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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS


Por Eduardo Diaz-Tendero Franco


UND DÍA SIN TI


Se vislumbraba en la habitación la claridad de la mañana, la estancia fue impregnada de la luz que rompía la oscuridad atraves de las rendijas de la persiana.
Se encuentra echado en el lecho penumbroso, y el cuerpo sin ganas de despertar, se empieza a agitar.
No lo esperaba, ayer creía morir y además. , lo deseaba.
Mira hacia la ventana y tomando el aliento cargado de sufrimiento, del que la agitada brisa llena la estancia, afirma y piensa: ! Otro día más ¡.
Esperando que las fuerzas le invadan, se apretuja contra sí mismo con empeño, como si esto le aliviara de alguna manera.
Su nombre; Felipe, la edad; es indiferente, él es tan solo uno más de esos proscritos que asolan nuestras calles, y que son rechazados por la gente corriente.
Como él, muchos infelices, tiraron los dados de un juego del que una vez tirados y se hallan en el tablero, no puedes echarte atrás.
¿ Y el premio? , Impredecible te puede hacer ganar varias partidas, pero al final, deja las secuelas de otras perdidas.
¡ No debería estar en la cama ¡, tiene que irse fuera, a un lugar incierto.
Su faz, se desborda del resto del cuerpo del que apenas es dueño. En el, se aloja también esa enfermedad de la que hasta el momento, no existe cura.
Su constancia a tomar drogas le dejo un mísero regalo, que de aguja en aguja se desplaza de unos a otros, recorriendo organismos desechos, e introduciendo a su vez un indeseable compañero en cada escueto viaje.
Sabe que su vida poco vale sin ese extraño pasajero, e incluso a veces, piensa en terminar con su existencia, para alcanzar la libertad añorada, ya que esta va más allá que la propia vida.
Se incorpora con dificultad y acercándose a la ventana sube la persiana con la huesuda mano, traspasándole por momentos la desolación, a la vez que la luz de los rayos de Sol le iluminan el rostro, dándole así el aviso de que debe buscarse la vida.
Poco encontrara, ni la muerte tan siquiera, sabe que muy pronto se le manifestara con ese maldito picazón que le hará hervir la sangre, si no la consume cuanto antes.
¡ Ha visto a tantos colegas sucumbir por esos tormentosos alaridos de posesión, que deseosos de mitigarlos, no niegan su petición y les exige las únicas parcelas intactas que les queda!, ¡ No le importa encontrársela de cara!, ¡ Ella no descansara y le busca!.
Entra en el baño, se asea, y se mira al espejo, ya no le conmueve su fachada. Cuando visiona frente a Sí, la imagen que es reflejada por sus ojos devastados y hartos de mirar, busca, e intenta recordar preguntándose; ¿ dónde dejó a Felipe, porque no está ahí?,¿ Porque le abandono su fe dejándole a su suerte?.
Nunca podrá perdonárselo, él le indujo a perder, a meterse esa porquería que hace tiempo transita por sus venas y que no domina.
Lo es todo, su familia, su ama y como no, el justificante perfecto para la evasión de su penosa vida.
¡ Hoy, no hará caso de ese ogro que le esclaviza!.
¡ Hoy, se arriesgara con todo lo que posee!.
¡ Hoy, se sacrificara más de lo que nunca se pudo imaginar!.

Sale del baño para encontrarse con la mujer que se desvanece fugazmente en cada mirada.
Y en la lucidez de la mente se da cuenta de que esta acabando con ella.
Ella, que carece de esperanza continuada, continua sollozando por dentro y se halla perpetua al advertir la impía y sin gracia estampa de su hijo.
Le lleva el desayuno a la mesa, tratando de mejorarlo cada día, aunque supone que se esmera en vano, puesto que apenas se fijara en lo que tiene delante. Saliéndose de lo corriente, Felipe, se lleva a la reseca boca, la taza de café caliente, que dará consuelo al ya endémico estomago.
Ya no se dirigen la palabra, no hay argumento que valga, ni siquiera se miran a los ojos, se delatarían. ¡ Sin lugar a dudas, a pesar de todo, se hacen los fuertes!.
Ella, pasa por detrás de él y le introduce la mano en el bolsillo de la chaqueta que tiene colgada en el respaldo de la silla que soporta la esfinge, dejando en su interior un billete de veinte euros; ( prefiere dárselos ella, a que las robe, como tantas veces lo hizo).
Sin mediar palabra, ni gesto alarmante, se aleja de su lado, dejándose mutuamente un punzón en sendos corazones.
Con los ojos arrasados, evita la mirada que ella busca, y ¡ sabe que hace mal!.
¿ Pero que podría aliviarla más que su negación, cuando se encuentra enganchado por un garfio, que se le clava y se le va hundiendo en las entrañas por momentos, desgarrándole el sentimiento y que le hace proliferar impunemente la desdicha?.
¡ Nada!.

¡ Hoy, se compromete a no probarla!.
¡ Hoy, la plenitud que lo aleja de lo real no la arriesgara por nada!.
¡ Hoy, no aliviara con nada su ansiedad destructiva!.

Retirando y arrastrando hacia atrás la silla se levanta lentamente de ella. Su madre, gira la cabeza, para así, encontrarse frente al acristalado ventanal, que la deja ver una imagen olvidada de Felipe, y esta por un instante, cegara la realidad de sus sentimientos.
¡ Cómo siempre, se dejo envaucar!. Levantando suavemente la cabeza aspirando el aire, a la par que cierra los ojos, aprieta con fuerza sus dedos, da un leve suspiro de impotencia y se vuelve hacia él.
Felipe se marcha, acercándose a la puerta, que como simple espectadora vera como se aleja y surcara sus desmedidas horas, siendo el tiempo la causa claustrofóbica de su existencia. Al abrirla, siente el arrogante aire, que le reta una vez más y le atraviesa el pecho la antecámara de la cotidiana realidad. Dejando atrás las cuatro paredes que lo protegían, se pone rumbo hacia su perpetua condena.
Lo que se cruza por su lado, no le implica en lo más mínimo, ¿ tendría sentido molestarse por esas veleidades, por las que la mayoría luchamos? .
¿ Le afecta acaso, si siempre, esta acompañado por la esencia indulgente y mentirosa que corre por sus venas?.¿ Que importa lo antes manifestado, a cuantos encuentra a su paso, le aliviarían y le daría sentido a la congruente verdad?.
Ellos, no...., no podrían entender si en verdad sufre, le ven tan ido, que ni se imaginan que late su tocado corazón. Por las venas de los demás se desplaza la vida, por la de él, apenas la que bombea esta limpia.
Andando, pasa por delante de un grupo de muchachos, quizás alguno fue compañero de estudios de Felipe, en aquel maldito Instituto. Fue allí donde de él se alejo la fortuna, dejándolo desamparado, a merced de las egoístas influencias de ese usurpador que le dio a probar el elixir mortal, (entre tanto).
Cesan a su paso las conversaciones, no quieren que al cruzarse se les oiga, podría pararse y ellos no lo desean a su lado, ¡ no comparten nada!, ¿ Acaso tienen algo en común?. Posiblemente olvidaron lo que fue, a pesar de que alguno, reitera su condición y los demás apartan la mirada, agachando la cabeza.
Prosigue su caminar, más lleva consigo sus lejanos recuerdos. ¡ Pasa desapercibido entre tanta gente!.Su cuerpo se mueve lentamente hacia el parque, se unirá con sus colegas, con ellos comparte todo hasta la amargura, mientras eleva la mirada al cielo azul, piensa que es posible que alguno no vuelva a aparecer nunca más por allí.
Quizás, halla tenido “ suerte “ y se alejo, al no soportar la mierda que tomó en su ultimo “ chute “, pudiendo producirse por su adulteración o por la misma pureza del caballo.
Los que se marcharon, se libraron ya de esas paliduchas y famélicas carcasas que arrastraron por doquier.
Siempre, habrá quien dentro de sí, lamente no seguirles, pero este lamento se desvanece cuando introducen el soplo abrasador, que con la aguja prestada salen en un instante de la lucidez y les embarca en un Velero de corta travesía, que les aportara plenos poderes de Sí mismos. Y volando sin cesar, no apreciaran su cobardía.
La sociedad, se moviliza poniendo medios a su alcance, pero aun todo es poco. Muchos prefieren seguir como están a enfrentarse a médicos, volantes y voluptuosas listas de espera, que les hacen agonizar.
El camino de rosas, que con el primer chute pisaron, hoy se les hunde volviéndose cenagoso a cada paso y las rosas van perdiendo todo su esplendor, tras la rápida andadura.
Trapichean y se empujan, se insultan e incluso se roban entre ellos, ¡ son colegas que importa!. Y si hay rencillas más fuertes entre ellos, sea esta de la índole que sea, alguna manera habrá de solucionar el problema.
Quieren convencerle e intentan llevárselo a “ pillar “, pero Felipe no irá, debe” pasar”, no desea hacer peregrinaje, hacia “ El Portal de Belén “. En él, duerme su Salvador, agasajado de fieles consumidores de muerte, que dejan allí las penalidades arrastradas del día y a cambio por un puñado de billetes, se traen la buscada iluminación.
Constantemente suben y bajan a paso ligero, formando una impaciente procesión de cuerpos de ambulantes que les cuesta dar los pasos vitales, curvados ya por la doble gravedad que soportan.
Los coches que transitan por la destruida carretera, esquivan con autentica dificultad a estos rostros desechos, obligándoles a jugarse el todo por el todo.
Los “ camellos “, llevan en las jorobas suficiente reserva. No desean que huyan a otro campamento competidor la incontrolables hordas. ¡ Son comerciantes de inmoralidad!.
La “ madera “ interviene deteniendo de vez en cuando a los desgraciados, que llevan para escasos “ chutes “, (aunque procuraran estirarlo lo más que pueden). Después, los dejan marchar, dándoles de esta manera la oportunidad de volver a intentarlo de nuevo.
Algunos escapan una y otra vez del verdugo que se equivoca de reo.
Los “ maderos “, haciéndose avecen los despistados, les dan la espalda y dejan acercarse a los despojados lo bastante como para poder darse la vuelta en el momento menos esperado y obligarles así a frenar en seco, derrapando en el asfalto se les incita a acercarse al coche patrulla.
¿ Que podrían hacer unos “ mandados “ sino observar una procesión de fieles penitentes que soportan una Cruz a hombros, cuando apenas pueden tenerse en pie por sí solos?.
La cobertura que se les regala merece la pena, y esta sin remedio es prorrogada.

¡ Hoy observa, cual mero vigía en su Atalaya!.
¡ Hoy arriesgara esa mirada, por la atracción deseada!.
¡ Hoy no se dejara arrastrar por esas Realas!.

Más tarde, en un semáforo alejado de la barriada, se pasa la mayor parte del día como de costumbre. Se encuentra mejor de lo que supuso al empezar su andadura e intenta ganar algunas monedas, ¡ se rebaja ante tanto desconocido!.
Limpia cristales, pide y aveces vende pañuelos. Las monedas que consiga se las gastara en tomar un pequeño bocado, y lo acompañara con algún cigarrillo, que le obsequie cualquier generoso Ser, para saciar la ansiedad que ya padece.
Todavía en su bolsillo, se hallan los billetes que le dio su madre, quiere hacerle un regalo.
Frente a él, hay un individuo, que todos los días arriesga lo que tiene para que no le quiten su sitio en esta ciudad. Vende periódicos, pero no pide, con voluntad y ayuda externa pudo adaptarse, con ello, se aparto de ser un paria y paso a ser respetado, pese a su cometido, al menos la tarjeta que cuelga del lado derecho de su chaqueta, le identifica como persona, de lo cual se dignifica en cada jornada. ¿ Problemas?, Tiene como cualquiera, pero ya no es negativo frente a su futuro.
Felipe mira diferente a su compañero, hasta le envidia y desea preguntarle como lo consiguió, más no se atreve, ¡ ayer discutieron!.
Se acerca la temida noche y su promesa empieza a desvanecerse en cuanto aparecen los primeros síntomas de debilidad y agarrotamientos, ¡ pero aguantara otra vez más!.
Piensa que mañana será distinto, pues así lo siente e imaginándoselo palia su desdicha regresando a su morada nocturna.
Entra en la casa que le vio alejarse hace horas y se dirige directamente al cuarto de baño, se refresca la cara para advertir las ojeras en el pálido rostro, las hechuras que trae, visitan de nuevo el reflejo acusador, que como un jarro de agua fría, empapa la cruel realidad.
Olvida como puede y entra en la cocina a beber un trago de agua, pero no advierte la presencia del alimento que le dejaron preparado en la encimera, su estomago no se lo pide. Pasa a la habitación, se desnuda e introduce entre las sabanas limpias la imitación maltrecha de Felipe.
Su cuerpo empieza a entumecerse e intenta soportar la desagradable entidad. Aprieta entre sus manos las sabanas, al sentir relinchar al caballo que le pide a su jinete la ración diaria de libertad. Su Corazón débil, no llevara las riendas de ese animal desbocado, pero por su alevosía, sufrirá en silencio.
Los sudores se apoderan de la esfinge paralizada. Los ojos desorbitados buscan sin hallar, ¡ esto es demasiado!.
Varios meses atrás se atrevió a cometer la misma imprudencia, pero nunca estuvo tan cerca de la bestia desenfrenada.
Su madre en la estancia contigua, intuye lo que esta ocurriendo, más desea que..., deje de morir en vida y reza a su Dios para que mitigue su sufrir. Pidiendo perdón por su agravio se aflige y flanqueada en la oscuridad por dos perennes velas encendidas, se santigua repetidas veces, entre las velas, se encuentra una antigua foto de comunión de su hijo, portando en las manos de la imagen un rosario sin esperanza.
Mañana, no le molestara la luz que atraviesa la persiana, no volverá a ver a su madre adormilares ante la fuerza incontrolada de ese monstruo que le conduce.
La señora libertad a cruzado el umbral que les separaba, va derecha a la estancia y hay esta él esperando su aparición. Siente que se le acercara y podrá ver como se acerca.
Se va apagando despacio la penosa historia compartida de un Ser, que con pequeños flaxes de permanente vida, añora el pasado. Al mismo tiempo, deja caer de su mano la figura de porcelana, que compro para su madre, pero se rompe al caer.

¡ Hoy a su séquito, se pudo enfrentar!.
¡ Hoy se arriesgo más de lo normal!.
¡ Hoy por fin a Felipe pudo encontrar!.

Esta vez, Felipe, viene a compartir la ultima noche y le ofrece la mano y acompañarle a recorrer juntos el camino de su viaje Vital.

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Siempre habrá demasiados rostros sin nombre para enseñar a caminar,
y puedan dejar desierto el mísero camino de la desolación e infortunada crueldad,
pero no se prestaran muchos a ayudar, puesto que aveces no se sabe como poder actuar,
el exprimidor que no deja de funcionar, saca el jugo a buena parte de la humanidad,.

§§§§§§§§§

A todos aquellos que perdieron ó hallan creído perder su Identidad, les digo que en vida hay que arriesgarse más.
Todos debemos y podemos encontrar nuestra Libertad y Dignidad, y seguro que serán muchos los que a su lado las verán.

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