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MANHATTAN TRANSFER

Por Edgar Alberto Marroquín Morales
arluta@hotmail.com


We don't need no education,
we don't need no mind control!
Otro Ladrillo en la Pared
The Wall, Pink Floyd

Cada uno tiene su personalidad bien marcada, pero todos se asemejan en la falta de escrúpulos. Son gentes materialistas dominadas por el sexo y por el estómago, cuyo fin único parece ser la prosperidad económica. A unos los sorprendemos emborrachándose discretamente, a otros, cohabitando detrás de las cortinas; a otros estafando al prójimo sin salirse de la ley. Los abogados viven de chanchullos, los banqueros seducen a sus secretarias, los policías se dejan sobornar y los médicos hacen abortar a las actrices. Los más decentes son los que atracan las tiendas con pistolas de pega. Entre toda esta gentuza destaca Jimmy Herí, tipo de burgués idealista repetido en otras obras de Dos Passos. Pero el verdadero protagonista no es Jimmy, sino Manhattan mismo, con sus viejas iglesias empotradas entre geométricos rascacielos, con sus cabarets resplandecientes, con su puerto brumoso y humeante...

José Robles Pazos

PIGMALIÓN OK

La criatura imperial, hija de Albión, sigue apegada al ritual del antiguo control. Con los tambores entusiastas del New York Times, periódicamente Broadway levanta en Manhattan el telón para exhibir, una escena tras otra, la obra de George Bernard Shaw.
Pigmalión es otro de los proteicos códigos griegos que mueven a Occidente. Es el lenguaje del arquitecto que tendrá a su servicio la obra que diseñó atendiendo a sus propios ideales estéticos.
Paralelo a la creación de Pigmalión nació El Golem, de Gustav Meyrink. En el siglo antepasado Mary Shelley, en compañía de Lord Byron, crea Frankenstein. La kábala agrega misterio y terror a la criatura creada de terracota: la mítica fórmula bíblica. Como la helénica, esta vertiente es igual de ininteligible. Todas las culturas conservan el mito pero no todas el don —el polen— de la palabra.
Pigmalión es difícil de construir cuando se entrecruza Galatea, la ninfa codiciada. El que da una idea clara del mito de Chipre (Dédalo, el escultor, fue confinado en Creta, con Ícaro) es Ovidio en su Metamorfosis. El subtítulo de Shelley es El Prometeo moderno. Y Prometeo es el que usurpó el fuego celeste para dar vida al hombre de barro.
¿Eran misóginos? En un esfuerzo grecorromano Ovidio relata que el rey Pigmalión era un escultor incomparable, creador de una estatua femenina que corrige el "programa defectuoso" de las mujeres de carne y hueso. La estatua era perfecta, sublime, bella, decente, escultural, por lo que el forjador se enamora de su creación, y rogó a Venus, y los dioses se apiadaron del amante al insuflar el soplo de vida en la escultura. Y fueron muy felices, el creador y su obediente obra.
Si dentro de un semillero de estudiantes se selecciona arbitrariamente a los mejores y a los peores, efectivamente, al final de las lecciones, los mejores y los peores alumnos suelen ser los designados; es lo que llaman efecto Pigmalión, con el que el mago fustiga o sirve de partero a la libertad.
El Diseño o la Comedia de Shaw tenía el propósito de evitar un final feliz: al terminar el proceso de formación, la escultura heredaría la libertad con la que se saldría de las manos del escultor, del programador. El proceso de incubación del libro del irlandés arranca de finales del siglo XIX y la última película sobre el tema se filmó en 1957. Fue llevada al teatro en toda Europa y New York y los productores, actores, guionistas y directores conspiraron, una y otra vez, para que la historia del creador y su criatura tuviera un happy end, conforme al mito.
Shaw opinaba lo contrario, en el epílogo aclaró que el final no sería romántico, le abrió horizontes en otros brazos pero en el transcurso de la narración él mismo fue instrumento del cincel milenario del mito al unir sentimentalmente a los personajes, por lo que el público, desde la primera a la última presentación, pedía un final feliz. El dramaturgo fabiano estuvo renovando constantemente la obra, hizo concesiones, la crítica social originaria con el tiempo se adecuó a las exigencias colectivas (y del mercado) que al final terminaron supeditando a la mujer al señor Higgins, como se llamaba el que transformó a la dama ruda en una de sociedad, conforme a la versión irlandesa del mito.
El programa de Lincoln no era una tramoya (¿o sí), ¿lo van a tomar en cuenta los reformuladores de Bretton Woods y sus Estados Pigmalión? Obama tuvo un final feliz.
En el paraíso el príncipe de las tinieblas se rebeló ante la lumbre; en la tierra el príncipe Arthur Rimbaud, el prototipo del insurrecto, se rebeló en contra de la injusticia y las convencionalidades malas (las hay buenas). Al abjurar de sus antiguas creencias, el rebelde trató de enrolarse en el ejército norteamericano, después se dedicó a los negocios, en Etiopía, sin dejar de ser rebelde, aunque no es ésta la opinión de los beat que resultaron ser más rebeldes que la rebeldía y al poeta, sin prueba concluyente, acusaron de tráfico de esclavos. En Etiopía hizo tratos chuecos con el emperador Haile Selassie, pero no por eso dejaron de hacer negocios y de ser amigos. El nieto del emperador, Halile Selassie, fue amigo del rasta jamaiquino Bob Marley (hijo de un inglés), el músico que despotricó a sabor contra el poder. Marley, Morrison, Joplin, Hendrix, tienen un perfil rimbaudiano en la obra y en la biografía en la que no sólo coinciden con el rasgo de la mariguana. Marley murió con un anillo místico que a su dedo impuso el emperador de Etiopía, el último emperador negro.
El Estado de Bienestar norteamericano y europeo se mantiene a flote porque tiene inmensos recursos petroleros en las extensas praderas y desiertos humanos; la plataforma con la que extraen y refinan ese petróleo rojo es el sistema transatlántico de Bretton Woods (FMI, OMC, BM, CIA, ONU, PENTAGONO, OTAN...)
Ninguna escuela, ideología o teoría económica crea riqueza, toda la riqueza actual, todo el PIB mundial se creó a partir de las expropiaciones de las tierras indígenas y la esclavitud de los negros a partir del Descubrimiento del Nuevo Mundo, con el sistema primigenio de Bretton Woods, el cual las transportó. Son los seres humanos los que crean la riqueza y a partir de ahora tiene que ser sin torturas y en libertad. No se conoce aún la mística del conjuro. Los sistemas, las escuelas, las teorías y las ideologías han sido creadas con un lente distorsionado con el cual, por siempre, se ha dado una bizca mirada hacia la vida y la realidad. Adam Smith y Karl Marx eran unos farsantes.
Veremos si el hechizo del cincel y del efecto Pigmalión sigue vigente, y el síndrome de Estocolmo, propio de los que han vivido en cautiverio. Si Obama no le da el okay al Estado de Bretton Woods, descoronará al etíope y entrará a la historia por ser el último emperador negro, apelativo con el que es conocido el negus ras Tafari Makonnen.

DOSSIER

Barack Ussein Obama, el mesiánico jinete conocedor de Mahoma, es el nombre del tsunami espiritual que al planeta mantiene en estado de levitación gracias a su salmodia redentora.
Con ese capital político cualquiera pensaría que Obama pedirá austeridad y paciencia —como diría el sabio McCoy—, para que al cabo de dos años, cuando la población vaya saliendo del trance, el buen estado de la economía prolongue el hechizo hasta el momento de la reelección.
Los subsidios empeorarán la situación, entrarán en coma, y el desencanto a la feligresía traerá de vuelta a la tierra de los Pieles Rojas que al tiempo que fueron derrotados sus dioses se trasladaron a la psique norteamericana, así como los espíritus del sagrado blues de las plantaciones sudistas.
Prefirieron el Movimiento al Socialismo Bolivariano antes que continuar con la labor de Ronald W. Reagan. ¿De nada sirvieron los desastres sinosoviéticos? La quilla del globo europeo no sale del pantano porque nadie la libera de los lastres, prefieren culpar a otros de su fracaso.
El cachorro se subió a los caballos que tiran al carro europeo. Van a descansar los helicópteros Apaches pero no los tipis y el Powwow. Llegó el tiempo de los estoicos colectivos (no colectivistas). Se terminaron los tiempos de Hemingway, cuando París era una fiesta.
Tennessee Williams pudo haber dicho que el realismo mágico tenía su delta en Alabama y que de allí se extendía hacia el Caribe, cordillera por la cual la corriente llegaba a tocar las costas de Colombia. Pues ahora la magia se extendió por el orbe.
Las barbas de Marx son otro fantasma que recorre el mundo. ¿Qué significó el discurso secesionista de Filadelfia?.
Si los ingenieros keynesianos resucitan la economía, se echará por tierra el inútil (por utópico) liberalismo clásico; se institucionalizará un híbrido; o imperará Lo que el viento se llevó. Por falta de estoicismo, corren el riesgo de dejar herido de muerte al coloso que construyó (con la ayuda de la Fed, AIG, Fanny, Freddie) Keynes con el New Deal y el Plan Marshall que hizo germinar la Unión Europea para atarla al transatlántico Bretton Woods, de Keynes, y a la mercantilista, intervencionista e imperial Carta del Atlántico. Son temibles los ingleses que por algo no destruyeron el icono fenicio de la Libra Esterlina. La Guerra Fría se prefabricó sobre el telegrama (bulo) de George Kennan, el afamado bufón.
Todo clon es distinto a la célula troncal porque crece en un ambiente distinto. La historia es una corriente expansiva, y en el caudal de su eterno retorno, en cada coyuntura repite muchos de sus pasos pero nunca se repite en su totalidad y poco se puede hacer por orientarla; las acciones se proyectan hacia el futuro, hacia otra coyuntura, y la actual no la podrán gestionar sin pensar en el futuro. En ese sentido tienen dominio sobre el pasado y el futuro, pero nunca se sabe. La Montaña viene a Mahoma.
Saldrán ganando los pueblos que bañan las fronteras de Mesopotamia (donde nació Abraham), pues los marines les libraron su versión de la Revolución Francesa que contagiará al Medio Oriente.
Las revueltas contra la guerra de Vietnam fueron la banda sonora que amenizó a los maravillosos años 60. Si es por la libertad, el amor y la paz, esperemos que el regalo de Bagdad no esté envenenado (como el de Troya) y que sea también maravilloso. Así sea. No pocas veces W. Bush repitió la promesa de un mundo en que cada tiniebla fuera alumbrada por el avance de la libertad, como lo vio William Blake en Visiones de la hija de Albión. (Dossier: W 1776)
China entró a la entente cordial con Nixon. La India con los hyppies, estoicos, epicúreos y sibaritas. Los carruajes del oriente quedaron vinculados a Casa Blanca, en un proceso que se visualizó en el Desembarco de Normandía (W. de Orange, el Conquistador) pero que comenzó en Mesopotamia, ombligo del Génesis que se encuentra en la cuerda floja por la desesperada petición de subsidios en Babylon, New York. Se unió la antigüedad y la modernidad gracias a Sefarad. Si en Ur, Irak, está en pié la Torre de Babel, las torres derribadas servirán para que New York se mantenga en pie si se labra el tiempo de la cosecha.


EL LIMBO DEL NUEVO MILENIO

Tras la caída del Muro de Berlín el mundo se enfiló hacia el final del milenio sin la Unión Soviética. Fue un cambio importante pero en cuestiones de historia no implicaba por sí mismo un antes y un después. De la caída del Muro de Berlín a la del Muro de Manhattan se aprecia otra bisagra que sí podría encerrar un rango en cuyo centro podría encontrarse el punto de partida hacia el cambio, pero como estamos hablando de milenios, es posible que al final del presente siglo, desde lo alto, viendo hacia el pasado, el cambio comience a distinguirse desde el principio del siglo XX, en un proceso aparatoso que durará hasta la altura señalada.
Tras la caída del Muro de Berlín se derrumbó la Unión Soviética y lo mismo podría ocurrir en Occidente, se dice que la Unión Europea está por dejar sin efecto algunos programas que dejarían sin el paraguas a los miembros recientes. Grandes incógnitas están por resolverse debido al sobrepeso y la inverosimilitud de los inventarios.
En las elecciones de la Unión Americana se hablaba de un cambio de partido, lo cual coincidió con un cambio de era, de signo, de un cambio que determinará el rumbo del presente milenio. Si Obama quiere convertirse en el eje o el mesías del cambio en su país, no hay problema, pero si piensa que es el señor de la historia, es posible que de redentor su nombre pase a integrar el padrón de los villanos, como para muchos lo es Gorbachov. Por esto último se está inclinando, por lo dicho en el discurso de aceptación de la victoria.
En el discurso de la derrota de McCain y las palabras de Bush en esos días, se habla de la constitucional "Unión perfecta", quizás por el presentimiento de que grandes amenazas se ciernen sobre la Unión Americana, en donde el mapa electoral de los rojos y los azules por siempre hacen recordar la tragedia entre yankees y confederados. "Estados Unidos ya no volverá a ser el mismo", dijo un tercero. En el discurso de Filadelfia (y otrora en los campos universitarios) Barry Obama Hussein objetó el preámbulo constitucional y rayando en el tono vengativo lanzó el epitafio que modificó y extrajo del "réquiem" de William Faulkner: "El pasado no está muerto ni enterrado. De hecho, ni siquiera es pasado.” No se agradeció que Lincoln ofrendó su vida por la Constitución y los derechos civiles.
No hay cambio indoloro, por desgracia los privilegios no permitieron una democratización programada. Todo cambió, el mundo ya no volverá a ser el mismo, es cierto, pero no se debe a las elecciones sino al descalabro de la economía mundial, que determinó el cambio en las elecciones y no al contrario.
McCain compitió entre Huckabee, Giuliani, Romney. Las primarias demócratas se compitieron entre los Clinton, Richardson, Edwards. Cualquiera de los golfos demócratas iba a ganar la elección con el impulso de los medios y no hubiera representado la encarnación del cambio histórico en un planeta que económicamente parece un Enron gigante.
Ni Alejandro, ni Napoleón representaron el principio, el final ni el cambio de nada. El rompimiento de la Unidad católica (y del Santo Oficio) fue un proceso de transición que comenzó con el Renacimiento, no con Martin Luther. En cualquier caso, comenzó en el seno de la propia Edad Media, con la corrupción que la podría y con las voces interiores que la criticaban. Se debe reconocer que no sólo el deseo de figurar y la intención de hacer el bien eran las credenciales del Reformador.
Un niño se dice que comienza a formarse veinte años antes de nacer. Como diría un evangelista peruano: sólo somos humanos.
No se sabe de la magnitud del problema en que se encuentra la humanidad, que podría no ser sólo económico; el mismo Bush podría trasladarle un informe irreal, a Obama, pues en estos casos la realidad es la que menos se quiere reconocer; por eso ocurrió el colapso de Wall Street, al que salieron a rescatar sin mostrar respeto por sí mismos.
La antigua Yugoslavia (Unión-Eslava) nadie la quería demoler pero precisamente eso consiguieron las recetas y las actitudes del pasado; precisamente eso hicieron los paladines del cambio sin tomar la iniciativa, como diría Tolstoi, de bajarse de los hombros de los oprimidos, que en sentido amplio sería el extrapolado tercer mundo que al comenzar la crisis con la escasez de alimentos nadie salió en su rescate, a menos que por tales puedan tomarse los bulos de la ONU y el FMI por explicar el fenómeno ante una población que no era explicaciones las que necesitaba.
Las meditaciones globales son similares a las meditaciones en las postrimerías de los imperios griego y romano.
A caballo entre un milenio y otro, se terminó el tiempo de las vacas sagradas, de los proyectos suntuosos, de la vanidad sobre el contribuyente. Es inmoral que pretendan pavonearse sobre el purgatorio de la transición hacia una era humanista, en donde no impere la creencia de que es la economía la que lo determina todo. Lo menos que pueden hacer los pobres líderes de la escena internacional es actuar con humildad. Pedir esto a obama, sarcozy (menem), putin, zapatero, berlusconi, chávez, evo, castro, ahmadihejad, sería como pedirle peras al Olmo.




        
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