RECUERDOS DE UN VIVO AMOR
Me dibujas con tus dedos el amor
en mi cuerpo sinuoso y desnudo,
y te tiendes a observar mi silueta
entre todas las excelsas criaturas.
A veces pronuncias el verbo de los dos
desde el perfume de tu voz profética
como la brisa que regala el mar
ante los ojos del crepúsculo dormido.
El tiempo parece amainar por momentos
en nuestro caliche de amor sin fin.
Se sosiegan nuestros cuerpos deliciosos
después del juego de amor y deseo,
pero antes, en el rescoldo de amor vivo
suenan las expresiones corporales
como a suave lluvia que cae en pleno desierto
como a fieras revolcándose en la estepa.