- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus


  Guías culturales

IMAGINARIO URBANO: EL HOGAR ES VENEZUELA

Eduardo Planchart Licea
eduardoplanchart@yahoo.es

Barrio Simón Bolívar, los Mangos, la Vega, Caracas

Para la fotografía participativa y los dibujos referenciales existen intencionalidades y objetivos diferentes. Así, un rasgo fundamental del dibujo es que por su capacidad de recreación de la realidad y alto grado de subjetividad, permite plantear la dimensión del deber ser; a diferencia de la fotografía que se enfrenta a través de un voyeur y su ojo mecánico cual cíclope ante la realidad, materia prima de su creación, con la que puede reflejar lo que es y como se percibe, pero con dificultad puede plantear la dimensión del deber ser.

LA MIRADAINTERNA

La fotografía nace de diversos tipos de miradas, en este caso interesa destacar la espontaneidad, y la ausencia de prejuicios para poder verse desde el interior de una comunidad, y acercarse a la percepción que ella posee de sí misma. Para lograr este objetivo se repartieron cámaras semiautomáticas con rollos de 35 mm a color, asa 100, a diversos grupos de edad, para que se adentraran por las calles del barrio Simón Bolívar, en sus espacios íntimos y captaran una manera de vivir, creer, sentir, gustar y diagnosticar parte de sus principales problemas, a partir de estos discursos visuales.

Enrejamiento: entre las fotografías destaca, por la fuerza de su contenido, la tomada por un niño desde el interior de su casa a otro niño que se apoya en la puerta-fortaleza, y que parece manifestar el contacto social a través de las rejas. Estamos ante un tipo de relación humana cuyo simbolismo señala tanto el problema de la inseguridad como un posible futuro “entre-rejas”.

La reja, el barrote, también se encuentra presente en las bodegas, loterías, farmacias, módulos de salud; de entre este vivir protegido, una de las pocas bodegas que no está tras barrotes porque no los usa, aunque los tiene, aparece plenamente abierta, y es la de una familia que parece vivir hacia fuera, y a casi todas las horas del día está la puerta que unen el interior y el exterior. En esa frontera se sienta un grupo de mujeres a conversar y vender chucherías para niños, refrescos y empanadas, ésta no tiene la estructura de taquilla bancaria propia de estos locales, por ser una transición entre un puesto de buhonería y un local.

Juegos de azar: casi todos los niños fotografiaron la banca o lotería, pero vistas por detrás, lugares protegidos con fuertes rejas con púas metálicas en su extremos, como si fueran una fortaleza, y les llamó también la atención una de las puertas traseras que tiene varios candados y cadenas, y la superficie esta cubierta con consignas políticas, que justifican la violencia revolucionaria. ¿Por qué buscan este remirar de lo oculto y no de lo frontal?, intuitivamente estas miradas desenmascararon la cultura del juego, plena en triquiñuelas que roban el escaso recurso y las esperanzas de unos días mejores . A través de la ideología del golpe de suerte, como vía para cambiar el destino, la comunidad se asemeja con mucho al país, para el cual se ha convertido en política de Estado, pues nuestra economía depende de los azarosos vaivenes del precio del petróleo.

La Noche: pocas imágenes fueron fotografiadas por adultos y niños de las actividades nocturnas y se caracterizan por momentos de sosiego y de un intenso intercambio humano, en un puesto de la calle Venezuela, con techo de cinc y sin paredes. Abierto a diversas horas en actividades diferentes, es el lugar para arreglar motos algunas mañanas, venta de pescado por las tardes y por la noche venta de empanadas y chucherías.Aunque las opiniones sobre la noche son diversas, la gran mayoría afirma que tiene sus propios habitantes y sus propios códigos de violencia, esto es común a varios sectores de los Mangos.

Hacinamiento y basura: en el taller dirigido por Nuria Martín, al recorrer la zona con un grupo de más de catorce niños, y varios facilitadores de la asociación Servir para Vivir, destacaron las miradas dirigidas a los estrechos callejones, vistos cual laberintos dominados por cientos de escaleras, entre un sube y baja y poca luz pasan gran parte de su niñez mientras juegan entre escalones. Otros fotografiaron el horizonte de cerros cubiertos de ranchos, pero donde el verdor esta aún presente. Cómo diría Aníbal Pérez, esto dejó de ser un “sembradío de plantas, para convertirse en un sembradlo de ranchos”.

Esas miradas no son inocentes. Como se evidencia con las fotografías de los cerros que aparecen plagados de ranchos desde diferentes ángulos, y que señalan algo más que un paisaje de ladrillos, madera y cinc. Afirman cómo miles de familias en sus ranchos y casas unas encima de la otras, viven en la total fragilidad, por razones que a veces no son tan cruentas y trágicas como lo han sido, en el pasado reciente, los efectos de las aguadas, ocurridas entre otras causas, por el hacinamiento, pero que hacen que muchas familias vivan en un permanente estado de zozobra, pues siempre algún vivo quiere apropiarse de los ranchos consolidados a partir del temor o la violencia que ejercen.

Si algo molestó a los diversos grupos fue la basura y la presencia que tiene en el barrio, entre casas, callejones y en las esquinas de las calles principales.

Una serie de fotografías se centran en los jóvenes solitarios de la calle Venezuela, en puertas o esquinas, como a la expectativa de algo que está por pasar, pero que no termina de ocurrir; aparecen rodeados de basura y botes de aguas negras que corren por la vía pública. 

La sobrevivencia: hay imágenes paradigmáticas dentro de estas series, que nos recuerdan la paradójica realidad económica social que vive el país, como la de un niño corriendo con un plátano verde por la calle Venezuela, para el sustento diario de su familia, tomada por otro niño que se vio reflejado en esa acción.En las entrevistas, fotografías de adultos y dibujos pareciera evidenciarse que el problema de la electricidad no existe. Sin embargo las fotografías de los niños muestran otra visón que plantea una situación contraria, al concentrarse una y otra vez las imágenes en el caos de líneas eléctricas que toman los postes para llegar a los ranchos y casas, la imagen contradice la palabra, y revela enfáticamente que sí existe un problema y es que estos cables que guindan en las alturas, se convierten en un símbolo de peligro y temor, pues con cualquier ventarrón pueden caerse y provocar un accidente...

Lo intimo: entre las huellas de luz a partir de las cuales los niños se adentran en los espacios íntimos, las composiciones están llenas de alegría y ternura; a veces domina la espontaneidad otras veces posan, y cuando lo hacen con dignidad, parecen como estar diciendo: “ésta o éste soy”. Así, cuando se fotografía a la madre con su bebe, se registra la pose retadora a al ojo de la cámara, en el fondo del retrato se observan las paredes de ladrillo sin frisar entre franjas de cemento. Están también los símbolos que sirven de apoyo a la existencia, destacan detrás de la madre la imagen de la iglesia de la patrona, la santa y recuerdos de retratos familiares, al extremo una nevera adornada. En otra imagen del mismo hogar un niño posa con uniforme escolaren otro lugar de la sala-comedor, posa con gesto ambiguos, rodeado de retratos familiares afiches y adornos plásticos que manifiestan lo que considera el grupo familiar como bellos adornos. Muchos de los retratos como éste, aparecen ubicados al lado de la ventana, que tiende a confundirse con espejos, y podrían estar afirmando lo importante que son en hogares donde aquellos son casi inexistentes. Algo inesperado en los diversos hogares son las reproducciones de cuadros montados, o cuadros vendidos por cuotas que conviven con elementos cotidianos como almanaques.

El embellecimiento del hogar da una clara idea de lo firme de las concepciones del gusto del venezolano, le molesta el descuido, lo provisional aunque se vea obligado a vivir en esa situación. Busca crear un manto de ilusión o de respuesta creativa al mostrar un confort interior en sus hogares que contradice la realidad exterior del barrio, pues estas imágenes afirman de qué manera el entorno hogareño rechaza el afuera por su caos, suciedad, e inseguridad, metáfora de lo ocurre en Venezuela.

La cocina: en un hogar es importante la nevera, de ahí que este niño posara para su hermana al lado de esta máquina de conservación que transformó la sociedad; la otra imagen tomada se dirige al microondasadornado por imágenes propias de la iconografía contemporánea al igual que la nevera, que tiene una imagen del ratón Mickey. Al lado del microondas están las compras hechas: destacan doce frascos de salsas, una lata de leche en polvo, un paquete de gelatina y aceite, insumos que forman parte de la dieta diaria y que se completan con pastas y arepas.

Curiosamente, es este un barrio donde según los entrevistados hay consenso en que el agua no es un problema, pero lo que domina el espacio de esta cocina son los pipotes de agua, que contradicen esta versión, cerca de ellos se encuentra una lavadora.

Lo sagrado y lo colectivo: entre estas series de fotografías, el acercamiento a lo sagrado se caracteriza por tomas precipitadas, en las que apenas se logró enfocar y la composición parece vibrar. Parecieran estar dominadas por el temor al acercamiento a la dimensión de lo sagrado, como ocurre con la imagen de la Virgen del Valle, en la calle Rafael Urdaneta, la Santa Bárbara, en la calle Venezuela. A estos enfoques se opone la seguridad de los encuadres de las festividades colectivas, tomados desde los ángulos y composiciones más insospechadas. Ejemplo de esto son las fotografías originales que celebran un acontecimiento que durante más de seis años no se daban en la zona: una fiesta sin otro fin que llevar alegría a esas calles. Ambas sesiones fueron tomadas por decenas de niños, entre diciembre del 2005 y Abril del 2006, cuando un equipo de colaboradores de la Fundación Chacao, Caracas se movilizó al sitio para llevar alegría y diversión.

Retratos: impacta el acercamiento a la concepción del retrato de los niños en estas imágenes que develan parte de la personalidad del fotografiado, tal como se percibe en las fotografías. Entre estos retratos, destacan tres tomas en imágenes posadas y donde el fotografiado pidió la toma, como dirían los niños por eso la lancé, porque me lo pidieron. Otros dicen por eso la tiré (16). Otro retrato de interés es de una moto, el medio de transporte más usado en estas zonas. Varios niños tomaron a un familiar en su motocicleta. En una de ellas el motorizado retratado se muestra frontal y sonriente sobre su caballo mecánico, pero no sólo son importantes las fotografía tan explicitas de los motorizados, pues diversos niños fotografiaron un estacionamiento de motos que más bien da la impresión de ser una fortaleza

DIBUJOS REFERENCIALES

Hacinamiento: de un análisis general de los dibujos realizados por niños y adolescentes en varios talleres, se deduce con claridad que una de las principales problemáticas de la comunidad es el hacinamiento, así, todas las casas dibujadas se encuentran aisladas, sin vecinos, rodeadas de árboles frutales y cuando se muestran se observan separadas en completa oposición a la realidad; como se muestra en varias de las fotografías lanzadas, y en el decir de los niños que muestran el hacinamiento en que se vive, donde un rancho está encima de otro, repitiendo la serialidad de la escalera, y a su vez pegados a los lados, del modo en que se muestra en las imágenes de los callejones

Existe una diferencia con respecto a los dibujos de los adultos, ya que éstos tienden a delinear el conjunto de la comunidad, y se enfatiza en varios de ellos los nombres de los dueños de las bodegas; esto evidencia la importancia del abastecimiento de alimento para la existencia de cualquier comunidad.

Las escaleras están presentes en ambos grupos para señalar caminos y distancias, se encuentran sin identificación a excepción de un dibujo de los niños que nombra a la escalera Monagas, y en muchos casos son percibidas en perspectiva, anchas arriba y con punta de fuga hacia abajo. Otro elemento propio del hacinamiento es la basura como problemática de salubridad y estética, presente en diversos dibujos a través de los pipotes para contenerla, inexistentes en la realidad, hasta llegar al extremo de dibujar figuras tirando la basura en ellos. El campo del deber ser y la imaginación diagnostican una situación y plantea a su vez una solución.

Para los adultos la escalera tiene mucho peso visual y simbólico, así algunos dibujos son prácticamente una sumatoria de escaleras, sin embargo, no se identifican, aunque sí lo hacen con las calles del sector y se presenta un espacio caótico caracterizado por interminables escaleras y laberintos circulares.

El hogar esVenezuela: algunos niños dibujan a su hogar cerca o dentro de una representación de Venezuela, lo cual muestra un fuerte sentido de identidad, y pertencia. Y se ubican las escaleras tanto en sus casas como a lo largo del país, por tanto es percibida Venezuela como un espacio donde la escalera es algo común a toda su geografía. Es esto una intuición de lo que está empezando a ser el país y sus urbes.

Se combinan la escalera con el hogar-montaña al delinearles puertas y ventanas a picos montañosos, lo cual podría estar relacionado al simbolismo de la montaña como matriz, origen, inaccesibilidad y eje cósmico, que son algunas de las significaciones del hogar. Uno de los dibujos de mayor representación con los que aparecen exorcizando el miedo al vacío: una ventana enrejada donde en su interior se encuentran un grupo de niños, y una puerta fortaleza. Es esta la visión de un niño que no llega a los diez años sobre la inseguridad en que vive y el resguardo en que se ven obligados a vivir las familias.

Si algo denota estos dibujos es el sentido de pertenencia al territorio, ante todo se sienten venezolanos, a pesar de que este país los ha hecho vivir en una realidad caracterizada por la creación de abismos sociales e injusticias injustificables. De este modo, es común encontrar dibujos donde se plasma la casa y a Venezuela por estratos, se está ante una cosmovisión en la que cada estrato representa una realidad, pero esta visión del mundo en nivel inferior o “inframundo” no ubica al infierno sino al mundo de deporte, se encuentra así tal nivel plagado de canchas deportivas de fútbol y béisbol, por tanto no tiene la connotaciones negativas de la cosmovisión cristiana. Se materializan en este cosmos siete estratos con diversos elementos simbólicos de abajo hacia arriba, serían: el deporte con sus jugadores en la parte de Guayana y Bolívar, donde se ubica también otro nivel caracterizado por árboles y flores, es la representación de la selva, como ilusión de Paraíso. Se unen la idea del deporte junto a un ambiente natural y sano necesario para que se desarrolle. Curiosamente el Esequibo es un estrato y está representado como un barrio, con una casa y una gigantesca escalera.

De estos niveles, los dos siguientes representan uno montañas, otros jugadores de fútbol y los tres subsiguientes son dominados por el Ejército, a través de franjas horizontales de aviones, y helicópteros. Es una expresión de ese militarismo reinante actualmente en el país que permea el imaginario de los niños, ubicados hacia los llanos, los andes y Zulia. Caracas es percibida como un área aislada y sobredimensionada, en la cual el barrio Simón Bolívar está simbolizado por un deber ser, una casa entre árboles liberada del hacinamiento. Entre los elementos representativos de las creencias destaca un dibujo de la iglesia de la Virgen de Montserrat.

Fotografías: Niños de la comunidad en taller dirigido por la artista Nuria Martín.
Patrocinado: Fundación Cultural Chacao


Volver a Publicar en Liceus ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online