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HACIA LA CONFORMACIÓN DE LA REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY HÉROES Y CAUDILLOS
Fernando Klein
fernandoklein@adinet.com.uy

El período que se extiende entre los años 1820 y 1825 es de sumo interés para el estudio de la historia nacional. Retirado Artigas al Paraguay, vencidos y hechos prisioneros la mayoría de sus oficiales, la Banda Oriental cae definitivamente en manos de los invasores portugueses. Sin embargo, hay un ex-oficial de Artigas que siguió cumpliendo funciones en este período: Don Fructuoso Rivera.

1. La Ocupación Luso Brasileña

La Provincia Oriental fue ocupada por los portugueses primero, y luego por los brasileños, en un período que se extendió entre los años 1817 y 1828. En una primera instancia, ferozmente resistida por José Artigas hasta 1820, luego con un dominio efectivo sobre el territorio hasta el año 1824, y finalmente, con una perdida gradual de poderío extranjero ante el pujante movimiento liberador que termina expulsando a los extranjeros en 1828.

La ocupación dio inicio formal con la entrada del ejército portugués en la ciudad de Montevideo, el 20 de enero de 1817, bajo el mando de Juan Federico Lecor (Barón de la Laguna ), un gran estratega, una persona muy astuta y muy intrigante. Lecor ofrecía amnistía a todos aquellos que desertaran de las fuerzas patriotas con la posibilidad, para los militares, de ejercer con su propio rango en el ejército portugués. La Provincia Oriental quedó convertida en una Capitanía General y Lecor fue nombrado gobernador y capitán general.

La ciudad de Montevideo, de hecho, no ofreció resistencia y varias delegaciones del Cabildo recorrieron el interior para lograr que otros Cabildos colaboraran con los portugueses, entre ellos los de Maldonado, Canelones y San José.

2. La Derrota de Artigas: el intento de Rivera por Asesinarlo

Para fines de 1818 Lecor ocupa Purificación, destruye las baterías artiguistas en las márgenes del río Uruguay y captura a los principales oficiales de Artigas: Lavalleja, Otorgués, Manuel Francisco Artigas y Bernabé Rivera. A principios de 1819 Artigas intenta desesperadamente una expedición en las Misiones en donde es vencido y debe retroceder; sin embargo aun puede derrotar al mariscal Abreu en la batalla de Santa María el 14 de diciembre de 1819.

Sin embargo, en el combate de Tacuarembo Chico sus tropas fueron totalmente diezmadas (22 de enero de 1820), quedando toda la Provincia Oriental en manos de Portugal. Los acuerdos entre las provincias del litoral, en particular el pacto de Paz de Pilar (firmado el 23 de febrero de 1820, por los caudillos Estanislao López, Francisco Ramírez y Manuel de Sarratea), significaron en la práctica la perdida de apoyo hacia la causa artiguista. Artigas propone el pacto de Avalos para los delegados de la Provincia Oriental , Misiones y Corrientes pero la reorganización provincial no pudo llevarse a cabo por la lucha militar establecida entre Artigas y Ramírez en mayo de 1820.

Los enfrentamientos terminaron con la derrota definitiva de Artigas, ya sin hombres ni oficiales, siendo vencido, sucesivamente, en Las Guachas, Gualeguay, las Tunas, Avalos y Cambay. Posteriormente, y desde allí, Artigas partió a la Candelaria entrando al territorio paraguayo, de donde no saldría en vida, el 5 de setiembre de 1820.

Para ese entonces, la administración portuguesa contaba desde hacia tiempo con el apoyo del ex-lugarteniente artiguista Fructuoso Rivera, convertido en Comandante General de la campaña al servicio de Portugal.

Rivera fue vencido el 3 de marzo de 1820 en el combate de Tres árboles, conviniendo un armisticio con los portugueses por el que conservó su cargo militar en el ejército lusitano. Poco después, al producirse la separación del Brasil de Portugal, Rivera quedó al servicio del ejército brasileño con el grado de coronel.

El 5 de junio de 1820, Fructuoso Rivera le envía carta al caudillo entrerriano Francisco Ramírez buscando que éste disuelva las pocas fuerzas que le restaban al General Artigas (ABELLA, Gonzalo; “Artigas el resplandor desconocido”):

"... Más para el restablecimiento del comercio tan deseado, es de necesidad disolver las fuerzas del General Artigas, principio de donde emanarán los bienes generales y particulares de todas las Provincias, al mismo tiempo que será salvada la humanidad de su más sanguinario perseguidor. Los monumentos de su ferocidad existen en todo este territorio; ellos excitan a la compasión...mucho más a la venganza".

Su segunda carta, del día 13 de junio, va aun más lejos, insta a Ramírez a ultimar a José Artigas, de esa manera se ganaría los favores del Barón de la Laguna (Lecor):

"Todos los hombres, todos los Patriotas Deben sacrificarse hasta lograr destruir enteramente á D. José Artigas; los males que ha causado al Sistema de Libertad e Independencia, son demasiados conocidos para nuestra desgracia, y parece excusado detenerse en comentarios, cuando nombrando al Monstruo parece que se recopilan. No tiene otro sistema Artigas que el de desorden, fiereza y Despotismo es excusado preguntarle, cual es que sigue... El suceso de Correa, me ha sido sensible y puedo asegurarle que todos han sentido generalmente que hubiese conseguido Artigas este pequeño triunfo. Yo Espero y todos que Usted lo repare, y para que Usted conozca mi interés diré lo que he podido alcanzar a favor de Usted de S.E. el señor Barón de la Laguna. Usted persuádase que los deseos de S.E. (portuguesa) son que usted Acabe con Artigas y para eso contribuirá con Cuantos Auxilios, Están en el poder... "...todos los señores que componen este cuerpo no se opondrán a sus deseos ni los míos cuando ellos sean Ultimar al tirano de nuestra tierra... todos estos Señores V.E. el Señor Barón y yo trabajaremos".

3. El Congreso Cisplatino: Rivera Diputado

En junio de 1821 el gobierno portugués organizó un congreso en la Provincia Oriental para que se decidiera su incorporación a Portugal o, si era más ventajoso para la Provincia , constituirse en Estado Soberano. El Congreso tuvo lugar el 15 de julio, la mayor parte de los diputados fueron elegidos entre personas o funcionarios allegados a los portugueses, muchos de ellos destacados en la época libertadora, ahora integrantes del llamado “club del Barón”:

Juan J. Durán (presidente), padre Dámaso A. Larrañaga (vicepresidente), Francisco Llambí (secretario); sus otros miembros fueron: Fructuoso Rivera, Tomás García de Zúñiga, Jerónimo Pío Bianchi, Loreto de Gomensoro, Alejandro Chucarro, José Vicente Gallegos, Manuel Lago, Luis Pérez, Mateo Visillac, José de Alagón, Gerónimo, Romualdo Ximeno, Manuel Antonio Sylba, Salvador García

El Congreso aprobó por aclamación la incorporación de la Banda Oriental al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves, con el nombre de “Provincia Cisplatina”, sería un Estado distinto a los demás pero gozaría del mismo rango de los otros Estados de la monarquía, inclusive con representación en el Congreso Nacional. Los documentos resultantes de este Congreso fueron llevados en persona por Rivera y Bianqui a Federico, Lecor, el día 27 de julio (PIVEL DEVOTO, Juan E.; “El Congreso cisplatino”).

4. El Levantamiento de 1823: el rechazo de Rivera, persecución de Lavalleja

El 7 de setiembre de 1822 el príncipe Don Pedro, proclamó la independencia del Brasil con respecto a Portugal mediante el llamado Grito de Ipiranga. Previamente, el Capitán General Lecor acuerda con Don Pedro el traspaso de la Provincia Cisplatina al dominio brasileño. Al independizarse Brasil, el ejército de ocupación se dividió en dos, uno leal a Lecor y el otro leal a Portugal. Lecor retira sus fuerzas al interior, reorganiza su ejército y recupera terreno perdido.

El Regimiento de Dragones, comandado por Rivera fue “...el primero en jurar adhesión al Emperador" y "...con la presión de las fuerzas a su mando provocó los juramentos de pueblos y cabildos. En recompensa, Rivera fue nombrado Caballero del Hábito de Cristo" (Alonso, Sala, de la Torre y Rodríguez, " La Oligarquía Oriental en la Cisplatina ", ps. 148 y 166). El Cabildo de Maldonado se resistió a este juramento pero fue forzado por Rivera: "Pero sus resistencias fueron quebradas cuando Rivera se presentó con una escolta y con la orden del Barón de remitirle con grillos a todo el que se opusiera a la proclamación imperial” (ARDAO, María J.;"Contribuciones Documentales").

Entre tanto, el Cabildo de Montevideo trató de aprovechar estas querellas promoviendo un movimiento separatista de Portugal y Brasil y de anexión a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El Cabildo de 1823 fue nombrado por el pueblo y tomó el nombre de Cabildo Representante. El día 29 de octubre de 1823 establece una Declaración de Independencia antecedente directo de la del 25 de agosto de 1825:

“...declara nulo, arbitrario y criminal, el acto de incorporación a la monarquía portuguesa sancionada por el enunciado Congreso de 1821, compuesto en su mayor parte, de empleados civiles a sueldo de Su Majestad Fidelísima, de personas condecoradas por él con distinciones de honor, y de otras colocadas previamente en los Ayuntamientos para la seguridad de aquel resultado”.

Este Cabildo logró recaudar ochenta y ocho mil pesos para iniciar la emancipación designando a Juan Antonio Lavalleja Jefe del Ejército Independiente. Este movimiento independentista no tuvo éxito especialmente por la falta de apoyo bonaerense y de los caudillos orientales que como Rivera y Lucas Obes quienes se negaron a intervenir.

En marzo de 1823, el Cabildo Representativo solicita a Fructuoso Rivera su ayuda pero éste se la niega:

“V.E. se decide y me invita a defender la libertad e independencia de la patria, y felizmente estamos de acuerdo en principios y opiniones. V.E. sabe que mis afanes no han tenido otro fin que la felicidad del país en que nací. La diferencia entre V.E. y yo, en la causa que sostenemos, solo consiste en el diverso modo de calcular la felicidad común a que ambos aspiramos. V.E. cree que el país será feliz en una independencia absoluta, y yo estoy convencido de que sólo puede serlo en una independencia relativa, porque la primera, sobre imposible, es inconciliable con la felicidad de los pueblos. V.E. no puede contar con el auxilio de estas tropas europeas, pues como V.E. afirma, solo esperan para marchar a las órdenes de su gobierno. Tampoco con el auxilio de las provincias hermanas porque nadie da lo que no tiene ni lo que tiene con riesgo inminente de perderlo y sin esperanza alguna de utilidad. A V.E. no puede ocultarse que las provincias hermanas, divididas en pequeñas repúblicas continuamente agitadas del estado de revolución, no han de agotar por esta Banda los recursos que necesitan para conservar la suya, no han de comprometerse en una guerra desastrosa con una nación americana y limítrofe, sin otro interés que establecer en esta parte del río un Estado independiente. Los pueblos, como los hombres, nunca arriesgan su fortuna y sosiego sin fundada esperanza de gloria o de su provecho. Es preciso, pues, que V.E. cuente con sus propios recursos para hacer la guerra y triunfar de una nación poderosa y vecina; porque arrojarse a una empresa de esta especia, en la esperanza remota de auxilios quiméricos y dudosos, siempre sería la más fatal de las imprudencias ”.

Por su actuación Rivera es ascendido al grado de Brigadier: “Teniendo en consideración el merecimiento y buenos servicios de Fructuoso Rivera, Coronel del Regimiento de la Unión , tengo a bien promoverle al grado de Brigadier. El Consejo Militar así lo tenga entendido y expida en consecuencia los despachos necesarios. Palacio, 26 de mayo de 1823, 2° de la Independencia. Con la firma de S.M.F. – Juan Vieira de Carvalho”( DE MARÍA, Isidoro; “Rasgos biográficos de hombres notables de la República Oriental del Uruguay”).

Sin embargo, Rivera es un hombre aquejado por muchas deudas, al punto tal que el 12 de febrero de 1825, el cónsul brasileño Correa da Cámara envía una nota a Itamaratí: " Urge grandemente atender sin demora a los servicios extraordinarios, celo y heroica fidelidad del Brigadier Fructuoso Rivera; no se diga que está bastante remunerado con el puesto de Brigadier y con las simples insignias de ‘Cavalleiro do Cruzeiro'... a cuya influencia se debe en grado eminente la conservación de esta Provincia y la paz que aquí se disfruta. Está muy endeudado (por el juego) como he dicho en mis anteriores; importa sacarlo de ese estado de vergonzoso abatimiento... impórtanos que viva con dignidad y decencia este Agente esencial que promueve nuestros intereses, que se ocupa continuamente de plantar sus buenos principios de adhesión y obediencia entre los habitantes de la campaña... y engrosar aquí su Partido, que tanto bien nos está haciendo " (FREITAS, Antonio María de; "La revolución Oriental de 1825"). Lecor, finalmente, nombra al Brigadier Rivera Comandante General de Campaña, poniendo a sus órdenes todas las divisiones de los distintos acantonamientos del Estado, grado que Rivera aceptó con orgullo (DE MARÍA, Isidoro; “Rasgos biográficos de hombres notables de la República Oriental del Uruguay”).

Probablemente hubiera recibido más “títulos” si no hubiera sido por la Cruzada Libertadora del año 1825, de hecho el 3 de abril de 1825 Pedro I le daba el título de Barón de Tacuarembó: la designación habría llegado tarde a Montevideo, si es que llegó; en los hechos Rivera ya había intimado por Lavalleja a adherirse en l liberación de la Banda Oriental (FREIRE, Carlos Heraclio; “El general Fructuoso Rivera. Recopilación de antecedentes relativos a su vida”).

5. La Cruzada Libertadora de 1825: Lavalleja captura a Rivera

Los Orientales que habían emigrado a Buenos Aires luego del movimiento de liberación de 1823 que terminó en fracaso, consideraron que los habitantes de la Banda oriental deseaban librarse del Imperio de Brasil y unirse a las Provincias Unidas. La organización de este nuevo movimiento de liberación estuvo liderado, fundamentalmente, por Juan Antonio Lavalleja.

Lavalleja había actuado de forma muy eficiente a las ordenes del general Artigas con el alzamiento de su Departamento de origen (hoy día Departamento de Lavalleja), luego de lo cual se unió de forma plena a la causa artiguista. Fue sorprendido el 3 de abril de 1818 por los portugueses en marcha hacia la ciudad de Paysandú, tomado prisionero y enviado a la Isla das Cobras en Río de Janeiro, donde permaneció tres años. En 1821 se le permite volver a Montevideo, ingresando al Regimiento de Dragones de la Unión , bajo el mando del coronel Fructuoso Rivera. Ascendió al grado de teniente coronel, y segundo jefe. Estuvo poco tiempo al servicio de Lecor pues forma parte del levantamiento de 1823 pero es perseguido por Rivera hasta el río Uruguay, 22 de enero de 1823, luego de lo cual y en virtud de servicios, Rivera es nombrado por Pedro I con el hábito de “Caballero de la Orden del Cruzeiro" (FERNÁNDEZ SALDAÑA, José María; “Diccionario Uruguayo de Biografías”).

En una carta de Rivera a Valentín Saenz, se congratula por el fracaso de las aspiraciones de Lavalleja; propende que la Provincia acate al Emperador del Brasil (6 de diciembre de 1822):

“Quedo impuesto de su faborecida, en su contesto devo insignuarle qe. Aunque trataban los ya fastidados del socigo acarrear desastres y miserias en ntra Provincia, sembrando la discordia, la Providenciaque tanto nos proteje, ha hecho desparecer aestos como susede con Laballeja, de modo que queda disipado todo – Concerniente al particular pa. Qe. Lo precisaba es asi como los Pueblos y las tropas del Brasil han declarado y aclamado por su primer Emperador Constitucional al Sñr. D. Pedro de Alcantara... Dios gue a VE ms as. Costa de Clara Die.° 6 de 1822. Fructuoso Rivera”. (Sic. ARCHIVO DEL GENERAL JUAN A. LAVALLEJA, Archivo General de la Nación )

Vencido Lavalleja, debe abandonar la región y exiliarse a Entre Ríos y luego a Buenos Aires. En Montevideo fue declarado desertor, confiscándoseles todos sus bienes. A estos efectos le escribe una carta, muy atenta por cierto, a Don Fructuoso para que le devuelva sus bienes (7 de agosto de 1824):

“S. D. F. Riv.a Ba. Ay. Agto. 7, de 24, Mi atento comp.o despues de los acontecimientos del año 22, tomo la pluma p.r primera vez obligado a contestar a una (respuesta) de V. dirigida a mis esposa en 24 de 9bre de 823. Mi esposa exigía en su solicitud le entregase V. mis carretas, bueyes, caballos y cueros q.e de mi propiedad tomó V. en Clara cuando fue ha perseguirme – Dice V. q.e d. Hipolito doming.o fue el q.e se apoderó de éstos intereses, permitame decirle q.e no es así. La Boyada la tiene V. bajo su marca, las Carretas como de su propiedad. Así pues comp.o suplico a V. p.r amistad me debuelva integram.te lo q.e es mio, y q.e con tanto trabajo había adquirido después de mis grandes padecimientos, p.a alimentar mis hijos... Reintegrarme todo lo q.e reclamo tan justam.te es mio comp.o lo he ganado con el sudor de mi rostro (so) bre rendim.to de cuentas, y si es q.e yo tengo q.e rendir algunas se ha quien y no crea q.e me escuso p.r q.e es mi deber. Espero, pues, q.e con la brevedad posible se sirva contestar p.a su satisf.on y la de su atento. J.A.L.” ( Sic . ARCHIVO DEL GENERAL JUAN A. LAVALLEJA, Archivo General de la Nación

Retornemos al año 1825: luego de desembarcar en la Agraciada , la expedición comandada por Lavalleja se dirige hacia San José, encontrándose con Rivera en el arroyo Monzón. Fructuoso Rivera venía desde Colonia al frente de fuerzas imperiales brasileñas.

Fructuoso es inmediatamente apresado y si no fuera por Olivera, soldado de Rivera pero también un contacto que los miembros de la Cruzada Libertadora tenían en la Banda Oriental , es muy probable que Rivera hubiera sido ejecutado. Olivera fue capturado por Rivera en 1823, uniéndose a sus tropas no siendo ahorcado: esta deuda de honor es la que salvo la vida de Rivera a manos de Lavalleja.

La Gaceta Mercantil de Buenos Aires de 1833, traía un comentario de Lavalleja de como Rivera tenía una solicitud por su “cabeza”: "Cuando tomé prisionero en 1825 al General Rivera se le halló en la cartera una autorización para que ofreciera mil pesos al que le entregara mi cabeza y otros mil al que le presentase la del entonces Mayor y ahora General Manuel Oribe".

José Brito del Pino narra el episodio indicando como al comienzo Rivera se niega a cooperar: “cambiadas las primeras palabras con Lavalleja, Rivera se negó a cooperar en la empresa libertadora fundándose en que estaba al servicio del Imperio y no podía traicionarlo. Se le hizo retirar enseguida a una tienda de campaña guardada por centinelas de vista. Estos centinelas hacían su servicio una hora y eran relevados por, otros, dos de los cuales eran, Manuel Oribe y Manuel Lavalleja, los cuales a la menor acción que vieran, que pudieran presumir era para fugarse, lo dejaría en el sitio”.

Aparentemente, luego de dos horas de aislamiento Rivera manda llamar a Lavalleja diciéndole: “Compadre estoy decidido, vamos a salvar la patria, y cuente Ud. Para todo y en todo conmigo”.

Una carta de Lavalleja a su esposa confirma el suceso, reafirmando que lo que realmente sucedió es que Rivera fue hecho prisionero y forzado a unirse a la cruzada libertadora:

"... el 29 a las once de la mañana lo hice prisionero con 6 oficiales... Yo traté de sacar de este acaso imprevisto, todas las ventajas que me podían ser favorables, y lo primero fue hacer un oficio para el Coronel Borbas, que se hallaba en San José de guarnición para que saliera con toda su tropa y poderlo sorprender” ( PIVEL DEVOTO, Juan; “ La Epopeya Nacional de 1825").

Queda claro, por tanto, que el llamado “Abrazo del Monzón” es un evento ficticio de nuestra historia: el encuentro entre ambos no es fraternal, Rivera persiguió a Lavalleja en 1823 y tenía órdenes de disolver las actuaciones de Lavalleja y los otros Orientales en 1825. Eventualmente, Rivera y sus hombres cayeron en manos de Lavalleja y fueron, al menos en un comienzo, forzados a servir en el proceso de liberación de la Banda Oriental.

6. Algunas Actuaciones de Rivera en el Período

Las siguientes son distintas actuaciones del General Rivera en el período de acuerdo documentos conservados en la Biblioteca Nacional. Nótese como es la actitud de Rivera ante los Orientales y el Cabildo rebelde (disolución, captura de presos políticos), y el cambio en su proceder hacia el “otro” extremo, cuando pasa a formar parte del movimiento libertador de 1825 (ver los últimos dos documentos):

•  Manuscrito 23; Autor: Barón de la Laguna. 1823 enero 7, San José [a] Fructuoso Rivera, Montevideo. Trascripción de oficio donde el Barón de la Laguna (Carlos Federico Lecor) pide a Rivera tome medidas como Coronel del Regimiento de Dragones de la Unión y Jefe de Policía de la Campaña para asegurar las vidas y propiedades del campo.

•  Manuscrito 24; Autor: Barón de la Laguna. 1823 enero 7, San José. Expresa (Carlos Federico Lecor) que desconoce la autoridad del nuevo Cabildo de Montevideo, por lo que declara nulos y sin ningún valor todos sus actos y acuerdos, a la par que exhorta a los civiles y militares a la desobediencia. Firma F. Rivera.

•  Manuscrito 27; Autor: Rivera, Fructuoso. 1824 febrero 8, Maldonado [a] Barón de la Laguna / Fructuoso Rivera. Anuncia el resultado de la comisión reservada que efectuara ante el Cabildo de Maldonado, a fin de que le expresaran las observaciones que le mereciera el proyecto de constitución de S[u] M[agestad] I[mperial].

•  Manuscrito 29; Autor: Fructuoso Rivera. 1824 febrero 21 [al] Ayuntamiento de San Fernando de Maldonado. Notifica las medidas tomadas para castigar a criminales denunciados en oficio del Alcalde de Rocha. Se envía dicho oficio al Comandante de Cerro Largo, dado que los criminales son oriundos de esta región (Nota: refiere a presos políticos).

•  Manuscrito 30; Autor: Rivera, Fructuoso. 1824 febrero 24 [San José] [al] Barón de la Laguna / Fructuoso Rivera. Comunica que remite cuatro presos y anuncia envíos de otros, luego que se haya esclarecido el motivo de su detención.

•  Manuscrito 34; Autor: Rivera, Fructuoso Encabezado: [Oficio] 1824 junio 27, Villa de San Pedro Reseña: Oficio remitido al Sargento Mayor del Regimiento de Dragones de La Unión donde manifiesta la satisfacción con que ha recibido el Emperador los votos de fidelidad del Regimiento, llegados al mismo por medio del Teniente Coronel Bernabé Saenz.

•  Manuscrito 38; Autor: Rivera, Fructuoso. 1824 agosto 4. Le anuncia al Sargento Mayor del Regimiento de Dragones R. Mansilla que han sido entregados los presos que le remitiera. Le entera, además, que entregó la casa que ocupaba al Capitán Joaquín Varela.

•  Manuscrito 39; Autor: Rivera, Fructuoso. 1824 agosto 10, Montevideo [al] Barón de la Laguna / Fructuoso Rivera. Pide instrucciones a C. F. Lecor respecto de los sumarios de José Olivera y Fulgencio Roldán, cuyas actuaciones delictivas, a su juicio, han quedado evidenciadas. También plantea sus dudas referentes a las ordenanzas militares que han de tenerse en cuenta para juzgar a Manuel Ramos.

•  Manuscrito 41; Autor: Rivera, Fructuoso. 1824 agosto 19, Aguada [a] Alcaldes de Cuarteles de Cordón, Miguelete y Arroyo Seco. Reseña: Exhorta a los Alcaldes Estaville, Lesama y Miñaca a proceder a la detención de los vagos y mal entretenidos de la comarca.

•  Manuscrito 45; Autor: Rivera, Fructuoso Encabezado: 1825 mayo 2. Expresa su satisfacción por noticias recibidas e informa su partida con armas y municiones.

•  Manuscrito 47; 1825 mayo 4, Cuartel General en marcha/ Fructuoso Rivera - Juan Antonio Laballeja. (sic) Proclama dirigida a los habitantes brasileños establecidos en la Provincia , dándoles seguridades en relación a sus familias y bienes, una vez que los orientales logren su libertad. A la par, les recuerdan la causa común que significa la futura oposición a Portugal.

7. Conclusión: ¿Quién era realmente Fructuoso Rivera?

¡Vaya pregunta para terminar con este artículo! Pero debemos intentar responderla: la acumulación de documentos y su simple exposición no bastan, debe uno, en su labor como historiador, amalgamar las fuentes, sintetizarlas y llegar a conclusiones.

Fructuoso Rivera es el último oficial de Artigas que se rinde a los portugueses: Artigas estaba lejos y en lucha contra el caudillo entrerriano Francisco Ramírez. Cuando Rivera se rinde y se une a los portugueses con el grado de Comandante General de la Campaña (3 de marzo de 1820), Artigas estaba aun lejos de retirarse en el Paraguay (5 de setiembre de 1820). En el ínterin Rivera respalda a Ramírez y urge a éste para que detenga y ultime al General Artigas (cartas del 5 y 13 de junio de 1820).

Con el establecimiento del Congreso Cisplatino, Rivera es nombrado diputado por Lecor (¿era, pues, miembro del “Club del Barón”?). Una y otra vez, cuando se le pidió su respaldo en el levantamiento, que no fructificó, del año 1823, Rivera denegó su ayuda y de hecho persiguió a quienes buscaban liberarse del yugo extranjero, haciéndose con “presos políticos” y persiguiendo al líder de los revolucionarios hasta casi atraparlo para luego poder matarlo: Juan Antonio Lavalleja, quien se escapa por un “pelo”, exiliándose en las provincias argentinas.

Desde antes de 1823 y hasta su unión a la lucha libertadora, Rivera recibirá nombramientos, rangos y grados cada vez más elevados, que jamás rechaza.

Al inicio de la Cruzada Libertadora de 1825, es capturado por Lavalleja cuando intentaba socavar el movimiento de liberación. Forzado, al menos en un principio, acepta participar en la revuelta contra los brasileños.

Volvemos por tanto a la pregunta: ¿Quién era Fructuoso Rivera?

Sin lugar duda un individuo con una personalidad fascinante, probablemente, sin él hubiera sido imposible alcanzar nuestra soberanía: al inicio se engaño al extranjero haciéndose pasar Rivera por uno de ellos (de hecho, antes de encontrarse con Lavalleja era prácticamente “uno de ellos”), conocí la ubicación de sus polvorines, armas, cantidad de hombres, ubicación de los distintos cuerpos del ejército brasileño, sabía y conocía a los distintos oficiales, etc.; agreguemos a todo lo anterior que tenía un enorme ascendiente entre los criollos que lo seguían y respetaban.

Al mismo tiempo, es el hombre que quiso matar a Lavalleja y otros disidentes; más grave aun, solicitó la muerte del General Artigas. Agreguemos que pareció disfrutar de su “carrera” militar con los portugueses y con las dadivas que éstos le obsequiaban.

Aun así, fueron los Rivera, tanto Fructuoso y su esposa Bernardina Fragoso, los que le tienden una mano a Melchora Cuenca, última de las mujeres de Artigas antes de que éste entrara a Paraguay, tutelando y criando a uno de sus hijos y de Artigas, Santiago. ¿Por qué Rivera se encarga de uno de los hijos de Artigas?

Varios de los ex-oficiales de Artigas sucumbieron a los encantos de Lecor (Lavalleja, por ejemplo, actuó por breve tiempo bajo su mando, en el Cuartel de Dragones regido por Rivera), pero la evidencia documental muestra que ni bien pudieron se levantaron contra el extranjero. La situación de Rivera es muy distinta: luego de cinco años y de una aparente inacción. ¿cuándo pensaba dejar de fingir y rebelarse? Debió de ser una de las más largas “mascaradas” que conoció nuestra historia...

 

Bibliografía

 

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RIBEIRO, Ana; “Los tiempos de Artigas”; Ediciones diario El País; Montevideo; 1999.

RIVERA, Fructuoso; “Cartas a Bernardina”; Arca; Montevideo; 1968.


El Licenciado Fernando Klein es autor de la obra “De Jesús a Cristo. El Hombre que fue convertido en Dios” (Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2005), “Los Libros Apócrifos”, “Jesús Apócrifo”, “La Biblia Desnuda” y otras obras. Es docente en el Politécnico del Uruguay (Universidad del Trabajo), encargado de la cátedra de Antropología Social y Cultural.


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