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Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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RELATOS

Por Enric Martínez
enric.martinez78@gmail.com

PELLEJO Y HUESO

Y a veces, observándose en el espejo, se da cuenta que es pellejo y hueso. Se observa, se examina, recorre su cuerpo con la mirada de arriba abajo. Recuerda, cuando no era así; recuerda, otra vida; recuerda cuando la soledad no era su única compañera de habitación; recuerda, risas y lloros y gritos y caricias y besos; recuerda, alegrías y penas; recuerda, cuando era capaz de dar su brazo a torcer. Y ahora, observándose en el espejo, se da cuenta que es alguien mas; mirándose de arriba abajo; capaz de leer en las arrugas de su piel; clavando su mirada, en sus ojos rotos; se auto amenaza de muerte, en vano, lo sabe; día tras día, es capaz de leer en las arrugas de su piel. Decide acostarse, y esperar a que su alma le deje de una vez; abriendo todas las noches la puerta de esa jaula de pellejo y hueso.

HOY ESTUVO OBSERVANDO

Hoy estuvo observando, durante mucho tiempo, una imagen de un lugar en el que nunca había estado. Al principio, al verla por primera vez, se emocionó, se metió en la escena, mucha mierda! se dijo a si mismo. Ahí estaba, a miles de kilómetros de su sofá con los brazos desgastados, de tanto acomodar a sus visitantes; De su lámpara de pie, revestida de polvo, agotando sus días, dando calidez; De la alfombra; que apenada, veía envejecer sus colores; Del papel pintado, ya amarillento, de las paredes, con sus cenefas de los años 70; Detrás suyo, esa librería berroqueña, que a cada año, tenía que soportar mas peso y a días se la veía quejumbrarse; Al levantarse, notó una cálida brisa, aspiró profundamente una buena bocanada de aire; decidió ir andando a casa de Sanjana; Mientras iba hacia allí, sacó una fotografía de su bolsillo; Era de un salón, con un sofá, una lámpara de pie y una librería al fondo; Y ese horrible papel pintado…

Y YA ESTÁ OTRA VEZ ANDANDO

Y ya está otra vez, andando, meditabundo, con la noche a sus espaldas. Esa débil niebla, que, a cada paso, a cada crujir del suelo bajo sus pies; le deja húmedas las mejillas y la nariz. Un gorro de lana negra, algo raído, le cubre la cabeza; siempre ha pensado que es un buen presente, de alguien de quien no recuerda el nombre; pero de alguien con cara y ojos, una persona que por causas del azar, del destino, por mera empatía; dadivoso, decidió cederle ese casco de gruesas hebras negras. Una bufanda vetusta, se agarra a él; como un bebé a cuellos de su madre; deslucida, viendo el camino; sin importarle a donde, cuando o como.

Y AL FIN

Y al fin, tiempo para meditar... Me encontraba bajo un puente, paredes con marca registrada, suelo acolchado con robín en sus entrañas. Humo nauseabundo de unas chimeneas de metal resquebrajoso, putrefacto, agujereado por el tiempo; invitándote a entrar, incandescentes; alimentando las llamas con mugre de un basurero cercano, el mejor combustible, si mas no, el menos costoso. Mas allá, al final de este gran techo, una melodía, tenue, enviada por este aire cargado de sueños y súplicas a algo que llaman dios. Son sirenas, la autoridad. Se paran los sueños y se multiplican las súplicas; Me adelanto a los acontecimientos, pero no mas que ellos; no hay alternativa; no hay mas que dos salidas; y se sabe uno la metodología, la “inteligencia”, desde que el animal es animal. La caza, la emboscada. Caen las paredes de cartón, prenden los suelos acolchados; millones de virutas se arremolinan y desaparecen. Brasas al suelo, personas corriendo, perros sedientos, golpeando, buscando una excusa; una mirada, un movimiento, un simple gesto; les basta con que estés ahí. La primera vez, pensé que era violencia gratuita; pero no es así. La moneda de cambio; huesos entumecidos se quiebran, antiguas heridas renacen con el doble de intensidad… Grito furioso por lo injusto de la libertad que se nos ha concedido, o a la que hemos sido doblegados. Se que mañana no seré el mismo, que me encontraré muy mal. Esta noche voy a ser víctima y verdugo, voy a ser el caníbal, el neandertal, la madre mas inmensa e hija de puta que haya habido en la faz de la tierra, acorralada por una manada de depredadores; esta noche defenderé a mis crías hasta el ultimo aliento, quiero morir desangrado, mutilado, empalado, quiero que me vean envuelto en un manto rojo carmín; con convulsiones, con el sistema nervioso reventado. Quiero estar espasmódico, vomitar bilis y soltar espuma color mierda por la boca, quiero darles mas asco, quiero darles el placer de ser otra víctima; el traje de pino, un frac de plástico, los pies por delante… Pero antes de eso, voy a matar, me voy a transformar en el superhéroe de un cómic, en el tipo duro del cine negro; voy a ser el dios de la guerra. Voy a comerme sus médulas para desayunar, a chuparles la sangre por la yugular mientras los ojos se les vuelven hacia sus adentros y la locura les invade por todo su ser. A cementar sus pies y dejarlos caer desde cinco mil pies en medio del atlántico, a sacarles los ojos con una cuchara mientras gritan el nombre de sus mujeres e hijos, a dejarlos con los intestinos colgando de sus bocas, abiertos en canal, en el subsuelo de esta gran urbe, para que las ratas se puedan dar un buen festín; a dejarlos clavados de un palo en medio del desierto, mientras se pudren, sus llagas y sus orificios, criaderos de gusanos, pellejo para carroñeros.

 

ES DÍA LLUVIOSO

Es día lluvioso; es el aburrimiento hecho agua; son gotas que se estampan por todas partes; en la ropa tendida de la terraza; en el cristal de la ventana; Son las nubes oscuras; siniestras; moviéndose con el viento; rugiendo estrepitosamente; Es la gente corriendo con diarios en la cabeza a modo de paraguas; Soy yo; mojándome; empapándome mientras ando a través de la plaza; Es un buen momento para llorar; es el camuflaje perfecto para cuando uno quiere soltarse y derramar algunas lágrimas; Es un buen momento para pensar en la gente que te rodea o te ha rodeado; Es perfecto para llegar a casa; quitarte toda esa ropa mojada y meterte bajo la ducha; Salir feliz del baño; hablar con quien te espera; Salir feliz del baño; recordar cuando alguien te esperaba.

SEAN

Andaba balanceándose de un lado a otro; andar es un decir; Iba arrastrando los pies, a duras penas los levantaba; Las manos, buscaban ciegamente algún punto de apoyo; las uñas resquebrajadas, llenas de mugre; hacían juego con esos dedos gruesos, rendidos al tiempo y los duros trabajos; Su vestimenta dejada, casi haraposa, sucia; dejaba ir un hedor agrio y pestilente; Sus zapatos no eran mas que una cubierta que ocultaba unos pies cansados y deformes en sus extremidades, la suela era casi inexistente; Su cabello oscuro, mate, había sido cultivado por la dejadez; le crecían gruesas hebras de pelo que caían hasta sobrepasarle los hombros; Su cara, ojos rotos, profundos; labios cortados, el inferior algo grueso; Poco mas dejaba ver una larga barba que había nacido, crecido y madurado sin ningún tipo de educación. Me alegra ver a Sean otra vez.

Yo estaba en mi pequeño balcón, hace un palmo y medio; suelo salir cada tarde después de la siesta a fumarme mi “cigarrito”; Diez minutos mas tarde ya estamos en mi acogedor comedor-cocina-dormitorio, por el cual, lógicamente, no pago nada, sería un robo; Dejé a S roncando en el sofá, estaba bien colocado y presumiblemente diría que agotado; nunca lo había visto tan derrotado.

Me acerco al bar, quiero decir; Bajo las escaleras hasta el bajo, voilà! el Chill de Mon, el vive ahí y además tiene su negocio; un bajo adecuado a las necesidades del consumidor; el techo está cubierto por pósteres de películas y bandas musicales; las paredes estucadas aguantan las esculturas de Mon, así las llama él; Son pedazos de cemento seco, atravesados, apuñalados, con materiales de la obra, pequeñas vigas, baras de hierro, grandes tornillos y demás herramientas o sobrantes de lo que fuera; Contrastan con los cuadros de Mesk, Mesknesh, una reina de ébano etíope, ella también vive en el bloque; Sus cuadros realmente le dan calidad a este húmedo bajo; los suelos enmoquetados o con grandes alfombras; El incienso, olor que predomina en el ambiente, se difumina, entrelazándose con el humo del tabaco y la hierba.

 

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