- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus


  Guías culturales

La artesanía y tejeduría en Venezuela


Eduardo Planchart Licea
eduardoplanchart@yahoo.es

 

ARTESANÍA DEL VALLE DE QUIBOR
Las piezas que integran esta muestra visual abarca los más diversos temas y diseños, fueron talladas y tejidas por arte-sanos del valle de Quibor con su árido paisaje. Están vinculadas estas culturas campesinas, a sus creencias y su contexto natural. Cada una de estas piezas es un acercamiento a una belleza agreste y un volver a la vida los despojos de la naturaleza, en las diversas maderas duras, blandas y coloridas provenientes de la vegetación xerófila de tierras que un lejano pasado estuvieron cubiertas por el mar. artesania


Está huella oceánica aún se percibe en paisajes dominados por la horizontalidad, los pequeños matorrales, el color de la tierra y los remolinos de arena, recuerdan estos ecos marinos. A diferencia de las piezas creadas por las sociedades aborígenes, que tienen un eco de nuestro origenes y vínculos con el cosmos creadas con fibras, plumas, elementos provenientes de la caza como son las garras de los jaguares y los picos de los tucanes.

La maduración de la artesanía en el Valle de Quibor ha podido desarrollarse a una tradición íntimamente imbricada al trabajo del campo propia de la Venezuela rural con su autarquía. El arte-sano y el campesino elaboran los utensilios que dominan su día a día: mesas, sillas, cubiertos, telares, aperos, tallas u objetos de trabajo, creados en pequeñas dimensiones para su divertimento. El tiempo invertido en el acto creativo ha generado de manera espontánea las bases de una sólida tradición artesanal.
No estamos ante un arte naif o ante un arte popular en el pleno sentido de la palabra, sino ante creadores con una clara conciencia de la búsqueda de la perfección, lo cual, de por sí es un acto de rebelión a sus condiciones socioeconómicas y a ese entorno duro de vivir, que lo lleva a dilemas como escoger entre la creación artesanal o el cultivo, pero muchas veces se impone el anhelo de perfección estética como una vía de transformar a través de la imaginación esa realidad, primer paso para todo cambio.

Como su etimología lo indica, la artesanía es un arte vinculado a la sanía, a lo sano, a lo que está bien, en sentido de transmitir curación al espíritu y al cuerpo. En ella se une la belleza, lo utilitario, lo funcional y las raíces espirituales y culturales de una región o país. Esto no la determina como creación plástica pasiva, pues al estar contextualizada por la historia es dominada por la innovación, determinando una tensión entre lo individual y lo colectivo. El arte-sano es el hacedor de un universo estético que goza de salud, libre de vicios y moral. Estos son algunos de los significados que nos transmite el Diccionario de la Lengua Española, de lo sano.
Cada vez se hace más difícil a ciertos niveles de excelencia, establecer distinciones entre lo artístico y lo artesanal, artista o arte-sano son dos campos de la creación a los cuales se les ha establecido connotaciones que minimizan un hacer enraizado en la tradición. Esto genera distinciones prejuiciosas, a través de las cuales una visión del mundo percibe negativamente a la otra, o una concepción del gusto niega a la otra.

Creación y ambiente
Uno de los rasgos que destaca de la artesanía en madera del Valle de Quibor, en Lara es que sus temas recrean el entorno natural; como si el hombre deseara como demiurgo crear otra naturaleza a la que sólo le faltara la chispa de la vida. Una pregunta para esto es por qué de este naturalismo, y una posible respuesta es que la arte-sanía en el Estado Lara busca apropiarse de la fuerzas de la naturaleza, en un intento de exorcizar sus fuerzas adversas y es, por tanto, una dimensión ritual similar al cazador de las culturas tradicionales, donde se oraba y ora al dueño de los animales para que permitiera una buena caza y no tome represalias por la muerte del animal cazado. Estamos ante una acción creativa con un dimensión ritual, atraer lo semejante con lo semejante principio de simpatía que domina en relaciones míticos mágicas.

Hacer animales o flores lo más parecidos a la realidad como las que crea el arte-sano Chayo, es un anhelo de volver a la vida esa realidad recreada. Pero también estamos ante un regocijo estético, dominado por la pasión de hacer una realidad que llene las necesidades de contemplación de lo bello y lo sublime. Estamos ante creaciones claves para la comprensión de nuestra cultura. El amor por lo natural a través de elementos considerados simbólicos de su realidad, como el gallo, la gallina, el chivo, las aves y los reptiles propios de esa resequedad, que se integran a un estilo de vida que describe su cotidianidad. La gallina ponedora es de vital importancia para la subsistencia y es símbolo de fertilidad a su vez. El gallo está vinculado a este entramado de relaciones económicas y culturales, pero también forma parte de una cofradía masculina nacida de una herencia sincrética como la pelea de gallos, símbolo del amanecer y del despertar espiritual.

 


TEJEDURIAS INDIGENAS

El arte de tejer es una manifestación de nuestra alma colectiva, de lo que somos, y que nos une a los venezolanos en un sentir que nos hace recuperar nuestro pasado, presente y vislumbrar el futuro. En las tejedurías aborígenes lo estético, lo tecnológico y lo utilitario es dominado por una visión del mundo percibido a través de lo religioso, del mito entreverado de símbolos. Se materializa en formas, diseños y cromática, este uno de los legados más apreciados de nuestras raíces pluriculturales. En la trama que conforman las wapas, mapires y fajas shamánicas se proyectan las condiciones naturales del entorno: los marrones enrojecidos por el onoto o ennegrecidos por el carbón vegetal responden a la presencia selvática, propia de la cultura Yanomami, Ye´kuana, Panare, Warao y paradójicamente, el colorido exuberante, junto a fuertes contrastes cromáticos que se hace presente en los Wayuú que existen en una contexto natural semidesertico.artesania6
El tejer es un hacer en el que se ordena y recrea el caos, une a través de la trama lo separado, lo fragmentado, lo diverso. De ahí que en las sociedades tradicionales y clásicas diversos mitos del origen vinculen este hacer al tiempo y a la creación del universo. Entre los Desana de Colombia entre otras etnias, esta visión del mundo es expresada en la araña que prolonga su corporeidad en la trama que define y delimita su existir. En este hacer humano, lo natural transformado en cultura es percibido como un articular y armonizar de los opuestos para dar nacimiento a una nueva realidad. Así, en el telar vertical conocido y usados por los aborígenes en Venezuela está implícito un simbolismo sagrado. Estos gestos y acciones que crean chichorros, hamacas, guayucos y otras indumentarias son percibidos como una acción ritual además de práctica en los que se unen los tres planos cósmicos propios de las culturas tradicionales: lo celeste, lo telúrico y el inframundo. Entrecruzados a través de la trama, crean una visión de destino y sentido.
Los diseños y motivos de los tejidos en las wapas, sebucanes, nasas, cestas, catumanes, redes, cinturones, coronas, chinchorros, mantas, poseen una lectura que trasciende lo estético, y expresan un simbolismo cuyas claves se encuentran en la tradición oral de las ideas y creencias religiosas. Todo ello evidencia una de las tantas venezuelas caracterizada por su fragilidad que nos reta a protegerla y conocerla, asumiendo una posición ética realista, equilibrada y sustentada en la percepción de la propia comunidad al asumir la contemporaneidad sin huir de ella, sino por el contrario asumiéndola con sabiduría.


El fundamento estructural de la tejeduría es la tensión entre la urdimbre y la trama, la cual puede variar sus técnicas hasta llegar a ser realizados manualmente sin la ayuda del telar, como es lo usual en la cestería indígena, donde las manos realizan el entrecruzamiento, el amarre y el nudo a través de repetitivos gestos que evidencian una concepción del gusto y belleza.

Cada una de las piezas es única. Nacen de un hacer aprendido a través de la oralidad y la práctica. Cada gesto presente lleva un pasado milenario que no conduce a nuestros orígenes y a una tecnología hoy minimizada por la serialización industrial que ha deshumanizado nuestro entorno. Esta estética postindustrial carece del vitalismo expresivo presente en estas arte-sanías, de ahí que sean una fuente fundamental de inspiración de artistas y creadores de todos los géneros a lo largo del planeta. El conjunto de tejedurías seleccionado ofreced un amplio panorama de diversidad y riqueza espiritual, el criterio que las une es el ser tramadas con materiales tan variados como fibras vegetales, hilos, plumas, semillas; elementos provenientes de la aculturación como el alambre, las mostacillas; amarres hechos de fibras naturales con diversos grados de tratamiento; fibras en estado natural como las usadas en las tejedurías Yanomami y los catumanes Pemón. Estamos por tanto, ante un hacer completamente ligado al palpito de la tierra, donde cada trama y gesto es guiado por una tradición que se ha mantenido viva durante centurias gracias a la tradición oral, los mitos y los ritos.


De lo tradicional a lo contemporáneo
Escardar, hilar, urdir, tramar, entrelazar, amarrar, anudar, cortar, son algunas acciones que crean las tejedurías aborígenes. La maestría de muchas de estas piezas se evidencia en que son creadas por soportes estructurales básicos y materiales frágiles. Se transforma de esta manera la simpleza en belleza, la debilidad en fuerza. Estas piezas son fuente de inspiración en sus diseños, técnicas, y sus materiales para artistas contemporáneos venezolanos como Marta Cabrujas, al integrar diversos materiales y técnicas en su obra; Oscar Machado al aprovechar su forma y soporte para fundamentar un hacer escultórico que nos lleva al sentido de los efímero, al unir en un mismo plano lo ancestral y lo contemporáneo; Hernán Rodríguez, inspirado en las tejedurías Warao crea esculturas tramadas en acero; Milton Becerra que ha convertido la urdimbre y la trama aborigen en motivo central de parte de su propuesta.

Y como dejar sin nombrar al maestro Oswaldo Vigas quien basa gran parte de su obra en la serie de Brujas, inspiradas en los sello y diseños corporales Wayuú, junto al colorido de su indumentarias para crear una propuestas que aún tras más de medio siglo de haber sido creado es un hito en nuestro arte contemporáneo y en sus desarrollos posteriores una y otra vez se hace presentes en formas renacidas de lo ancestral.

Estos artistas entre otros, han construido un lenguaje plástico teniendo presente estas referencias culturales y espirituales creando un vínculo indisoluble en el arte contemporáneo venezolano entre lo ancestral y lo contemporáneo.

Volver a Publicar en Liceus ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online