual con esas dos cosas colgando debajo de su mentón, más allá se veían las piernas, pero era difícil tomarlas en cuenta con tanto en frente.
Lo debe haber notado por que chasqueo los dedos antes de hablar.
"¿Hola, tene un igarrilo?" era bastante difícil entenderle, supongo que en su oficio hablar no era una prioridad, moví la mano con el Marlboro a medio fumar y le hice señas de que era el ultimo.
La morocha que estaba atrás (en realidad eso lo supongo ya que estaba otra vez hipnotizado por esas tetas descomunales y deformes) soltó una risa que sonó a grito, me asusto bastante como para que se me cayera el cigarrillo, putie por lo bajo y cuando lo fui a agarrar la rubia giró y me dio un tetaso, estiro la mano y se lo llevo a los labios.
"¡He que es el ultimo!" dije yo mientras me limpiaba la cara, esas tetas debían tener al menos un litro de bronceador cada una.
La rubia abrazo a la morocha y le paso el cigarrillo, me miraban fijo y con media sonrisa, brillaban y me tapaban el sol, ¿que mierda estaba pasando ahí?, esas boludas se estaban fumando mi ultimo cigarrillo y encima se reían, era demasiado.
"No entienden que no tengo guita y ese es mi ultimo cigarrillo"

Me levante despacio, no quería que mis piernas fallaran, lo único que me faltaba era terminar en el suelo con dos brasileras chorreando bronceador y riéndose de mi estúpida suerte.
"Era broma garoto, no te enojes"
Pero la rubia tiro el cigarrillo fuera de la terraza (la mente es extraña a pesar de lo molesto que estaba pensé "pobre el infeliz al que le caiga esa colilla en la cabeza")
"Que mierda haces" todavía no estaba gritando pero faltaba poco, instintivamente me asome por un costado de la terraza, obviamente no había nada que rescatar, me dio vértigo y me maree, vi puntitos blancos y sentí que iba a caer, no me asuste, pensé que tendría su lógica, en algún universo paralelo yo debía estar bien, sin ninguna brasilera que tirara mis cigarrillos o me embadurnara de bronceador con olor a coco.
Me agarre de la baranda, cerré los ojos y espere a que desparecieran los puntitos y el mareó, después retrocedí, finalmente me quedaría en este universo, volví a donde estaban ellas.
Reían como estúpidas y parecía que se derretían, la morocha se metió la mano al bolsillo de sus bermudas de jean y saco un atado de cigarrillos, la rubia seguía con su "JA, JA, AGGGRR, JA, JA, AGGGRR" creí que se iba a ahogar en su pelotudes y su silicona barata.
"Tome, agarra uno, era broma, era broma"
Manoteé el atado y agarre uno, no valía la pena pedirles explicaciones, en Brasil debían ser chicas o muy graciosas o muy boludas.
La rubia que se estaba calmando me ofreció fuego, tenia un zippo muy bonito, encendí el cigarrillo y le pegue una pitada larga, tuve ganas de tirar el encendedor a la mierda a ver si eso le causaba gracia pero se lo devolví, no tenia ganas de enfrentarme a cuatro tetas de ese tamaño, no podía vislumbrar cual seria el desenlace.
"Como voce e llama"
No recuerdo si les dije mi nombre o invente alguno, en esa pensión todo el mundo quería echar a todo el mundo y yo y mis amigos habíamos llegado hacia poco, no era momento de perder la cama, por lo menos todavía.
Hablaron entre ellas en susurros, parecían dos nenas planeando algo contra el chico feo del colegio, la morocha saco una bolsita y le dio plata a la rubia que se estaba poniendo la remera.
"¿Queres tome un cervecinia?"
En realidad quería estar sólo y recuperarme de la resaca, aclarar mi mente, pero parece que una parte de mi opinaba lo contrario y le dijo que si.
¡Mierda!, ya ni mi cabeza me hacia caso, ¿adonde iba mi vida si ni siquiera podía decirle que no a un par de brasileras súper desarrolladas? ¿Cómo mierda termine acá, con cucarachas, prostitutas y viejos que escuchan la radio evangelista a las 5:00 de la mañana?
¿quién era yo? ¡¿qué era?!
La rubia se fue y la morocha se sentó y comenzó a armar un porro, yo seguía preguntándome cosas que aun hoy no me puedo responder.
Me toco la pierna y dijo algo así como que me sentara con ella, lo hice aunque no tanto por ella como por mi, estaba muy cansado y apague mi mente.

Prendió el porro y pito fuerte, se le inflaron los cachetes y la cara se mimetismo con sus tetas, no pude aguantar y empecé a reír.
Ella me miro, tosió y me largo todo el humo en la cara.
"¿De que se ríe voce?"
"Nada, nada" dije ahogado por el humo y la risa.
"Queres un poquitu"
"No, no gracias"
Yo era un tipo de cerveza y whisky, tuve mi época de drogas pero no fue muy fructífera, nunca me sirvió para mucho más que reír como un bobo y bajarme la presión, no grabe Sargent Peppers ni nada, un día me dio taquicardia y dije: "esto ya no es divertido", lo intente un par de veces más pero paso lo mismo, me quede con la cerveza y el whisky, hasta ahora me habían sido fiel.
Le pedí otro cigarrillo y ella me dejo el atado, nos quedamos en silencio y comencé a calmarme de nuevo, viajando hacia mi mundo de tranquilidad, aclarando las ideas, hasta que llego la rubia.
"¡¡Llego a cerveciniaaa!! ¡¡Llego a cerveciniaaa!!"
Gritaba como una condenada, con voz finita y aguosa, casi logra que se me caiga el cigarrillo de nuevo, traía un par de botellas de cerveza y tenia los ojos rojos, debía haber fumado algo antes de subir, se saco la remera y se sentó al lado mío.
Estaba rodeado por dos brasileras dopadas y zarpadas de silicona, todo olía a coco y marihuana, era una situación rara, como estar en una película porno de bajo presupuesto y ser el chico que les maquilla las tetas, no me consideraban un peligro y en realidad tenían razón, yo estaba arruinado, poco podía hacer más allá de sentirme sorprendido.
Abrieron las cervezas con una navaja y la sirvieron en basos de plástico, a la morocha se le rebalso y se limpio con mi pantalón, la mire y ella hizo media sonrisa, le faltaba un diente y no fue sexy en absoluto, hablaban lento, rápido, cortado, gritando y susurrando, yo estaba en el medio de ellas dos y cuando una no escuchaba a la otra pasaban medio cuerpo sobre mi dejando caer una teta en mi mentón.
De vez en cuando me preguntaban algo y les respondía cualquier cosa, no les entendía antes, ahora que estaban dopadas y medio en pedo era simplemente imposible saber que decían o preguntaban, lo bueno es que ellas tampoco me entendían a mi, lo se porque me preguntaron algo así como
"Cu voce trabaaja tu"
y les dije:
"Exporto brasileras pelotudas a la india"
Y la rubia muy seria, asintió con la cabeza y continuo hablando con la otra.
Estuvimos un par de horas tirados ahí, la morocha se paro, le dijo algo a la rubia y se fue.
Me empezó a hablar y a señalar algo que yo no veía, me serví lo ultimo que quedaba de cerveza y la escuche sin escuchar.
Cuando termino de contar (lo que sea que me conto) reviso los dos envases y se dio cuenta que no había más, "mierda" me dije, ahora me iba pedir el mío y ya no podría tomar más, quien sabe donde carajo había estado esa boca.
Debo decir que en realidad no es muy propio de mi ese tipo de reacciones, he besado a mujeres en situaciones por demás desagradables pero estas dos tenían algo que iba más allá, una especie de cosa venenosa en la piel y una maldad corrosiva en los ojos, como dos víboras esperando para atacar.
No espere a que me lo pidiera, le di el vaso y ella sonrió, por lo menos tenia todos los dientes.
Mato el vaso de un sólo saque pero no trago la cerveza, la mantuvo ahí un rato, yo busque los cigarrillos sin prestarle atención, cosas mas raras he visto (y he hecho) cuando de repente una mano me agarro la cara y vi sus labios acercarse a toda velocidad, me beso y dejo correr toda la cerveza en mi boca.
No fue nada divertido, me ahogue y tosí y escupí, ella empezó de nuevo con lo de "JA, JA, AGGGRR, JA, JA, AGGGRR" y tenia ganas de tirarla de la terraza. Me abrazo y se toco una teta, creo que se disculpo, aunque no le entendí bien, después me volvió a besar y esa vez fue mas agradable aunque no mucho, no era lo que necesitaba, ni querían, y estaba muy lejos de ser algo que buscara, yo ya había tenido bastante de mujeres, besos fríos y polvos bobos, yo quería mi momento de paz, pero cada vez lo veía más lejano, como un sueño dentro de otro sueño.
Entonces apareció la morocha de nuevo, miro a la rubia que me estaba abrazando se agacho y sonrió, le toco una teta pero sin placer, soltaron una risita y la morocha me beso, sentí en su aliento marihuana y cerveza y Dios sabe que más, me puso una teta en la cara y la sacudió, creí que toda esa silicona iba a estallar en mis ojos, me agarro la cabeza y me apretó contra sus tetas, eso fue algo más divertido.
Después se sentó junto a la rubia y se besaron, no se como lo hacían, quiero decir, tanta teta chocando una contra otra, costumbre y experiencia supongo.
Me invitaron a venir a su cuarto, dije que si, aunque sabia que no iba a ningún lado, se pararon y quede debajo de ellas.
Era una imagen celestial, una rubia y una morocha con sus tetas goteando como un racimo de uvas, abrazadas, comiéndose al mundo con culos y besos muertos.
Dios salve a todos los hombres solitarios o defraudados de sus vidas que compran su mercadería.
Ellas eran como dos leonas en la selva, esquivas y calculadoras, son todo el oportunismo del mundo en tetas siliconadas por demás y yo esperaba lo que vendría a continuación.
Sabían que no tenia lo que querían, lo supieron desde el principio, pero se jugaron de todas maneras, un milagro de vez en cuando a todos nos pasa, pero este no era el caso, yo era el tipo equivocado, el milagro estaba vencido y ellas habían gastado un poco en mi y yo no podía gastar nada en nadie.
La rubia fue la que hablo y ahora si se le entendió perfecto.
"Te va a salir $50 pesos cada una garoto y si queres un completo van ser $20 más"
La morocha había dejado de reír y me miraba midiéndome, esperaba que mi mano fuera a los bolsillos, esperaba que me levantara como un resorte, babeando y gesticulando... esperaba en vano.
Intente agarrar un cigarrillo más antes de decirles que se olvidaran del asunto pero la morocha ya había entendido todo y llego antes, sin ninguna señal de borrachera ni nada.
Había sido un acto de salón, un negocio casual que termino mal.
No esperaron mi respuesta se pusieron la remera y se fueron, la rubia antes de desaparecer por la escalera me bendijo con un insulto en brasilero (los insultos se captan en cualquier idioma) y yo encontré un cigarrillo solitario y anónimo como esperándome.
Lo prendí, me senté en el balcón, me calme, cerré los ojos y me fui hacia ese mundo de paz. Sólo yo con mi mente en blanco y el viento en la cara arrasando todas mis fobias terrenales. Mi solitario mundo de paz, mi momento de gloria, mi nada absoluta cubriéndome por completo.
Tal vez no estaba todo perdido, todavía estaba vivo, todavía la gente pensaba que podía tener dinero.
Me quede ahí sólo unos minutos más, después baje y nos fuimos a comer con mis amigos, tenia una buena historia para contar
A ellas las vi un par de veces más, pero no dijeron nada ni lo volvieron a intentar, aprendían rápido, unas semanas despues nos echaron de esa pensión, la dueña nos dijo que habían tenído quejas sobre nosotros, yo pregunte "¿Quién?! Ella señalo la puerta de las brasileras y dijo:

"Dicen que ustedes las intentaron violar y robarles"

Cargué mis cosas en una caja y nos fuimos, no me moleste en explicarle nada a esa vieja que pensaba que las pobres chicas brasileras habían sido ultrajadas por unos tipos de mierda como yo y mis amigos.
Supongo que aun deben estar ahí, tiradas al sol en la terraza con las tetas a punto de estallar, esperando tomar revancha, esperando a la próxima victima, esperando en vano.
No siempre se gana y aquel día no hubo milagros de pobres,
ni para ellas
ni para mi.

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