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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS


Por Edward Cornejo
edcova21@hotmail.com

 

EL VASITO DE PLÁSTICO


Te observo pequeño, simbólico, perfecto en tu sencillez, magnifico en tu potencial, pequeño vaso de plástico. Aunque muchos fueron tus hermanos, tu destino será único, inesperado, maravilloso en la amplitud de posibilidades. Tu historia empezó hace mucho, pero tus capítulos son tantos que se me hace difícil escoger uno.

Dime vasito que quisieras ser, en que manos quisieras reposar, que labios quisieras besar, seguro los de una mujer, total ellas son mas dulces, y suaves, entonces esa será tu historia. Fuiste creado para un único encuentro, entre dos seres que creían conocerse pero dejaron de ser uno hace mucho, dos seres que juraron amor eterno hace tan poco, ella lo quería es cierto, lo quería pero no mas, quizás la eternidad no dura tanto despues de todo, el también la quería es cierto, y la quiere aun, tal vez la noción del tiempo varia de acuerdo al sexo, del que la invoca. Regresaron al mismo parque, a la misma banca donde empezó a crearse el mundo de el y ella, y tu vasito tuviste que ser tu el elegido, cuando él compro esa botella de vino barato, el que le gustaba a ella, más lleno de esperanza que de vino, tu fuiste el elegido humilde vasito de plástico por una hora serás cáliz sagrado y cambiaras de mano como se cambian miradas en el momento de decir adiós, no va mas, como se diría, ahora, te quedas pasmado en medio de ese silencio embarazoso entre el primer adiós y la primera suplica de él, y la segunda negativa de ella. Total no te preocupas mucho queda media botella por lo tanto tu fin no es tan cercano, ella se va sin mas y el murmura una disculpa y disimula en medio de ojos llorosos y el recuerdo de alguna tarde maravillosa en sus brazos y tu vasito que haces tienes miedo, miedo de ser aplastado en sus manos varoniles, furiosas por que ella se va sin voltear siquiera, sin dudarlo, con solo un beso y un seamos amigos, tonto vasito el aplastado no serás tu, el aplastado es otro.

Lo acompañaras un rato mas que se acabe la botella y llegara un amigo que le dirá no te preocupes ella se lo pierde y seguirás de compañero y cambiaras de mano como se cambian los favores entre los amigos, hasta la madrugada que sencillamente se olvidaron de ti.

Y el solo le recordara para asombrarse de lo poco que la recuerda...

CAPULLITO

Si caminas por cualquier calle en algún lugar cerca de aquí veras casas diferentes muy parecidas entre si, un perro, niños jugando en la vereda, un auto en el garage y un pequeño jardín adelante o atrás. Un día en uno de esos jardines ...

Era temprano las gotas de rocío humedecían el pasto, las hojas del manzano y las flores. Fue en uno de esos días como cualquier otro, bueno ni tanto. Ese día abrió por primera vez sus pétalos Capullito, obvio él era una rosa recién nacida, mas conocido como capullo, observó todo lo que había a su alrededor y la pareció tan hermoso que decidió caminar un poco, como lo hacían otros seres a su alrededor, algunos insectos, para ver más lejos del jardín, trató pero no pudo estaba fijo al suelo, trató muchas veces más; siempre obtuvo el mismo resultado así que se dio por vencido se sintió muy triste.

Hasta que levantó la mirada y vio como los gorriones surcaban el cielo los ojos de Capullito se iluminaron y pensó si no podía caminar, tal vez, él podría volar se estiró lo más que pudo sin alcanzar el cielo, cada vez mas frustrado.

Comprendió que en vez de pies tenía raíces que lo esclavizaban al suelo y que en vez de alas el sólo tenía espinas desilusionado, completamente inútiles para volar. Se preguntaba por qué dejaron que mirara algo del mundo y no dejaron que mirara todo el mundo, si había tanto que ver, qué había hecho el de malo para que lo encadenaran al suelo y le dieran la inteligencia suficiente para soñar pero no la capacidad para hacer realidad sus sueños.

Después de largas meditaciones y preguntas que nadie respondía observó a su alrededor dándose cuenta, por primera vez, que estaba rodeada de muchos capullos como él, tal vez ellos tendrán las respuestas Capullito habló un poco con ellos, naturalmente y como es lógico, no entendieron nada de lo que el pobre Capullito decía, la mayoría lo tildaron de loco, algunos le respondieron con palabras tan raras que Capullito tampoco les entendió, decidió no hablar más.

Por las noches Capullito miraba durante horas las estrellas soñando despierto, viajando por lugares que no conocía, y que extrañamente recordaba, peor aun podía haber jurado por sus cuatro espinas que existían, los sueños duraban poco. Cuando se daba cuenta que solo miraría el jardín toda la vida se entristecía y quería dejar de soñar pero no podía.

A los demás capullitos no es importaba lo que hiciera Capullito a menos que rompiera sus reglas, como desayunar rocío a las cinco treinta am todas las mañana y no oponer resistencia al vaivén del viento y cosas así de tontas. Capullito nunca entendió lo que significaba esa palabra, reglas, él los envidiaba por que ellos no soñaban nunca.

De vez en cuando llegaba un chico llegaba a echarles algo de agua ó abono en esos momentos todos los capullos luchaban por estirarse más, por parecer más lindos que el resto, por atraer la atención de este dios, lograr una caricia del niño era importantisimo para ellos, parecía que tener más les causaba placer aunque no lo necesitaran y creían que el chico era un dios todos menos Capullito, él no entendía por que hacían eso.

Hasta que un día su vida cambió el chico, dios, se acercó al jardín sin agua ni abono, una extraña sensación recorrió el jardín, quizás era miedo, tenía unas tijeras parecía que buscaba algo, hasta que miró a Capullito y con sonrisa maliciosa se agachó y lo cortó por el tallo, todo paso tan rápido, que no sintió dolor ni nada, cuando salió de su asombro tenía un moño amarrado al tallo, a él le gustó mucho el moño azul por fin tenía algo que era solo suyo se veía muy elegante, el pensó que aquel dios, que les daba todo, se había dado cuenta de su sufrimiento en el jardín y había decidido llevarlo a conocer el mudo.

Feliz Capullito observó que el dios se vestía con ropa muy linda, se arreglaba y se cambiaba de ropa, lo agarró por el tallo y salieron de casa, el miraba todo tan sorprendido las calles, los parques, las plazas en esos momentos Capullito lloraba de felicidad, la realidad es mas linda que los sueños pensaba, si hubiese tenido manos el pobre Capullito se hubiese pelliscado. Hasta que llegaron a otra casa, el dios tocó la puerta salió, una chica, la diosa, penso Capullito, aunque aun no entendía lo que pasaría.

El dios se arrodilló ante la diosa tomándole de las manos le entregó a Capullito después juntaron sus labios y se olvidaron de Capullito por largo rato, los dioses se despidieron, la diosa se acordó de Capullito lo tomo en sus manos con ternura se acercó a él pensó que también lo besaría pero en vez de eso, solo lo olió y colocó en un florero.

Los primeros días en su nueva casa le gustaron, después de todo era otro ambiente, pero empezó a sentirse mal como si algo dentro de él se estuviera muriendo, pronto sentía que todo moría en él sus pétalos empezaron a secarse ya no podía mirar las estrellas, estaba bajo techo, algunos pétalos se le cayeron hasta, que un día la diosa lo agarro del tallo le quitó su moño azul y lo metió en una bolsa.

Él sentía que lo llevaban muy lejos lo tiraron, la bolsa se abrió y Capullito se vio rodeado de cerros de basura quería morirse en ese momento, estaba tan triste, no entendia nada, no sabia nada, y tan solo agonizó hasta que llegó la muerte miró por ultima vez la luna y las estrellas cerro sus ojos cansados suspiró tranquilo y una lágrima rodaba por su mejilla cuando la muerte pensó que ya era hora de acabar con tanto sufrimiento, así murió Capullito nadie lo echará de menos ni se preguntará que fue de su vida, murió triste, solo en medio de la basura mirando las estrellas, su único pecado fue soñar…

Me duelo, a veces, mucho pero por momentos parece que nunca murió, y no quiere morir y vive dentro de algunos, aun, pido por que sigan viviendo, todo ese mar de Capullitos y para que la basura del mundo no los asfixie.

PASOS

Marzo quizás, otro como tantos otros días en este mundo, y mas concretamente en una ciudad donde vivo desde siempre, pero que huele a soledad con demasiada frecuencia. Caminaba sin rumbo, simplemente veía mis pies, uno después de otro, uno después de otro, sin querer llegar a ningún lugar, al fin y al cabo llegar no representaba ninguna diferencia a estar aquí caminando, con estos pasos lentos tan míos que siempre llegan más lejos de lo inicialmente se quiso llegar, pensaba, simplemente pensaba, miraba la cara de la gente sin atención, de reojo, casi tan indiferente como ellos conmigo, pare, saque un cigarro, aun quedaba uno y por primera vez esa tarde estaba agradecido, lo prendí y al levantar la mirada para botar la primera bocanada de humo, ... estabas allí como un fantasma al que ya nadie recuerda, caminando hacia mi, con pasos lentos, uno después de otro, mirando de frente, quizás te reconocí de otro encuentro, quizás alguien nos presento hace mucho, maldita sea debí de haber traído mis lentes, pensaba... algo en ti irremediablemente conocido, pero al verte mas de cerca entendí que no me conocías y menos yo a ti ... lastima, pense, nacer en esta ciudad tan pequeña donde todos se conocen y que nunca me hayan presentado a la niña que tenia que enfrente...

Caminamos los dos hacia este encuentro inevitable, no nos separaban mas que algunos pasos y no sabia exactamente si los quería dar lentos o rápidos, me decidí por los extra lentos, con cada paso más preguntas: quién eres? por que estás allí? qué te hacía tan especial? serías tal vez esa que tanto tiempo busqué? se me ocurrirá alguna frase genial para romper el hielo del cual pareces estar hecha? por que esos encuentros casuales tan lindos solo terminan bien en las comedia románticas? debí ponerme esa camisa crema pensaba...

El tiempo seguía despacio la distancia era ya muy corta mi corazón latía con fuerza, mis manos sudaban, yo sudaba, pinche mediocre desodorante pensaba, intentaba inútilmente que mi mirada no se fijara tanto en ella, hasta que estuviste a un paso de mí y en un segundo te admire en toda tu belleza, no eras tan perfecta pero si mas linda, te imagine sonriendo levemente o quizás sonreíste ahora no lo recuerdo, dimos este último paso, nuestros cuerpos se rozaron sentí tu perfume y lleno cada célula de mi, seguí caminando y comprendí que con cada paso me alejaba más de ti, extraña...

A veces me sorprendo caminando por esa calle, ... y la pienso... que habrá sido de ti...


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