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El presente trabajo realiza un
análisis orientativo del uso del color en obras
de Vicent Van Gogh realizadas a lo largo de su vida.
Para ver las imágenes de los cuadros hemos
añadido un enlace extraído de la página
artehistoria.com. En ningún momento queremos
sentar cátedra con nuestras opiniones, sino
dar pie a futuras investigaciones de la semiótica
del color. Esperemos que guste a quién lo lea.
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Melocotonero
en flor
El Melocotonero en Flor, creado en marzo de 1888, era un
motivo que se le ofrecía concretamente ante la vista.
El árbol en flor, en toda su efervescencia primaveral,
nos refleja el optimismo de Van Gogh; es un símbolo
de sus primeros y esperanzadores deseos que comienzan en
esa habitación primera, en la buhardilla de un restaurante,
que le sirvió como estudio. En estos momentos el
artista se siente conmovido por la hermosura de este pequeño
detalle de la naturaleza. Dirección a "Melocotonero
en flor": www.artehistoria.com/genios/cuadros/5703.htm
Para las flores usa el rojo, blanco y un cálido
tono rosado, que se confunden con el verde claro de las
hojas.
Esta composición llama la atención al espectador.
Recae primero sobra la parte derecha del cuadro, para después
conducir su mirada hacia el resto de de la obra.
El rojo que se usa en el suelo, en el ángulo inferior
izquierdo, equilibra el colorido del ramaje. Van Gogh utiliza
colores más oscuros para la sombra del árbol.
Esto nos hace pensar que se capta un momento en que el sol
está haciendo la mitad de su camino hasta ponerse.
El azul del cielo con las nubes blancas, sin los contornos
definidos, son el fondo perfecto para este árbol
y este suelo.
Así pues, Van Gogh con esta obra, nos quiere mostrar
un melocotonero en flor en un día claro y limpio,
en medio de una serenidad propia del alma de un artista
que a comienza florecer. El objetivo de este primer discurso
pictórico es ofrecer al público, una visión
eterna de un momento especial del día que a muchos
se nos escapa. La imagen del árbol en flor para Van
Gogh es algo digno de pintar y elige los colores ya mencionados
porque le parecen los más apropiados para atraernos.
Quiere que nos maravillemos cómo él lo hace.
Así usando los colores en un equilibrio casi matemático,
el lenguaje pictórico se pone en funcionamiento y
nosotros nos sentimos conmovidos por las pinceladas que
se trazan en el lienzo. Abstraemos este melocotonero en
nuestra mente, las experiencias se ponen en marcha y conseguimos
sentirnos cercanos a lo que Van Gogh desea hacernos sentir:
ilusiones, buenos sentimientos, serenidad y alegría
de vivir.
El
Zuavo sentado
Un soldado de infantería de Argelia, de vacaciones
en Arles, llamado Milliet será el modelo empleado
por Van Gogh para la ejecución de este retrato, el
primero realizado tras los de Père Tanguy. El propio
Vincent expresó: "Por fin tengo un modelo"
cuando el militar posó para él. Así
surge una pequeña serie donde el hombre se presenta
con su exótica indumentaria: un sombrero rojo.
Dirección de "El Zuavo sentado": www.artehistoria.com/genios/cuadros/5730.htm
Con una borla negra, una chaqueta corta con bordados rojos,
una camisa negra, fajín azul oscuro y unos zapatos
propios de la época. Lo plano domina la composición
creando la ilusión óptica del espacio con
las baldosas de suelo, levantadas al ser tomadas desde una
perspectiva alzada. El centro de atención será
el rostro del modelo, cuya expresión está
captada con gran naturalidad y vertida en colores oscuros
que contrastan con la pastosa pared blanca del fondo. De
nuevo el color toma su papel activo en la composición
que nos ofrece ahora Vincent. El motivo no es ya un paisaje
o un árbol, sino una persona de carne y hueso en
la que se ve con una gran fuerza el color rojo de la pasión
de este soldado. ¿Podemos imaginarnos a este soldado
junto a sus compañeros desfilando?
Vincent quiere grabar en nuestras retinas el valor y descaro
de este hombre en su pose, que nos hacen ver que es alguien
de mundo, maduro y endurecido por las experiencias y el
trabajo.
Rojo, blanco y negro son las palabras pictóricas
básicas que usa para captar la esencia de este hombre,
servidor de su patria, voluntaria o involuntariamente.
No hay contornos definidos, sólo el color es capaz
de tomar la iniciativa en este discurso pictórico
que ha de llegar sano y salvo a nuestra mente.
El artista afirma acerca del arte del retrato: "En
este proceso los colores se Van convirtiendo en los portadores
de la descripción del carácter, independientemente
del aspecto concreto del retratado. En cierto modo todos
ellos eran, como él, también marginados."
¿Nos causa esta sensación este retrato? Admirémoslo
cinco minutos más y entenderemos mejor el papel de
color en este cuadro.
La
noche
Un tema importante en Van Gogh es la noche ¿Cómo
se puede representar en un cuadro la oscuridad de la noche?
¿Cómo se puede dar al color que vive de la
luz, una flexibilidad y tersura tales que pudieran representar
justo lo contrario, es decir, las tinieblas?
En septiembre de 1888 pintó el Café nocturno.
Durante media semana se dedicó a dormir únicamente
de día y por la noche se metía de lleno en
la depresiva atmósfera del café para pintarla:
borrachos agazapados en sus mesas en completa soledad, un
jugador de billar, y en un rincón una pareja secreta
de personajes sin esperanza.
Dirección de "Café nocturno": www.artehistoria.com/historia/obras/3336.htm
El reloj que hay sobre el techo parece marcar las once
y cinco o las una. De todas maneras, es de noche. Van Gogh
ha de aventurarse primero en la luz artificial de las lámparas
que iluminan la estancia, para después mostrarnos
la verdadera luz de la noche.
La luz es amarillenta y contrasta con el rojo de las paredes
del café. Estos colores, junto al verde del tapete
y del techo, sumen al espectador en un ambiente depresivo
en un mundo donde no hay salida para las almas atrapadas
por el alcohol y las viejas canciones. El artista quiere
dediquemos un momento de reflexión acerca de este
tipo de vida que no conduce a nada.
Adentrémonos en este cuadro: estamos en la mesa
primera con un amigo y vemos como las bolas de billar están
intactas encima del tapete verde. El reloj negro marca una
hora ¿acaso no es otra bola de billar, la negra la
que no se puede meter? La sala es el interior de la mesa.
Cada uno de los personajes son las bolas que esperan jugar
otra partida para cruzarse o guarecerse directamente en
sus agujeros.
Con la obra Frente al café nocturno creada poco
después, el autor quiere pintar de noche, al aire
libre y además con luz artificial. Se acentúa
con una mayor exactitud la mirada sobre los objetos en penumbra.
Con los colores oscuros el autor nos obliga que pongamos
en marcha todos nuestros sentidos pictóricos y entendamos
lo que él ve: la visión de alguien que pasa
por un café de noche, por una calle no muy iluminada,
salvo por las luces que provienen de él. Aquí
el negro no es pesimismo o no se enlaza con la muerte. El
negro del final de la calle, es un telón de fondo
que sirve para que descubramos los contornos de los transeúntes.
El negro es también una adivinanza que está
por descubrir. Dirección "Frente al café
nocturno": www.artehistoria.com/historia/obras/3336.htm
Las luces artificiales se mezclan con las luces naturales
de las estrellas redondas que vuelan en el cielo. El amarillo
verdoso que nace de la terraza nos recuerda que hace poco
estábamos dentro del café ahogando penas.
La gente está sentada y un camarero atiende las mesas.
Por la calle pasea gente. ¿No parece este momento
de finales del XIX, un momento muy parecido a lo que estamos
acostumbrados a vivir en el siglo XXI, es decir, a pasearnos
y tomarnos algo en las terrazas?
En Frente al café el azul intenso del cielo y las
estrellas relucientes y redondas pregonan la majestuosidad
de La noche estrellada, pintado en 1889.
Predominan los colores azul y amarillo en una sugerente
gama que va desde las tonalidades más oscuras a las
más claras. Consigue un efecto sorprendente sobre
el espectador que puede quedarse extasiado ante tal movimiento
de luces, ahora naturales al completo.
Los colores no son formas sino sensaciones en esta obra
más que nunca. Van Gogh ha conseguido curvar la oscuridad
de la noche con la gama azul y con el amarillo, color presente
siempre en su obra; ha conseguido obtener la luz natural,
robársela a la oscuridad más inminente.
En el pueblo unos duermen y otros, con las luces encendidas,
están ultimando las tareas de la casa para que al
día siguiente este todo listo para trabajar. El pueblo
es azul como las montañas que Van Gogh pinta al fondo
y esto da una sensación de quietud y silencio en
la tierra. Mientras tanto, en el cielo, surge una revolución
de formas y destellos que no se sabe de donde provienen.
La luna en todo su esplendor es la anfitriona, la reina
con una corona más amarilla que las estrellas que
la rodean, más blanquecinas, como si fueran a desVanecerse.
Es como si la Reina Mayor se apropiase de su luz. ¿No
nos recuerda esta Luna a las lámparas de gas del
cuadro El Café nocturno?
El blanco marca el movimiento más rítmico
de toda esta tempestad de colores. En su forma suave, ondulada
y curva llama al espectadorinvitándole a adentrarse
en el poderoso mensaje que la noche nos ofrece.
El árbol negro, tal vez un ciprés, en el
primer plano nos hace sentirnos más cercanos a este
momento mágico que se está produciendo ante
nuestros ojos: el despertar de la fuerza misteriosa y mitológica
de la noche, un fenómeno que cautiva a cualquier
alma sensible desde el principio de los tiempos.
Dirección a "Noche Estrellada": www.artehistoria.com/genios/cuadros/3347.htm
Florero con adelfas y libros
Van Gogh sentía despertar en sí una y
otra vez ese deseo de compenetración sensitiva con
las cosas cotidianas más banales. La sutil palpitación
de la planta en su cuadro Florero con adelfas y libros nos
indica la misma búsqueda subjetiva de un mundo más
allá de las cosas. ¿Qué ve el artista
en estas flores y en ese libro?
Para ayudarnos a ver lo que siente utiliza en esta obra
el verde claro como fondo que contrasta con el verde oscuro
de las hojas alargadas, estrechas y acabadas en punta. Los
pétalos son rosados o rojos y se agolpan en pequeños
ramilletes.
Una vez más el color amarillo, constante en Van
Gogh, en los libros, nos invita a experimentar sensaciones
simbólicas de este color en nuestro propio espíritu.
Las adelfas son peligrosas ya que todas sus partes son
venenosas y al tratarlas debemos tener mucho cuidado sino
deseamos caer en la trampa su veneno. ¿Sabía
esto Van Gogh?
Más allá de lo que son estas flores a simple
vista, se esconde un gran enigma que el autor nos quiere
ayudar a desvelar. Estas flores contienen un mortal veneno
que con sólo verlas no podemos sentir. A pesar de
ser hermosas son sinónimo de muerte, de tristeza,
de pesar en el alma.
Los libros amarillos pueden ser la salvación, la
vida. ¿Qué toca primero el espectador con
la mirada? Según elija, así será su
visión sobre este cuadro. Si nos guiamos por el bonito
color de las adelfas, Van Gogh desea que advirtamos que
son venenosas, pero si nos guiamos por el color de los libros
tal vez lleguemos a evitar el delirio que suponen estas
bonitas piezas del jarrón. Dirección para
"Florero con adelfas y libros": www.artehistoria.com/genios/cuadros/5762.htm
Autorretrato
con la oreja vendada
En el Autorretrato con la oreja vendada Van Gogh posa para
nosotros con toda la parte derecha de la cabeza cubierta
por un ancho vendaje blanco, que hace aparecer aún
más seria la mirada triste y casi fija del pintor.
Envuelto en un grueso abrigo verde con tonalidades negras
y protegiendo su cabeza con un gorro azul con pelo negros,
da la impresión de que se quiere apartar de las miradas
de los demás, de esas miradas furtivas que lo acosan
en su cabeza sin ningún tipo de lógica razonable.
La pared de la habitación es de un color amarillento
verdoso. El marco de la puerta es azul claro, contrastando
con el azul oscuro con el que está pintada la misma.
En toda esta escena es interesante destacar el caballete
con el lienzo dispuesto a ser trazado por otro discurso
pictórico y la estampa, tal vez japonesa, con un
rojo llamativo. Van Gogh desnuda su mirada ante el vacío.
¿Es el comienzo del declive de este gran artista
que ha entregado su vida entera al pintar? Dirección
para "Autorretrato con la oreja vendada": www.artehistoria.com/historia/obras/3344.htm
Los colores amordazan a este ser estático y pensativo.
Con los colores, Van Gogh, ha construido su armadura en
este cuadro; con ellos se defiende y le dice al espectador
por más que me mires no sabrás cual es mi
secreto, no sabrás cual es la esencia de mi ser y
de mi propia obra Ahora se trata de un Van Gogh desafiante,
distante y no tan alegre e ilusionado como nos mostrase
en sus primeras composiciones, como Melocotonero en flor.
Todos lo colores que se ha usado aquí ya han aparecido
en la obra de Van Gogh para representar sensaciones o instantes
de vida congelados en el tiempo. Ahora se usan para mostrarnos
al mismo creador cansado, perdido y casi sin esperanza.
Los colores no nos enseñan lo que capta la mirada
del autor o lo que abstrae él como lo real: no traducen
a la realidad, no la metaforizan como hiciera antes en sus
otros discursos pictóricos; los colores son usados
por el pintor para enseñarnos su mirada, sus ojos.
Nosotros somos los que debemos captar el mundo y traducirlo
en un discurso pictórico, empleando para ello los
mismos instrumentos cromáticos que usase él,
para que entienda de nuevo que es la realidad.
El final
Tras haber trazado durante la mayor parte de su vida discursos
pictóricos que jamás se volverán a
repetir en la historia de la pintura, Vincent, a la edad
de 36 años, ingresa voluntariamente en el sanatorio
para enfermos mentales Saint-Paul-de-Mausole, cerca de Saint-Rémy-de-Provence
a 27 kilómetros de Arles.
Allí pasa Van Gogh casi un año entero, en
un lugar triste rodeado de campos de trigo, viñedos
y olivares, temas que se repitieron en muchos de sus cuadros.
Van Gogh padecía de epilepsia; periódicamente
le sobrevenían ataques de duración indeterminada,
precedidos de un estado de aletargamiento, y a los que seguía
después un período de apatía. Estos
ataques le duraban por lo general de dos a cuatro semanas.
Durante estos desvaríos tendía a la violencia
y sufría alucinaciones, por lo que cualquier actividad
normal como pintar o escribir resultaba imposible. La pintura
se convirtió para él en un salvavidas que
lo sacaba de la locura y la ilógica más extremas.
Así, pintó hasta el agotamiento
Un mes antes de su muerte, realizó la obra Campo
de trigo con cuervos volando, que refleja intensamente su
estado de ánimo y con el que quiso expresar tristeza
y una acentuada soledad. En esta obra podemos observar sus
características pinceladas, soporte perfecto para
los instrumentos colorísticos que encabezaban, desarrollaban
y terminaban este discurso pictórico. El negro y
el azul oscuro de cielo se unen como en un combate que durará
eternamente. Estos dos colores contrastan vigorosamente
con el campo de trigo amarillo, color básico e intrínseco
en la obra- vida de Van Gogh. Finalmente, podemos observar
tonos marrones y verdes para el campo que está sin
cosecha, y, en medio de la composición, los cuervos
negros como la noche más oscura de la muerte cercana.
¿Qué presagia esta visión?
Los cuervos en nuestra cultura se asocian a malos presagios
y para muchos son sinónimo de muerte. Van Gogh no
imita el color negro de los cuervos. El negro real de los
cuervos no puede traducirse o exagerarse, ni siquiera puede
graduarse en tonos distintos.
Los colores que usa Van Gogh en esta obra anuncian un fin
próximo que él mismo siente cerca. Si otras
veces ha querido mostrarnos la alegría, la esperanza,
la ilusión, visones diarias que se nos escapan sin
darnos cuenta, lo trascendental a través de lo más
sencillo…ahora, Van Gogh, da rienda suelta a su discurso
y manifiesta todo su dolor y tristezas más hondos,
que le golpean el alma.
Esta obra, con sus colores, supone un último esfuerzo
casi titánico por parte de Vincent. Es un ejemplo
de lo que fue la pintura en la vida de este magnífico
hombre; no sólo era medio de vida o modo de evasión,
sino que era también su lenguaje, su habla, su idioma.
Si el hombre mismo es lenguaje, Vincent lo era. Su la pintura
era su lenguaje, él era pintura. Dirección
para "Trigal con cuervos": www.artehistoria.com/genios/cuadros/6045.htm
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