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EL EVANGELIO DE JUDAS Y JESÚS DE NAZARET

Fernando Klein
fernandoklein@adinet.com.uy

Duccio di Buoninsegna. El Pacto de JudasEl Evangelio de Judas

En las últimas semanas un gran revuelo atravesó el mundo, se trataba del descubrimiento del llamado “Evangelio de Judas”. El manuscrito, encontrado en el desierto de Egipto, está escrito en lengua copta y se puede datar hacia el año 300 d.C. El Evangelio ya era mencionado en los escritos de Irineo, obispo de Lyon (“Contra las Herejías”) hacia el año 180 d.C., donde se lee sobre la secta que lo produjo (los gnósticos): “produjeron historias ficticias de esta clase, del estilo del Evangelio de Judas.

La obra nos ofrece una visión completamente diferente a la establecida sobre el vínculo entre Jesús y Judas. El propio Jesús habría pedido a Judas que lo “vendiera” a las autoridades, y le habría dicho de que cumplía, de entre todos los discípulos, la labor más importante: ayudarlo para que se lograra Su plan. El Evangelio de Judas dice con toda claridad:

“Tú los sobrepasarás a todos. Tú sacrificarás al hombre que me recubrió”.

Es decir, Judas habría ayudado a Jesús a liberar su espíritu del envoltorio carnal con lo cual se puede transformar la visión clásica de Judas. Después de todo, gracias a su “tarea” el cristianismo comienza a dar sus primeros pasos: Judas habría ayudado a poner un “punto final” al Ministerio de Jesús para dar lugar al momento de la Pasión.

Esta visión contradice la imagen que han trasmitido los cuatro evangelios sobre Judas, quien traiciona a Jesús y lo entrega a los sacerdotes (Mateos 26:47; Marcos 14:44; Lucas 22:47): aquí se convierte en el mejor amigo de Jesús, en el único que sabía quien era realmente y en su elegido para ayudarlo a completar su misión.

Evangelios Canónicos y Evangelios Apócrifos

Es importante, en este punto, distinguir entre lo que son los escritos llamados “canónicos” y aquellos denominados “apócrifos”.

Usualmente se consideran como escrituras canónicas, esencialmente, a aquellas obras que fueron escritas “inspiradas” por Dios. Todas aquellas obras que presentando una estructura similar tuvieron un origen “no Divino” y que fueron dejadas fuera del canon (del listado de libros aceptados), excluidas de la Biblia, tienen el nombre de apócrifas (su significado literal sería “oculto”, “secreto”).

Debemos considerar que, hasta donde se sabe, Jesús no dejó palabra escrita sobre sus acciones o dichos: lo que sabemos del Ministerio de Jesús, la Pasión y su crucifixión, surge de escritos que son posteriores a éste. Por un lado tenemos los Evangelios del Nuevos Testamento (Marcos, Lucas, Mateo y Juan), y por otro, diversos escritos que luego no fueron “aceptados” (los “apócrifos”).

Los Evangelios desarrollan la historia de Jesús especialmente a partir del inicio de su Ministerio, cuando ya es un hombre adulto. Estos libros se concentraron en los dichos de Jesús, en su accionar, su Pasión y en su muerte en la cruz. Los libros apócrifos, sin embargo, brindan información que permite cerrar diversas “brechas” o ampliar el conocimiento sobre ciertos acontecimientos: datos sobre los padres de María y José, concepción y natividad de Jesús, los Reyes Magos, su infancia, datos sobre sus discípulos, complementan y desarrollan en mayor medida la Pasión y la crucifixión, así como todo lo referido a su resurrección, sus apariciones, etc.

Judas arreglando la traición a Jesús con los sacerdotes (detras de él, el Diablo). Giotto di BondoneEl problema surge cuando se toma conocimiento de que “canónico” y “apócrifo” son resultado de un proceso histórico que se extendió por varios siglos: obras que inicialmente fueron canónicas luego pasaron a la categoría de apócrifas y viceversa. Por ejemplo, el Evangelio de Juan se incorporó último como canónico (así como el Apocalipsis): su contenido muestra muchas diferencias con el de los otros Evangelios.

Hubo siete obras que presentaban serias dudas a la Iglesia pero que finalmente fueron incorporadas al canon cristiano:

  • Hebreos: aunque se atribuye a Pablo se desconoce su verdadero autor (hay diferencias de estilo y vocabulario).
  • Santiago: el autor se coloca como “sirviente de Cristo” y no como su apóstol. La carta fue escrita para judíos conversos y no para la iglesia universal.
  • 2 Pedro: difiere de 1 Pedro en estilo y vocabulario.
  • 2 y 3 Juan: el autor se autodenomina “presbítero” o “anciano” y no apóstol.
  • Judas: el autor se refiere a si mismo como “un sirviente de Cristo” y no un apóstol, y cita libros de apócrifos del Antiguo Testamento como el libro de Henoc.
  • Apocalipsis: Juan no se autodenomina apóstol sino sirviente y hermano.

El Evangelio de Juan, como se dijo anteriormente, fue el que tomó mayor tiempo en ganar aceptación; recién aparece mencionado por Basilides (hacia el año 130 d.C.). Las cartas de Tito, 1 y 2 Timoteo fueron, asimismo, tardíamente aceptadas.

Recién la carta pastoral 39 que Atanasio, obispo de Alejandría, envió a las iglesias en el año 367, coloca los límites finales para los 27 libros constitutivos del Nuevo Testamento cristiano:

Evangelio de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; Hechos de los Apóstoles, Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos, Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas; y Apocalipsis de Juan.

Los Evangelios Gnósticos

El Evangelio de Judas se inscribe dentro del movimiento de los gnósticos. El gnosticismo era un conjunto de doctrinas religiosas que incorporaban enseñanzas de origen iranianas, judeo-cristianas, caldeas, babilónicas, egipcias e hindúes. Según esta doctrina, la fe debía ser reemplazada por los rudimentos de la filosofía, la verdad podía ser alcanzada solo mediante el recurso de la razón.

El gnosticismo sostenía la existencia de un conocimiento superior a la fe que permitía alcanzar la salvación del alma. Entre Dios y lo terrenal habrían un conjunto de seres espirituales (“Eones”), que serían una emanación de Dios: los más cercanos al Absoluto eran más perfectos que los más alejados. Se rechazaban todos los Sacramentos, especialmente el de la Eucaristía. Para este grupo, Jesús sería la encarnación de un ser espiritual (Eón); se consideraba a Dios como un ser espiritual superior pero de naturaleza caída, el Demiurgo, creador del mundo y de la carne. La redención era un acto mediante el cual el hombre podía liberarse de la prisión que representaba la materia para poder regresar al mundo celestial o espiritual. Al rechazar la materia desechaban como posible la resurrección de Jesús.

Otros escritos del mismo movimiento (siglos II y III d.C.) son el Evangelio de Tomás, María Magdalena y Felipe. Fueron denostados por la iglesia y perseguidos, finalmente, como herejes.

Jesús y Judas

Judas Iscariote ( Ish-Carioth, hombre de la ciudad de Carioth) , era el único apóstol originario de Judá pues los demás eran galileos. Jesús sabía de la traición de Judas pues lo anuncia en la comida de Pascua y lo señala en la mesa como el traidor que lo entregará a las autoridades ( Mateo 16:21, 26:23; Marcos 14:18, 42; Lucas 22:21; Juan 13:21, 18:4).

La avaricia como motivo de la historia es un agregado posterior: Judas aparece de esta manera en Juan (12:4-6), donde se señala que era un ladrón que malversó el dinero del fondo común que estaba a su cargo.

Los Evangelios, de hecho, no concuerdan en el motivo de la traición: si hubo de por medio dinero o no (Juan). En Mateo (27:3-9), el precio de treinta monedas de plata sería una reinterpretación de Zacarías (11:12): “Yo les dije: «si ustedes quieren, páguenme mi salario: si no, quédense con él» Y me dieron treinta monedas de plata.”

En Lucas, la traición ocurrió porque Satanás entró en Judas antes de la cena de Pascua (Lucas 22:3-5) , pero según Juan (13:2 y 13:27) , Satanás entró en él en plena cena. Satanás no es mencionado ni en Mateo ni en Marcos (Mateo 26:14; Marcos 14:10-11).

Finalmente, Mateo dice que Judas se ahorcó, pero Lucas contradice lo anterior: Judas se habría despeñado, reventándosele las entrañas. Según Mateo, el campo donde muere Judas es comprado por los sacerdotes después del suicidio de Judas; según Hechos de los Apóstoles, el propio Judas el que compra el campo (Mateo 27:3; Hechos 1:18).

Algunos Pasajes del Evangelio de Judas

Jesús informa a Judas sobre su Misión

“Él (Judas) se puso delante de Jesús; pero no pudo mirarle a los ojos, y dio vuelta su cara. Le dijo “yo sé quién eres y de donde vienes. Tú vienes del Reino Inmortal de... [Barbelo] Y no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha enviado”. Jesús entonces se puso a meditar sobre algo que lo tenía introvertido; entonces le dijo “aléjate de los demás y yo te diré los misterios del Reino. Será posible para ti alcanzarlo, pero deberás asumir un gran compromiso. Alguien más te reemplazará, así los otros doce [discípulos] se unirán con su Dios.” Judas le dijo, “¿Cuando me dirás estas cosas, y [cuando] será el gran día del alba para la generación?” Pero cuando dijo esto, Jesús se había ido.”

Judas presenta a Jesús una Visión

“Judas dijo, “Maestro, como has escuchado a todos ellos, ahora escúchame. Pues he tenido una gran visión.” Cuando Jesús lo escuchó, rió y le dijo, “Treceavo espíritu, ¿porque te esfuerzas tanto? Pero habla, y la soportaré contigo.” Judas le dijo a Jesús “en la visión me vi, y los discípulos estaban apedreándome e impugnándome severamente. Escapando de ellos llegué a un lugar donde [...] detrás de Ti y vi [una vivienda] y mis ojos no podían [abarcar] su tamaño. Mucha gente estaba rodeándola y la casa tenía un techo de arbustos y en medio de la casa había una multitud (dos líneas perdidas) diciendo “Maestro, llévame junto a esta gente”. Jesús le respondió diciendo “Judas, tu estrella te ha llevado al error. Ningún mortal es digno de entrar a la casa que viste, a ese lugar reservado para los Benditos. Ni el sol ni la luna gobernarán allí, ni tampoco el Lucero de la Mañana; únicamente quienes llegan a ser Benditos morarán por siempre ahí, en eterna convivencia con los Ángeles. Mira, te he explicado los misterios del reino y te he instruido en el error de las estrellas; [...] y [...] enviarlo […] en las doce eternidades (eones)”.

Judas pregunta sobre su propio destino

Judas dijo, “Maestro, ¿mi semilla podría estar bajo el control de los que gobiernan?”. “Ven, Yo [varias palabras perdidas], pero te acongojarás mucho cuando veas al reino y toda su generación”. Cuando lo escuchó, Judas le dijo “¿qué beneficio he recibido por haberme apartado de esta generación?”. Jesús le contestó “te convertirás en el decimotercero y serás maldito por las demás generaciones, y tú gobernarás sobre ellos. En los días postreros maldecirán tu ascenso a la [generación] bendita”.

Jesús habla de la traición de Judas

“Pero tu superarás a todos ellos. Pues tu sacrificarás al hombre que me recubre. Ya tu cuerno se ha alzado, tu cólera ya se ha encendido, tu estrella ya brilla y tu corazón [...] En verdad [...] tu último [...] convertirse [dos líneas perdidas] sufrimiento [palabras perdidas] el gobernante, pues será destruido. Y entonces la imagen de la gran generación de Adán será alabada, por el cielo, tierra y los ángeles, esta generación que es de los reinos eternos, existe. Mira, se te ha dicho todo. Eleva tus ojos y mira a la nube y la luz en ella y las estrellas rodeándola. La estrella que guía el camino es la tuya”. Judas levantó sus ojos y vio la nube luminosa y entró en ella. Los que estaban en el suelo escucharon una voz desde la nube, diciendo [...] gran generación [...] imagen.

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El Licenciado Fernando Klein es autor de la obra “De Jesús a Cristo. El Hombre que fue convertido en Dios” (Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2005), “Los Libros Apócrifos”, “Jesús Apócrifo”, “La Biblia Desnuda” y otras obras. Es docente en el Politécnico del Uruguay (Universidad del Trabajo), encargado de la cátedra de Antropología Social y Cultural.


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