Oscura, desierta y sin vida. Es así. Es así. Una ciudad, un pueblo, una aldea. Tuvo sus tiempos de esplendor, suelen decir sus habitantes. Pero ya no más. ¿Qué ha pasado? se pregunta la pequeña. ¿Qué me ha pasado? No soy una aldea, soy una ciudad, llena de alegría, de personajes históricos, de vida, de color, de gente... Pero, mi fiesta...¿qué ha sido de ella? Esa en la que se le daba la llave a mi hijo más preciado, esa en la que toda mi familia se reunía en la calle principal a la una de la tarde para ver la caravana pasar. Esa en la que algunas de mis más hermosas hijas daban a conocer su belleza para ser las reinas de toda la ciudad. Niños, jóvenes, ancianos todos acompañados por la orquesta que sonaba sin parar. Escúchenme. Mírenme. Siéntanme. Visítenme. Conózcanme. Estoy aquí, esperándolos con los brazos abiertos. Con mi color, con mi amor, con mis paisajes, mis leyendas, historias y riquezas.Los espero. Te espero. Pregunta por mi... Soy Ures Sonora.
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