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  Guías culturales

LEONARDO DA VINCI


Por Carlos Roces
carlosroces@telecable.es

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La ignorancia es muy osada, en el mundo de la “Cultura” actual.-“Si no puedes ser famoso, sé escandaloso". Esta frase debió inspirar al novelista Dan Brown cuando escribió “El código Da Vinci” . Anterior a ésta, Brown había escrito varias novelas, todas igual de chapuceras y sin éxito. Lo que le hizo saltar a primera plana fue una promoción masiva de “El Código..”, un relato de intriga y conspiraciones de muy fácil consumo que rápidamente caló en amplios sectores de población dispuestos a aceptar ciegamente cualquier propuesta que ataque a la Iglesia católica. Ningún crítico literario ha conseguido destacar una sola virtud en el libro, pero la sensación de estar frente a un "fenómeno" llevaron a muchas personas, indiferentes hacia la Iglesia e incluso numerosos creyentes, a interesarse por el libro de Brown.“El código da Vinci” sigue cosechando buenas ventas, con argumentos que falsean la historia, invenciones medievales, etc… Aunque también ha propiciado un interés general por conocer la historia real de los templarios, merovingios, Cristo, los primeros cristianos, papas y concilios. A cambio la novela ofrece poco, muy poco: En definitiva, un espíritu post-moderno que niega que el hombre sea capaz de verdad, que por tanto puede hacer afirmaciones sin fundamento y que prefiere contentarse con un sucedáneo de realidad adaptada a gusto del consumidor. Un consumidor capaz de tragar toda clase de bazofia.

Quienes quieren confirmarse en su ignorancia quedan satisfechos con la lectura de este bodrio y serán felices viendo el filme. Así justificarán su actitud de incrédulos ante las verdades eternas y su crítica continua a la Iglesia Católica y todo lo que representa.Algunos ciudadanos, manipulados a través de todos los medios de difusión, ya no saben distinguir ni jerarquizar los valores éticos. Están desconcertados, carentes de principios morales. No saben distinguir el bien del mal. Para enmascarar su desconcierto, hablan de respeto a todo tipo de convicciones personales. Hablan de la apertura, de la pluralidad de códigos que genera la actividad intelectual del ser humano. Todo vale, por lo visto, en la religión y en la política. Han perdido la brújula.Ese tipo de ciudadano gregario es el que, hoy, en el mundo entero, cree descubrir algo interesante en novelas y películas del tipo de “El Código Da Vinci”, que se basan en engaños, que atacan la religión católica, que presentan como cierto e indudable, lo que no es más que burdo invento tendencioso. Como buitres carroñeros, son millones los que quieren alimentarse de escándalos. Todo les vale.

UNA NOVELA FRÍVOLA

Se ha hablado mucho sobre “El Código Da Vinci”. La historia comienza con el asesinato de un conservador de arte del Museo del Louvre. La pareja protagonista -un americano inteligentísimo y una frágil y dulce francesita - van descubriendo las pistas del "gran secreto" que esconde esta muerte, a pesar de los esfuerzos de la malvada Iglesia Católica --y dentro de ella un monje (¿?) numerario y asesino del Opus Dei-- por ocultarlo. El descubrimiento final (¡oh!) es que la Iglesia lleva mintiendo miles de años, que Cristo se casó con María Magdalena y que la francesita es uno de sus descendientes, emparentada a su vez, ni más ni menos que con los merovingios (curiosa coincidencia!).

LA PELÍCULA

Un fenómeno así era carne de cañón para que en Hollywood se frotaran las manos, pensando en llevar este best-seller a la gran pantalla. En un primer momento, la productora Sony-Columbia se planteó rebajar el contenido anti-católico del argumento y contactó con diversas organizaciones y personalidades del entorno cristiano, como Amy Welborn, autora del excelente ensayo Descodificando a Da Vinci, que sugirió algo tan de sentido común como suavizar las afirmaciones de hechos que hacen los personajes de Brown haciéndolas más teóricas. Al final, los productores optaron por satisfacer no al público en general -que incluiría a los católicos- sino a los lectores devotos de la novela y, por lo que se sabe, han mantenido el argumento intacto.Es una pena que un director como Ron Howard, realizador de películas tan notables como Una mente prodigiosa y Apolo XIII, y un famoso actor como Tom Hanks, se hayan metido en este bodrio, cuyo rodaje no estuvo exento de complicaciones. Como por ejemplo, cuando la Abadía de Westminster les negó rodar allí por considerar el guión, como "teológicamente ridículo". Con la polémica religiosa que posiblemente suscite, Sony-Columbia espera recaudar cifras astronómicas, presentándola simplemente como un film de intriga, lo que se deduce en el marketing previsto, que obvia toda referencia al sectarismo dogmático y anti-católico de la novela

LEONARDO

La figura histórica del gran artista italiano Leonardo está siendo manipulada, lo mismo que se está manipulando la memoria del patricio gijonés Jovellanos. Antes de salir a la luz “El Código Da Vinci”, ya se había publicado en España “La sonrisa de la Gioconda” de Luis Racionero, en la que se nota que el autor no sabe dibujar, sobre todo cuando pretende explicar al lector los estudios realizados por Leonardo en relación con la perspectiva cónica. Cuando trata de explicar el proceso seguido por Leonardo en la preparación del cuadro “La Adoración de los Magos” , es evidente que no capta la importancia que esa obra inacabada tiene en la historia del Arte Universal.Vivimos en un mundo de osados ignorantes, que se atreven a pontificar sobre Ética y sobre Estética, sin tener las ideas claras de la jerarquía de Valores. Sin aclararse de donde está el Bien y donde está el mal; donde está la Verdad y donde la mentira; donde está la Belleza y donde la chapuza. Unos personajes que publican libros y que se manifiestan a través de los medios de difusión y que se atreven a hablar en los distintos Foros, sobre la apertura y libertad de expresión:”Todo vale”.Unos quieren manipular la figura de Jesucristo y lo presentan casado con María Magdalena y desean cambiar toda la historia de la Iglesia Católica. Quieren cambiar la figura de Leonardo y lo presentan como ocupado en temas que nada tienen que ver con su trayectoria artística.Al genial Leonardo hay que estudiarlo en profundidad, intentando comprender sus revolucionarios inventos en el campo del Arte y de la ingeniería. Sin atribuirle leyendas e historietas que nada tienen que ver con su vida. Los que lo quieren manipular a su conveniencia su trayectoria merecerían ser procesados por libelo, por calumnias o por injurias, lo mismo que los que manipulan la figura de Jovellanos o de cualquier personaje histórico.

Proceso para pintar el cuadro “La adoración de los Magos”

Cuando Leonardo comenzó a preparar los primeros apuntes para el cuadro de la adoración de los Reyes Magos, lo diseñó a base de perspectiva caballera, con las líneas de fuga paralelas, pues aún no había comenzado a estudiar la perspectiva real a cónica.Se trata de una época en que aún sigue los sistemas de representación de los maestros anteriores, sin desarrollar los estudios que más tarde serían revolucionarios en la historia de la pintura universal.Cuando se fue dando cuenta de que había unos puntos focales, donde convergían las líneas en el horizonte, cambió su sistema de dibujar radicalmente.

Se fue dando cuenta de que todo lo que se había pintado hasta entonces no representaba correctamente la realidad.Al analizar a los maestros y al intentar seguir su camino se fue convenciendo de sus errores.Así comenzó a hacer experimentos y pruebas ópticas para crear unos principios y unas reglas básicas de un sistema de dibujo que posteriormente sería llamado “perspectiva cónica. A partir de sus estudios, los bocetos para el cuadro de la adoración de los Reyes cambiaron, girando en torno a un punto donde convergen todas las líneas.

Con este nuevo planteamiento, Leonardo inicia una nueva etapa. Los futuros artistas tendrán que estudiar sus descubrimientos y aplicarlos.

En ese esquema de líneas convergentes irá colocando los distintos elementos, más cerca o más lejos del espectador. Cada uno de los personajes u objetos necesita un estudio, a fin de que su colocación en el cuadro sea correcta. Leonardo es un innovador. No tiene personas de su nivel con quienes contrastar sus descubrimientos, por lo que no es capaz de resolver todos los problemas que se va planteando.

Si se estudian ahora sus cuadros, después de tantos siglos, se pueden notar los errores que seguía cometiendo, pues las figuras no estaban colocadas en el lienzo o en la pared con el tamaño correcto. Leonardo era consciente de sus errores. Sabía perfectamente que estaba mal el encaje. En este cuadro, como en otros muchos, no pudo conseguir la perfección que siempre buscaba. Un gran Maestro, sólo, en la Historia del Arte.

Las distintas figuras, estudiadas por separado, están genialmente dibujadas, sin embargo, su colocación, en relación con los edificios, con otras figuras y con el paisaje, no es correcta. Consciente de estos desajustes, el gran Maestro dejaba sin acabar sus obras. Los apuntes, que se conservan diseminados entre varios museos del mundo, demuestran que Leonardo trabajó intensamente. Que estudió los sistemas de representación y que, gracias a él, el Arte se enriqueció, pero él se sintió frustrado, al no conseguir plenamente lo que buscaba.

En el cuadro inacabado se puede apreciar claramente que la colocación de las figuras del primer término no está de acuerdo con la perspectiva del paisaje del fondo ni con las líneas de fuga de los edificios.Si analizamos los apuntes iniciales, previos al cuadro, podemos estudiar la evolución que fue experimentando en las distintas etapas de su genial creación artística. Gracias, Maestro

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