UN MILLAR DE ESTRELLAS ARDIENTES |
Un millar de estrellas ardientes
oculto ya el sol de poniente.
Cien mil lanzas alzadas al cielo,
amenazan desafiantes al viento
cortando en jirones su manto,
le arrancan a estocadas el llanto.
Surcan al galope mares de arena,
batiendo la tierra que a sus pies aún quema.
Braman henchidas de ira,
jurando cien veces su vida,
rugen feroces gargantas,
suenan profundos relinchos.
Silbando en atronadora orquesta,
cubre el cielo el fruto de veinte mil ballestas,
perforan corazas y escudos
profanan carne y órganos desnudos.
Crúzanse espadas y lanzas
picas y cimitarras.
Estallan hueso, sangre,
madera y metal
en macabra danza letal.
Ceden los yelmos
al poder del acero,
crujen los cráneos,
y se arrastran
las almas hacia el averno.
Rajan corazas,
se abren gargantas,
quiebran los huesos,
se amputan los miembros.
Despiadada orgía,
brutal carnicería,
de la muerte épica alegoría.
Un millar de estrellas ardientes,
oculto ya el sol de poniente.
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