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RELATOS

Por Carolina Tur
carolelx@hotmail.com
 
DESTINO

Desde luego que nunca sabes lo que puede pasar, y cuando crees que una relación está terminada y pones todo de tu parte por superarla parece que el destino se empeña en ponerte la zancadilla, hay gente k ve esa zancadilla y salta pero yo parece que no y caigo y caigo y no se cuanto tiempo más voy a seguir tropezando una y otra vez con esta persona que lo único que hace es destrozarme moralmente. Cada vez que tenía un encuentro con José estaba como en una nube, todo me parecía perfecto y sólo con tenerlo de alguna manera me bastaba, con verlo un rato al día, con k habláramos horas por teléfono, aunque luego quedaba el vacío de saber que compartía su vida con otra, pero eso era un rato, yo mientras vivía en mi fantasía y me imaginaba que él me echaba muchísimo de menos, que sólo quería estar conmigo, que no dejaba a su mujer por los niños…etc. etc. etc. Todo esta imaginación mía cambió cuando hablé personalmente con su mujer, fue ahí cuando me di cuenta realmente que era una persona desconocida para mí, yo creía que él fingía sólo con ella, que a mi no me mentía, que conmigo era con la que se desahogaba, que su relación era fría y distante y no era así, al contrario, él era la mayoría de veces el marido perfecto para ella: detallista, cariñoso, atento…. Aunque ella sabía casi toda nuestra historia él siempre encontraba la manera de darle la vuelta a lo que la gente le contaba y que ella lo creyera a él, hasta ahora yo siempre había sido su cómplice porque las veces que ella me preguntaba yo siempre lo negaba todo, hasta que llegó el día que lo que sentía por él se convirtió en amor-odio y sed de venganza al conocer como era en realidad su matrimonio. Cuando él se enteró de que las dos habíamos hablado se le vino el mundo abajo, se volvió como loco porque su teatro se había acabado con las dos, ya nosotras sabíamos que clase de persona era y ya no podía hacer nada para engañarnos. A ella cuando pasaron unos días, le lloró, le suplicó, le pidió mil perdones y hasta el momento ella no ha cedido a volver con él, aunque no me extrañaría que lo consiguiera. Conmigo todo fue diferente, me reprochó mi traición, me echó la culpa de la ruptura de su familia y de que sus hijos lo pasaran mal, me juró mil veces que jamás tendría nada conmigo y que aunque estuviera agonizando no movería ni un dedo por ayudarme. Yo me mentalicé que nuestra historia de casi dos años y medio había acabado, que sólo me quedaba olvidarlo y pasar página, era verano y pensé que al menos sería más fácil, ya que aquí hay más ambiente en esta época, se conoce gente nueva y así fue, empecé a salir sin preocupaciones de que horario tenía él en el taxi, de que me tendría que ir corriendo cuando él me llamara o con la tranquilidad de sólo salir a divertirme con mis amigas sin estar toda la noche mirando el móvil. Conocí a un chico y aunque quedamos tres veces y luego la cosa se terminó me ayudó mucho el ver que había mundo tras esta relación, al poco tiempo coincidí con un conocido del pueblo y empezamos a quedar, hasta ahora van 3 veces, no ha pasado nada porque ni él ni yo estamos preparados para algo más que no sea amistad, quizás él podría implicarse en algo sexual pero yo aún no. Quizás si lo hubiera hecho si hace 3 semanas José no hubiera vuelto a aparecer en mi vida, después de 2 meses casi sin vernos, al no ser que nos cruzáramos por el pueblo, me lo encontré en una discoteca, yo lo primero que pensé era que se dedicaría a mirarme con cara de asco y ya está pero no fue así. Yo iba con una amiga y en la discoteca coincidimos con unos amigos, uno de ellos conocía mi historia y al saber que lo teníamos enfrente no me soltó en toda la noche, bailes, abrazos, risas…. José se dedicó a mirarnos toda la noche, a pasearse por nuestro lado, a ponerse a bailar el solo donde yo lo pudiera ver, yo no sabía su intención, no paraba de preguntarme a que venía esa actitud si supuestamente me odiaba tanto, incluso pensé que lo hacía para martirizarme, cuando llegó la hora de irnos yo no quería irme, en cierto modo estaba disfrutando de verle actuar así por mi, pero seguí el consejo de mi amigo y me fui con ellos. En cuanto dejé a mi amiga en casa y, aún sin dar crédito a lo que había pasado, cogí mi móvil y allí estaba una llamada perdida de José, me quedé de piedra, nerviosa, sin palabras, no sabía que hacer hasta que volvió a sonar el móvil, pero esta vez era mi amiga, su novio no había llegado a casa y me propuso ir a desayunar, acepté de inmediato, con esa llamada que tenía en el móvil no podía irme a casa y dormir como si nada. Cuando recogí a mi amiga y nos dirigíamos a desayunar volvió a sonar mi móvil y era él, me dio un vuelco el corazón, no sabía si contestar o no, lo correcto hubiera sido no cogerlo e ignorarlo después de todo el daño que me ha hecho, pero la debilidad y la curiosidad por ver que quería pudo conmigo. Descolgué el teléfono y aluciné en colores, me hablaba como si no hubiera pasado el tiempo, se dedicó a interrogarme por mi amigo, a preguntarme con quien iba a desayunar y finalmente me invitó a ir a su casa a bañarme en la piscina. Mientras hablaba con él mi corazón latía más deprisa, mi cabeza me decía que no me fuera con él pero los sentimientos pudieron mucho más, para mi era un logro el que fuera él quien me había llamado porque meses atrás, cada vez que nos peleábamos y lo dejábamos era yo quien iba detrás suya hasta conseguir que volviera conmigo, daba igual lo que costara y el tiempo que tuviera que estar arrastrándome por él. Por este motivo el verle actuar así en la discoteca y después ver que era él quien llamaba mis planes de ignorarle se vinieron abajo, estaba feliz, contenta porque pensaba que esto significaba algo, creía que si él había dado el paso ese tan grande para él, porque se que para él lo fue, sería porque me echaba de menos, porque me necesitaba y claro sus palabras fueron esas, pero la realidad es mucho más cruel. Nos bañamos, hablamos sobre todo lo que había pasado, se sentía solo, necesitaba que alguien que lo quisiera estuviera con él y, como no, ahí estaba la tonta de siempre para darle ese cariño que él necesitaba, luego me dijo cosas y me besó como hacía mucho tiempo que él ya no lo había hecho conmigo y más feliz me sentía, esa felicidad sólo duro el par de horas que estuvimos despiertos. Al despertarnos yo ya no sabía como actuar con él y viceversa, ni nos rozamos ni nos despedimos con un beso y entonces comenzó otra vez el sentimiento de abandono que él siempre causaba en mí, era volver a revivir los dos últimos años juntos, cada vez que se iba de mi casa esa misma angustia de no saber cuando lo volvería a tener junto a mi. Pasé un día horrible mis amigas me decían que debía estar contenta porque suponían que poco a poco seguiríamos viéndonos e incluso podríamos llegar a algo más y yo en el fondo también quería pensarlo pero había algo que me decía que esto no iba a ser así. Yo no quería empezar una relación con él de inmediato ya que él también estaba y está pasando un momento muy duro y complicado pero tampoco me esperaba que me utilizara como lo hizo y no se porque a día de hoy me sorprendo con todas las que me ha hecho, supongo que como dice una canción yo lo veo a él como yo quiero que sea y no como realmente es, sólo quería pues llamarnos de vez en cuando, quedar para tomar algo, no se, hacer cosas discretamente que antes no podíamos pero por lo que pasó sus planes eran otros. Todo esto sucedió un sábado pues hasta el viernes siguiente no supe nada de él, pasé una semana horrible, con mis ataques de pánico, con pastillas para dormir, con tristeza porque me temía lo peor que sólo había sido un rato por su necesidad de sentirse querido. El viernes que reapareció yo estaba de despedida de soltera y supongo que el destino se encargó otra vez de encontrarnos porque yo iba a ir a una discoteca pero al estar vacía fuimos a un pub al aire libre y allí estaba él con su amigo, su hermano y dos chicas, mi cara se transformó, hubo un momento que nos miramos fijamente y ni nos saludamos, llegó el momento de irnos y no me había dado tiempo a subirme al coche y ya me estaba llamando, no me lo podía creer, era él otra vez él que me llamaba, me preguntó que donde iba y cuando le dije que a casa me dijo que me fuera con él, otra vez mi cabeza pensó que no pero ganaron otra vez los sentimientos, lo recogí en casa de su hermano y fuimos a la mía, Por una parte estaba alucinada porque otra vez me había buscado él, mi cabeza ya me decía:¡¡Ves, esto significa algo!!.(Pobre cabeza ingenua!!!). Esta vez fue mejor que la anterior, también hablamos de todo, nos besamos aunque cuando lo hicimos pasó como la vez anterior, que, aunque no puedo decir que no hiciera lo posible por complacerme, para mi gusto sólo lo justo, cuando llegaba su momento ni se molestaba en preguntarme sólo terminaba y listo. Dormí una hora, y lo lleve otra vez a casa de su hermano porque tenía que trabajar y su mujer lo estaba llamando para que recogiera a sus hijos, esta despedida fue mejor ya que tuvo el detalle de despedirse con un beso y decirme que ya hablaríamos. Esa misma noche le mandé un mensaje para ver como había pasado el día, pero claro como me iba a contestar si por su cuerpo no corría ni una gota de alcohol, sólo lo mandé para comprobar que era cierto lo que yo pensaba, que sólo me buscaría cuando estuviera de fiesta. Volví a revivir lo mismo, esa semana otra vez se lo había tragado la tierra, me crucé con él un día pero no fui capaz ni de saludarle, tampoco sabía su reacción así que opté por no llevarme más chascos con él. Llegó de nuevo el fin de semana y esta vez fui yo la que le mandé un mensaje porque estaba de comida con mis compañeros y tal y como le puse que se lo mandaba porque la que ahora iba contentilla era yo, su contestación me dejó de piedra solo me contestó para decirme que estaba con su mujer, le contesté y aunque me pareció rarísimo después me llamó. Tras media hora hablando por teléfono me invitó otra vez a casa de su hermano, pero con una diferencia ahora él iba sereno, yo estaba muy contenta porque me dije a mi misma “ahora no va de fiesta y te ha dicho que vayas”, me bañé, nos reímos, hablamos y no pasó nada entre nosotros, ahí estaba otra vez la diferencia, si él va de fiesta no se corta pero si va sereno ya tengo que ser yo la que de el paso pero no lo hice, al rato nos fuimos, yo tenía serenata y él se iba de concierto a Murcia. Llegué a casa sobre las 2 de la mañana, y tal y como le había dicho a una amiga iba a poner el móvil en silencio porque tenía el presentimiento que me iba a llamar y así fue. Me llamó hasta 4 veces pero por desgracia me despertó y no aguanté más y le cogí el teléfono. Eran las cuatro de la mañana, me llamó porque lo había parado la guardia civil y me lo quería contar, además de preguntarme que dónde estaba, al decirle que estaba en casa de mi abuela parecía que se le había roto el plan ya que yo no estaba sola, tras unas cuantas indirectas, a las cuatro y media de la mañana me levanté, me vestí y me fui a mi casa, yo creo que más bajo no se puede caer. Una de las cosas que me motivó a irme con él fue que por la tarde nos habíamos visto, y por la noche fue otra vez él quien me buscó y me hizo recordar una frase que me había dicho la semana anterior cuando estuvimos juntos: ya ves que aunque tu no me llames yo te busco. Pero claro, de que me sirve a mi que me busque cuando sólo va de fiesta y quiere terminar la noche acompañado, según él se podría ir con otra y no lo hace porque prefiere venirse conmigo pero está claro que yo en ese juego no puedo entrar con él porque ya hay muchos sentimientos por medio y ahora no puedo actuar como si esto fuera un simple rollo. Aún así esa noche me lo pasé como ninguna de las otras con él, en todos los aspectos hasta que se tuvo que ir a dormir un poco a casa de su hermano porque en un par de horas trabajaba, sólo salir él por la puerta ya me entraron otra vez mis miedos, mis nervios y otra vez me tuve que tomar una pastilla para dormir, cuando me desperté estaba muy contenta por lo bien que habíamos estado, yo tenía boda por la tarde así que le mandé un mensaje que tampoco ponía nada del otro mundo ni nada sentimental y ahí empezó todo, a ese primer mensaje no se dignó a contestar, ya en la cena con una copas de vino de más le mandé uno muy sentimental y otro ya con un poco de rabia, tampoco se dignó a contestar pero me daba igual esa noche me lo pasé genial con mis amigas, hasta que llegó el momento de los chupitos y alcohol se apoderó de la situación y solo podía llorar y llorar, en ese momento la única persona que me podía consolar era él, lo llamé muchas veces y no me lo cogió, estaba muy cabreada porque no entendía porque él si que podía despertarme o llamarme cuando le daba la gana pero claro si lo hacía yo a él le daba igual incluso pensé que a lo mejor estaba acompañado y por eso ni lo cogía. Todo esto llevó a que cuando me desperté de mi gran pelotazo imaginaba que me habría llamado o mandado algún mensaje y tampoco, para que!!! Entonces le mandé yo uno diciéndole que perdonara por lo del día anterior que no me acordaba que sólo nos podíamos ver y hablar cuando él quisiera y que en el próximo pelotazo que ojala y le diera por otra, y para mi sorpresa a éste mensaje si contestó y me dejó hundida su respuesta fue que no me tenía que dar explicaciones y que estuviera tranquila que no volvería a pasar. Ese domingo lo pasé horrible y al día siguiente igual, el lunes cuando terminé de trabajar me tuve que ir a mi casa porque estaba destrozada solo podía llorar en medio de tanta angustia le mandé un mensaje diciéndole, en definitiva, que no me utilizara más y que dejara de hacerme daño que ya estaba bien y aunque él sabía que yo estaba fatal tampoco fue capaz ni de contestar ni de llamar. Ahora aunque lo estoy pasando mal se que realmente nunca le he importado, nunca me ha querido porque creo que en el fondo él no sabe querer, parece que lo que toca lo destroza, y es una pena porque sigo pensando que si no fuera tan malo y tuviera más corazón podríamos estar juntos, poco a poco,y ser felices. Quizás sea mejor que pasara esto porque sino me hubiera utilizado hasta que encontrara a otra que le gustara más o incluso hasta que volviera con su mujer. Solo tengo que tener fuerza y si vuelve a aparecer no cogerle el teléfono porque hacerlo sería otra vez mi perdición y no voy a permitir que una persona así termine con mi salud, porque me está afectando mucho a nivel psicológico y ahora las crisis de ansiedad son a diario prácticamente.

 

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