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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS


Por Claudio M. Pérez Bobasso
licperezbobasso@yahoo.com.ar

 

HEROES EN EL PARAISO

Don Quijote caminaba aletargadamente por Morón de la Frontera, era el día de descanso de Sancho quién aprovechó el permiso de su amo desde su lecho de enfermo para visitar amigos en el poblado de Dos Hermanas; por tanto el caballero de la triste figura se sentía sólo, ya que la ausencia de su fiel compañero era ahora justipreciada en su verdadero valor. Recompuesto de su mal y para compensar esa presencia permanente, pero por el momento ausente de Sancho; Don Quijote requería de una aventura. Algo debía sucederle para no caer en la depresión. Justamente por esos barrios bajos por los que rumbeaba no había ni molinos para pelearlos, ni bellas doncellas que le hicieran recordar a su Dulcinea.-Tenía dos días en soledad hasta encontrarse nuevamente con Sancho y dirigirse juntos hacia Sevilla, lugar donde destacados nobles lo habían contratado para que los asesorara sobre las exquisitas técnicas de la caballería en las que Don Quijote era un reconocido experto.-En la mitad del trayecto hacia El Arahal una densa y espesa bruma cayó sobre el lugar, y ante tan malas perspectivas climáticas, Don Quijote se apeó de su rocín y apoyó su prolongada espalda sobre la falda de un centenario roble, y entre truenos y centellas que le sirvieron de canción de cuna, cobijado bajo el frondoso follaje entró en un profundo sopor y quedase dormido como un niño en el regazo de su madre.-Instantes después se acercó a su lugar de descanso un hombre con extraña indumentaria, portaba en su cabeza una boina negra reclinada a la derecha, casi tapando la oreja de ese lado, pero lo que más llamó la atención del hidalgo es que el forastero llevaba un singular objeto cilíndrico en su boca, aromático, largo, de color marrón y del cual salía humo constantemente por su extremo.-Sus ropas parecían haber sido hechas con las hojas del bosque, ya que sus faldones y la blusa se confundían con el fondo del entorno. Cuando sus ojos se enfrentaron, el hombre de la extraña indumentaria le expresó.-Buenos días señor, sabe Usted que una vez, cuando escribí una carta a mi madre le dije textualmente... Siento la necesidad de montar de nuevo en mi rocín como Don Quijote . -Y justamente su corcel me recuerda al de ese gentil y destacado defensor de las causas justas.-Dicho esto, se acercó al caballo y le acarició el lomo; Éste torció su cabeza y le lamió los dedos de su otra mano que estaba cerca del hocico.-El Caballero de la Triste Figura no podía salir de su confusión, sus ojos parpadeaban y se puso sumamente inquieto; Pero su perplejidad partía de que su rocín, hostil hacia todos, había lamido las manos de ese extraño personaje.-Pasados unos momentos, en que el hombre prosiguió pasando su mano sobre el lomo del rocín; Don Quijote esforzadamente se irguió y con una mezcla de temor y grito ahogado exclamó.-No sé quién es usted, pero desde el momento que mi fiel Rocinante lo acepta y halaga con sus respuestas equinas; seguramente usted es una persona de conductas respetables. Lo que no entiendo es su relato, lo de la carta a su madre, los dichos sobre mi rocín.-Acaso usted es un hombre loco ó lo ha enviado el enemigo que vive acosándome con amenazas. -Perdóneme caballero, le dijo el hombre vestido con los colores de la pradera; ante todo me disculpo por dirigirle la palabra sin haberme presentado.-Soy un hombre nacido en un país de la América del Sur, y después de haberme caído de mi cabalgadura en la selva boliviana en el medio de una batalla, perdí el conocimiento, y al recuperarlo empecé a transitar estos senderos, me topo con su hermoso caballo y luego lo divisé a usted.-Me llamo Ernesto Guevara, aunque la mayoría de mis amigos me dicen el Ché. -Le doy mis disculpas por tan poca caballerosidad pero de golpe y sin entenderlo me siento hablando en un idioma extraño y hasta encuentro sus ropas parecidas a mi héroe literario El Quijote de la Mancha y hasta su cabalgadura se parece a Rocinante, incluso lleva su mismo nombre.-. -;Rayos y Centellas dijo el hidalgo con furia, no se ande con verónicas que no está en el ruedo, y le adelanto que si no me sintiera cansado y enfermo ya estaríamos sosteniendo un duelo. No conozco esa parte del mundo y ni siquiera sé si existe, acaso se está burlando de mí.-Ambos volvieron a cruzarse las miradas y se notó que ambos estaban desorientados.-. -El hidalgo lo espetó y a los gritos comenzó a decirle.-yo soy.......... Y en ese preciso instante acercase a ellos un hombrecillo con túnica blanca, cabeza rapada, pequeños anteojos montados sobre su nariz, la piel de canela y una aureola brillante que lo antecedía.-Deténgase caballeros, sean pacíficos y solucionen sus problemas en paz.-Hombre usted también está loco prepararé mi adarga para luchar contra vosotros. Yo me he enfrentado a gigantes, por lo cual no les temo ni un ápice. El hombrecillo en voz baja y pacientemente se dirigió al forastero de ropas extrañas y le dijo: yo no sé quién es usted, y a su vez usted sabe quién es él- (señalando al delgado y destartalado caballero que se había nuevamente recostado contra el árbol) -_Yo puedo ayudar, ya que estuve escuchando vuestra conversación antes de acercarme a vosotros.--A usted caballero de la boina negra : .- le escuché decir que el rocín le recordaba a la cabalgadura de Don Quijote. Puede decirle a este delgado señor, cómo se quería llamar él en su lecho de muerte, ya que yo también conozco su historia.-El Che rápidamente respondió: Don Alonso Quijano el Bueno.-Dicho esto, Don Quijote se sobresaltó, golpeó su espada, se llevó por delante su adarga, y desarmó toda su armadura al incorporarse desordenadamente.-Que Dios me valga, ¿en qué lugar estoy? Sólo mi escribano puede conocer mi nombre de moribundo.-Transcurridos unos instantes de desconcierto el Che giró su cabeza hacia el nuevo hombrecillo y sofocado le espetó : A usted también lo conozco, acaso no es Mohandas Karamchand Gandhi, conocido como el Mahatma.-Que extraña situación, donde estamos ó peor aún, quién nos habrá metido en esto.-No será un operativo del FBI y Kennedy nos introdujo en una máquina del tiempo.-Podría entenderlo en lo que a mí respecta, pero usted Mahatma fue asesinado en 1948, y el señor es sólo parte de una famosa novela de caballería y. -Sobresaltado levantase nuevamente Don Quijote de su reclinado árbol y enfurecido exclamó..-Cómo que sólo soy parte de una novela, respondedme rápido o aquí comenzará una escaramuza.-Empuñó su espada y la revoleó sobre la cabeza del hombre vestido de pradera.-El acero atravesó el aire, pasó limpiamente sobre el cuello del Che y siguió de largo con tanto ímpetu, que Don Quijote fue a parar junto al árbol y su espada voló hacia el cielo.- Allí, en ese preciso instante se disipó la bruma, apareció un sol radiante y unos rayos brillantes se depositaron sobre las cabezas de cada uno de ellos.-Gandhi, pausadamente expresó en voz baja, no estamos donde pensamos y más aún, diría que empezamos a transitar otra vida, seguramente la del paraíso.-Volcó su mirada hacia el Che y le dijo, usted sabe cosas de mí, al igual que ambos Conocemos las hazañas de Don Quijote.-Somos de tiempos distintos y antes de que todo esto se desvanezca y llegara a ser un sueño; Porqué no nos contamos nuestras cosas.-Don Quijote a los gritos exclamó: .-Ustedes están locos, yo no los conozco, sin embargo mi nombre del lecho de enfermo lo conocéis a la perfección, quiero más pruebas ¡qué es esto del paraíso!.Gandhi y el Che cruzaron sus miradas como para ponerse de acuerdo sobre quién tomaría la palabra, y el Che comenzó su relato.-Déjeme hacer memoria Don Quijote ya que si mal no recuerdo, cuando usted estaba en su lecho de enfermo afirmó.-vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño, no hay pájaros hogaños. Yo fui loco, y ya soy cuerdo; fui Don Quijote de la Mancha, y soy ahora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno. pueda con vuesas mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la estimación que de mí se tenía y prosiga adelante el señor escribano.-El Che lo miró profundamente a los ojos y le dijo.-No son correctas estas afirmaciones?.-Don Quijote empezó a desplomarse, y Gandhi se acercó a él y suavemente apoyó una mano sobre la escasa cabellera del viejo hidalgo y con la otra tomó una de él y entonces le dijo: .-;No deseo apesadumbrarlo, pero le contaré algo más sobre usted, valiente y admirado caballero de la humanidad, por supuesto que desconoce.-Yace aquí el hidalgo fuerte, qué a tanto extremo llegó. De valiente, que se advierte, que la muerte no triunfó. De su vida con su muerte.-Tuvo a todo el mundo en poco. Fue el espantajo y el coco. Del mundo en tal coyuntura, que acreditó su ventura, morir cuerdo y vivir loco.-Mi querido caballero y señor; éstas son las palabras que Don Miguel de Cervantes Saavedra, vuestro creador, impuso como epitafio para vuestra sepultura.-Gandhi se incorporó dejando al caballero totalmente abrumado y sin palabras y entonces preguntó al Che, cómo conoces mi nombre y que sabes de mí.-Ya que no tengo la menor idea de quién eres.--Tembloroso y triste, el Che comenzó a desgranar palabras y con lágrimas en los ojos le respondió.-. -Usted fue un líder espiritual de la India, uno de los mejores hombres que habitó la humanidad y aunque soy ateo creo que allí estuvo la mano de Dios.-Cuando yo era joven y estudiaba medicina en la ciudad de Buenos Aires, usted fue asesinado por un extremista compatriota suyo llamado Vinayak Natura Godse.-Esto sucedió en 1948,y con todo el alumnado de mi facultad, salimos a la calle con carteles y pancartas, y recorriendo las calles Callao, Corrientes hasta la Plaza de Mayo; Entonamos cantos y plegarias en su memoria, todos los jóvenes de entonces nos sentíamos muy mal.-Fue un mártir más del colonialismo, el neocolonialismo y los imperialismos de entonces. Nadie entendió su mensaje ni su campaña de resistencia civil no violenta contra el régimen británico. Usted combatió eficazmente la discriminación y la no violencia.-Por supuesto todo lo contrario a mi actitud, ya que yo soy un revolucionario y en nuestra época la palabra ha dejado de tener valor.-Don Quijote secaba sus lágrimas contra el viejo arbol, y Gandhi se había tornado brillante y alegre. Sólo atinó a preguntarle al Che,-Cómo está hoy mi querida India?.-El Che le respondió: Fuerte, poderosa, aún muy pobre, independiente pero contaminada por las costumbres occidentales, hasta tiene bomba atómica.-A Gandhi le cambió el semblante y fue a recostarse junto al Hidalgo Caballero.-Se produjo un extenso silencio. Los tres se sentían compungidos y abatidos.-De pronto Don Quijote preguntó al Che con voz entrecortada.-Hombre de la Pradera, sabes mucho de nosotros, cuéntanos algo de ti y de tu tiempo.-El se sacó el habano de sus labios y expresó.-Creo que las cosas no han sido ni han mejorado mucho respecto a su tiempo mi admirado Mahatma; precisamente hoy 9 de octubre de 1967 nos enteramos que hay 1800 hombres buscándonos. Nosotros luchamos contra la pobreza, la desigualdad social y otros han dicho que soy un líder entre los campesinos y los mineros bolivianos que se sienten oprimidos por el régimen militar.-Nunca quise adherirme tanto al capitalismo que usted bien conoció, como así tampoco al comunismo ortodoxo; Mi lugar está con el pueblo y por él sigo luchando.-Gandhi se acercó al Che y posó ambas manos sobre su cabeza, y con una intensa calidez y palabras sencillas le dijo: .-mi querido barbado, seguramente hoy ha sido traicionado y también has muerto, por ello estás con nosotros.-El Che se quedó pensativo unos instantes y de pronto su rostro se iluminó.-Mejor así, ya que nosotros no podríamos vivir en una sociedad burguesa, pero tampoco en una socialista; ninguna nos serviría de hogar. Nosotros sólo podemos subsistir, en todo caso en la ciudad de Dios, donde habría amor y consideración, donde no habría traiciones ni corrupción. Sólo sobreviviremos en un lugar donde impere la solidaridad y donde no existan los golpes bajos.-Mahatma apoyo suavemente su mano sobre la espalda del Che y le dijo creo que podríamos tomar una taza de té de Ceilán, ya que allí cerca de Don Quijote veo unos utensilios humeantes que aparecieron como por arte de magia.-El Che le respondió, no sería mala idea aunque me gustaría chupar unos mates . -Don Quijote ya repuesto los espetó, -acérquense caballeros yo os invito, para eso estamos en el Paraíso -Rocinante se elevó sobre sus patas traseras, relinchó una y otra vez y comenzó a trotar hasta el valle cercano entre el cielo y la tierra.-


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