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Que sienta pura pasión me imploras:
Y que lo demuestre con desenfreno
Como volcán que a la tierra devora
Y su larva cruje con empeño
Hazlo así; en la mejor de tus artes:
Dibujando un paraíso de mí ensueño
Bésame mucho por todas partes
Hasta dejarme llena de escalofríos
Y chille o me obligues a pararte
Fuerte – me dices - hazlo con brío
Como lo hace una arrebatada fiera
Que hurga en el monte sombrío.
Me dejo besar, quiera o no quiera
Luego seducir hasta su cuarto
Peor seria si dijese que no fuera
Me infringe la pasión por rato
Por que su insinuación es excitante
Me lleva a pensamientos insensatos
Mi devoción es prueba latente
Los hechos bien lo dicen todo
Mi debilidad me hace ver insolente
De encubrir la realidad no hay modo
O de ocultar el pudor entre tapices
Para no caer en un estero de lodo
La debilidad de toda la especie
En cuando se expone al encanto
Ya sea el hábitat quien se beneficie
La naturaleza lo exige por tanto
No es divino: si incita a lo prohibido
Ni a su múltiple y diabólico espanto
Buscando el desenfreno o abstenido
Un mismo ardor el acto encierra
Y es la misma pasión la que ha nacido
Para aquel que habita bajo la tierra
Tras un amor que se busca o se aborrece
Pero cuanto más se omite, más aterra
Para todo aquel que el vicio conoce
O que dude que pueda obrar para bien
Piensa que es el diablo quien lo induce
Al bien lo induce el vicio también
Si habitualmente en la pasión influye
O si tal vez azuza su ardoroso desden
Pero ¿quien a la voluptuosidad instruye?
Es quien presume de vida libertina
Es el mismo que a la moral destruye
Ésta es una gran verdad que inclina
Y que punzonea a todos los devotos
Cuando así disienten en la esquina
Aquellos que presumen de doctos
Que saben del comportamiento humano
Y ponen en sus palabras cotos
Y afirman: lo dice un cristiano:
En sus bellos experimentos de amores
Que hizo cuando aun era mundano:
Allí pasé frecuentes sinsabores
¡Santo cielo! Con mujeres ajenas
Presumiendo con sus bellos albores
Cuando venían a contarme sus penas:
¡Dios permite que pueda explicarles!
Lo que viví en arriesgadas escenas:
Buscaba escabullirme en matorrales
O guardado en un oscuro armario
Escondiéndome por razones iguales
Llegue a sucumbir mi vecindario
Y afanados me buscaban por la zona
Furiosos y con instinto temerario:
Reconozco: mis acciones bribonas
Las que solo se me ocurre a mí
Y a cualquier mujer juguetona
¡Ay del mayor susto que me di!
Por seducir a una bailarina
Que vive no muy lejos de aquí
Me bajó la multitud de la colina
Con insultos, y de forma ofensiva
Salí entre escombros, rasguños y espinas
¡De milagro así salvé mí pobre vida!
Cruzando por el monte umbrío
Ya que no me quedaba otra salida
Por fortuna me permití ¡Oh, Dios mío!
Después de aquella osada diversión
Remediar en convención mi desvarío
Aplaqué a la multitud y su intención
El deseo de querer darle muerte
A quien quiso satisfacer la pasión
Mi desenfreno provocó un incidente
Como peligro que se busca sin razón.
Busqué a mi vecindario hacerle frente
Me perseguían como a un ladrón
Yo que solo disfrutaba del libertinaje
Tal vez allí evocaba a la pasión
Me dejé subestimar por el chantaje
Me dejé inducir por el desenfreno
De una lascivia que quería hacer ultraje
Actuaba por instinto en cada estreno
Más si era ingenua me fascinaba
Para hurgarle especialmente los senos
Aunque: las casadas, libres y divorciadas
Por igual: monjas, viudas y prostitutas.
Mis preferidas eran: serias y frustradas
Aquellas que más el sexo le asusta
En la intimidad son quienes más disfrutaban
Y se les oía decir: más fuerte papi que así me gusta.
Yo soy la pulcritud y tengo ganas
De mantenerme casta por semanas
Ceñida a la moral.
Yo soy la lascivia y vivo apegada
Al juego de la pasión desenfrenada
Cual dices que es mí mal.
Y digo que eres esencia mundana.
En ti se enciende la acción pagana
Ardorosa de espanto
No. Yo solo animo a los Ángeles caídos.
Hermana, también motivo a los distraídos
Y les doto de encanto
Óyeme bien, lascivia necia e iracunda
Te pediré, por favor que no me confunda
Pues yo soy pura y casta
Perdóname, pero yo soy más compasiva
Y me afano por incitar al alma lasciva
Y con eso me basta
Siento bastaste piedad de tu existencia
Y aunque te apegas a tu malvada creencia
Seguiré con mi deber
Siento mucho haberte llamado mi hermana.
Por ser como soy, no pasaría de mañana
Sin disfrutar del placer.
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