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  Guías culturales

EL MERCADO DE CATIA: LO COTIDIANO EN EL OESTE DE CARACAS


Eduardo Planchart Licea
eduardoplanchart@yahoo.es

Carolina BravoLa Investigación “ElMercado de Catia, Entre Miradas” es una búsqueda por transmitir al arte una dimensiónsocial,siguiendolos postuladosde Joseph Beuys de que todo hombre es artista y del arte como herramienta para la transformación social y la autodeterminación. Es un intento de acercarse ala totalidad cultural y social de lo que es Catia, parroquia y ubicada al Oeste de Caracas a través de la cotidianidad entendida como una acción individual y colectiva que nos lleva a los espaciosy tiempos vividos, a los micro rituales y a la reinvención del diario vivir como acción creativa.

En el proyectofue realizado conjuntamenteentre el Museo del Oeste o Jacobo Borgesy el Taller de fotografía de Roberto Mata, en élla fotografía se convierte enafirmación, conocimiento, remirar de la identidad,con una intencionalidad dominada por la solidaridadyun documentalismo subjetivo a la búsqueda de indagar y recuperarla cotidianidad como dinámica humana.Se intenta un acercamiento a la populosaCatia,a través de su mercado, como lugar de reencuentro de la comunidad consigo misma. Estedocumentalismonotocalos extremos expresionistas de la serie el “Muro” de Schimidt. En lugar de esto, se está ante una posición que se acerca,y a su vez toma distancia de la propuesta de Diana Arbus y su escuela, en un esfuerzo por dirigir sus visionesen la creación de conciencia de las problemáticas sociales de sectoresmarginales. Esta investigación visual, sin quererlo, se hace eco de esta escuela documentalista, pero asume no la atipicidad social sino, por el contrario, revela un rostro del catiense típico

Amalia BastarecheaLa fotografía documental es un instrumento para acercarse a estas dimensiones que llevan a larecuperación del sentido de pertenencia, de reencuentro delindividuocon suespacio ya enfatizar enlas múltiples interacciones en que se proyecta elvivir. Sedevelanlas relaciones sociales y sus manifestacionesdentro de una concepción ampliada del arte.Estamos anteuna víade reencontrarla micro historia ylavisión subjetivade la comunidad del Oeste de Caracas. Esta iniciativa empezó en el años 2000conla muestra “Rompiendo el Muro”,en el contexto de la exposición “Catia, Miradas Múltiples”quese materializógracias al trabajomancomunado con el Taller de Fotografía Roberto Mata. Esta experiencia secentró en destacar y recuperar la memoria visualy vivencial del Parque del Oeste Jóvito Villalba como lugar derecreación, estudio, deporte. Como continuación delacooperaciónentre ambas institucionessurge elpropósito investigativo y expositivo “El Mercado Catia, Entre-Miradas, 2001”, que siguede cercalos postuladosde la antropología visual.Buscaconfrontar la mirada externa de diezfotógrafos documentalistascon la mirada interna, es decirde la fotografíatomada porun grupo trabajadores del Mercado. Se busca, así, creara través de lacomparación deestas visiones de un mismo espacioun acercamiento alaobjetividad de la fotografía documental,enfrentando a la visión plena de subjetividad de la auto-representacióncomomanera derescatarla cotidianidad.

La antropología visualtérmino utilizadopor primera vez en los años treinta, por laantropólogaMargaret Meed, para destacar la dimensión de la fotografía como instrumento de investigación, proponiendo la imagen para enfatizar la otredad y revelar pautas culturales desde una perspectiva significativa. Así, el proceso fotográfico que sigue esta líneafue realizado porintegrantes del Taller de Fotografía de Roberto Mata, quienes por más de cuatro meses se dieron a la labor de familiarizarse con la trama cultural y social del mercado,para poder establecersus propuestas fotográficas, en las que cadaparticipantefue perfilando una temática que devela diversas dimensiones de estetiempo y espacio vivencial.Estopermitirá a la comunidadidentificarsea través de esta imágenes que evidencianla creatividad como dimensión de las relaciones que sedan enel día a día.Se establece una amorosa empatía entre el fotógrafo y la realidad investigada,por el contacto continuo con esta comunidad. Másquedocumentar seintentó percibir este espaciolo más cercana a una verdad múltiple, materializada en una gran diversidad de miradas.

Alvaro Hernández.jpgUn mercado es un centro de donde brotan infinitud de relaciones socio- culturales,de intercambio económico, estético, culinario, estético, etc., que nos pueden mostrar el alma de nuestro país, por ser un microcosmos de él, pero a su vez es unaproyección de la cultura del Oeste de Caracas.Estemercado es una de las pocas edificaciones que guardanen su arquitectura las huellas de un legado histórico, ya que no ha sido modificad a su estructura sino ampliado, cuando se agregaron en los sesenta áreas anexas. Su construcción se inició en la época gomecista y se finalizó a mediados del siglo XX,el15diciembre de 1951,fue inauguro por Marcos Pérez Jiménez, en la berrea dictadura con que gobernó a Venezuela

Estasimágenes, nos enfrenta a otro rostro de la realidad,más allá de la mirada inmediata,son visiones ignoradas por su omnipresencia,instantesy lugares olvidados, todos lo cualintegraun complejos entramado de vitalidad y cultura,donde lasrelaciones sociales se transforman enmateria viva.

La Mirada Externa:

Isabel Beltrán de Lugo materializa enhuellas de luz el despertar del Mercado. Esta serie de fotografíasfueron tomadas entre las 5y9 a.m., momento de la apertura del mercado al bullicio de la cotidianidad. Son los instantes delaespera, de la tensión, de laesperanza que genera el nacimiento de unainteracción socio cultural, dondeen cada fragmentodel todo sepercibe la totalidad. Estamos ante vacíos y silenciosdel amanecer, que van desdela apertura de la Santamaría, develando el espacio reticulado donde transcurre la existenciaentre rectángulos de no más de 120 x120 cm. Desde unaventana el vendedorse acerca a esa micro realidad social, creando una analogía perceptual y conceptual entre la miradas del fotógrafo y su visión. Estas imágenes recuperan esa tensa esperapropia a lapreparación del puesto para el trabajo. Soninstantes plenosde incertidumbrepor la lucha de un mejor destino basado en la cultura deltrabajo. Entre estos momentos de nacimientoentrapaulatinamente la luz, elbullicio y la ajetreada vidaeconómica, cultural y espiritual del mercado, ambiente que se percibe a través de las imágenes desoledad de los concesionarios a la espera de su primer venta.

En la propuestas de Leo Álvarez y Amaya Bastarechease está ante los silencios, las melancolías, losinstantes lúdicosdel final de lajornada,son imágenes donde la fotografíaa contraluzcreaclimas de tensión entre la oscuridad y la claridad.Elfinal de la jornadaes visto desde adentro y desde afuera a través de las huellas que dejó la acción ocurrida,develando el incesante ritmo de este recinto. Llegamos a percibirlos micro rituales de descontaminación del lugar, las ausencias de las acciones ocurridas,el abandono de una silla, una santamaría semicerrada u otros objetos dialogando con la soledad de lospasillos. Destacanlas sombra y la luminosidad como visiones de lo pasado y por venir. Estas imágenes recuperarían, a esos instantes demuerte, pero también asumirían lapreparación para la vuelta a la vida del mercado.Es el tiempo y el espaciode la muertecomo preámbulo de la resurrecciónde este organismo socio cultural.

Rosana FernándezLas relaciones económicas, sociales y vivénciales entre el objeto vendido, ya sean verduras, pescados, quesos, lácteos, granos, casabe, huevos, café, víveres yel vendedorson el fundamento de la propuesta de BettinaSteinhold.A travésde esta indagación visual se establecenrelacionesestructurales y simbólicas entre el sujeto y el objeto.La documentalista consensibilidad se lanzó en un procesos de redescubrirestasrelacionesdevitalidadcomo acción creativa, pues no sólo estamos ante transacciones económicas y sociales sinoanterelacionesvitales que develan la esencia dela condición y de la peculiaridaddel gentilicio del populoso Oeste de Caracas.

¿Cómo llegar al adentro del mercado, a la vida que se esconde tras cadapuestomás alládel trabajo, para recuperar un tiempo y espacio intimista y vivencial? Esa es la búsqueda de DianaCaballero.Entrar eindagaren la vida de Domingo Armas Yanes estableció un vínculo entre la dimensión del trabajo y la del hogar. Centró su atención en uno de los concesionarios más antiguos del mercado,cuarenta añosde trabajo ininterrumpido vendiendo quesos y lácteos. Diana Caballerologróatrapar las diversasdimensionesdela vida deestevendedor,desde la amena charla para vender sus mercancías,la recuperación de la historia individual, y por tanto, social a través de lasanécdotas,hasta adentrarse enla dimensión intimista.

Elconjunto deimágenes se iniciaconlasrelaciones que se establecenen el interior del puesto de venta, en un esfuerzo por captarel momento del trabajotravés del transcurrir de una vida, desdeel adentrobuscandoelafuera. Develaesa sensación de aprisionamiento existencial,en el cual el anhelo de vida no pudo ser negado y se expresa en la apasionante manera que tiene Domingo Armas de comunicarsecon la realidad social que lo circunda. La distribución de las mercancías,quesosy derivados, establecen una clara concepción del gusto yuna acción creativatan tangiblecomolas relaciones socialesque establece.Conhonestidad y acercamientos previos, la fotógrafaevita generar imágenes manipuladas por los prejuicios,exorcizadosa través de unametodologíaque la va adentrando lentamenteen los diversostiempo y espacio vividos, sin crear abismos,acercándose a una verdad múltiple. En cada imagen se percibe el orgullo del personaje,el habersostenido una familia a través de un amoroso esfuerzo,acto que se percibe en lasmiradas que captan larelacióncon sufamilia.

Paulino HernándezPero la documentalista no se conformarácon acercarse a este espacio sino llega a descubrirla intimidaddel hogarque nos revela lo no dicho del personaje. En este deambular se establecenanalogíasvisuales: la saturación de elementos que conviven en ambos espacios mezclados con fragmentos de una historia personal, en donde los quesos, sueros o sillasse confunden con libros, documentos escritos pegados a las paredes,rasgo comúnenlosespacios en que transcurren la vida deeste personaje. Este anhelo también se materializaen la reciente publicación de su libro “Recuerdos de un Pasado” y en la colección de cintas de super-ocho de la vida y crecimiento de Caracas, que guarda conaprecio, en la que es posiblellegar aencontrar hasta el proceso de construcción de la avenida Sucre. Toda esta realidadse encuentraplenade vivencias que delatan suobsesiónpor luchar contra el olvido, sentidoque es percibido como muerte prematura. De igual manera, essorpresivoencontrar en las paredes de su apartamento las indicaciones para quien le encuentre muerto, pues vivesolo.Se estableceuna gran dosis de intimismoque va de los planos generales al retrato y alencuentro de espacios cerrados; se reconstruye, así, todo su universo individual, cultural, histórico y creativo.

El afuera del mercado, es un sitio de provisionalidad, de rápidos deambulares, entre buhoneros que vende cualquier objeto insólito que se pueda imaginar, desde metras hasta ganchos con los colores de la bandera de Venezuela.Los espaciosque vendenanimales y mascotases un lugar donde se establecen con mayor intensidadlas relaciones vinculadas a la religiosidad popular, la culinariayla búsqueda del reencuentro con la naturaleza a través de la mascota.Conmirada inquisitiva, plena de ironía y humor,Álvaro Hernández nos enfrenta a visiones de lo no visto, comola serie centrada en el proceso de desplume de un ave, oanimales selváticos, gallinas, palomas, chivos, cabras usados no sólo con fines culinarios sino para rituales propios de la religiosidad popular. De ahí la interrelación de estos espaciosconlos puestos cercanos a la venta deflores y plantas, que entre santos, pócimas, anhelos de milagros y sahumeriosrenuevan la fe popular.Es un reencuentro con lo perdido y con el poder para enfrentar los retos del presente a través del contacto con lo sagrado.

Paulino HernándezLa búsqueda de lo femenino como realidad presente enestos espacioshace eco en el lente de Gisela Rosales,quien se reencuentra con la mujer en las más diversas situaciones:vendedora, compradora, madre.A través del universo de lo femeninose intenta recuperar instantes de vidas perdidas entre la muchedumbre del mercado. Se recuperagran parte del carácter de este espacio,al ser dador de vida en el pleno sentido de la palabra, relación que está muy cercana a la condición femenina. Las imágenes de Carolina Burbano,buscan el detalle,las relaciones vivenciales y estructurales que se establecen entrelos vendedores y sus mercancías. Centra su atención en las manos como elemento expresivo y descriptivo de una existencia y de un modo de ser, y cómo ellasvan asumiendo los rasgos de esos objetos orgánicos o inorgánico con los que se han relacionado durante años al punto de generar relaciones miméticas. Maritza Tortolero, nosrecrea la mirada quesupone el caos primario ante el cual se enfrenta cualquiera usuario al entrar al mercado y como cada espacio va cambiando día a día. Contenidos materiales culturales, espirituales, culinarios, etc., ordenadosa través de las más dispares concepciones del gusto son captadas por su lente. Progresivamente por medio de susvisiones se adentra en el intimismo de cada espacio escogido, en las tensiones visuales y conceptuales que se establecenfundamentalmente entre lo sagrado y lo profano:santos protegiendo cajas registradorasconviviendo con imágenes publicitarias, entre relojes, creandoun calidoscopio de contenidoscontradictorios que forman parte del barroquismo caribeño.

La Mirad Interna o la fotografía auto-representativa:

La visión de estosfotógrafos nace dela miradaempáticahacia la otredad, recupera las huellas de tiempos y espaciosvivencialesy seentrecruzao confronta en esta muestra expositiva con la mirada que tiene el Mercado de Catia de sí,a través de las imágenes fotográficastomadascon cámaras desechables por diez concesionarios del mercado.Esta vía de indagación visual tiene sus antecedentes enla auto-representación, que intenta acercase a lapercepción del otroy la realidad que lo rodea,sus valores,sustemores,sus sentimientos,su cultura yla cotidianidad entendida como accióncreativa.Esta herramienta investigativahasidofrecuentemente empleadaen la etnografía para intentar contrarrestar los efectosetnocentrista del investigador sobre la realidad socio-cultural investigada.Se trata, así,de recuperar una imagen más transparente del otro.

Con las nuevas tecnologías audiovisuales semultiplicaronestas experiencias quedesde la década de los ochenta, han sido aplicadasenlas comunidades indígenas de Oxaca,en la selva Lacandona de Méxicoy en las selva amazónicas de Sur América, conequipos de video y cámaras desechables.La fotografía participativa o auto-representativa seestá convirtiendo en unalas herramienta más usadas por la visión amplia del arte social.Venezuelano ha quedado aislada de esta tendencia.Experiencias previas se han realizadoen elMuseo Jacobo Borgescon la instalacióndeAlfredo Jaaren“Cámara Lúcida”, en el contextode la exposición “Cuarta Pared”,1996,en la que se entregaroncámaras desechables a los habitantes de Catia para ser exhibidas estas imágenesen dicha muestra.Otra experiencia deauto-representación que sigue en esta misma línea de ensayo visual, la desarrolló Rigoberto Rodríguez, quien repartió cámaras desechablesrecargadas con películas fotográficas a color y blanco y negro a los niños de la calle de Sabana Grande, buscando documentar gráficamente su vida diaria, su entorno y su visión del mundo, valores, espaciosvivenciales, odios, amores, gozos, para mostrar este terrible drama desde adentro.Elensayo fotográfico fue llamado “Ojos de Niño”y se realizó desde1996hasta 1999.Unamuestra de treinta de esta fotografíasfueron expuestas en el Museo Sacro, en 1998.

Paulino HernándezSiguiendo esta línea que buscaacercarse a la mirada de la realidadinvestigadaa través de la propia mirada del investigado se repartieroncámaras fotográficasdesechables Kónica, a un grupo seleccionado de concesionarios del Mercado de Catia, quienes habían sido entrevistados previamente. Entre ellosse contabanlos usuariosde mayor antigüedad, otros son integrantes de la segunda generación de relevo y finalmente se seleccionaron algunosconcesionarios querecientemente se han incorporado a esta actividad.Laformación educativaentre ellos es dispar, va desde lainformal, técnicos superioreshasta profesionales universitarios.

Así,a través de estas visiones se logra un acercamientodonde lo esencial no eslatécnicao el concepto de la propuesta, sino el ser un documento visualpara reconstruir la cotidianidad de esta comunidad,comoespacio y tiempo de encuentros y desencuentros que nos permite adentrarnos en un fragmento de la Venezuela ignorada. Es esteunintento por lograr unacercamientoa la totalidad socio cultural querepresenta el Mercado de Catia como centro histórico y símbolo de pertenencia comunitaria, pueses una de laspocas edificaciones que sobreviven al embate del caótico y agresivo crecimiento urbano,de ahí que en agosto de 1994 haya sido declarada Patrimonio histórico de la Nación.Este reencuentro de la comunidad consigo misma, se dará en un primer momento dentrodel Museoa través de esta muestra expositiva y luegotomará los espacios del Mercado de Catia ysusalrededores para reencontrarse con sus usuarios naturales. Se está, por tanto,antela búsqueda de hacer del arte social una realidad viviente y transformadora, alresaltarelementos estéticos creativos que nos obligan a mirar y redescubrir lariqueza vivencialde la cotidianidadcomo un entramado de relaciones sociales eindividuales,que nos permiten construirla micro historia.Experiencias como estas aceleran el procesode sentidopertenencia del individuo a suespacio yasus expresiones culturales.

Paulino HernándezJosé Vera ,dueño de un puesto que heredo de su padre, se dedica a la venta de jugos naturalescerca de la entrada principal del mercado, nos muestra en sus imágeneslos planos generales de las áreasque se encuentran deterioradas,señalando lo que nogusta, lo que debe ser mejorado. Antepone a estas visiones imágenes deldiario ajetreo del mercado, centradas en la entrada principal ylospasillos.Esa preocupación por lo molesto, por lo que no debe ser, es compartida por las fotografíasde Domingo Armas Yánez,vendedor dequesos y lácteos, quien enfocó gran parte de su atención a el caos que genera la buhoneríaalrededordel mercado y como tras su diaria actividad dejanmontañas de basuraen el bulevar. Estamos ante la estética del caos que dominagran parte de Caracas, quenos trapa en un universo perceptual y cultural pleno dedesorden y anarquismo.Domingo Armas se atrevióa romperla barrera entre el afuera y el adentro. Llevo la cámara a su hogarpara develar sus problemas vitales,específicamente susalud. Se hizofotografiar por un tercero mientras era inyectado entre decenas de medicinas dispersassobre las mesa como centro visual.

Mamerta Evelia de Pérez, con más de treinta años trabajando en la venta dequesos y lácteos, llevó ese ojo artificial que es la cámara a su hogar, mostrando loimportante de su historia personal. En principiodestaca el diploma de su esposo, muerto hace años,los sitios de sosiego, el televisor,las fotografías familiares, el espejo, el teléfono, el orden de esta casa que también es propio de su local. La valoración de los cuadro que tiene en su hogarmuestran sus gustos:caballos, flores,gatos y paisajes, pero ante todo llama la atención de la irregularidad de sus marcos. Cada uno de estos fragmentosexpresan la cotidianidad construida a través de la creatividad. En su lugar de trabajo se hizo fotografiar por un tercero,donde semuestra centradaentre hileras de queso, hierática,y cariñosa. Esta misma composición la repitió al fotografiar a sus compañeros de trabajo.

Maria del CarmenEn las fotografías de la familia Hernández, integrada por Paulino Hernández y María del Carmen González, quienes tienen aproximadamente 43 años trabajando en el mercado, se percibea sus usuarios,las enriquecedoras relaciones socialesentre el vendedor y el comprador. Sus encuadres intentan recuperan este deambular.También expresan la soledad del cubículo de trabajo y la relación que se establece entre la mercancía y el vendedor. Son de interés para revelarambas personalidades los retratos que se hicieron tomar entre sí y los que se hicieron tomar por terceros. Muestran un espacio humanizado donde no solo se venden plátanos, sino que es adornado por flores, plantasimponiendo una estética personal.

Juan Carlos Jiméneztiene pocos añosen su puesto de queso y charcutería, y ha establecido nexos de amistad conErnesto Echesuria yFranchescoTaccogna, carniceros fundadores de este mercado. Centra su atención en recuperar al otro en su ajetreada faena que nopermite el descanso, pues continuamente tienen que ir de un lado aotro, buscando y haciendo cortes de carne. De las fotos deJuan Carlos Jiménez destaca el altarde San Miguel de su puesto de trabajoy los ocurrentes encuadres de las imágenes que le hiciera a sus compañeros de trabajo,desde arriba, logrando visionesdifíciles de imaginar en un mercado,que contrastan con las visiones inversas,encuadres que buscan la mirada de abajo hacia arriba y de atrás hacia adelante. Es este un claro gesto deoriginalidad en la acción de mostrar imágenesinéditas de la realidad.Destaca la alegría quetransmitesu personalidadextrovertida a sus compradores,misma quesematerializa en las visiones de su puesto, como las flores de papel, las sombrillas, lostriángulos de colores que demuestran un claro sentido del gusto y de la estética.

Elizabeth Trujillotrabaja recientemente en el Mercado, se encarga de vender peces, alimentos de mascotas y productos avícolas. En su imágenesse percibe la clara intención de rescatar la dimensión humana del mercado a través del retrato, tanto de vendedores como de compradores. La espontaneidad domina en ella, tal como se percibe en la fotografía que se hizo tomar por un tercero;susretratos están vinculados a su entorno y se establecen tensioneslúdicas.

El afuera del mercado, lugar de venta de animales de todo tipo ymascotas,es lugar donde trabaja el joven Angelo Tafilioga.Sus fotografías atrapan el universo animal y ritual que lo rodea. Se perciben encuadres centrados en chivos, ranas, palomas, que establecen un vínculo más allá de la cultura culinaria, que es uno de los ejes de actividad del mercado. Estamos anteanimales usados comomascotas y para rituales propios de la religiosidad popular.Estas visiones conviven con otros primeros planos que representan los valoresde status propiosde la cultura material, como se representan en la fotografía en primer plano deuna moto yun jeep. Pero también se muestranlas relaciones sociales que rodeaestos espacios, en los retratos que se hacen de los compradores.

Luis GarcíaDentro de las imágenes de mayor impacto estético están las recuperadas por Alexander Espinosa, joven que trabaja en un puesto de víveres. Destaca la representación de la venta de pescado y las pinturas que identifican a uno de estos puestos, evidencian unaconcepción del gusto dominada porcrear relaciones entre lo vendido y su origen. En sus fotos destaca elapretujamiento y la serialidad que caracteriza el puesto de víveres en el que despempeña sus labores. Se notauna clara preocupación por la arquitectura a las fotografías el techo y algunas áreas frontales del mercado. Esta preocupacióntambién es compartida por Luís González, vendedorde dieciocho años de antigüedad en un puesto de medicinas naturales, quien enfocó su atención en los espacios que rodean el mercadodestacala cotidianidad y la arquitectura como parte integrante de la cultura humana.Enfatizó enlaapropiación vitalista deestos espacios por la gente. Este tipo de visiones se comparten con la mirada personal de la clientela que atiende en su puesto. Entre sus imágenesresaltanlos anaqueles donde guarda los productos naturales que expende.

En cada una de estas imágenes se pueden establecerelementos para adentrar en la cultura y creatividadcotidiana, que va desde la manera de presentar las mercancías hasta losprimeros planos de las herramientas detrabajo, sean pesos, báculos, cajas, recipientes, bolsas, cuchillos, jaulas, peceras, anaqueles, neveras, cordeles, ganchoselementos fundamentales del diario trabajo, queencada caso son ordenados de un manera personal, evidenciando la creatividad como acción social. En muchos concesionarios destaca la preocupación compartida por el estado del techo, de ahí que un alto porcentaje de las fotografías lo tengan como tema, pues él es el manto protector que desde 1951 no ha sido reparado, se expresa, así un temor colectivo.Esta propuesta investigativa a través de la fotografíanaciócomo una manera de develar el carácter innovador del otro, de mostrar el hecho cultural como una acción creativo social,donde el entorno es modificado y las relaciones sociales se transforman enarte partiendo de una concepción amplia de él.Así, cada una de las propuestas de estos veinte fotógrafos, profesionales y aficionadosrecupera un tiempo y espacio vivencial, aporte fundamental para la comprensión de lo que es Catia y de lo que debe ser.

Isabel BeltranParticipantes del Taller de Fotografía Roberto Mata.

Diana Caballero

Álvaro Hernández

Leonardo Álvarez

Amaya Bastarechea

Bettina Steinhold

Roxana Fernández

Martiza Tortolero

GiselaIsabel Beltrán de Lugo

Carolina Urbano

Roxana Fernández

 

Concesionarios a los que se repartieron cámaras desechables Kónica.

José Vera

omingo Armas Yánez

Mamerta Evelía Pérez

Paulino Hernández

Diana Caballero.jpgMaría del Carmen González de Lugo

Juan Carlos Jiménez

Elizabeth Trujillo

Ángelo Tafilioga

Alexander Espinosa

Luís González

 

Alexander Avilan.jpg

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