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  Guías culturales

Rescate de la memoria capitalina


Eduardo Planchart Licea
eduardoplanchart@yahoo.es


Dosis reales de la historia venezolana contemporánea, a través de relatos de vida, condensados en ediciones impresas, es parte del proyecto que desarrolla el curador de arte y escritor Eduardo Planchart y la artista Diana López de la Fundación Chacao. Un homenaje a la identidad y a esos protagonistas anónimos que habitan en nuestra capital.
Por Iralis Fragiel

Hilario Cordero nació en Sucre en 1945. Salió de su localidad natal a la edad de 17 años para probar suerte en otro lugar. Con la esperanza de tener una mejor calidad de vida llegó a Caracas. Luego de trabajar en el campo de la agricultura, de pasar nueve años laborando en una fábrica en el estado Aragua y de cuidar pollos en Los Teques, hizo de la ciudad capital su hogar. Se convirtió así en uno de los fundadores del Barrio Simón Bolívar en La Vega, en el año 1964. Relata que al principio todo era “monte y culebra” hasta que montó su ranchito de madera.

“Me gustó este terreno porque quería criar animales, sembrar y cosechar. Cosechita que aún tengo más o menos, hay aguacate, coco, cambures, guayaba, mamón, además de la cancha de bolas (criollas). Desde que llegué tengo todo igual, y entre más días, siembro más matas”.

Asegura que el barrio está lleno de personas provenientes del oriente del país, quienes fueron poblando poco a poco esos terrenos. Habla también de algunos de los problemas que existen en el sector, como la inseguridad, pero concluye que algunas cosas pudieran arreglarse si todos se pusieran de acuerdo. “Me gusta vivir feliz con la gente, dialogar, hablar con las amistades y reírnos juntos”.

Es así como Hilario teje su historia. Un relato que ayuda a construir la identidad local del sector donde vive. Hilos que se alternan para rescatar valores de sociedades olvidadas, pero que forman parte de nuestra cotidianidad. Esa también es Caracas.

No sólo la vida de Hilario está contenida en un libro, en forma de relato de vida. Son muchos los trazos que se esbozaron para lograr “Historias del Bucaral” e “Historias del Barrio Simón Bolívar”. Más que editar un trabajo impreso, Planchart se ha propuesto rescatar la memoria local de las zonas populares del país y lograr reconocimiento del otro. Es así como estos protagonistas anónimos adquieren rol de fotógrafos y periodistas. Se entrevistan así mismos, los niños toman fotos de su sector, y todo este material se procesa. El resultado: dosis reales de la historia venezolana contemporánea. Planchart sembró esta semilla desde hace tiempo. A finales de los años 90 montó las exposiciones en el Museo Jacobo Borges, “Catia Miradas Múltiples”, “Rompiendo el Muro” y “Mercado de Catia. Entre miradas”, en la primera realizó un acercamiento a los artistas contemporáneos de Catia como David Bello, José Rivas. En la segunda se captaron imágenes que mostraban las actividades recreativas del Parque del Oeste, y en la última se confrontaron dos visiones mediante fotografías tomadas por gente de la zona, a través del uso de cámaras desechables y de fotógrafos profesionales del taller de Fotografía de Roberto Mata.

Luego fue nombrado director del Centro Socio Cultural INCE donde intentó rescatar los valores y miradas de la Avenida Nueva Granada. Allí tuvo oportunidad de conocer a Diana López al invitarla a la exposición “Cotidianidades”.

“Se hizo un mural en El Bucaral en Chacao, titulado ‘Reflejos de Bucaral’, obra del artista David Bello. Para este trabajo compilé las historias del sector para que el artista se inspirara en la comunidad. Este mural retrató la escena de la cotidianidad del Bucaral. Luego se decidió hacer el libro. Y para ello se les entregaron grabadores a la gente y cámaras semiautomáticas para que se retrataran entre sí. En los talleres se les enseñó a los niños a manejar las cámaras y a que comentarán el motivo de las fotografías. También se les dieron talleres de literatura”, agrega el escritor.

Como detalla Planchart: “la idea era que, en un sitio donde había alto grado de violencia, donde no hay una concepción de identidad, la comunidad se reintegrara, se reencontrara con su historia y con sus personajes más importantes”. Y completa López: “con esto de alguna manera valoran sus luchas. Hay algo de valoración, de sentido de pertenencia, de autoestima que se trabaja aquí. Ese sería el aporte principal”.

La presidenta de la Fundación Chacao agrega que la metodología es muy interesante “y surge de las experiencias que había tenido Eduardo y otras que tenía yo como fotógrafa”. Como se sabe la mayoría de los barrios se crearon hace 50 años y varios de los fundadores tienen más de 75 años”.

En los relatos se revela por ejemplo, cómo surgieron los cableados eléctricos, de dónde viene la gente y cómo se fundó el lugar. También se descubre, por ejemplo, el origen de los nombres de las barriadas. “Guarataro, porque el sector estaba lleno de piedras y así es como las llamaban. Marín porque parece que había un árbol que se llamaba así y también porque es el apellido de una familia. Aunque no tienen certeza, la gente del barrio investiga sobre eso. Se va despertando un proceso de mirar hacia dentro que genera identidad”, detalla Planchart.

“Generalmente tenemos que tener contacto con varios líderes de la comunidad. Esas personas se acercan a los habitantes que quieren contar la historia. Se hacen reuniones informales y se les entrega a los adultos los grabadores. Toda esta parte la dirige Eduardo Planchart y la coordina, pero la idea es que se entrevisten entre ellos mismos”, refiere Diana.

Una vez que se identifican las personas activas en la comunidad a través de las asociaciones de vecinos y otras organizaciones comunales, se teje una “historia del barrio para el barrio”, como define Planchart. “Y también para los que quieran conocer la realidad de las personas que viven en los barrios”.

Detalla López que los libros resumen la historia de al menos 15 personas. “El primer libro sirvió para contactar a otras comunidades. Fue así como una persona del Barrio Simón Bolívar en La Vega se nos acercó para realizar este proyecto en su comunidad”.

A esta artista le apasionan muchas cosas del proyecto, más que nada el eco que generan esas voces individuales. “Generalmente la historia es algo que te enseña en los libros como algo muy distante. Y cuando lees estas historias también te habla de la historia del país, pero desde el punto de vista personal. Esa fórmula muy nueva de contar una historia, también apasiona”.

En formación
Los líderes del proyecto han visto cómo la comunidad ha respondido. Ya se publicó la segunda edición de “Historias del Bucaral” y la primera de “Historias del Barrio Simón Bolívar”, en los que también se evidencia el trabajo que hacen estas comunidades para sobrevivir.

En 2007 se decidió masificar la experiencia y editar varios libros más. “Estamos trabajando en La Vega, La Pastora, Mamera, Guarataro, Marín, San Agustín, Bello Campo, La Cruz en Chacao y Monte Piedad. Y lo interesante es que los libros van a ser repartidos en la comunidad”, asevera Planchart. En estos nuevos proyectos la metodología se mantiene. Se realizan entrevistas y fotografía participativa, además de dibujo referencial. Pero se incorporará el fotocollage –basado en imágenes, las cuales se integran en una sola composición–, y el trabajo con títeres junto a otros talleres experimentales. Actualmente los libros se pueden adquirir en la Fundación Chacao y está en plan distribuirlos a librerías. En esta oportunidad se busca que sean textos realizados por la comunidad “hechos a través de la comunidad, y el análisis se incluirá en otro libro aparte, para quienes quieran hacer una lectura de manera ensayística. Los libros se van a reinsertar en la zona a través de talleres de lectura”, completa Planchart.

Para Diana López el aporte de está iniciativa a Caracas como ciudad es único. “La idea es que los libros estén en las casas de estos protagonistas. Cuando uno lee se da cuenta de la diversidad de estos sectores, de dónde viene la gente. Son comunidades muy ricas. Hay muchos músicos y grupos de danza. Hay mucha lucha. Descubres a personas que se han superado. Hay un nivel de pobreza pero también de superación muy grande”.

Para Planchart, la importancia radica en que es un proyecto estético-social con fondo filosófico. “Se trata de entender la filosofía de vida de la gente de esas localidades y las concepciones del gusto determinan su manera de ser y vivir”. Liana López considera que esta idea pudiera generar un efecto dominó: “Este es un proyecto que puede crecer de distintas maneras. Otras instituciones pudieran copiarlo. La ciudad necesita comprensión, desde el punto de vista urbanístico hasta en los aspectos más vivenciales”.

Etiquetas de Technorati: Fundacion Chacao, Eduardo Planchart, Diana Lopez

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